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jueves 1 enero 2026
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Votar es nocivo

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Los hombres son sumamente propensos a esperar y temer, por lo que no les resultaría agradable una religión que no prometiese un cielo ni condenase a un infierno. Todos los creyentes en el Estado de partidos prebendarios– beatos, hipócritas y escépticos-, es decir, los que comulgan con el voto o refrendan las listas preparadas por los jefes de los partidos, están cautivados por sentimientos infundados de temor y esperanza: desde los menesterosos que toman su derecho a percibir una pensión o un subsidio por un favor o una concesión de un partido aferrado a la demagogia, hasta los banqueros, empresarios o magnates de la prensa, que sin autonomía civil, buscan el patrocinio estatal de sus negocios.   (Fuente: paz-poblete) Engatusados por el mandamiento de amar el despotismo oligárquico depositando una papeleta en el altar de la urna, tanto el compulsivo consumidor de bazofia televisiva como el lector de Kundera adolecen de las mismas incultura, inconsciencia e irresponsabilidad políticas. Cuando los potentados temían que con el voto de las masas y de las mujeres sobreviniera un gobierno de los pobres, aquél no era un deber ni un derecho, sino un privilegio de los varones ricos. Después de la conversión del voto restringido en un derecho político al sufragio universal, los oligarcas, que son legitimados por la participación electoral, quieren presentarlo arteramente como un deber cívico.   Pocas veces tendrán los demócratas, los aspirantes a la ciudadanía, una oportunidad tan clara como la ofrecida el próximo 7 de junio, -con ocasión del relleno de un estéril parlamento europeo-, para expresar su inequívoca repulsa de un régimen político que sirve para generar paro y corrupción. Absteniéndose de votar, la sociedad civil pone al descubierto la completa falsedad de la sociedad política, deslegitimándola pacíficamente y abriendo la posibilidad de crear la plataforma social de un movimiento de acción instauradora de la libertad política. Votar a la lista menos repugnante para dar curso a un extraviado sentido del deber ciudadano es tan pernicioso como el voto que blanquea el fraude del sistema electoral y el abuso del poder incontrolado.

Tarifas planas

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El pasado 21 de Mayo el Ministro de Justicia D. Francisco Caamaño, propuso en el Senado implantar un “depósito” obligatorio “previo a la presentación de recursos” con la finalidad, según argumentó, de “disuadir a quienes abusan de este derecho” y a fin de evitar “la saturación de los juzgados y en especial del Tribunal Supremo”. Según anunció el Ministro en su comparecencia ante la Comisión de Justicia de la Cámara Alta, esta medida consistiría en “un depósito de escasa cuantía” que definió como “una tarifa plana previa a la interposición de un recurso para disuadir a los recurrentes que abusan”.   Caamaño vuelve así a la carga en su decidida intención de replantear el sistema de recursos recortando las garantías del justiciable y haciendo caso omiso de las observaciones de Naciones Unidas precisamente en sentido contrario ante la ausencia de la segunda instancia penal en determinados asuntos.   Según Caamaño, “no se puede saturar el sistema con cadenas de recursos”, encontrando sorprendentemente apoyo a su propuesta en la oposición, quien por boca del popular Agustín Conde se mostró de acuerdo con que “habría que poner coto” al exceso de recursos. En cuanto a la medida concreta de implantar una tarifa plana para recurrir, Conde se mostró parcialmente de acuerdo limitándose a preguntar por “quien la va a pagar”. “Yo estaría a favor de una tarifa plana, vale, pero si gano que se lo quiten al juez de la nómina. Podríamos pensarlo”, dijo el portavoz popular quien durante toda la comparecencia mostró una actitud desenfadada. De hecho Conde no vertió crítica alguna hacia Caamaño al que deseó suerte en la solución del conflicto con los jueces, cuya convocatoria de huelga para el próximo día 26 de Junio sigue todavía activa. Tampoco que se sepa las Asociaciones Profesionales de Jueces se han pronunciado respecto a tal propuesta, sorprendiendo su silencio cuando a la par se encuentran en plena negociación con el Ministerio.   Mientras, los justiciables y profesionales del derecho asisten a un nuevo recorte de garantías jurisdiccionales y a un proceso de progresiva burocratización judicial, que se agrava con el deficiente nivel técnico de las resoluciones judiciales que son corregidas en segunda instancia en un porcentaje aproximado del 20% según las estadísticas del CGPJ.   Además la onerosa medida resulta incompatible con la actual articulación del sistema de Justicia Gratuita y redundante con las ya existentes al efecto como son la imposición de las costas por vencimiento objetivo y el carácter general no suspensivo de las Sentencias de instancia, sin olvidar la facultad de apreciación de temeridad y mala fe procesal por el órgano ad quem con la imposición de sanciones a quien recurra con abuso.

El Parlamento Europeo

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Las próximas elecciones al Parlamento Europeo serán la manifestación de dos falacias que los medios de comunicación consideran como verdades democráticas. La primera de ellas se refiere a la representación política de los ciudadanos de la Unión Europea pues, para la renovación de sus 732 diputados, se ha dejado libertad a cada país para que aplique el método electoral que le parezca oportuno. Se ha perdido la ocasión de implantar un sistema electoral con distritos uninominales que, respetando la actual división estatal, representara a todos los ciudadanos de la Unión Europea, como ocurre en la Cámara de Representantes de EEUU. La Unión Europea lo único que hace es asignar el cupo de parlamentarios a cada país. A España le tocan 50 parlamentarios y no serán elegidos en cada uno de los 50 distritos posibles sino en único distrito mediante “Listas electorales nacionales” elaboradas por los propios partidos, repartiéndose la tarta de forma proporcional a los votos obtenidos por cada una de ellas.   La segunda falacia de estas elecciones es considerarlas como la renovación del Poder Legislativo de la Unión Europea, ya que ni es poder original ni es la única institución que legisla. Este Parlamento es utilizado por el Consejo Europeo como un órgano consultivo para emitir informes no vinculantes (consulta) o vinculantes (dictamen conforme) en algunas materias tasadas. El Parlamento en otras ocasiones puede tratar de que el Consejo acepte las enmiendas que él mismo haya efectuado a las decisiones tomadas por la Comisión Europea (cooperación) aunque al final de unos farragosos trámites predomine la decisión del Consejo. Por último, hay normas comunitarias que se aprueban de común acuerdo entre el Parlamento y el Consejo (codecisión). Este último procedimiento, en caso de desacuerdo, prevé la constitución de un comité de conciliación compuesto por representantes del Consejo y del Parlamento para lograr un texto aceptado por ambas instituciones, estableciendo la igualdad de esas dos instituciones en su papel legislativo. Todos estos procedimientos convierten al Parlamento Europeo en una inmensa máquina burocrática, a pesar de la innovación de la codecisión. En fin, le queda mucho camino por andar para llegar a ser como la Cámara de Representantes de EEUU.   Parlamento europeo, sede de Estrasburgo (foto: eu2008.fr)

Un artista ruso

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Antón Chéjov El amor y el odio o la alegría y la tristeza que albergamos no llegan a nuestra conciencia con toda la gama de matices y resonancias que hacen de esos sentimientos algo exclusivo u original. Nuestros estados de ánimo se nos escapan en lo que tienen de intransferible, captando sólo el aspecto impersonal, general, que el lenguaje ha recogido para el conjunto de los hombres. Si no fuese así, todos seríamos artistas.   Sin llegar a penetrar las pasiones ajenas sólo percibimos de ellas ciertos signos exteriores que interpretamos por analogía con lo que hemos experimentado. Algunos personajes de ficción nos causan una fuerte impresión de vida a causa de la excepcional capacidad del poeta o el novelista para entrar en comunicación directa con las cosas y con ellos mismos, profundizando en su interior, multiplicándose (“Madame Bovay soy yo”), extrayendo virtualidades de la veta de la realidad.   Uno de los más grandes autores de cuentos de todos los tiempos, luchó a lo largo de su vida contra el autoritarismo, que ya en su infancia estuvo representado por la tiránica figura del padre, desde cuya tienda asistía a un desfile de tipos humanos que le servirían más tarde de modelos. Antón Chéjov seleccionaba fragmentos de la realidad con la frialdad de un observador científico, y sin la menor tentación de exhibir ringorrangos retóricos, escribía de manera concisa y depurada, acerca de tres o cuatro detalles sobre los que giraría el simbolismo de la narración. Si otra narradora extraordinaria, Isak Dinesen, decía que todas las penas se pueden sobrellevar si las pones en un cuento, Chéjov creía que no había nada en la vida que no pudiera ser al mismo tiempo triste y jocoso o ridículo y patético.   En un reportaje sobre la cárcel de la isla Sajalín, Chéjov confiesa que a lugares tan tenebrosos como ése, los rusos tendrían que ir en peregrinaje: “Hemos dejado pudrir en prisiones a millones de hombres, sin ninguna razón, de manera bárbara” y los responsables no son los guardianes “sino cada uno de nosotros”. El autor de La gaviota o Tío Vania no llegó a conocer las cotas que alcanzaría el horror penitenciario en su tierra.

Los jabatos

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A tenor de las encuestas, la incapacidad del Gobierno para mejorar mínimamente el estado de postración en el que se encuentra la economía española no parece afectar al caladero de votos del PSOE. Zapatero insiste en lamentarse de la herencia recibida, acusando a Bush, Aznar y demás especies neoliberales del desastre ambiental causado por la epidemia de avaricia de los últimos años. El "optimista ignorante" (tal como ha sido definido por el Rey, según Jesús Cacho) promete crear, por arte de birlibirloque, un nuevo modelo económico que no reproduzca abusos especulativos como los acaecidos en la construcción.   Mientras tanto, el jefe del PP, varado en su contumaz aspiración al poder ejecutivo, aunque no concita el menor entusiasmo -ni siquiera en sus propias filas-, confía en que el acelerado deterioro de la situación le abra las puertas de la Moncloa. Y una vez apaciguado Pedro J. Ramírez, el muñídor de alternativas "kennedyanas", sofocada la ambición de Esperanza Aguirre y a punto de ser acallado el lenguaraz Jiménez Losantos, Rajoy ve más cerca su objetivo.   Mariano Rajoy recuerda con agradecimiento el apoyo que le prestó Francisco Camps, en su calidad de influyente barón autonómico, ante el embate sucesorio de la "lideresa" y sus gurús mediáticos; y por tanto, no ha dudado en poner a Camps bajo el manto de su protección frente a los "crueles inquisidores" que investigan la afición a los trajes regalados del presidente valenciano, el cual, tras proclamar que "han aguantado como jabatos", ha dedicado a su jefe una especie de oda al "gran capitán": "no has desvíado el rumbo pese a que lo han intentado, has mantenido el pulso"; así pues, "vamos a llegar a buen puerto".   Rajoy cree que los Torquemadas que abundan en el otro lado de la partidocracia y en sus aledaños mediáticos, se van a llevar "un gran berrinche" el 7 de junio, cuando comprueben la victoria del PP. "Tienen una mentalidad totalitaria y presumen de demócratas", denuncia don Mariano; pero éste ya debería saber que en el Estado de partidos se presume, sobre todo, de lo que no se tiene.   hechos significativos   A Zapatero no le agradaba jugar a la defensiva (por eso prescindió de Solbes), y ahora, con la remodelación del Gobierno, pretende jugar al ataque contra la crisis.   Alfonso Sastre, cegado por el "insólito resplandor democrático del Tribunal Constitucional", cree posible llevar al parlamento europeo "ideas revolucionarias".

Pureza de amor

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Ulises y Calipso, Beckmann Pureza de amor El amor instintivo, atracción a primera vista, fascinación que al instante y al unísono transforma cuerpo y alma de enamorados, no tiene arte, no procede del arte y sucumbe ante la sospecha de arte. Compuesto de artificio y habilidad, el arte de amar es incompatible con el amor natural y espontáneo. No es amor lo que pone su procura en la busca de ocasiones y objetos sexuales para poseer, como tampoco si la pone en la cuidada diligencia de sujetos amantes. Donde hay arte de amar objetos de deseo, como en el de Ovidio, o deberes de amante, como en el de Fromm, no tiene cabida el amor recíproco enajenado del mundo. El enamoramiento de mujer y hombre, único del que me permito hablar, es radicalmente original. No se confunde con los demás sentimientos amorosos. Un texto tan celebrado como el de Saint Exupery (“yo que, como todos, experimento la necesidad de ser reconocido, me siento puro en ti y voy hacia ti, tengo necesidad de ir allí donde soy puro”), a pesar de su equivocidad, no se refiere al amor, sino a la amistad. Palabras que no son apropiadas al amor absolutista, ni serían dichas por el amor exclusivo de enamorados que no sienten estar necesitados de ser reconocidos en la necesidad de ser correspondidos. El amante correspondido no se siente puro, como dice el poeta, en la pureza del otro, ni va a él para sentirse puro. Entre los tipos de pureza en los sentimientos morales, ninguno iguala o supera la del amor en sí del enamorado, que no es amor de si mismo ni para si mismo, que no quiere poseer sino ser poseído, que desea dar más que recibir, que expande su egoísmo transformándolo en oceánico altruismo. El amor puro, por la pureza del objeto amado, no es pureza de amor, pero inspira y alimenta esos sublimes amores que se vierten en vocaciones de entrega abnegada a la caridad, la ciencia, el arte, la docencia y la libertad política. Si en el amor de enamorado hay pureza de amor, pero no pureza del amor, es por su inmanencia correspondida en otra inmanencia, por sentimiento con pureza de amor sin la pureza del amor trascendente o vocacional. No hay amantes de vocación. El amor genuino, tan íntimo y pudoroso como personal y consuntivo, no cristaliza. Si parece inefable, o incluso incomunicable, no es tanto por defecto de vocabulario erótico o de acción novedosa, como por exceso de pasión no posesiva. Se sabe hablar de lo que se posee, no de lo que te posee. El amor que se preocupa de su duración ha comenzado a marchitarse, a temerse, a postergarse en aras del afecto común que se cristaliza.

Partidócratas

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En las elecciones legislativas nacionales, aunque no sean representativas de la sociedad civil ni de los electores, y aunque los votos no tengan el mismo valor en todas las regiones, acuden a las urnas alrededor de dos tercios del censo porque con ellas se renuevan o cambian los gobiernos de partido. El tercio restante se abstiene porque no quiere votar en un sistema de listas de partido que niega la posibilidad de elegir representantes personales de cada distrito electoral, y también porque rechaza que los gobiernos sean elegidos por los partidos presentes en el Parlamento, y no por sufragio directo de los gobernados. Dicho con términos simplificadores, participan en las votaciones los partidócratas y los oportunistas, se abstienen los demócratas y los indiferentes.   Las elecciones europeas carecen del alcance político y del simbolismo de poder que tienen las elecciones nacionales. En primer lugar, sus resultados no afectan en modo alguno a los órganos ejecutivos de la UE -Comisión y Consejo-, designados por los Gobiernos nacionales. En segundo lugar, el Parlamento europeo no tiene siquiera el poder legislativo de un parlamento nacional. Se pueden contar los casos excepcionales donde Bruselas ha sido derrotada por Estrasburgo. Y en tercer lugar, la UE no es aún poder político unitario, constitucionalizado en el interior y reconocible en el exterior. En consecuencia, las elecciones a su Parlamento carecen de todo simbolismo de poder que las haga atractivas a las masas ajenas a la vida burocrática de los partidos. Por estas tres causas, la abstención en las elecciones europeas no tiene el mismo significado ni la trascendencia política que tendría en las legislativas nacionales. Lo cual no quiere decir que carezca de importancia, sobre todo si aumenta significativamente respecto de la anterior. Para Europa en general, la última encuesta indica una abstención del 66% (en 2004 fue el 55,5) y para España, del 73%. Si se cumple esta previsión, se confirmaría que, ante la impotencia de la UE frente a la crisis económica, los oportunistas españoles se separan de los partidócratas, a fin de que sean éstos quienes acudan solos a las urnas para dirimir la hegemonía electoral entre el PSOE y el PP, como ensayo general de las próximas elecciones nacionales. Lo cual abriría un nuevo campo de acción a los demócratas para atraerse el apoyo del oportunismo inteligente, del que sepa aprovechar la quiebra del sistema electoral de listas, creador de la incompetente y corrupta partidocracia, responsable de la crisis económica, para ir cuanto antes a la libre elección de diputados y elección directa del poder ejecutivo.   florilegio "Con la abstención electoral, el oportunismo espera la ocasión de encontrar posiciones de ventaja cuando la situación política actual entre en crisis."

Democracia deliberativa

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Jürgen Habermas Aunque la presunción por parte de Habermas de que los regímenes europeos son democracias constitucionales sea errónea, su teoría de la democracia deliberativa sintoniza en puntos importantes con la teoría pura de la democracia de García-Trevijano.   En primer lugar, el modelo de Habermas quiere también rescatar lo mejor de la tradición liberal, que en la escuela de Frankfurt había quedado atrás para más bien abrazar la vaga utopía del comunismo. Por otra parte, junto con los derechos humanos y las libertades civiles, Habermas entronca con Rousseau –soberanía popular mediante– y su idea de la participación política directa. Habermas no llega tan lejos como AGT cuando precisa el mecanismo institucional mediante el cual el pueblo es inmediatamente convocado para resolver un conflicto de intereses entre poderes, y menos aún alcanza el fondo de libertad de acción colectiva de la que surgen, pero se acerca mucho a la esencial irresponsabilidad de este movimiento cuando describe el modo en que la sociedad civil debe poder dar forma a las estructuras y contenidos de la reglamentación política. De este modo, Habermas entretiene la visión de un momento constituyente.   Habermas critica la idea del “consenso solapado” de Rawls como el mejor modo de llegar a decisiones colectivas, precisamente porque apenas permite una verdadera apertura a lo nuevo. La idea subyacente es que cada generación debe descubrir y crear su propia conformación política.   Aunque Habermas distingue con claridad entre los tres poderes estatales e incluso detalla en qué consiste su mutua detención, la denuncia (evidente) de que no es esto lo que sucede de facto nunca es dado. Habermas parece dar por hecho con demasiada facilidad que la sociedad civil tiene canales de comunicación públicos en los que discutir la coyuntura política. De ahí que aunque su teoría se acerca a la de la democracia formal, no logra establecerse como plataforma de rebelión para la sociedad civil. Habermas no percibe que no existe representación, y por tanto que la conexión Sociedad-Estado está sajada. Por ello tampoco es capaz de ver hasta qué punto es explicable (y evitable) que el Estado se apodere de la esfera pública por medios oligocráticos típicos: la clase política, la banca y la prensa estrechan sus vínculos, y no hay medio institucional de prevenirlo.

Ingleses e italianos

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Los ciudadanos ingleses asisten con una mezcla de estupefacción e indignación al descubrimiento de los abusos en las partidas de gastos con cargo al erario que tienen asignadas los diputados. Con un sistema de remuneración creado y controlado por los propios parlamentarios, éstos han utilizado distintos ardides para recibir más ayudas de la cuenta para viviendas que hacen pasar por principales, para muebles y reformas, o como en el caso de sir Peter Viggers, para construir una isla flotante para patos en su finca.   Cuando los tribunales, conforme a la Ley de Acceso a la Información, habían dictaminado la publicación de estos gastos a costa del contribuyente, y el Parlamento, por tanto, se aprestaba a enseñar miles de recibos, el Daily Telegraph ha cogido la delantera, difundiéndolos. La ola de este escándalo ha arrastrado al mismísimo presidente de los Comunes: desde hacía 300 años no dimitía un Speaker. El primer ministro británico se ha disculpado en nombre de todos los diputados que han deshonrado la Cámara de representantes, y ha anunciado que impulsará una reforma de la fallida autorregulación de los parlamentarios, creando una comisión independiente e impidiendo a los que hayan violado las normas presentarse a las siguientes elecciones.   Mientras tanto en Italia, los jueces han condenado al abogado inglés David Mills por testificar en falso a favor de Berlusconi. Ese letrado trabajó para “Il Cavaliere” fundando una estructura de decenas de sociedades ficticias situadas en paraísos fiscales con el fin de esquivar las leyes italianas y generar inmensos beneficios. Berlusconi ha reaccionado con furia, acusando a los jueces de ir contra la verdad dada su condición de “extremistas de izquierda”; y ha señalado la urgencia de una reforma que separe las carreras de fiscales y jueces. El primer ministro afirma que la justicia penal de su país es una “patología del sistema”, y cree que el Parlamento es “inútil” en su actual forma, abogando por reducirlo a 100 diputados. A Berlusconi no le basta el poder que acumula: “no tengo poderes verdaderos”. La Asociación Nacional de la Magistratura, tras defender la separación de poderes, ha acusado a don Silvio de usar “métodos que destruyen la democracia”.   hechos significativos   Entre enero y abril de este año, un doce por ciento menos de turistas ha visitado España.   El TC no interpreta la ley de partidos de la misma manera que el TS y permite a Iniciativa Internacionalista concurrir a las elecciones europeas.

Arte de escuchar

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Cezanne Arte de escuchar La música se oye, la palabra leída se escucha, la palabra hablada se entreoye, la palabra debatida ni se oye ni se escucha. El arte de escuchar, más difícil de saber y practicar que el de hablar, depende de unas virtudes sociales y personales, buena educación y curiosidad por el pensamiento ajeno, que no se adquieren con el aprendizaje de las reglas técnicas de la escucha especializada en oficios represivos, como el sacerdocio, la psiquiatría y el espionaje. La cultura occidental sacrificó a la oratoria y la retórica el cultivo del silencio de atención que requiere el escuchamiento activo, en tanto que acto sustancialmente diferente de la escucha pasiva. Quien no escucha con paciente interés lo que otro dice, quien lo interrumpe sin dejar acabar su argumento, quien hace gestos corporales de inquietud o reprobación mientras otro habla, y quien llegado su turno de réplica no responde al meollo de lo dicho, saliéndose por las ramas o saltando a otra cuestión, ofende a su interlocutor, y lo coarta o censura porque lo desprecia o lo teme.   Hasta tal punto ha llegado hoy la bajeza de los debates televisados que, por un lado, hacen parecer inteligentes a los que más callan y, por otro, echan de menos la mediación de un intérprete imparcial que traduzca, en frases cortas, lo que cada uno va diciendo al otro en su mismo idioma, como es habitual hacerlo entre personajes con distinta lengua. Y del mismo modo que el bien decir, en la forma de expresión, no garantiza el buen decir la idea que quiere transmitir, tampoco el escuchar bien lo que otro dice asegura la comprensión de lo que éste le comunica. Si, como advirtió Humboldt, la mente sólo se abre desde dentro, no escucha bien lo que otra mentalidad dice quien sólo oye palabras y frases, sin prestar atención a los acentos, ritmos, repeticiones, énfasis y gestos corporales del que habla. Esas expresiones inconscientes descubren las pasiones que animan el discurso oral y, en consecuencia, el camino de llegar al conocimiento de la mente ajena que lo pronuncia. No escucha bien la música quien no está pendiente más que de las palabras que la acompañan. Hay buen escuchamiento cuando la palabra se oye como si, en lugar de meramente dicha, estuviera cantada por las pasiones del hablante. Jamás ha escuchado quien nada sabe. Saber escuchar a la naturaleza, la historia, la experiencia propia y la inteligencia ajena es el comienzo de la sabiduría.

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