Juan_Seoane

JUAN SEOANE

La conciencia gremial de los partidos estatales PPSOE, se hace patente cada vez que toman decisiones que afecten a sus inconfesables intereses, como “casta política”. Los ecos de este brote repentino y sospechoso, de un espíritu unitario ante el acoso popular denunciando el descredito de los partidos, está presente en estas dos formaciones  a democráticas, que atenazan desde el inicio de la transición, la voluntad ciudadana.

Su pasión de defender el mundo de los poderes económicos y financieros, opuesta de manera irreconciliable a la de estar presente en el mundo de los ciudadanos que erróneamente les confiaron sus votos, no les permite ver que la Constitución por su carácter oligárquico y de indefinición, induce con total naturalidad la formación de gobiernos estatales que conceden privilegios a los oligarcas privados y se corrompen al no defender los intereses de sus representados. Los ciudadanos, ante estas visibles evidencias demuestran una ceguera que es, al parecer incurable.

Ante esta situación, la atención de los medios de comunicación se centra en dar propaganda a partidos emergentes, como Ciudadanos, o como el partido de la genuflexa monárquica Rosa Diez, que  van a ser meros comparsas en esta farsa inconclusa y  van a tener el mismo efecto, que el de una llamarada de alcohol en una gélida habitación. Todos ellos, apoyan esta forma de estado y de gobierno, con un mismo espíritu de mantenimiento de este sistema oligárquico, que en modo alguno representa a los ciudadanos.

Es indudable, que este análisis, será rechazado por todos los que defienden que esto es una consolidada democracia, donde diariamente nos deleitan con proclamas que son un insulto al pensamiento crítico de la realidad y una burla a cualquier planteamiento de libertad política.

Estos engendros artificiales creados para apuntalar la servidumbre voluntaria de esta sociedad de inacción, cubren de fantasías del mundo político, para evitar que el mundo exterior de la realidad, descubra el fraude político existente. Los partidos actuales, están viviendo con respiración asistida de oxigeno estatal y con transfusiones de plasma alimentado por los abusivos impuestos, que impiden la consolidación de una economía productiva basada en la eficiencia y el mérito.

Hoy tenemos una dictadura plural. Dictadura plural del Estado sobre la sociedad. Dictadura de unos partidos que se reparten sus cuotas de poder ante la presencia indiferente de una sociedad narcotizada y de unos medios de comunicación cómplices con el poder.

La pasión del consenso, es la virtud del régimen neo franquista, basada en el miedo a la libertad política que es la base de la democracia. En definitiva, el negar y denegar la legitimidad y la validez de la capacidad del ciudadano a elegir, a controlar y deponer al poder.

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