Ante la inmensa chapuza de unos PGE clamorosamente voluntaristas, en los que nada cuadra con nada, con unos ingresos inflados en 4.000 millones en la Seguridad Social, gastos en pensiones y desempleo infravalorados en 6.000, con las CCAA y ayuntamientos por libre, sin adaptar gastos a ingresos, una estimación de ingresos por IVA irreales y unas nuevas medidas que se pueden quedar en la mitad, la respuesta de los mercados ha sido demoledora. Debido a ello, un Rajoy en estado de pánico improvisó un “recorte” a boleo de 10.000 millones sin analizar una sola cifra en Sanidad y Educación. Tanto, que Ana Mato, que no tiene ni idea ni de gestión ni de Sanidad, dijo que serán las CCAA, es decir, los despilfarradores y los corruptos, quienes decidirán cómo hacerlo. Y la todopoderosa baronesa De Cospedal y los nacionalistas lo tienen clarísimo: nada de gestionar eficazmente, recortes en las prestaciones y  tasas y copago a todo lo que se mueva. Los 10.000 millones saldrán del bolsillo de los ciudadanos; es el gran “compromiso” del PP para “garantizar los servicios básicos”.

Todas las medidas tomadas por Rajoy han oscilado entre la improvisación y el disparate, pero con un objetivo muy claro: proteger a toda costa los privilegios de la casta política y de la oligarquía financiera, aunque ello lleve a la ruina a las familias y a la economía productiva. El pasado 15 de febrero, De Guindos, sin que nadie se lo pidiera, autorizaría de nuevo las posiciones cortas a los especuladores, algo que no se le ocurre ni al que asó la manteca. Desde entonces, las empresas del Ibex han perdido otros 85.000 millones de euros, el equivalente al 8% del PIB, una pérdida inaudita. No solo arruinan a las familias con los impuestos sobre la renta y el ahorro más altos de Europa, no solo nos suben las tarifas de electricidad, de gas y los productos petrolíferos antes de impuestos a los niveles más altos de Europa, además, estos insensatos toman medidas innecesarias que destruyen el patrimonio de millones de familias. No tienen ni idea ni de los problemas de España ni de cómo gestionar la economía de esta nación.

Pero Rajoy haría algo mucho peor que improvisar. Esperanza Aguirre, igual que Rosa Díez en el debate de investidura, ha realizado una propuesta que conseguiría de golpe el objetivo de reducción de déficit y permitiría además bajar impuestos: que las CCAA devuelvan las competencias de Justicia, Sanidad y Educación, con lo cual se obtendría un ahorro de 48.000 millones de euros, entre edificios, alquileres, altos cargos, políticos, asesores, conductores, etc… “Es imprescindible revisar de raíz el Estado de las autonomías”. La respuesta de este irresponsable fue inmediata: “Eso ni se plantea”. No le importa aniquilar a la clase media para proteger a la casta política ni dejar al Estado sin recursos, ni salvar a los banqueros corruptos saqueando íntegro el dinero que garantizaba los depósitos de los españoles, a los que nadie garantizará ya los depósitos cuando empiecen a quebrar bancos. Rajoy ha perdido la cabeza.

El disparatada gestión del Sistema Nacional de Salud

Los presupuestos de las CCAA para Sanidad en 2011 sumaban 57.400 millones, frente a 34.000 en 2002, cuando Aznar cometió el error histórico de completar su transferencia a estos irresponsables. Desde entonces, el coste de la Sanidad por habitante se incrementaría en un 67% y la calidad asistencial se hundiría. Una de las leyendas urbanas más extendidas es que la calidad de la Sanidad Pública en España es excelente, lo que era rigurosamente cierto en los años 60 y 70 en incluso en los 80, pero, desde entonces, según el Health Consumer Index, la sanidad española comenzó a declinar y hoy se encuentra a la cola de Europa en el puesto número 22, por debajo de Portugal o Hungría, y la razón estriba en la gestión en manos de políticos e indocumentados, cuando no corruptos. No es que sea mala, es sencillamente desastrosa. Como afirmaba The Economist en septiembre 2011, “los medicamentos cuestan un 40% más que en Reino Unido, los hospitales solo abren de mañana, hay varios miles de liberados sindicales, inexistentes en el resto del mundo, y el mayor absentismo de Europa”.

Como me explicaba un gran profesional de la medicina de La Paz en Madrid, “el aprovechamiento de instalaciones y medios resulta pésimo, por las tardes están desiertos, hay decenas de miles de metros cuadrados de consultas vacíos mientras se construyen hospitales innecesarios, así como miles de millones en aparatos infrautilizados”. Por si esto fuera poco, PSOE y PP decidieron dar asistencia  gratuita a todo bicho viviente, con papeles o sin papeles, y a sus familiares que vienen a España para tratarse de patologías graves. El cachondeo es tan espectacular que hay mafias de los países del Este especializadas en trasladar enfermos graves, soltarlos en las urgencias de los grandes hospitales, donde les regalamos tratamientos costosísimos. ¡Los imbéciles de los españoles los pagan con sus impuestos! ¿Pretende Rajoy poner fin a este caos y gestionar racionalmente? Nada más lejos de la realidad. Como explicaron el viernes, solo pretenden expoliar 7.000 millones a base del copago en farmacia, tasas al uso de servicios y restringir prestaciones, porque “las CCAA no son el problema”.

La hundimiento de la enseñanza pública

El gasto en Educación Pública en 2011 ascendió a 52.000 millones de euros, frente a 31.238 en 2002. Los alumnos universitarios han bajado un 14% desde entonces y subido un 8% los no universitarios; en conjunto, el coste por alumno se ha incrementado en euros en un 47% y, si en Sanidad la calidad ha bajado, aquí la “pedagogía progresista” impuesta desde los 80 la ha hundido a niveles tercermundistas. Los profesores de la enseñanza pública en España son los mejor pagados de Europa, los que menos trabajan y los que peores resultados obtienen. De otro lado, el despilfarro en aulas vacías, centros y Universidades sin alumnos que nunca debieron ser construidas es, simplemente, de juzgado de guardia.

Los profesores de primaria y secundaria en España tienen salarios entre un 20-30% superiores a la media de la UE, entre un 25-40% más que Francia o entre un 10-15% más que en EEUU. Si cogemos el caso de Madrid, los profesores del Británico, uno de los centros de élite de España -la enseñanza británica está reconocida como una de las mejores del mundo- y dependiente del Gobierno inglés, ganan poco más de la mitad que los profesores de la enseñanza pública de la capital y trabajan un 20% más de horas. El ratio de alumnos por profesor (8,7) es el más bajo de la UE (12,0) y de la OCDE (13,5) y, simultáneamente, España está a la cola de Europa y del mundo desarrollado en cuanto a calidad de enseñanza, razón por la cual la OCDE cuestiona seriamente “si lo que se enseña es lo adecuado y si los docentes están capacitados”. La Ley de Calidad del PP fue eliminada por el indigente mental de Zapatero mediante un Decreto Ley en cuanto llegó al poder.

Las soluciones, sin embargo, son obvias. El coste medio por alumno en la enseñanza concertada es de 2.771 euros; en la pública asciende a 6.567. Si se optara por un 50% de enseñanza concertada el Estado se ahorraría 14.000 millones de euros. Y, lo que es más importante, según el informe PISA las CCAA españolas con mayor proporción concertada/pública son las que mejores resultados obtienen. Pero no es cuestión de imponerlo, la solución está en la libertad, algo que aterra a nuestros políticos en general y a la izquierda en particular. El cheque escolar (entréguese un cheque por un montante de, supongamos, 2.800 euros) solo utilizable para pagar el colegio que los padres elegirían entre las diversas opciones (colegios públicos o colegios concertados) y, entre ellos, los que les parecieran mejores.

Si los informes PISA han puesto en evidencia el bajo nivel de los alumnos de primaria y secundaria, la enseñanza pública universitaria, de excelente calidad hasta los años 80, se ha hundido de forma probablemente irreparable. Ninguna universidad pública española aparece en las listas o ranking de las 200 mejores universidades del mundo. Solo tres se encuentran entre el 300 y el 400, siete entre el 400 y el 500, y las otras cuarenta no están ni en el mapa. Un desastre sin precedentes ocasionado por los socialistas a partir de 1984, que destruirían la excelente enseñanza pública anterior. Los procedimientos de selección de profesorado, por ejemplo, han dado paso a una endogamia y una politización extrema en la selección de profesorado, donde ser de izquierdas -el 80% de los rectores son de izquierda o similares o ser amiguete suponen el 70% de los méritos. A día de hoy, no más del 15% de los profesores y catedráticos universitarios está científicamente capacitado para impartir las materias de su responsabilidad. No hace falta tener muchas luces para comprender que una Universidad  de estas características no es una Universidad, es un  escombro ideológico.

España tiene en estos momentos 50 universidades públicas, no hay ninguna CCAA que no tenga al menos una universidad. Sobran universidades y profesores y faltan alumnos. ¿Creen ustedes, por ejemplo, que Andalucía necesita 9 universidades públicas?; ¿cuánto cuesta ese disparate?; ¿cómo se mantiene? Hay carreras con media docena de estudiantes. Al menos 18 universidades deberían ser cerradas, porque sería mucho barato financiar a los alumnos en Harvard que mantenerlas abiertas. Nada de esto preocupa a Rajoy, solo recortar 3.000 millones como sea, cuando la próxima EPA se estima que mostrará 395.000 parados más, 395.000 vidas rotas, ¡1.580.000 elevado a tasa anual! Como afirmaba ayer John MauldinThe war in Spain– “ni siquiera Grecia pidió a sus ciudadanos las cuentas exteriores, ni limitó las transacciones en efectivo, ¡casi un control de cambios! Esto muestra a un Gobierno desesperado y al borde del abismo y un horizonte de miseria y lágrimas”. Y solo porque a Rajoy y a la casta política parasitaria no le da la gana de reducir sus inaceptables privilegios.

Roberto Centeno

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