En virtud de la Ley de Memoria Histórica, el Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, ha propuesto al Rey Juan Carlos no renovar los títulos nobiliarios concedidos por al anterior Jefe de Estado, Francisco Franco. En opinión de la Asociación para la recuperación de la memoria histórica (ARMH) es “incomprensible que una democracia siga renovando un reconocimiento creado en honor de quienes destruyeron y secuestraron la democracia en este país durante cuarenta años y cuyos méritos fueron su despiadado e inhumano ejercicio de la represión militar contra civiles”.   La caja de Pandora se abrió a principios del pasado año, a raíz de que el anterior ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, firmara una Orden Ministerial concediendo Real Carta de sucesión en el título Duque de Mola, que al ser ducado pertenece a los Grandes de España. La ARMH solicitó al Gobierno la retirada del los títulos nobiliarios concedidos a la familia Mola y a la titular de otro ducado, el del general Dávila, así como una serie de ellos otorgados por el dictador a generales, empresarios, políticos incondicionales, altos cargos de la dictadura y amigos con los que había formado el General su propia corte aristocrática. Incluso, sintiéndose verdadero Monarca, concedió a su sucesor el título de Rey. Todos ellos con sus correspondientes beneficios. La ARMH no ha solicitado la retirada de este último título ni los otorgados a partir de 1975, como los concedidos a la viuda e hija del dictador, también Grandes de España.   La nobleza o aristocracia fue abolida en la Constitución de la II República Española por ser algo caduco, proveniente del medievo o Antiguo Régimen. El general Franco la restauró al finalizar la guerra Civil en beneficio propio. La ARMH, baluarte del partido en el Poder que sustenta a la Monarquía, colabora con estos hechos para continuar confundiendo y mintiendo a los españoles haciéndoles creer que antes vivíamos en una dictadura y ahora vivimos en democracia, aunque lo cierto es que esta continúa secuestrada. Su participación es importante y está dirigida a la desmemoria, tergiversación, desaparición y ocultación de la verdadera Memoria Histórica. Hoy la Monarquía de partidos ya no necesita parte de la corte creada por el franquismo. Desde la ascensión al trono, por gracia de Franco, del Rey Juan Carlos I comenzó a crear su propia aristocracia siguiendo los mismos criterios que el dictador.   El último título concedido, el del Marquesado de O´Shea a la esposa de D. Emilio Botín, convierte al banquero en marqués consorte. De este tipo de personas está compuesta la nueva corte de nobles del representativo Rey y, como consecuencia, de la Monarquía de partidos. La ARMH contribuirá a borrar de la memoria   de   los   españoles   la  aristocracia auspiciada por la historia española de cuarenta años de dictadura pero mantendrá viva a la aristocracia ancestral, el propio Monarca ilegítimo, y, por supuesto, a esa nueva aristocracia que tan útil resulta para continuar excavando fosas. Quizá pronto no quede vestigio alguno, ni debajo de tierra, de la verdadera Historia reciente de España.

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