Javier Montero

JAVIER MONTERO

El Estado a través de los partidos políticos, tiene ocupado el parlamento, privando de representación, palabra y voto a la nación. Ni siquiera se puede presentar una ILP si no es tramitada por uno de ellos, con lo que pasa a ser una propuesta de una oligarquía estatal, en donde la promoverán priorizando sus propios intereses y marginando los propios de la sociedad civil.

Los partidos políticos, consagrados como órganos estatales en la carta otorgada del 78, tienen secuestrada la libertad política de la sociedad civil, acaparando a sus anchas toda institución pública con total impunidad: sirviéndose de ellas, cobrando de ellas, teniendo a sus gobernados como meros arrendatarios, (tal como si alguien ocupa tu vivienda y le pagues una cuota para que la disfrute), dando y coartando libertades según les sea menester, ya que éstas no han venido precedidas de un período de Libertad Constituyente.

El único derecho político que tiene la sociedad civil es VOTAR, sin embargo, hoy en día, el voto no es elector, sólo marca la cuota de poder de los partidos estatales y ratifica unas listas efectuadas por el partido. Estas listas son representativas nada más que del jefe de la oligarquía, que es él que las elaboró y a quien todos deben obediencia por el disfrazado mandato imperativo, ya que está prohibido expresamente en la carta otorgada en el art. 67.2, bajo la expresión “disciplina de voto”. Así, un diputado saliente de una lista en una circunscripción electoral no priorizará ninguna propuesta de su circunscripción si ésta va en contraorden de su jefe de partido.

Todo esto tiene como fruto una corrupción moral de base por la falta de verdadera representación y por la ausencia de separación de poderes; si no hay límites ni control del poder, la corrupción es sistemática, es decir, es factor de gobierno.

La única forma digna de actuar políticamente y no ser cómplice de esta situación es en base a una abstención fuerte para que los jefes de los partidos vayan perdiendo legitimidad. Además, esta abstención ha de ser activa para promover un período de Libertad Constituyente donde podamos elegir nuestra forma de Estado y de gobierno.

Yo no VOTO, yo no soy cómplice… ¡LIBERTAD CONSTITUYENTE YA!

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