¿Es “sostenible” nuestra forma de gobierno?

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El mes pasado, mientras explorábamos nuestro ciclo económico y nuestro patrón de crecimiento, se demostraba una vez más una vez más que los españoles no tenemos ningún problema para producir lo que necesitamos y dijimos que lo que realmente era insostenible es la casta política que padecemos. Toca pues explorar la viabilidad sistémica de nuestra forma de gobierno a la vista de sus resultados.

Pero antes de revisar la estadística, permítanme recordar que existen tres formas de gobierno, que son: Dictadura, Oligarquía y Democracia. Luego están las formas de Estado, que son: Monarquía y República, ocurriendo que cada una de ellas podría convivir con distintas formas de gobierno, siendo claro que la forma de Estado no implica la forma de gobierno. Por supuesto, todos presumen de demócratas pero nadie quiere un gobierno representativo con separación de poderes, es decir, democrático, con lo que el gobierno se torna disfuncional, ruinoso y sociópata. Pasemos pues a los datos.

Gestión y deuda públicas

Uno de los indicadores de gestión pública que considero más útiles es el ratio Deuda Pública respecto al PIB (gráfico de arriba); veracidades aparte, la previsión del FMI es imposible) pues, si los políticos gastan bien, dicho ratio no debería aumentar, ¿no? Ya se ve que el resultado es pésimo y se aproxima, de nuevo (lo estuvo en tiempos de Zapatero), a la “insostenibilidad”; de no ser por los acuerdos (supervisión, respaldo, control, etc.) con la UE, ya habríamos quebrado. Hubo un bajón del ratio, pero, como saben, fue falso y producto de la orgía inmobiliaria y expolio de cajas y particulares.

Hay que considerar que nuestro orden, que tiene sus raíces en la República y la Guerra Civil, buscaba evitar que nos matáramos entre nosotros y, con la Transición (a la oligarquía), mantiene vivos aquellos mitos para mejor expolio y perpetuación en el poder de unos partidos políticos que, como era predecible, son bastante corruptos e incompetentes.

Déficit y ciclo económico

Hubo un tiempo en que en España se planteó este tema, pero ya se ve que ZP tenía otros planes de “cambio y transformación social”, aparte que hubiera supuesto sujetarse a criterios objetivos, así que nunca más. Lástima, que me hubiera gustado conocer las ideicas de los economistas del régimen. Hoy solo diré que, por estar en la fase de expansión, deberíamos estar cerca del superávit fiscal (siguiente gráfica), algo que solo ha ocurrido con la burbuja, y eso que vamos con tipos de interés de una represión financiera brutal. ¿Y cuando venga una recesión o suban los tipos de interés qué? Harán lo de siempre: más deuda y más impuestos, pues el correcto ajuste del gasto público afectaría a las Administraciones Públicas, pesebre del que todos parasitan. Se entiende pues que no les interese la representación del votante, pues entre ellos hay contribuyentes netos que saben lo duro que es trabajar en el sector privado, así que exprimirán más a los contribuyentes netos, los actuales y los futuros, siendo los más castigados lo más pobres, como de costumbre.


PIB nominal y “sostenibilidad” 

El mayor obstáculo para reparar el balance macro es hacer que crezca la producción total de bienes y servicios a precios de mercado (el PIB nominal) de forma correcta (alerta que hemos hecho sin ningún resultado, otra) y, una vez más, visto el aumento de la deuda pública, lo han hecho fatal (El PIB nominal de España se estancó casi diez años), que ya se ve que el toqueteo fiscal keynesiano habitual no funciona y hace la deuda pública menos sostenible.

Pero lo peor para España no viene ahora, que estamos, aunque no lo crean, en un momento económico dulce (el político es delirante), sino a partir de 2022-2024 cuando entre en acción el efecto recesivo de la demografía, tema que vimos en “Fractura generacional y quiebra estatal” y cuya previsión de PIB nominal y deuda se ha cumplido bastante bien. Por cierto, ese efecto demográfico no se palia con inmigración a la Merkel, al contrario, lo pone peor, como hemos analizado varias veces.

“Sostenibilidad” financiera

¿Y por qué no hemos quebrado ya? Por la UE y el euro, obviamente, que dan una potencia financiera descomunal al sistema (y a los errores de gestión). Por supuesto, la partitocracia también afecta al sector privado y p r eso, cuando hemos analizado los países latinoamericanos y, aparte de dar previsiones de tipo de cambio que han funcionado muy bien, lo hemos hecho diciendo las cosas de forma tal, que quienes conocen los estudios de ciertos departamentos habrán sabido leer entre líneas las habrán visto. Así que no debería haber ninguna sorpresa con esos países.


El resultado de dicha potencia financiera ha sido un endeudamiento exterior brutal en términos de PIB nominal oficial, que esa es otra más que vista, la del PIB, que ya tratamos en 2010 y no le vamos a hacer el trabajo a los funcionarios. Así, España tiene un endeudamiento bruto con el exterior de casi 200% del PIB (línea azul), que, tras restarle las inversiones españolas fuera, el endeudamiento neto de España es casi el 90% del PIB, aunque mejorando; la deuda exterior de su Estado (Central, Autonómico, Municipal, etc.) equivale a casi el 50% del PIB.

El tema de la “insostenibilidad” de la deuda pública ya lo tratamos “Dos gurús y nuestra insuficiencia fiscal crónica”, donde analizamos casos de la historia similares y vimos que tiene solución, dura, pero la tiene. Lamentablemente, “la casta”, española y europea, seguramente haga como en Japón, del que copiarán la parte que les interesa y donde su partitocracia ha llevado la deuda pública sobre el 250% del PIB nominal, eternizándose en sus desmanes; de hecho, como advertimos en “España en el espejo japonés”, se ha seguido un camino muy parecido y así lo demuestra la mala reforma bancaria – aún andan con liquidaciones de activos inmobiliarios – y que también criticamos. Será más “japonés”, salvo que la UE destruya la partitocracia italiana, la que tanto rebufo da a la nuestra; va ser que no, ¿no creen? Lo cual nos lleva al siguiente punto.

Estado fuerte y sociedad fallida

Desde el tiempo del último timo republicano, pero sobre todo durante la dictadura, se ha venido confundiendo a España con su Estado, engaño establecido por quienes impiden a los españoles elegir representantes para así, desde el Estado, mangonearles según sus fobias, prejuicios, dogmas y corrupciones y todos mamando de “lo público”, con sus medios de manipulación masiva y su oligopolio televisivo subsidiado. 

El resultado de ese experimento psicótico es una degradación moral palpable de manera cotidiana, de la crisis de los masters, con todos los chorizos políticos lanzándola primera piedra, a las mentiras nacionalistas, el acoso de profesores a los hijos de guardias civiles, los orgullosos y sonrientes selfies con terroristas, la destrucción de la cultura autóctona en Valencia y Baleares, la epidemia de bullying escolar o la indignación colectiva mayestática al parecer según la raza de la manada criminal, o subsidios a ciertos colectivos – normalmente hispanófobos – mientras cunde la pobreza de los mayores, por solo nombrar algunos ejemplos pero sin olvidar, por supuesto, el parámetro que lo resume todo: el raquítico y suicida índice de natalidad, propio de una Sociedad enferma.

Esos males y muchos otros que conocen son el resultado de los desmanes de la “Generación de políticos sociópatas” y sus discípulos encumbrados gracias a un sistema electoral de listas de listos, donde cinco personas más dos con derecho de pernada, algunos de los cuales odian a España, o han recibido financiación exterior, están destruyendo con sus inventos y delirios al sujeto constituyente español. Así que, hasta que éste no salga de su servidumbre voluntaria e imponga un sistema electoral uninominal a doble vuelta que le permita elegir representantes, seguirá su destrucción demográfica, porque munición tienen de sobra para continuar con su forma de gobierno sociópata, la cual seguirá degenerando hasta traernos las mayores de las desgracias, no lo duden.

Y no se engañen, esto no va de pensiones o autonomías, que también, sino de algo mucho más serio, de la supervivencia del sujeto constituyente español. ¿O es que acaso piensan Ustedes inmolarse para salvar a la oligarquía de partidos estatales?

Publicado en Voz Pópuli el 15/5/2018

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