0.1 C
Madrid
jueves 1 enero 2026
Inicio Blog Página 131

Protestas en Perú

1

Al igual que sucede en España, en Perú la mayoría de la sociedad cree vivir en un sistema democrático cuando no es así. Y al igual que sucede en España, la mayoría de la sociedad no se vuelve contra las causas de dicha situación, sino contra sus efectos, como pudo verse en las protestas del 15M, cuya consigna predominante era «no nos representan». Efectivamente, esta ausencia de representación política de la sociedad civil es un efecto del sistema electoral proporcional de listas, que es la causa, y que era desconocida por la mayoría de los participantes en dichas protestas.

Las protestas en Perú se desencadenaron a raíz de la destitución del presidente de la República, Martín Vizcarra, por el Congreso. De nuevo en este caso la indignación de la sociedad fue dirigida contra un efecto cuya causa es la ausencia de separación de poderes en la Constitución vigente en Perú. Si la Constitución peruana fuera una auténtica constitución, tendría establecida la separación de poderes, y el Congreso debería haberse disuelto al mismo tiempo que el cese del presidente, para acto seguido haber convocado unas elecciones presidenciales y otras legislativas mediante el sistema mayoritario de un diputado por cada distrito. Pero no fue así, dejando a las claras un abuso de poder del Congreso permitido por la carta magna.

Atacar los efectos desconociendo las causas lleva a soluciones ineficaces para impedirlos. El presidente del Congreso, Manuel Merino, que había pasado automáticamente a ejercer de forma provisional la presidencia de la República el 10 de noviembre, renunció a los cinco días tras graves disturbios contra su nombramiento.

La clase política ha querido apaciguar las protestas. Sin embargo, el problema de fondo seguirá existiendo porque no hay separación de poderes. Ahora se está dirimiendo en el Congreso la designación de un nuevo presidente de la República, lo que paradójicamente es lo mismo que desencadenó las protestas.

Aun así, dado que la sociedad desconoce las causas de su indignación, seguramente no habrá más protestas y se contentarán con un simple cambio de caras, pan para hoy y hambre para mañana. El abuso de poder del Congreso peruano seguirá intacto mientras no se establezca la separación entre poder legislativo y poder ejecutivo y la representación política a través de distritos electorales uninominales para el Congreso, requisitos indispensables de la democracia junto a la independencia judicial.

Humor contra la barbarie

0

Se puede denunciar a un malhechor con una gracia popular y que aparezca cualquier ladronzuelo picacasas de los alrededores en una de esas noches de brasero y lumbre, de mesa camilla y cartas, en el robo de gallinas de un chiste. ¿Por qué en la brisca sirve más el pueblo colectivo que la sota, caballo y rey? Porque el poder se levanta desde abajo.

El humor, como gran garganta, procede del mismo tajo que del quejío, como un espejo de la esperanza o como duende gemelo, es un ¡ay!, pero de esperanza, duende de alentador crujío y espontáneo brote. El genial humorista catalán, Eusebio, llegó a decir que «el humor no tiene nada que ver con estar contento. El humor verdadero sale de las penas, es una válvula de escape para evadirse de la realidad. El humor sale de los momentos trágicos».

La dura y asfixiante posguerra dejó su testimonio en la comedía española. Por ejemplo, en la película La Quiniela (1959) un vagabundo da dinero a un transeúnte, o en La vida alrededor, el realismo duro aparece cuando el padre le dice al hijo, apenas un crío, «hijo mío, voy a decirte la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad: no eres tan feo como tu padre porque eres pequeño todavía, no eres tan pobre como tu padre porque eres pequeño todavía y no eres tan alto como tu padre porque eres pequeño todavía. Pero crecerás, te afeitarás, te casarás, trabajarás, trabajarás, trabajarás, y llegará un día que serás tan feo, tan pobre y tan alto como tu padre».

La España de hoy, más pícara y sinvergüenza que nunca, está condenada en nombre de unos pocos energúmenos, soplagaitas con berlinas blindadas, esta tierra con abanicos de colores heredados, mueve que mueve la ignorancia. España es un país con medio millón de astillas, peces elocuentes que rodean nuestra península, anfibios adiestrados en el arte de lo resbaladizo, y aunque por un instante los toques en un paseíllo de saludos no alcanzan las manos a sujetar sus palabras escamosas. Confunden con su cola huidiza y embustera, y nos dicen «Estado de derecho», como si no tuvieran también el suyo la dictaduras de Hitler, Mussolini, Stalin o la de Franquito, un hombre de miedo que invoca la razón de la risa cuando habla, y nos dicen Transición, cuando el hombre de hierro forjó una transacción de poder con las nubes oscuras de su voz de pito, dando lugar a una Constitución secreta de pito y sin vergüenza, fruto del árbol negro de la mala conciencia de unos, que por haber pisoteado limones en el cemento tenían miedo a la revancha, y del otro, el amargado zumo de la derrota con la ambición y ganas de revancha renovadas, deseosos de suplantarlos, para repartirse el tronco de poder de la dictadura por las ramas de distinta oscuridad que de nuevo se abrían.

Se abre el telón, aparecen el feo, el malo y el tonto, ¿cómo se llama la película? «Café para todos». Es decir, comunidades autónomas, o diputaciones o triplicidades, o tentáculos y arañas corruptas que se financian por el mismo Estado, colmo de la causa que nos mueve. Decidme si este Estado se merece la mayúscula, si este es el hijo del rey que intentó abrir otro paréntesis el 23F, y que acabó con el chiste del tricornio de Tejero; decidme si hay un solo medio de comunicación —algunos zorros abren su guarida y algunos pájaros ya vuelan libres por canales y redes— que no dedique su labranza a cubrir el velo de la apariencia de la realidad, a tratar las noticias y los sucesos sin quitarnos nunca la escarcha de los ojos, como si no fuera una broma que la política, que es cosa seria, funcione con colores inflados por un helio de sentimientos y se traicionen al instante, justo en la palabra siguiente, cuando pactan con el celoso del vecino que repulsan. Decidme si no es la base de un chiste que la dupla de Santiago Carrillo y Fraga representen la verdad de esta España.

La barbarie está debajo de las ideologías, bajo la rosa que dura porque es de plástico, entre las aves de la doble mentira, porque son inmóviles y porque son subterráneas; en los círculos blancos sobre el falso morado, en la viñeta soleada o en la voz de una centrifugadora gris rancia gris gris rancia; la barbarie está en el circo del Gran Hermano del Congreso, el los perros, perras y viceversa, en el pitorreo de grillos, en la radio y en los cocodrilos, en berlinas relucientes que miran con las luces largas a los ojos, deslumbrando el pensamiento y desafiando con ilusión ingenua a su utopía de igualdad. Pero no piensen que el motor está roto, ni caída la tradición quijotesca y bailaora, ni el arte que denuncia la verdad, ni la voluntad de los álamos, ni el ingenio natural, ni el carnaval de floridas máscaras denunciando. ¿Saben por qué es de risa esta amoto? Porque es del 78 y no tiene tres marchas; a nuestra Derbi Antorcha tricampeona del mundo le entra la ejecutiva, la primera, y hasta que no se gaste, para qué meter las otras. En sus serones llevan los aperos: guitas anchas y trenzadas como la cuerda canijuela o la rabo de gato, tenazas y martillo, o la navaja y cerecillas por si hay que guiñar al bobo.

Solo el fútbol es digno de la filosofía de las ideologías, no en los partidos de los políticos, sino en los partidos balompédicos y sus viejos coliseos de lucha. Ahí es donde debe resistir el color hasta (casi) la muerte, el infarto al sentimiento. Eran las cinco de la tarde y alguien descendería en un impoluto verde que te quiero verde. El agua de los aspersores vierte un reflejo de verdad, de vivir en noventa minutos unas reglas controladas por el árbitro. Porque esos héroes sí luchan en batallas por la fama y por la gloria y levantan coronas orejonas de laureles, pichichis, zarras y zamoras de vuelos y paradas imposibles; donde cabe el reproche y el aplauso, el regate y la ovación, y es digna, sí, lícita, la celebración en la cara del rival y alegrarse el día por la derrota ajena; no en el perenne duelo de octavos de final de la actualidad política, ni en los contraataques, ni en las posesiones que defienden acusando como el que juega con la estrategia del voleón y el puñal. ¿Saben por qué se pelean tanto? Porque su enfermedad es de una bronquitis crónica. Complicaciones derivadas del cordón umbilical franquista en el parto de la Constitución. ¿Saben ya por qué se tocan tanto el ombligo?

Hay quien centra al área a la búsqueda del contacto, a la pugna por poderes que no están divididos, pero yo centro con vosotros al área de la libertad, como quien sabe, que la mejor respuesta a esta barbarie encubierta, es el silencioso pase, la abstención consciente y masiva, porque la suya es una broma macabra y nuestra respuesta es la estirada a mano cambiada del arquero, la plástica maniobra sacudiendo un mano a mano, la defensa de la portería de la libertad contra los disparos envenenados del fraude. Hay que atacar con posesiones de razón, con descripciones de hechos y sucesos para desplegar por la meseta interior y por las costas como bandas, hasta que el silencio, ariete de testa rotunda, consiga el gol que nos dé la Copa de la Libertad Colectiva, un gol como una blanca carcajada.

El ridículo al que asistimos nos da vergüenza ajena, pero es nuestro este Congreso. José Bono, que lo conoce bien, afirmó hace poco entre planeos de sonrisas corruptas que la mejor manera para ser congresista es hacerse amigo del que hace las listas. Y lo reconoce, así, con esa ingenua simpatía, como el que naturaliza la corrupción, como si no fuera consciente del peor de los ridículos: el que se hace en público. Según Platón, genio y leyenda, «lo que provoca la risa es la presunción de ciertos individuos de ser más ricos de lo que son en realidad, de ser más bellos, o de tener más virtud de la que efectivamente tienen». De la definición de democracia de Trevijano Maverick deducimos que la suma de todas las libertades individuales no da lugar a la colectiva: la sinergia no se puede producir.

El individuo no tiene poder, y cuando quiere representarlo hace el ridículo, como nos ilustra el granadino en una anécdota acaecida en la Revolución francesa; cuando el pueblo de Francia, los individuos del pueblo estando en plena revolución y el ayuntamiento de París preocupados por el murmullo de los ejércitos que llegaban para asfixiar el proceso mandan una delegación a Versalles para reunirse con el Tercer Estado, el legislativo, con la intención de pedirles armas para defenderse, quedaron como aquel. ¿Saben de aquellos que hicieron al instante el ridículo? Que eso era problema del rey, del ejecutivo, contestó el presidente, que ellos no quieren saber ni de sables ni de pólvora, que ellos solo legislaban.

Lógicamente quedaron achantados, vamos, como el gili de la canción de Javier Krahe, «Marieta». Pero cómo no va a ser una broma que en vida no tengamos derecho a la muerte. De nuevo Platón, sabio olfato y balón de oro, nos dice sobre el humor: «Digo que las cosas humanas no son dignas de ser tomada en serio, y sin embargo es preciso ejercerlas con seriedad».  Por eso, contra esta indignidad dominada por una larga caravana de corbatas, el humor, contra el miedo, el humor, contra la mentira, el humor, frente al consenso,  humor, contra la confusión, humor, en Eurovisión, Rodolfo Chiquilicuatre. Humor como tesis, como bálsamo pacífico y certero para tambalear la gran farsa y cubrir de nieve la dignidad, con copos serenos y continuos de votos rotos, rajados,  porque esta democracia solo reside en carnavales, debemos ondear la verdad de la bandera blanca, la libertad colectiva constituyente.

El humor como camino para conseguir la libertad de pensamiento, porque cómo no nos vamos a reír si Marx, padre del comunismo, escribiera en 1843,  «la monarquía no tiene otro principio que el hombre deshumanizado y despreciable (…) Allí donde el principio monárquico se halla en mayoría, los hombres se encuentran en minoría (…) ¿El ridículo y los apuros? No hay más que un ridículo y un apuro: tener que descender del trono». Y ¿qué pasa en España? He aquí la gracia: el líder del Partido Comunista, Santiago Carrillo, pide el Nobel para el rey. ¡Tú sí que vales! La tontería puede llegar a tales cotas que, tras el consenso del arcoíris y el reparto, sea alcalde de la ciudad el menos votado. Y el colmo de los colmos es el único mensaje en el que coinciden: ¡participación masiva!, participación para refrendar un fraude. ¡Virgen santísima del Socorro!

Mariano leyendo. Pero cómo se puede echar de golpe así a un presidente.

Mariano, hombre, es el Marca del jueves.

Dogmatismo religioso vs dogmatismo ideológico

0

Hoy, en el noveno capítulo de «La cátedra de Dalmacio», presentado y conducido por Enrique Baeza, Dalmacio Negro Pavón (catedrático de Ciencias Políticas y autor de numerosos artículos y libros) nos hablará del dogmatismo religioso y del dogmatismo ideológico.

La democracia que pudo ser (I)

0
Tormenta en la costa noruega. Andreas Achenbach. 1837. Städel Museum, Frankfurt.

Existe la tendencia de apellidar la palabra democracia, adjetivándola, como si ésta, que hoy goza de un prestigio que no siempre tuvo, necesitase de esos adjetivos a modo de argucia para legitimar aquellos regímenes de poder que manifiestamente no son democráticos.

Además, el adjetivo que se le añadía a la palabra democracia pretendía, amén de dar gato por liebre, mejorarla. Otras veces sería la simple pretensión de perfeccionar el sistema partitocrático, que ellos nominan, en su ignorancia o fruto de aviesas intenciones, democracia.

Así, conocemos democracias populares, directas, asamblearias, plurales, deliberativas, orgánicas, reales, proletarias, naturales… Conocemos, quiero decir, las expresiones, ya que cualquiera de estas denominaciones deviene necesariamente en oxímoron.

Claude Lévi-Strauss lamentaba que mediante el voto su opinión valiese tanto como la de su portera. Y ya Platón, tan crítico con la democracia griega, señaló en el Protágoras la paradoja de que cuando la ciudad necesitaba un barco acudía a un armador, si un puente a un arquitecto, pero para la cosa pública valiese cualquiera. Y John Stuart Mill, en su horror a la tiranía de las mayorías, propuso acabar con la máxima de «un hombre un voto» y establece un sistema de voto plural, según el cual la calidad del votante se tradujera en un mayor poder decisorio. De modo tal que el universitario habría de tener más voto que el obrero, el maestro que el discípulo, el lector que el analfabeto…

Pero los tres autores mencionados parten de un mismo error de perspectiva. Veamos en qué consiste ese error original.

Pensar que, con la democracia, y por mediación de los votos, se alumbran las decisiones más sabias, más eficientes o más justas, es desconocer lo que es la democracia. Y también es desconocer cuál es la naturaleza de la política.

La política no es sino la lucha por el poder. Y como nos enseñaba Julien Freund, el medio propio de la política no es el derecho, sino la fuerza: «Imaginar un mundo político sin enemigo y sin guerra es lo mismo que representarse una moral sin presencia del mal, una estética desprovista de todo concepto de fealdad, o incluso, rechazar el valor epistemológico del error».

Lo político refiere a la esencia. La política al cómo se realiza. Por eso siempre existe lo político, pero sin libertad política colectiva no hay política.

Es de mucha importancia desmitificar tanto el concepto de la política como el de la democracia. No podemos seguir reiterándonos en el error de hacer definiciones utópicas y «bienpensantes» de lo que deberían ser. La realidad se nos impone y las cosas son lo que realmente son, no lo que creemos que deberían ser.

El resultado de las urnas no nos dice, por tanto, qué es lo justo, ni lo mejor, ni los más eficaz. El resultado de las urnas nos habla de la fuerza.

En la lucha por el poder evitamos el conflicto bélico permanente renunciando al ejercicio de la violencia y con el acuerdo previo de aceptar aquella decisión que tenga más respaldo, más fuerza. Si nosotros estamos en minoría no es que tengamos menos razón, lo que tenemos es la convicción de que siendo menos, teniendo menos fuerza, perderemos la lucha. Al tener menos fuerza dejamos que gobierne quien tiene más respaldo social. Mientras, lucharemos por conquistar esa hegemonía política que, una vez conseguida, el enemigo político respetará al saberse con menos fuerza.

Es decir, hay un acuerdo tácito y previo en aceptar aquellos resultados que tengan mayor respaldo social, evitando todos así el uso de esa fuerza en su aplicación violenta.

Y en la búsqueda de una forma que arbitre los mecanismos que garanticen una lucha justa por conseguir el poder, surgirá la democracia. Porque allí donde se evite la lucha por la consecución del poder, mediante consensos y previas componendas, habrá acuerdo y repartija —que es siempre la argamasa del acuerdo—, pero no habrá política. Donde hay consensos hay repartos proporcionales del poder. Pero allí donde las reglas de juego garantizan la lucha por el poder hay libertad política.

Sólo nos salva de la tiranía el que el gobierno que ejercen unos hombres sobre otros esté legitimado con el consentimiento de los gobernados. Y ese se deduce de unas reglas justas en la contienda política de una nación.

La Monarquía no es la solución

1
Celada con barbote del Emperador Carlos V. Filippo Negroli. 1533. Real Armería de Madrid.

La Monarquía ligó su destino al de la partidocracia en la transición. La traición de Juan Carlos I a su padre y su patronato político a la falsa constitución de 1978 sepultó para siempre la compatibilidad de la Corona con la democracia formal. El régimen de partidos nacido tras la muerte de Franco se coaligó con la dinastía para funcionar simbióticamente. De hecho, el tan injustamente alabado consenso de los que estaban en el poder y no querían abandonarlo con los que ansiándolo entraron plácidamente en sus salones para repartírselo sería imposible sin la Monarquía.

Decía García-Trevijano en su Teoría Pura de la República que, salvo en la mística platónica, las ideas no proceden de las ideas sino de la experiencia fáctica. Y esa experiencia histórica refleja el papel imprescindible de la monarquía en la confabulación contra la libertad política de los españoles. Considerar como opción novedosa o rupturista la monarquía presidencialista es ridículo. Aun cuando se considerara un adorno de la tradición, sin ostentar la jefatura del Estado. Su mera existencia es un insulto a las ansias de libertad de la nación.

No en vano Trevijano en su filosofía de la acción anuda la elección de las posibles formas de Estado y de gobierno en que finaliza el periodo de libertad constituyente a los tres tercios o grupos presentes en toda sociedad: el conservador, el reaccionario y el creador o novedoso.

Las opciones del referéndum no plebiscitario deben necesariamente tener correspondencia con esos grupos constituyentes, no pueden establecerse por caprichosas razones ideológicas, sentimentales ni de conveniencia para atraerse a partidarios del proceso. Eso daría lugar a infinitas o absurdas combinaciones como monarquías electivas, Estados corporativos, dictaduras de partido, monarquías constitucionales o directamente la abolición del Estado, por ejemplo. No.

El grupo constituyente conservador estará representado por lo que hay ahora: la Monarquía de Partidos. La presencia de esta opción constituyente es una realidad fáctica ineludible, pues en toda sociedad, aun en las dictaduras más terribles, hay fervientes admiradores del régimen aunque solo fuera por su pertenencia o posición de favorecimiento en el statu quo.

El grupo constituyente reaccionario tendrá su reflejo en la opción por la forma de Estado y gobierno propia de la república parlamentaria, proyección a futuro de la nostalgia segundo republicana. El regreso a una experiencia histórica fracasada que no era democrática en tanto carente de separación de los poderes políticos del Estado y de la nación.

La tercera opción, denominada creadora o novedosa, siguiendo a García-Trevijano, la nunca experimentada en España, es la República Constitucional. La República definida por primera vez por lo que es. No como ausencia de monarquía sino como garantía institucional de la democracia, separando los poderes en origen e instituyendo el principio representativo a través de legisladores elegidos por distritos electorales a doble vuelta.

Por tanto, no es capricho ni olvido la omisión de la monarquía presidencialista, sino conciencia de la experiencia política de la traición de esa institución a la libertad política colectiva recusándose a futuro como opción compatible con la democracia.

De los poderes del Estado

0

Si nos situamos frente a un espejo y repetimos mecánicamente el propio nombre, observando nuestro rostro, el movimiento de nuestros labios y con la mirada fija en el intimidatorio reflejo de nuestros ojos, tendremos la sensación de que ese nombre nuestro ya no somos nosotros, el nombre por el que todos nos conocen ya no nos define.

Pasa lo mismo con algunas palabras. Con la «democracia», por ejemplo. A fuer de repetida y utilizada es capaz de adoptar cualquier significado. Sin tener que esperar mucho escucharemos expresiones como «democratización del clima» o majaderías similares.

Pero esta vez me centraré en otra cuestión: en la tan manoseada, y a la vez inexistente, separación o división de los poderes del Estado. Tal separación no existe en España. Se trata en todo caso de una separación de funciones en un único poder. Poder que detentan los partidos políticos estatales. Partidos financiados por el Estado y que finalmente representan a quien les paga y en ningún caso a quienes dicen representar, a los ciudadanos. Sin embargo, de eso ya hablaremos en otra ocasión.

Bien extendida está la opinión de que la separación de poderes es la del poder judicial únicamente. Esto es un engaño más de nuestro nefasto sistema antidemocrático. La verdadera separación de poderes se ha de dar entre el poder ejecutivo y el poder legislativo. Quien gobierna no puede legislar pues, al hacerlo, como ocurre en una monarquía de partidos como es la nuestra, se hurta a los ciudadanos ese derecho; el derecho de legislar mediante un diputado que lo represente. En palabras de Francisco de Miranda, «dad al cuerpo legislativo el derecho de nombrar a los miembros del poder ejecutivo y no existirá ya la libertad política. Si nombra a los jueces, no habrá libertad civil».

Al no existir en España la representación política del ciudadano en la forma de un diputado uninominal de distrito, elegido directamente por la ciudadanía, a doble vuelta y por mayoría absoluta, la cámara legislativa secuestrará o se dejará secuestrar por el poder ejecutivo, toda vez que a los diputados los ha sentado en su escaño el jefe del partido correspondiente y no la ciudadanía, por lo que únicamente representará al jefe del partido que allí lo sentó.

Respecto del poder ejecutivo, tampoco resulta de la elección directa de los votantes sino del pacto entre los partidos. Lo nombra el legislativo. Esta es una anomalía que destruye uno de los fundamentos de la democracia: la elección de los gobernantes por parte de los gobernados. Los programas electorales carecen de valor porque con el pacto entre opuestos, traicionan al electorado incumpliendo su compromiso con él.

El denominado poder judicial, que en realidad no es un poder sino una facultad estatal, también está manchado en origen. Claro que hay jueces independientes —gente valiente, sin duda—, pero existe un CGPJ en el que los partidos, dependiendo de sus cuotas de poder en forma de escaños, colocan a sus afines en los puestos relevantes. Lo mismo pasa con el Tribunal Constitucional. Además, tampoco disponemos de una verdadera policía judicial, sino que es la Guardia Civil o la Policía Nacional quien cumple con dicha función. Este punto es importante puesto que estos cuerpos son dependientes del Ministerio del Interior. Entonces, ¿quién debería elegir al organismo de gobierno de jueces y fiscales? Pues entre todo el orbe jurídico. Desde jueces y fiscales hasta secretarios judiciales, abogados o notarios. Sólo de esta forma se puede garantizar su independencia.

Los distintos sistemas jurídicos y la independencia judicial

0

Pedro Manuel González, autor del libro «La Justicia en el Estado de Partidos», nos explica, en el capítulo nº 32 de «La lucha por el Derecho», las diferencias entre los sistemas jurídicos de derecho codificado, como el español, y los de fuentes predominantemente consuetudinarias, propio de los países anglosajones, y por qué precisan de instituciones distintas para preservar la independencia judicial.

Entrevista a Dalmacio Negro Pavón

3

«La acción política debe consistir en señalar a los estúpidos, denunciar sus continuas estupideces e incluso alentarlas para que el régimen se suicide»

Esta entrevista, por primera vez publicada, fue realizada a finales de junio de 2020. Dalmacio Negro es catedrático de Ciencias Políticas, autor de numerosos artículos y libros, como La ley de hierro de las oligarquías (2015), Historia de las formas del Estado (2010) y El mito del hombre nuevo (2008).

1.- En la portada del diario El País del 13 de junio de 2020 apareció este titular: «El PSOE pide la eliminación gradual del dinero en efectivo». ¿A qué ideología obedece la eliminación gradual del dinero en efectivo? ¿De dónde viene esta idea?

El dinero, que da libertad de movimiento —el «moverse a voluntad» de Aristóteles—, es un instrumento de la civilización (vid., por ejemplo, La Filosofía del dinero de Georg Simmel). Su supresión es un viejo ideal del pensamiento totalitario, un pensamiento tribalista. El progreso tecnológico (las tarjetas de crédito) ha liberado de la necesidad de portar grandes cantidades de dinero. Pero el mismo progreso facilita que los gobiernos puedan controlar mediante la legislación adecuada las transferencias dinerarias y, de esta manera, controlar a las personas. Lo avisaba Hilaire Belloc en 1910 en El Estado servil, un libro profético, donde decía que controlar la economía es controlar a las personas.  El problema es ideológico.

El marxismo leninista utiliza el método de la expropiación forzosa para conseguir la verdadera democracia y la sociedad feliz igualitarias (capitalismo de Estado). Por su parte, el socialdemócrata, más «liberal», utiliza el de los impuestos, que es más rentable. Sus mejores expresiones son el de la plusvalía y el de la renta: el primero controla la propiedad, este último a las personas (capitalismo de Estado más moderado o liberal).

Suecia es el gran modelo de los Estados socialdemócratas desde 1932. El economista sueco Gunnar Myrdal recomendó a su gobierno, antes de darle el premio Nobel, que su tarea principal  debería consistir en «proteger a las personas de sí mismas». En Suecia casi no existe ya el dinero en efectivo. Además, facilita la tarea de la burocracia en el paraíso sueco, donde la libertad más importante es la libertad sexual.

2.- En la portada del diario El País del 24 de junio de 2020 apareció la siguiente noticia: «España ensayará la “app” de rastreo con un simulacro en La Gomera». En la página 25 dice que la empresa Indra creó una aplicación de rastreo para detectar posibles infecciones de Coronavirus. En La Gomera 3000 personas tienen que descargarse dicha aplicación y la empresa Indra generará 300 falsos positivos de esos 3000 para comprobar cuántos de los que tienen descargada la aplicación y que entren en contacto con esos 300 llaman a las autoridades sanitarias para confirmar que han estado con una persona que ha dado positivo en Coronavirus. ¿Qué comentario puede realizar al respecto?

La «app» no sé muy bien en qué consiste. ¿Se trata de experimentar con seres humanos? Si es así, no es nada nuevo desde el nacionalsocialismo, que ha dejado muchas semillas. Es una consecuencia también del darwinismo social (de origen anglosajón) y del nihilismo anunciado por Nietzsche.

3.- ¿Qué le parece que el Gobierno regule, mediante reglamentos, la vida de la sociedad civil?

Es el método de la socialdemocracia, que instrumentaliza el Derecho, cuya finalidad es garantizar las libertades, para determinar la conducta. Es lo propio de los Estados totalitarios y hoy, como decía Robert Spaemann poco antes de morir, por lo menos los Estados Europeos son Estados Totalitarios «liberales».  El Derecho casi no existe ya. Existe más bien la política jurídica igual que en la URSS. Las «Culture Wars» actuales son como guerras civiles en torno a la definición de la naturaleza humana, cuya realidad niegan. Los soviéticos no llegaron a ir tan lejos. La ideología de género les dejaría no menos asombrados que la animalista o la LGTBI. Son producto de la mezcolanza del modo de pensamiento ideológico, el resentimiento, la estupidez.

4.- En la página 5 del diario El País del 25 de junio de 2020 se puede leer lo siguiente: «Activistas antirracistas atacan un monumento a Colbert, ministro de Luis XIV y regulador del esclavismo». Debajo podemos leer el titular de la noticia: «La lucha de las estatuas llega a Francia». En el cuerpo de la noticia se recogen las palabras del presidente del Consejo Representativo de las Asociaciones Negras de Francia que dice: «¿Cómo podemos construir Francia cuando vuestros héroes son nuestros verdugos?». ¿Qué reflexión le merece todo esto?

Antonio García-Trevijano decía que la actualidad está determinada en gran medida por la Revolución Francesa. Este asunto es un eco de esa revolución: los jacobinos proclamaron el año 1789 el Año Cero de la humanidad liberada de sus cadenas, etc. (de hecho, como eran muy legalistas, los trámites decidieron que fuese 1792). Apareció la idea del hombre nuevo, el modo de pensamiento ideológico que apoyado por el cientificismo sustituye a la religión, comenzaron la destrucción del sentido común,  la idealización del Estado, la Legislación que sustituye al Derecho, se impuso el moralismo sobre la política, etc.

La revolución soviética, que aspiraba a controlar la historia para que fuera verdaderamente humana, divulgó y radicalizó muchas de esas ideas. Muchas de ellas las desarrolló por cierto el nacionalsocialismo, que suele pasarse por salto —el motivo es obvio— que era marxista y leninista-estalinista. Derrotado en 1945, como todo se pega, comenzó o se intensificó la sovietización intelectual de Europa a lo largo de la guerra fría  (estoy tratando de sintetizar prescindiendo de matices) y lo que es quizá peor, la penetración de las ideas soviéticas y nazis en las Universidades y la enseñanza norteamericanas, en Hollywood, etc. (la escuela de Frankfurt influyó mucho en EEUU), donde el marxismo-leninismo —que no es exactamente el marxismo de Marx— fue reelaborado principalmente por Saul David Alinsky, muy influyente en el partido demócrata (Hillary Clinton hizo una tesis sobre él, y Obama le leía y creo que le citaba). Este partido, que apoya a los «Black Lives Matter», un marxismo racista como el nacionalsocialista, es hoy casi un relevo «liberal» del Partido Comunista de la Unión Soviética. Que haya repercutido en Europa —especialmente en Francia e Inglaterra—, es natural. En Europa hace tiempo que no hay nada original y lo nuevo negativo, no lo positivo, suele venir de EEUU.

Esa dependencia tampoco es reciente en España. Al igual que prácticamente en toda Europa, se ha adoptado el inglés como idioma «Ersatz», sustitutorio. En cambio, antes en España, bajo la sádica tiranía nazi-estalinista-franquista, se obligaba a estudiar, por supuesto además del español, el latín durante siete años, el griego clásico (dos años), una lengua germánica (alemán o inglés) y una latina (francés o italiano). Un horror, aunque los estudiantes de entonces no debíamos ser tan tontos como se supone que son los de ahora, que pueden pasar curso con no sé cuántos suspensos e incluso conseguir becas. Quizá para igualarles con el Dr. Sánchez. En la transición/transacción a la monarquía juancarlista —no por cierto a la democracia— se fomentó la sovietización más o menos modernizada por la socialdemocracia y el socialismo juancarlista se había anticipado con la ley de la memoria «histérica». Y, en cierto momento, apareció el socialismo del siglo XXI «made in» Sao Paulo y La Habana, del que estamos empezando  a disfrutar protegidos al parecer por Soros. En fin, todas las ideologías y bioideologías actuales son antihistóricas. Es el nihilismo de Nietzsche, evidente en España como seguramente en ninguna otra nación europea. En cuanto a Marx, que, con todo, era un hombre civilizado, seguramente rechazaría el marxismo cultural, en parte por ser un prodigio de incultura y en parte por su versión de la «historia humana». Él mismo dijo, «je ne suis pas marxiste».

5.- ¿Por qué sostiene usted que la ciencia no busca la verdad, sino la certeza?

La verdad es lo mismo que la realidad: sólo es verdadero lo que es real y viceversa. La filosofía, el arte y la teología buscan —investigan— la verdad, pues, como decía Xavier Zubiri, la verdad no se posee, se es poseído por ella; es decir, se es poseído por la realidad, con la que no es posible experimentar: se es poseído por ella o no. En cambio, lo que le interesa a la ciencia son los fenómenos, apariencias y manifestaciones de la realidad. Lo importante para la ciencia es que las teorías científicas funcionen. Por decirlo rápidamente, basta que la causa produzca el efecto, para lo que es fundamental la experimentación. Con la verdad no se puede experimentar.

6.- ¿Cuál piensa usted que puede ser el «katechon» o dique que detenga el cientificismo y el tecnicismo imperantes?

La vuelta a la realidad, cuyo sentido se ha perdido, debido en gran parte al predominio del modo de pensamiento ideológico y al imperio de modo morfotécnico de pensar, según el cual, decía Karl Larenz, todo lo que puede hacerse debe ser hecho.

7.- ¿Cómo ve hoy la situación de las facultades universitarias de humanidades?

Contesto con una pregunta: ¿existen?

8.- ¿Qué podemos esperar hoy de la filosofía? ¿Y cuál ha de ser la aportación de la filosofía?

Lo dicho antes: recuperar el sentido de la realidad debiera ser su aportación.

9.- ¿Cómo ve el porvenir de Europa y de Occidente?

Para dar respuesta a ello traigo a colación lo que dicen un  libro de un historiador alemán y una bonita canción alemana: en la historia «Jedes Ende ist ein Anfang», es decir, todo final es un comienzo. Está comenzando quizás un nuevo tiempo-eje. La historia está empezando a girar en torno a grandes espacios: Estados Unidos, Rusia, China, India, Brasil… que son formas imperiales, no Estados. Y la Europa sovietizada, como decía Vladimir Bukovski, no puede ser un gran espacio. Basta pensar en la crisis demográfica, la desindustrialización, etc.

10.- En los países de habla española, y en los países de tradición católica en general, ¿se podría decir que la acción constituyente para conseguir una república constitucional implica cierta recepción del mundo anglosajón protestante?

La tradición europea de la política es republicana. Los países anglosajones, dond e no hay Estado, la continuaron y donde se conserva mejor es en Estados Unidos. Antonio García-Trevijano lo ha explicado muy bien. Bastaría —es un decir para abreviar— con suprimir el Estado.

11.- ¿Tiene algún proyecto personal entre manos o en mente?

Estoy liado con una revisión muy amplia de la «Historia de las formas del Estado». El Estado, que creo se está disolviendo, es el gran problema de nuestro tiempo. El artificialismo dominante —todo puede ser hecho y deshecho, nada es verdad ni mentira, etc.— lo fomenta el Estado, cuyo tiempo histórico ha pasado.

12.- Si tuviera que escoger en estos momentos uno de los libros de Antonio García-Trevijano, ¿cuál elegiría? Y ¿por qué?

El más oportuno, en este momento, sería Del hecho nacional a la conciencia de España o El discurso de la República. El título explica por qué.

13.- Le hemos escuchado decir que el principal cometido del Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional (MCRC) es la lucha contra la estupidez. ¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los repúblicos?

Es un hecho bastante corriente que la gente se vuelve estúpida cuando sus civilizaciones están en el ocaso. Pasa lo mismo con los regímenes políticos. El implantado en España tras la muerte de Franco está en manos de idiotas. Eso no significa que sea fácil derrocarlo pues está muy bien instalado. Para conseguirlo, creo que la acción política debe consistir en señalar a los estúpidos, denunciar sus continuas estupideces e incluso alentarlas para que el régimen se suicide.

Concepto subjetivo de nación

0

La idea de que las naciones son proyectos viene de Ortega y Gasset, y concretamente de su libro «España invertebrada» (1921).

Fuentes:

Radio Libertad Constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2015-10-30-defensa-dignidad-la-audios-mp3_rf_9218110_1.html

Música: Los galanes enamorados, Goyescas. Enrique Granados.

La representación se basa en la lealtad

0

Hoy, en Libertad Constituyente TV, publicamos el sexto capítulo del programa “Coloquio y análisis político” con el objetivo de explicar por qué la representación se basa en la lealtad.

En este quinto capítulo del programa han participado Juanjo Charro, Fernando de las Heras y Pedro Manuel González.

Traducir

Política de privacidad

Queremos que leas y comprendas esta Política de Privacidad. Por eso, la hemos redactado en un lenguaje fácil y sencillo. No obstante, si quieres consultar las cuestiones más importantes, puedes dirigirte directamente al final y las verás especificadas de forma concisa en una tabla.

¿Quiénes somos y qué hacemos con tus datos?

En la asociación Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional (MCRC) (en adelante, “MCRC"), somos responsables del tratamiento de tus datos de carácter personal que llevaremos a cabo desde la página web del Diario Español de la República Constitucional (en adelante, el “Diario”): www.diariorc.com, la cual incluye la tienda de la editorial del MCRC (en adelante, la “Tienda”), cuyo dominio es de nuestra titularidad, según la información recogida en esta política de privacidad. Debes saber que somos una asociación cultural con domicilio social en Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, Pozuelo de Alarcón, 28223, Madrid, y nuestro NIF es G-86279259. Si tienes cualquier duda o consulta acerca de cómo tratamos tus datos, puedes escribirnos a [email protected] y estaremos encantados de atenderte. El acceso y/o uso al Diario te atribuye la condición de usuario (en adelante, “Usuario”), e implica la aceptación, desde dicho acceso y/o uso, de la presente Política de Privacidad para las finalidades indicadas en la misma así como el Aviso Legal, que también puedes consultar en el Diario.

¿Qué información recabamos sobre ti?

Recogemos los datos estrictamente necesarios para garantizar el correcto funcionamiento del boletín, la provisión de los servicios de venta ofrecidos en la Tienda, así como para asegurar que cumplimos con lo que nos piden los Usuarios, ya sea mediante la solicitud de información como el envío de compras realizadas a través del Diario. Recabamos información sobre ti cuando:
  • Nos solicitas información, ya sea vía email o a través de nuestro formulario web.
  • Te suscribes a nuestro boletín informativo, y/o solicites el envío las publicaciones por Whatsapp.
  • Nos remites obras para su publicación en el Diario.
  • Realizas una compra en la Tienda.
  • Dejas un comentario en la sección de comentarios de los contenidos del Diario.
Para que la información facilitada esté siempre actualizada y no contenga errores, recuerda comunicarnos las modificaciones que se vayan produciendo de tus datos de carácter personal a través de un correo electrónico a nuestra dirección. Además, cuando navegues por el Diario, podrán instalarse en tu dispositivo distintas cookies y otros dispositivos de seguimiento con el fin de asegurar un correcto funcionamiento de la página web, tal y como te explicamos en la Política de Cookies que puedes consultar en el Diario.

¿De dónde hemos obtenido tus datos?

Como puedes ver en el apartado anterior, los datos personales que necesitamos tratar en relación con el Diario, nos los aportas libremente a través de distintos canales. No obstante, en caso de que aportes datos personales de un tercero, garantizas que le has informado de esta Política de Privacidad y has obtenido su autorización para facilitarnos sus datos con las finalidades indicadas. Igualmente, te haces responsable de cualquier daño o perjuicio, directo o indirecto, que pudiera ocasionarse como consecuencia del incumplimiento de tal obligación. Como Usuario, garantizas que los datos que nos facilites -ya sean tuyos o de un tercero- serán veraces y exactos, debiéndonos comunicar cualquier modificación de los mismos. Nos reservamos el derecho a excluir del Diario a aquellos usuarios que hayan facilitado datos falsos, sin perjuicio de las demás acciones que procedan en Derecho.

¿Cómo funciona el boletín y la lista de difusión de Whatsapp?

El MCRC cuenta con un boletín informativo digital mediante el cual se comunica con sus asociados y suscriptores para mantenerles informados de las últimas publicaciones, novedades, acciones y participaciones. Suscribirte al boletín es muy sencillo, simplemente tienes que indicar tu correo electrónico en el apartado al efecto del Diario. Así mismo, el MCRC dispone de una lista de difusión de Whatsapp mediante la cual realiza avisos informativos con las publicaciones del boletín. Si quisieras recibir los avisos mediante la lista de difusión simplemente tendrás que aportar tu número de teléfono. Todos los datos que nos proporciones serán tratados de conformidad con esta Política de Privacidad.

¿Cómo usaremos tus datos y en base a qué?

Los datos de carácter personal recabados por el MCRC podrán ser utilizados para las siguientes finalidades: (i) Información. (ii) El envío del boletín informativo del MCRC mediante correo electrónico, y para enviarte mensajes informativos por Whatsapp en el caso de haberte suscrito. (iii) El envío de compras realizadas en la Tienda. (iv) La publicación de comentarios en el Diario. Desde el MCRC utilizaremos tus datos con las siguientes finalidades:
  1. Atender tus peticiones de información.
  2. Enviarte el boletín informativo en el case de haberte suscrito.
  3. Enviarte cualquier compra realizada en la Tienda a la dirección que nos proporciones.
  4. Generar facturas relacionadas con las compras realizadas en la Tienda.
  5. Atender cualquier solicitud de ejercicio de tus derechos que nos puedas hacer llegar, en cumplimiento de nuestras obligaciones legales.

¿Durante cuánto tiempo guardamos tus datos?

Sólo mantendremos tus datos durante el tiempo que sea estrictamente necesario para ofrecerte la información que requieras y poder realizar los envíos y realizar un seguimiento de los mismos, y posteriormente durante el periodo que resulte indispensable para poder cubrir eventuales responsabilidades o para la formulación, ejercicio o defensa de reclamaciones. No obstante lo anterior, podrás solicitar la eliminación de tus datos, y en caso de resultar aplicables dichos plazos legales de conservación, se mantendrán bloqueados durante el tiempo que la normativa establezca. En cuanto a nuestro boletín, conservaremos los datos proporcionados en tanto no manifiestes tu voluntad de darte de baja de los servicios.

¿Vamos a comunicar tus datos a terceros?

No cederemos tus datos a terceros excepto cuando se nos requiera por Ley, y en particular, podremos comunicar tus datos a las siguientes entidades, siempre en relación con las finalidades descritas:
  • A los órganos competentes de las Administraciones Públicas en cumplimiento de las obligaciones legales que nos sean de aplicación.
  • A nuestros proveedores de servicios auxiliares, necesarios para el normal funcionamiento de los servicios contratados, incluido el envío de las compras realizadas en el portal. En el caso de que algún proveedor se encuentre en una jurisdicción ajena al ámbito de aplicación del RGPD, te garantizamos que se encontrarán adheridos al Escudo de Privacidad (Privacy Shield) UE - EE. UU. Puedes aprender más haciendo click en este hipervínculo: https://www.aepd.es/sites/default/files/2019-09/guia-acerca-del-escudo-de-privacidad.pdf
    • A nuestros colaboradores, en el seno de prestaciones de servicios, los cuales estarán obligados a su vez a guardar la más estricta confidencialidad.

¿Cuáles son tus derechos y cómo puedes ejercitarlos?

  1. Derecho a acceder a tus datos personales para saber cuáles están siendo objeto de tratamiento y con qué
  2. Derecho a rectificar cualquier dato personal inexacto -por ejemplo, si necesitas actualizar la información o corregirla en caso de que fuera incorrecta-.
  3. Suprimir tus datos personales, cuando esto sea posible. Si la normativa vigente no nos permite eliminar tus datos, los bloquearemos durante el tiempo restante.
  4. Solicitar la limitación del tratamiento de tus datos personales cuando la exactitud, la legalidad o la necesidad del tratamiento de los datos resulte dudosa, en cuyo caso, podremos conservar los datos para el ejercicio o la defensa de reclamaciones.
  5. Oponerte al tratamiento de tus datos personales.
  6. Llevar a cabo la portabilidad de tus datos.
  7. Revocar el consentimiento otorgado -por ejemplo, si te suscribiste al boletín y ya no deseas recibir más información-.
  8. Ejercer tu derecho al olvido.
Podrás ejercitar tus derechos en cualquier momento y sin coste alguno, indicando qué derecho quieres ejercitar, tus datos y aportando copia de tu Documento de Identidad para que podamos identificarte, a través de las siguientes vías:
  1. Dirigiendo un correo electrónico a nuestra dirección: [email protected]
  2. Dirigiendo una solicitud escrita por correo ordinario a la dirección Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, Pozuelo de Alarcón, 28223, Madrid.
  3. Además, cuando recibas cualquier comunicación nuestra, clicando en la sección de baja que contendrá esa comunicación, podrás darte de baja de todos envíos de comunicaciones del MCRC previamente aceptados.
  4. Cuando te hayas suscrito a la recepción de mensajes informativos a través de Whatsapp podrás cancelar la suscripción desde el formulario del Diario donde te diste de alta, indicando que deseas darte de baja.
Si consideras que hemos cometido una infracción de la legislación en materia de protección de datos respecto al tratamiento de tus datos personales, consideras que el tratamiento no ha sido adecuado a la normativa o no has visto satisfecho el ejercicio de tus derechos, podrás presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos, sin perjuicio de cualquier otro recurso administrativo o acción judicial que proceda en su caso.

¿Están seguros tus datos?

La protección de tu privacidad es muy importante para nosotros. Por ello, para garantizarte la seguridad de tu información, hacemos nuestros mejores esfuerzos para impedir que se utilice de forma inadecuada, prevenir accesos no autorizados y/o la revelación no autorizada de datos personales. Asimismo, nos comprometemos a cumplir con el deber de secreto y confidencialidad respecto de los datos personales de acuerdo con la legislación aplicable, así como a conferirles un tratamiento seguro en las cesiones y transferencias internacionales de datos que, en su caso, puedan producirse.

¿Cómo actualizamos nuestra Política de Privacidad?

La Política de Privacidad vigente es la que aparece en el Diario en el momento en que accedas al mismo. Nos reservamos el derecho a revisarla en el momento que consideremos oportuno. No obstante, si hacemos cambios, estos serán identificables de forma clara y específica, conforme se permite en la relación que hemos establecido contigo (por ejemplo: te podemos comunicar los cambios por email).

Resumen de Información de nuestra Política de Privacidad.

Responsable del tratamiento MOVIMIENTO DE CIUDADANOS HACIA LA REPÚBLICA CONSTITUCIONAL (MCRC) Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, 28223, Pozuelo de Alarcón, Madrid. NIF: G-86279259
Finalidades de tratamiento de tus datos personales - Atender tus solicitudes de información, comentarios, peticiones y/o consultas en el marco de tu relación con el MCRC. - Atender las solicitudes para el ejercicio de tus derechos. - Enviarte todas las comunicaciones a las que te hubieras suscrito, incluido el boletín (si te hubieras suscrito) y comunicaciones por Whatsapp. - Enviar cualquier compra realizada en la Tienda del MCRC.
Origen de los datos tratados - Nos los has facilitado libremente tú mismo o un tercero en tu nombre. - Los hemos recabado a través de nuestro Sitio Web mediante cookies. Puedes obtener más información sobre este tratamiento en nuestra Política de Cookies.
Base de Legitimación para el tratamiento - El tratamiento es necesario para la ofrecerte la información necesaria en atención a tu condición de asociado del MCRC. - Para determinados tratamientos, nos has dado tu consentimiento expreso (ej participación en una acción; boletín…). - Contrato de compra entre las partes.
Cesión de datos a terceros - Cedemos tus datos a proveedores de servicios, incluidos aquellos relativos al envío de las compras realizadas en la Tienda. - En ningún caso se cederán tus datos a personas ajenas a la actividad del MCRC (ya sean asociados o ajenos a la asociación) y los servicios que nos has sido solicitado. - Cedemos tus datos a determinadas autoridades en cumplimiento de obligaciones legales (ej. Administraciones Públicas).
Plazos de conservación - Conservaremos tus datos durante el tiempo que siga vigente tu relación con el MCRC. - Si nos pides expresamente que los eliminemos, así lo haremos salvo que exista una obligación legal que nos lo impida o que, por ejemplo, necesitemos utilizarlos para la formulación, ejercicio y defensa de reclamaciones.
Derechos del interesado Podrás solicitarnos el ejercicio de tus derechos por correo electrónico: [email protected], o por escrito a nuestro domicilio social en Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, 28223, Pozuelo de Alarcón, Madrid. Puedes pedirnos el derecho a acceder a tus datos, a solicitar su rectificación o supresión, a limitar el tratamiento de tus datos, o a oponerte a determinados tratamientos, a retirar el consentimiento que nos hubieras prestado, a la portabilidad de tus datos o a no ser objeto de una decisión basada únicamente en el tratamiento automatizado. Si no estás de acuerdo con el tratamiento que realizamos de tus datos, puedes presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos: www.aepd.es. Si tienes alguna duda sobre esta Política de Privacidad o el tratamiento de tus datos, escríbenos a nuestra dirección de correo electrónico [email protected], y estaremos encantados de atenderte.

¡Hola! ¿Quieres recibir todas nuestras novedades al instante?
Envíanos tu número de teléfono y te añadiremos a nuestra lista de
difusión de Whatsapp.