Explicando la separación de poderes a mi hijo (del blog 'Diario de un escéptico confuso') Regeneración imposible   “A la Asociación Foro de Estudiantes de Derecho de Málaga”   La Cátedra de Derecho Procesal de la Facultad de Derecho de Málaga celebró la semana pasada las jornadas denominadas “Por el Diálogo” con la colaboración de la Asociación Profesional de la Magistratura y el patrocinio de Unicaja. En su inauguración el lunes con el tema “Libertad de Información: Wikileaks” intervino el Magistrado del Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional D. Eloy Velasco. Tratando la actualidad judicial de los conflictos entre libertad de prensa y Justicia, señaló que a diferencia de otros jueces era “partidario” de que la prensa hablara “de todo, porque los ciudadanos queremos saber de todo lo que tenga interés público”, limitando la censura judicial a “cuando se habla de cosas de interés muy privado”.   Si ya el uso del término partidario no suena muy bien en la boca de un Juez, la simplicidad del análisis del derecho a la libre expresión y libertad de prensa que realiza es elocuente del estado general del (des)conocimiento que alcanza también a la magistratura en sus altos grados del escalafón. Y es que, sin libertad de pensamiento no es posible la libertad de expresión. Al punto que precisamente las “cosas de interés muy privado” suelen ser las trascedentes en el orden de la libertad colectiva por cuanto esos intereses particulares (ya sean del partido, del sindicato, de la patronal, de la clase o del banco), sin control  del  poder devienen irremediablemente   en auténtica Razón de Estado.   Sólo así se entiende que en declaraciones a los medios previas a la mesa de debate abierta, el Magistrado considerara que en “nuestra democracia tan partitocrática” (sic.) los dos únicos controles que ya quedan son “la prensa y la justicia independiente, y cada vez somos menos independientes. Se augura un mal futuro a la democracia si no nos ayudan desde la política a regenerar tanto la independencia judicial como la prensa independiente”. Reconocer una situación de dependencia y pedir auxilio a quien establece los lazos de ese sometimiento resulta una contradicción en término. No clamar por la necesaria separación de los poderes en origen para acabar con ello y seguir en el cargo dando cátedra y lección magistral es cualquier cosa menos honesto, al menos intelectualmente.   Para regenerar algo, debe estar previamente generado. En España no puede regenerarse democracia alguna porque nunca ha existido. Hay que generarla primero separando en origen los poderes del estado y estableciendo el mandato imperativo del elector sobre el elegido que civilice a los partidos y los saque del Estado. Sólo con tan indispensables condiciones para que exista Democracia la Justicia alcanzara su independencia. No como en esta irrecuperable partitocracia, tan fácilmente reconocida por el ponente.

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