Paco Corraliza

PACO CORRALIZA.

El totalizador «Estado-Dinero social-€-burocrático de Bienestar» es un búnquer desde donde los oligarcas estatalizados de Partidos y Sindicatos, con disfraz democrático, proyectan la falsaria película de la degradante realidad anti-política que colorea el ficticio mundo de ceniza en que sobrevivimos. La propaganda calumniadora se supera a sí misma cuando sus tesis mentirosas se convierten en hechos de impostora existencia; los Partidos-(del)-Estado, padrinos partidarios del Estado-(de)-Partidos, tomaron, en esto, buena nota de los Estados totalitarios.

Recién concluida la II Guerra Mundial, escribió Hannah Arendt (1945): “La característica esencial de la propaganda fascista nunca fueron sus mentiras, que es algo más o menos común a la propaganda en todas partes y todo tiempo. Lo esencial era que explotaba el secular prejuicio occidental que confunde realidad con verdad, y fabricaba esa «verdad» que hasta entonces sólo podía declararse mentira.”  (1a)  Y, terminando ese año de 1945, lo expresa Arendt con otras palabras: Puede decirse que, en cierta medida, el fascismo ha añadido una nueva variante (la más diabólica) al viejo arte de mentir: la de «mentir la verdad»(1b).

En el desolador escenario post-bélico de una Europa desangrada que, carente de Libertad Política y Democracia Formal, se había convertido en demencial avispero de nacionalismos y totalizadoras ideologías de clase, surge de nuevo la necesidad de dominación ante la desorientación de muchedumbres atomizadas y arruinadas. Nada mejor, para eso, que el «totalizante» «Estado de Bienestar» en manos de las carcomidas estructuras de los estadolátricos Partidos de integración social-burocrática, al más tradicional estilo del Partido socialdemócrata alemán (SPD). Las agusanadas consignas decimonónicas de su cofundador, Ferdinand Lasalle (“la masa -decía- debe seguir ciegamente a su jefe, y toda la organización debe ser como un martillo en manos de su presidente”(2), escribió Robert Michels  -1911-), o de uno de sus prominentes líderes, Karl Kautsky (“el dominio de las masas”(3) como objetivo del SPD), adquieren, de nuevo, triste y perentorio interés.

Instaurada en Europa la oligarquía del Estado de Partidos, con los caducos Partidos adueñados del Estado, adquiere tono de síntesis profética esta frase de Robert Michels (1911): “Cuando en cualquier organización la oligarquía ha alcanzado un estado avanzado de desarrollo, los líderes comienzan a identificar, con ellos mismos, no sólo las instituciones partidarias, sino también la propiedad del Partido. Este fenómeno es común tanto en el Partido como en el Estado.”(2)

Ya antes de concluir la II Guerra Mundial, escribieron Horkheimer-Adorno (1944): “Así como en la lista electoral del Partido de masas son impuestos al elector, por parte de la maquinaria del Partido, nombres de personas que escapan a su experiencia y que puede votar sólo en bloque, del mismo modo los puntos esenciales ideológicos son codificados en pocas listas. […] La incompatibilidad misma de las ideologías, proclamada por los políticos de partidos adversos, no es ya más que una ciega ideología de la constelación del Poder”.(4)

En 1950, Hannah Arendt describió con transparente realismo las “secuelas del régimen nazi(1c) en Alemania (las mismas secuelas que el régimen de Franco en España). Habla Arendt (1950): “El verdadero problema viene de la naturaleza de los aparatos de los Partidos. Los Partidos actuales son continuaciones de los Partidos anteriores a Hitler -o sea de los Partidos que a Hitler le resultó tan sorprendentemente fácil destruir-. En muchos casos están dirigidos por las mismas personas y dominados por las viejas ideologías y las viejas tácticas. […] Las maquinarias de los Partidos están interesadas, primordialmente, en proporcionar empleos y favores a sus miembros; y son, a ese respecto, todopoderosas. Lo que significa que ellas atraen, generalmente, a los elementos más oportunistas de la población; lejos de impulsar iniciativas de cualquier tipo, tienen miedo de la gente joven con nuevas ideas. En suma, los Partidos han vuelto a nacer en estado senil. Y, en consecuencia, lo poco que hay de interés político y de discusión política tiene lugar en pequeños círculos fuera de los Partidos y fuera de las instituciones públicas.”(1c)

Causa bochorno y asco que impostores prebostes artífices o deudores de la nefasta Transición desde la Dictadura a la Partidocracia continúen adulando y manipulando a los españoles sometidos por el régimen de Partidos con la manoseada frase «la Democracia que nos hemos dado». Como diría Arendt,  «mienten la verdad». No hay Democracia política en España; y la Partidocracia tampoco «nos la hemos dado»; sino que fue impuesta por sus beneficiarios. Pero, de hecho y derecho, «ahí está», como pétrea «Puerta de Alcalá», cobrándonos encima, por pasar bajo sus arcos mientras nos da pases de pecho.

Sobre el auténtico origen del social-burocrático Estado-Dinero de Partidos español nos dice Alfredo Grimaldos (2006): “Sólo seis meses después de la Revolución de los Claveles [Portugal, 25-abril], el 14 de octubre de 1974, se celebra en Suresnes [financiado con fondos provenientes del SPD de Willy Brandt ] el XIII congreso del PSOE.[…] González y otros miembros de la nueva dirección del Partido han conseguido llegar a Francia gracias al apoyo prestado por el propio Servicio Central de Presidencia del Gobierno. Los oficiales del organismo de inteligencia creado por el almirante Carrero Blanco son los encargados de proporcionarles los pasaportes”.(5)

Continúa Grimaldos (2006): “Los servicios secretos norteamericanos y la socialdemocracia alemana se turnan celosamente en la dirección de la Transición española. Recoge Grimaldos declaraciones de un ex agente de la CIA (a la revista Zona Cero, 1987): “Dentro del «Programa Democracia», elaborado  por la Agencia [CIA], se cuida con especial atención a las fundaciones de los Partidos políticos alemanes, principalmente a la “Friedrich Ebert”, del SPD, y la “Konrad Adenauer” de los democristianos. Estas fundaciones habían sido establecidas por los Partidos alemanes en los años cincuenta y se utilizaron para canalizar el dinero de la CIA, como parte de las operaciones de «construcción de la democracia » tras la II Guerra Mundial. Después, en los sesenta, las fundaciones empezaron a apoyar a los Partidos hermanos y a otras organizaciones en el exterior y crearon nuevos canales para el dinero de la CIA. Hacia 1980, las fundaciones alemanas tienen programas en funcionamiento en unos sesenta países y están gastando 150 millones de dólares. Operan en secreto casi total. Las operaciones de la Fundación Friedrich Ebert, del SPD, fascinan a los americanos, especialmente sus programas de formación y las subvenciones que hicieron llegar a los socialdemócratas de Grecia, España y Portugal..(5)

El prefabricado pastel social-burocráta era tan grande, tan poderoso y tan seductor, que hasta el absurdo euro-comunismo oportunista, encantado, chupó de la dulce miel, acompañando a conversos franquistas y nacionalistas de mesa y mantel; ésos que se llevan la guinda para su propio pastel.

Terminamos en compañía de Hannah Arendt (1962): “Todas las cuestiones políticas del «Estado de Bienestar» eran, en el fondo, problemas de administración […]. Cuando el gobierno se ha transformado realmente en administración, el sistema de Partidos sólo puede producir incompetencia y despilfarro”.(6)

 

 


(1)  ARENDT, Hannah. “Ensayos de comprensión. 1930-1954”. Caparrós Editores, S.L. 2005.

(1a) “Las semillas de la internacional fascista.” [edic. orig. 1945].

    (1b) “Aproximaciones al «problema alemán».” [edic. orig. 1945].

    (1c) “Las secuelas del régimen nazi. Informe desde Alemania.” [edic. orig. 1950].

(2)   MICHELS, Robert. “Los Partidos Políticos (I y II)”. Amorrortu Editores, S.A. 2008 [Ed. original 1911].

(3)  MASTELLONE, Salvo. “El Partido dominante en la historia de Europea del siglo XX”. Historia y Comunicación social,1. Universidad Complutense, Madrid. 1996.

(4) HORKHEIMER, Max; ADORNO, Theodor W. “Dialéctica de la Ilustración”. Editorial Trotta, S.A. 2009. [edic. orig. 1944].

(5)  GRIMALDOS, Alfredo. “La CIA en España”. Random House Mondadori, S.A. 2006.

(6)  ARENDT, Hannah. “Sobre la revolución”. Alianza Editorial, S.A. 2004. [Ed. original 1962].

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