Los medios de comunicación como productores de sentido

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Hay dos clases de ignorancia, enseña Sócrates al bello Alcibíades: una consiste en creer saber lo que no se sabe y otra, en no saber algo y darse cuenta de ello. Esta última es la que nos permite avanzar en el conocimiento de uno mismo y de las cosas y la primera nos transforma en necios.

El no saber y creer que se sabe es lo que produce el error y la equivocación, mientras que el no saber algo y darse cuenta lo evita pues preguntamos al que sabe.

La hegemonía que ejercen sobre nuestras conciencias los mensajes mediáticos nos han transformado en necios pues, a diario, veinticuatro horas sobre veinticuatro, nos convencen de cómo se piensa, qué se piensa, dónde se piensa, quiénes piensan y para qué se piensa.

Hoy el hombre cree saber lo que no sabe e ignora lo que debe saber. Así, cree saber que fueron seis millones los muertos en los campos de concentración cuando esa cantidad de hebreos no había en toda Europa e ignora el holodomor ucraniano del 33 al 35 que dejó diez millones de muertos cristianos. Claro está, ningún mass media nacional e internacional lo afirma. Los presstitutes al tener el opresor internalizado no hablan de eso.

Existe un discurso mediático en donde los buenos son los negros[1], los gays, los judíos, los indios y las mujeres delgadas,—relativismo de los valores—y los malos, todos los otros. Hoy el ranking de los malos los encabezan los fundamentalistas islámicos, luego los narcotraficantes colombianos y mejicanos, después los patriotas que defienden su identidad cultural ante la homogeneización mundial, y más atrás los heterosexuales, los cazadores de ciervos, los fumadores, las mujeres gordas y los católicos de sólidas convicciones. El Papa es aceptado en tanto y cuanto sostenga dentro de su devaneo ideológico tesis no católicas (la anulación del celibato, la ordenación de mujeres, la eutanasia selectiva, la admiración por los gays, la inseminación de las mujeres solteras, que todas las religiones recen al mismo Dios, la construcción de una ética mundial y cosas por el estilo). Pero cuando afirma que “el aborto es un mal absoluto”, eso no sale publicado.

La producción de sentido de los mass media radica en la selección e interpretación de las noticias que realizan a diario. Nunca la inauguración de un puente o un hospital en Bolivia, pero siempre la insulsa primaria de las elecciones en USA. Siempre un cura pedófilo, pero nunca un rabino.

El círculo mediático de producción de sentido funciona así: se lanza una idea, por ejemplo en estos últimos años, se condena al asesinato de las mujeres (femicidio), que luego es recogido por el discurso de los políticos como un topos insoslayable. Posteriormente se crean ONGs y organismos del Estado reivindicando ese objetivo, que terminan recaudando dinero público y privado, parte del cual será invertido como propaganda en los propios medios.

¿Quiénes son los instrumentos de este círculo mediático?: los periodistas, esos analfabetos locuaces, que no paran de hablar de lo que no saben. Hoy los periodistas, sobre todo los locutores radiales y televisivos son los verdaderos filósofos de este tiempo. Los que tienen respuesta para todo y para todos. Eso sí, siempre la respuesta es una respuesta única, la producida de antemano por los mass media que los emplean. Los analfabetos locuaces como los futbolistas son los nuevos esclavos, así unos venden su alma (conciencia) y otros su cuerpo (su primera juventud).

De modo tal que hoy y desde hace más de medio siglo, el discurso político es el producido por los medios de comunicación y no por aquellos que dicen gobernarnos. Se ha producido una subordinación del discurso político al discurso mediático, de los políticos a los periodistas y de estos, verdaderos presstitutes, a los medios donde trabajan.

En Argentina existe un ejemplo emblemático que es el del diario Clarín. Este medio nació allá por el año 1945, como nos enseñara nuestro maestro, el tucumano José Luis Torres (1901-1965)[2] en su denuncia del negociado de las tierras públicas del Palomar realizado por Roberto Noble, entre otros, que compraron a 10 centavos y vendieron a 100 pesos el metro. Con ese dinero, más el apoyo de la masonería y del partido socialista liberal independiente, fundó el diario. Su norma fue “liberal en economía y de izquierda en cultura”. A mediados de los años 50 recibe el espaldarazo de Rogelio Frigerio, un ex miembro del partido comunista, que se transforma en el Deus ex machina del futuro presidente Arturo Frondizi, también antiguo PC, con lo cual el diario Clarín comienza una carrera ininterrumpida de negocios con el Estado argentino que llega hasta el primer período de gobierno de Kirchner. Este rompe con el diario cuando no acepta su demanda de cederle el 15% de su propiedad. [3] Kirchner murió, su mujer pasó al desván de la historia o de la histeria y Clarín está hoy vivito y coleando con el nuevo gobierno de Macri, que cumple al dedillo con su ideario ser liberal en economía y progresista en cultura.

Este ejemplo vale, urbi et orbe, para todos los grandes medios de comunicación, que puestos en funcionamiento por un aporte importante de capitales, sumandos a la construcción de un discurso único, utilizando el mismo tipo de agentes y mecanismos, para la instalación en el poder político de agentes que sean obedientes a sus demandas o propuestas, terminan formando un poder hegemónico, prácticamente, incontrastable.

Hoy es imposible hacer política sin el apoyo de los medios y menos aún en contra de ellos. Inmediatamente se es marginado a través de la campaña del silencio, no publicando nada sobre uno. En el supuesto caso de que el agente político, cultural o social, lograra trascender, es de inmediato demonizado a través de la reductio ad hitlerum u otras falacias ad hominem.

En definitiva, lo que ha logrado este poder mediático hegemónico es que el hombre deje de pensar con cabeza propia a través la introducción en su conciencia de prejuicios y preconceptos que lo logran extrañar de sí mismo, de su historia y de su ethos nacional.

 


Publicado este artículo al otro día salió en las redes la siguiente noticia: “El Papa Francisco recordó hoy a las cuatro Misioneras de la Caridad asesinadas el pasado viernes en Yemen. Aseguró que son mártires de la indiferencia y deploró el silencio de la prensa sobre esta tragedia

[1] Lo de los negros viene de Borges cuando se quejaba que sus libros no eran traducidas en los Estados Unidos porque siempre tenía que haber un negro. Eso es lo política y culturalmente correcto y los mass media se mueven unívocamente en esa dirección.

[2] Cfr. Algunas maneras de vender la patria (Buenos Aires, varias ediciones y editoriales). La última Ed. Docencia, Bs.As. 2013

[3] Néstor Kirchner inauguró en Argentina la corrupción estructural que vino a reemplazar a la vieja corrupción por cobro de comisiones indebidas (cohecho o coimas), pues en lugar de limitarse a cobrar comisiones buscó y logró participaciones en las empresas beneficiadas por su influencia al momento de hacer un negociado.

4 Comentarios

  1. ¡Hola, Alberto! Yo, era ignorante, y pertenecía a la segunda clase de la que expones en el artículo. Como ya lo he dicho “mil veces”…diré una vez más, que dejé de votar por mi propia iniciativa. Intuía dentro de mi mente que no me cuadran los hechos y conductas de los partidos políticos. De ahí, que al escuchar a D. Antonio García-Trevijano, me dije: ¡Madre mía! aquí están las respuestas a todos mis pensamientos y preguntas que no encontraban respuesta, y opté por apartarme del sistema, que ahora sé como perteneciente al MCRC, QUE NO ANDABA DESCAMINADA, pero desconocía las CAUSAS del porqué ocurre en España, todo lo que llevamos viviendo desde 1978.
    Un millón de gracias a todo el MCRC que es leal a Trevijano.

  2. Todo eso y mucho más que ampliar y completar, hablando solo, pero nada menos, que del abusado pensar. De lograr generar pensamientos propios.

    Pensar para diluir tantas de nuestras (al menos mías) ignorancias, clase A; y pasar a ir poniéndole ladrillitos al modesto edificio del conocimiento, en el que se puedan ir acogiendo y sanando algunas de las otras ignorancias, de la clase B, por ejemplo.

    Luego llega D. Antonio y nos explica, con voces de trueno casi tormentosas pero nada atormentadas, que él ya está en la acción y que al menos le dejemos libre todo el paso. Que no le estorbemos si es que no queremos, podemos o sabemos cómo implicarnos. Así de claro.

    Tras sus truenos que siguen retumbando ya desde el futuro, antes de momificarse en pasado, sus palabras deslumbrando como rayos, nos orientan bajo aquel quebrado destello, casi cruel, de que el pensamiento sin acción es…

    Los ecos reverberan a más y más, añadiendo el cómo consuelo de que las acciones sin pensamiento…

    Conlusión. Pensar es un gran hacer, pero solo si ese hacer concreto genera pensamiento posterior para nuevas acciones que a su vez… El pensamiento es el aviso general, una señal necesaria, para poner manos a la acción.

    Aprovecho para mostrar mi sincero agradecimiento al Caballero de los Truenos. Su hipotético corcel no puede ser solo un repúblico animal. Seguro que un emblemático ser, descendido de alguna de las mitológicas mitologías que mi ignorancia, clase B, todavía ni vislumbra.

    Pero cómo galopa.

  3. Preocuparnos por la influencia de los medios de comunicación en la manera de ver las cosas de una amplia mayoría de la sociedad civil, y en cómo condicionan los temas de conversación y el enfoque que se les da, es fundamental si queremos que España o cualquier otro país (como Argentina) en algún momento tengan una democracia no solo formal, sino que además la jugada se realice de acuerdo a la libertad de pensamiento (imposible cuando multitud de verdades y enfoques están suprimidos de los grandes medios).

    Los medios de comunicación y el poder económico son dos temas referentes a la jugada (y no a las reglas de juego) que deberían preocupar a toda sociedad que quiera ser democrática y que pueda darse cuenta de sus errores y corregirlos. Los medios de comunicación hoy están manteniendo a la sociedad profundamente equivocada y condicionada en prácticamente todos los asuntos.