Comunicado de respuesta a las difamaciones divulgadas contra el MCRC

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Antes de la Asamblea del próximo domingo 2 de junio nos vemos obligados a aclarar una serie comentarios, rumores y difamaciones. Hasta ahora pensábamos que era innecesario, incluso improcedente, pero dado que la Asamblea debe seguir el orden del día y estar enfocada al fin por el que existe la asociación, y no a debatir sobre estatutos, leyes o comportamientos de personas concretas, consideramos más acertado hacer estas puntualizaciones a través de este comunicado.

Decimos que eran innecesarias porque las personas que desgraciadamente han decidido renunciar, de forma voluntaria, al compromiso que habían adquirido con la Asamblea, han podido explicar las razones de su dimisión. Unos decidieron hacerlo y otros no. Sin embargo, dos personas que renunciaron a sus vocalías en la última Asamblea, celebrada el 2 de marzo, decidieron unirse a un grupo compuesto por conocidos difamadores y por miembros de la Asociación Demos, para organizar y promover una acción destinada a transformar el MCRC.

Que serían innecesarias estas explicaciones, también lo decimos porque basta con leer el Manifiesto que han hecho circular para percatarse de la mentira y la deslealtad. Ya que desde la muerte de Don Antonio han sido numerosísimos los contratiempos, razón por la cual ninguna Junta ha podido trabajar con normalidad, y dado que el comunicado incurre en numerosas falsedades, vamos a centrarnos en un par de líneas esenciales que explican todo lo demás.

 

Se dice en ese texto, literalmente, que “Todos los proyectos de acción del presidente dimitido y los propuestos por los asociados en la última Asamblea Extraordinaria citada fueron rechazados deliberadamente por parte de la Junta”, cuando lo cierto es que ningún proyecto presentado por el que fuera Presidente hasta su dimisión, fue rechazado o aprobado sin deliberación, porque así consta en las actas de la Junta Directiva, que son públicas y se presentan en las Asambleas para que estén a disposición de todos los asociados. Con respecto a las propuestas de los asociados, la Junta Directiva no tiene la potestad para rechazarlas o bloquearlas, sino que es la Asamblea, contra la que se dirige este escrito, quien lo hace. Cualquier propuesta de acción presentada se aprueba siempre por mayoría, o se rechaza del mismo modo.

Por otro lado, los Estatutos que Don Antonio García-Trevijano hizo para el MCRC, y que están a disposición de todos los asociados, dicen que las decisiones de la Junta deben ser aprobadas por la mayoría de sus miembros y también, que el valor de cada uno de los votos es el mismo. De modo que siempre que la Junta ha decidido sobre alguna cuestión, ha sido por mayoría, y nunca por una parte.

La palabra “deliberadamente” no queda aclarada en este escrito, pero sí ha sido desarrollada por sus promotores en las numerosas llamadas telefónicas que han realizado a los asociados, así como en al menos un grupo de WhatsApp de repúblicos. La disparatada elucubración que explican no es otra que la siguiente: la falsa obstaculización de acciones respondía a un contubernio -que para que fuese posible, la mayoría de miembros de la Junta debían formar parte de él- que perseguía retener el dinero de la asociación a la espera del momento propicio para “desviarlo” a la Fundación.

Lo menos que se puede pedir ante tal difamación es que se demuestre.

Se cuestiona también, más adelante, la existencia de la voluntad expresa de un donante, que solicitó su anonimato, como si eso supusiera algún tipo de problema o no tuviese derecho cualquier persona a realizar acciones o depósitos de dinero de forma anónima. El entonces asesor jurídico del MCRC, adoptó todas las cautelas necesarias para que la identidad del donante y la procedencia del dinero fueran aclaradas conforme a la ley, y mantuvo informada a la Junta de todas estas pesquisas.

Lo cierto es que la aprobación del destino de esos fondos, para residir como parte de unos depósitos destinados a la acción del MCRC, cuyo titular es el propio MCRC, es algo que fue realizado por toda la Asamblea, no por una persona concreta y determinada. Es la Asamblea, el cuerpo asociativo del MCRC quién aprobó lo que se pone en cuestión, y por lo tanto lo que este texto está cuestionando es a los propios asociados del MCRC, su capacidad para decidir lo que sí que pueden decidir. ​El texto explica que quiere recuperar el MCRC de los asociados al MCRC​. Que cada cual piense y ponga nombre, a lo que significa e implica algo como esto.

A continuación se relata también, sin ningún tipo de pudor, en referencia a la Asamblea Extraordinaria, cómo “se convocó finalmente, con la oposición de algunos de los vocales de la Junta Directiva”, es decir, se explica abiertamente que algunos de los vocales se oponían a que la Asamblea decidiese aquello que le corresponde decidir, sustrayendo de esa forma un derecho que contemplan los propios Estatutos del MCRC. De esta forma, lo que declaran los autores y firmantes del texto, es su oposición a que sea la Asamblea la que decida, de modo que sean ellos (dos personas) los que decidan lo que no les corresponde decidir. Es asombroso que lo manifiesten abiertamente.

Lo que aprobó la Junta Directiva, evidentemente por mayoría, es la convocatoria de una Asamblea General Extraordinaria para tratar el asunto de forma pública y no oculta, para que fuesen los asociados quienes tomasen la decisión. Es decir, cumpliendo los estatutos que redactó Antonio García-Trevijano para regir el funcionamiento del MCRC. Parece ser que, para estas personas, es algo reprobable el cumplimiento de los estatutos y el obrar de forma pública y no secreta.

También se miente, es decir, no se dice la verdad a sabiendas, al explicar que “En la Asamblea, celebrada el pasado 2 de marzo de 2019 y en la que participaron 106 asociados, de los que 50 eran presenciales, se aprobó la puesta a disposición de la Fundación de dichos fondos por 59 votos a favor, no antes de que el entonces secretario, que presentó su dimisión al concluir la asamblea al igual que otros dos miembros de la Junta, sumados así a la previa del presidente, D. Fernando Gómez y de otro vocal, advirtiera de que tal cesión no podía hacerse tal como lo exigía el llamado donante, pues el patronato de la Fundación, que debe ser presidida, por voluntad testamentaria del fundador, por Dña. Helena Bazán, allí presente, no había sido constituido y ni siquiera existía una cuenta corriente propia, por lo que se aprobó crear dos fondos por las cantidades requeridas disponibles durante un año y medio.  cuando lo que se aprobó no fue ninguna cesión a la Fundación (que actualmente ya está constituida) sino la creación de unos depósitos, cuyo titular es el MCRC, destinados a dos propósitos muy concretos: proteger el patrimonio de la Fundación, cumpliendo así con la voluntad del fundador del MCRC,  y finalizar el documental sobre su acción política, algo que manifiestamente tenía la voluntad de hacer D. Antonio García-Trevijano antes de su fallecimiento. Parece ser que a los firmantes del texto también les parece mal o incorrecto que se continúe la acción del fundador de la Asociación.

En el comunicado utilizan varias veces a personas destacadas de la Asociación, que en modo alguno han tenido el comportamiento de estos dos promotores del manifiesto, para hablar a través de ellos y reforzar así sus argumentos, que además de falaces son imposibles. Por ejemplo, el escrito dice que: “… D. Miguel Gómez de la Cuesta, había mandado, contra su voluntad (la de D. Vicente Carreño), cerrar las emisiones de Radio Libertad Constituyente Televisión…” 

En primer lugar, es imposible lo que ahí se dice, porque las instrucciones a las personas delegadas por la Junta Directiva para que realicen sus distintas funciones, son algo habitual y que entra dentro de las competencias de cualquier Directivo, y en segundo lugar, porque de ser cierto, existiría un Acta donde se hubiese tomado una decisión de Junta para cerrar la Televisión, con la aprobación de la mayoría. Ningún miembro de la Junta Directiva puede aprobar en solitario una decisión firme si no cuenta con la aprobación de, al menos, la mayoría de la Junta. Pero además de eso, tampoco se especifica a quién habría informado D. Vicente Carreño, cuando al único órgano al que corresponde informar de algo así, es a la propia Junta Directiva, a nadie más. Tanto es así, que las emisiones en los canales de YouTube, Facebook, iVoox y Spreaker han continuado, aunque debido a la falta de personal técnico, no con la frecuencia que podría haber sido deseable.

Los autores del texto califican de “inaudita” una medida normal y habitual, que precisamente es todo lo contrario de la acción dictatorial con la que lo comparan, y que en caso contrario supondría la aceptación incondicional del resto de una Junta, que serían personas sin voluntad propia para decidir.

Se llama “dejación de funciones” al cumplimiento escrupuloso de los Estatutos y se habla de “una disolución de la estructura territorial del MCRC” que es algo que cuando haya existido, dependerá siempre de la acción estratégica y eventual, y que no se encuentra, afortunadamente, ceñido por las normas creadas para el MCRC por su fundador. La asociación del MCRC no necesita de estructuras territoriales definidas, puesto que no se trata de un partido político, ni opera para captar seguidores, sino para incorporar a asociados que contribuyan a la difusión activa de nuestros principios. No existen, definidos estatutariamente, más cargos que los que se detallan ahí y que no obstan para la delegación de la Junta en una Comisión Ejecutiva que actúe en la forma que se determine y que podrá ir variando con el tiempo.

Por último, y para concretar el desánimo que promueve el texto difamador entre los asociados que puedan leerlo, ​se apunta como un demérito algo que demuestra lo contrario: que habiendo renunciado y dimitido la mayoría de integrantes de la Junta, se ha mantenido la acción y la determinación​, y el funcionamiento normal de la asociación, aún desprovista de los recursos humanos que lo facilitaban. Parece ser que para el autor del texto y sus firmantes, es un problema que el MCRC siga en pie y funcionando, promoviendo nuestros principios, divulgando y actuando en todos los lugares donde le es posible actuar. Lo asombroso es que ese texto culmine sus explicaciones con el término de “compatriotas”, y tras haber expuesto todo tipo de calificaciones y falsedades, que únicamente sirven para el desaliento y el fracaso. Algo que, por otra parte, es lo normal en quien dimite, y precisamente por ese motivo lo hace: por su desánimo. Sería difícil de creer que alguien abatido y desanimado, que piensa del modo que expresa este texto, pretendiese estar al frente del MCRC después de haber presagiado su hundimiento como se hace ahí. Por eso resulta tan cómico su encabezado y que reza “por la recuperación del MCRC”: es una verdadera apología del fracaso su contenido, y la proclamación expresa de esa voluntad, con el propósito de que sea compartida por todos los demás.

Han sido los estatutos que redactó Don Antonio, tan diferentes de los de un partido político o de los de cualquier tipo de organización asamblearia, los que han mantenido nuestra asociación acorde a sus principios. Basta recordar que fue una mayoría de la Junta la que consiguió convocar, hace ahora un año, una reunión para aprobar la celebración de dos asambleas con el fin de nombrar nueva Junta, lo que motivó que el entonces Presidente en funciones dimitiera.

Para no extendernos más con las insoportables e injustas difamaciones, apuntaremos una última experiencia que facilita la comprensión de todo lo demás.

Las claves del DiarioRC y de la página web, que contiene además la base de datos de los asociados, está en manos del Directivo General, elegido por la mayoría absoluta de la Asamblea, y tiene copia de ellas el Secretario, tal y como corresponde al ejercicio de su función. Uno de los responsables del manifiesto que nos ocupa, presentó a la Junta una propuesta que ya habíamos escuchado semanas antes en la Asamblea, acerca de un diario digital de gran alcance. Los miembros de la Junta, en aquella reunión de verano de 2018, sabiendo además que el MCRC ya cuenta con un Diario fundado por Antonio García-Trevijano, no fueron convencidos para emprender aquél importante proyecto y expusieron sus razones, animando al inductor a desarrollarlo mejor.

La imposibilidad de que una minoría de la Junta pueda hacer algo en contra de la mayoría, ha llevado a algunos a querer hacerse con esas claves a toda costa, y ya no para modificar las herramientas de difusión, sino para acceder a esa base de datos como paso previo a una modificación de estatutos. Al no conseguirlo, han creado un grupo sustentado en falsedades para ir directamente a ese cambio de Estatutos con el pretexto de salvar a la asociación.

Esa modificación persigue, entre otras cosas, que el Presidente del MCRC pueda actuar en el futuro incluso sin el respaldo de la mayoría de la Junta. La actual Junta Directiva está convencida de que ese propósito, bastardo desde su inicio, en caso de prosperar supondría el fin del MCRC.

Para finalizar este comunicado, que esperamos haya servido para aclarar las cuestiones que plantea ese difamador texto, ​queremos invitar a cualquier asociado que tenga alguna duda, cualquier pregunta o cuestión, que necesite informarse, a que las dirija a través del formulario habilitado en la página inscripción a la Asamblea. No existe motivo ninguno para considerar que el MCRC vaya a fracasar, o que por no estar ya presente Antonio García-Trevijano entre nosotros, tenga que hacerlo. Eviten por lo tanto ustedes el contacto con las personas que invitan a ese desánimo, y continúen con la acción decidida que nos motiva, en pos de la conquista pacífica de la libertad política colectiva. Queremos animaros a todos a que acudáis sin dudar a la próxima Asamblea y a realizar vuestras propuestas para la acción del MCRC.

 

Saludos repúblicos,

la Junta Directiva del MCRC

 

NOTA: Se adjunta también, a modo de ejemplo, un comentario público de uno de los firmantes y promotores del texto referido aquí, que propone la democracia informática directa para eliminar y sustituir la representación política.
Si alguna persona no ve como algo obvio el hecho de que esto no es el objetivo del MCRC y que tampoco es un grupo de debate de ocurrencias, lo que debe de hacer es solicitar su baja inmediata de la Asociación.
Cabe aclarar también, porque es un hecho objetivo, que el número de asociados al MCRC no ha descendido tras la muerte de Antonio García-Trevijano, sino que al contrario de eso, no ha cesado de aumentar.

Captura de pantalla de texto publicado en la red social Facebook.
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Fernando MartosGonzalo Alvarez Comentaristas mas recientes
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Desde este lugar escogido y récondito de España asevero que el propósito esencial y primordial para los españoles es la democracia,es decir,la forma de Gobiernoy no la forma de Estado.Para hacer una buena tortilla siempre hay que romper algún huevo.España más que nunca necesita a los españoles audaces,capaces y decentes para emprender tan excelsa obra.Animo a los españoles a asociarse al M.C.R.C.En las elecciones de ayer hubounos 16.500.000 de españoles que no acudieron a las urnas de este viciado régimen monárquico borbónico.LIBERTAD,VERDAD.LEALTAD.

Fernando Martos

Como repúblico y asociado al MCRC quiero manifestar aquí mi agradecimiento por las aclaraciones aquí vertidas.
Siempre adelante sin desmayo.