Orquesta sinfónica de Berlín Nuestra sintonía El gran pensador Blaise Pascal (1623-1662) al referirse a la relación existente entre el colegio cardenalicio y el sumo pontífice, afirmó lo siguiente: «La multitud sin unidad es confusión; la unidad sin multitud es tiranía.»   Eara los repúblicos del Movimiento Ciudadano por la República Constitucional, amantes de la libertad política colectiva y la democracia representativa, la sintonía de nuestro programa radiofónico Libertad Constituyente, el hermoso y popular bolero compuesto por Maurice Ravel en 1928, simboliza la natural reunión de lo colectivo y lo individual, de la orquesta con los instrumentistas, del individuo con la sociedad.   Es precisamente en la comarca vecinal, perteneciente a la naturaleza, una comunidad involuntaria y espontánea, donde se reúnen sus habitantes, convertidos en electores, para elegir y destituir a sus representantes.   La mónada electoral ?el distrito? es una porción del territorio, anterior al Estado y a la propia nación, que pegada a la naturaleza como los árboles y los ríos lo están a la tierra, constituye el primer poder político susceptible de ser representado ante la nación y frente al Estado; es el átomo y, al mismo tiempo, el sujeto de la política.   El bolero de Ravel expresa fielmente la belleza y la alegría de la libertad colectiva que reside en las comunidades vecinales, la potencia de lo común en la especie humana y la singularidad de lo individual en la cultura; la fuerza de la libertad constituyente de la forma de Estado y de gobierno, de la democracia representativa y de la República Constitucional.   Por todo ello, esta genial obra de la música contemporánea, tan española y tan europea, representa simbólicamente, de modo insuperable, el espíritu de un movimiento político, nacido de la original iniciativa de un pequeño grupo de personas particulares en España, que pretende dirigir la revolución de la libertad que necesita Europa.   Significa asimismo la unión de la inteligencia, la bondad y la belleza en una entidad armónica, que encamina su potencialidad hacia la persecución de un elevado ideal, impreso tanto en la mente como en el corazón de todos los repúblicos europeos: conquistar, de modo pacífico la libertad política colectiva, constituyente de un nuevo y civilizado poder que reemplace al poderío inmoderado ?loco, corrompido y delincuencial? de los actuales jefes de los partidos estatales vigente en Europa desde el final de la II Guerra Mundial.

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