La presencia de Antonio García-Trevijano, líder del MCRC (Movimiento de ciudadanos hacia la República Constitucional), en la región del noroeste de Murcia, en la comarca de La Alpujarra, y también en diversas ciudades españolas ?Vigo, La Coruña, Santander, Murcia, Granada? acompañado por destacados miembros del Movimiento, naturales de dichos lugares o residentes en ellos, ha servido para poner de manifiesto la importancia política fundamental de las comunidades naturales o vecinales, tan grande como la de las comunidades urbanas o citadinas instaladas en el seno de aquellos territorios, a modo de realidades físicas y sociales derivadas.   Su presencia igualmente ha servido para hacer visible la estrecha relación que existe entre dichos individuos ?ciudadanos destacados? y las comunidades a las que pertenecen, que, al contacto con el mensaje de la libertad política y de la Teoría pura de la República, se reúnen de forma espontánea, según un fenómeno de clara naturaleza republicana, regido por la lealtad a la causa común de la libertad colectiva; demostrando al tiempo la relevancia de su personalidad política. Durante el proceso de conquista de la libertad política y de la promoción de la República Constitucional, ellos serán, sin duda ninguna, líderes en sus comarcas y ciudades respectivas.   Cuando uno viaja por el territorio español, deteniéndose en los muchos y variados lugares que componen su evidente unidad, se percibe la fuerza de la libertad colectiva y republicana, así como el vacío que ha creado su destierro de la vida pública y la consecutiva e imperiosa necesidad de conquistarla. La naturaleza del problema político español salta a la vista al paso de Trevijano y su Teoría pura de la República, es decir, el desplazamiento del escenario político de la sociedad gobernada por obra del bastardo y soberbio monopolio de la sociedad gobernante, o sea, de los partidos políticos estatales; sufriendo aquélla ?como consecuencia?, pasiva y lacerantemente, la deletérea acción y pésima actuación de éstos, sin haber sido protagonista en la forma de constituir, elegir o controlar su omnímodo y deshonroso poder.   La acción cultural progresiva que desarrollan García-Trevijano y los miembros del MCRC, a propósito de la presentación del libro Teoría pura de la República, va despertando numerosas conciencias personales que, con generosidad y valentía, se unen lealmente a la tarea colectiva, intelectual, moral y política de la República Constitucional y contribuyen a crear   la   alternativa    política    al   antipolítico desgobierno de los desaforados partidos estatales.   «En la actualidad ?dice Antonio García Trevijano en su obra magna, ya mencionada?, los partidos estatales son los únicos agentes de la acción política, son los nuevos sujetos de la historia, y quienes votan como siervos voluntarios de partidos estatales no son los sujetos de la historia que padecen sin capacidad política de actuar, sino que sostienen las nefastas acciones de los partidos estatales contra los dictados de la inteligencia, la moralidad y el sentido común que ordena la vida civil y privada.»   La gira política emprendida con gran energía y entusiasmo ?en él innatos? por Antonio García-Trevijano y el MCRC, ha permitido comprobar en la práctica los hechos expuestos en la Teoría pura de la República, texto genial que sin exageración alguna puede considerarse fundador de la ciencia política de nuestros días.   «Es un hecho de evidencia ?afirma García-Trevijano? que el sujeto de la libertad política colectiva no puede ser el individuo aislado, y un hecho de experiencia que la más pequeña unidad política representable es la comunidad vecinal, que no es una sociedad voluntaria, sino una comunidad involuntaria y espontánea, como la comarca, la región o la nación, anteriores al Estado», y añade: «La representación de una mónada política por un diputado elegido por votación mayoritaria en su seno es la más típica de las representaciones de las que derivaron todos los tipos posteriores de representación política. Por su origen anterior al Estado, y por la mayor autenticidad de las representaciones concretas, la estructura y naturaleza de la representación monádica de distritos constituye la piedra angular de la democracia representativa.»   Así pues, el sujeto político en una digna sociedad actual no pueden ser los partidos políticos estatales, sino el colectivo de personas que forman una comarca electoral o una mónada nacional: «La mónada de distrito, no los individuos ni los partidos, es el único sujeto posible de la acción política de representar, así como la mónada nacional es el único sujeto posible de la acción política de ejecutar ?concluye Trevijano.»   Este es, en pocas palabras, el mensaje de la libertad colectiva y de la República Constitucional que, envuelto en alta cultura ?filosofía, ciencia, política y poesía de primer orden? por Antonio García-Trevijano, despierta entusiasmos y vocaciones políticas a su paso por toda España.

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