7.3 C
Madrid
lunes 12 enero 2026
Inicio Blog Página 867

Sumergidos y ahogados

0

Campaña murciana contra la economía sumergida   Sumergidos y ahogados   Dejando a un lado la oportuna labor de beneficencia de ciertas organizaciones, la brutalidad con que la crisis económica está golpeando los hogares españoles resultaría insoportable sin el concurso atenuador de dos factores, ambos en ocasiones interrelacionados: los lazos familiares y la economía sumergida. Aquí nos interesaremos por ésta última.   Por su propia definición, no puede haber datos concretos que delimiten el campo y el volumen de la economía sumergida. Existen, no obstante, estimaciones acerca de ello. Según el colectivo de Técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (GESTHA), supone el 23% del PIB, esto equivaldría a unos 208.000 millones de euros. O sea, un apetecible pastel para un Estado sobremanera endeudado. Pero analicémoslo desde el punto de vista del ciudadano común.   Aparte de alimentos perecederos, principalmente frutas y verduras, en los que la intermediación y el transporte multiplican su precio, ¡hasta centenares de veces el coste de producción!; suele acudirse a la transacción irregular entre particulares de manera puntual. Lo usual es ahorrarse el IVA en algunos servicios ocasionales, generalmente domésticos abonados por horas (también la seguridad social), reparaciones y otras chapuzas; pero lo realmente trascendente son las obras y reformas en viviendas privadas, que no se facturan para esquivar el citado impuesto o no se hace por su importe íntegro. Está claro que esta iniciativa parte de la demanda —la Ley de Say, o aquello de que la oferta crea su propia demanda, es un cuento chino—. Formalizar legalmente el servicio carece de utilidad, porque ello no sirve como garantía de calidad que pueda reclamarse al arbitrio estatal. Dicho de otra manera, los derechos de los consumidores al respecto son absolutamente indiferentes a la jurisdicción, lo que convierte el IVA en algo gravoso sin ninguna contrapartida. A las empresas, ello les termina por dar igual  si  les añade actividad (salvo aquellas que han nacido a la luz de semejante modus operandi, para las cuales sería imposible afrontar el impuesto sin comprometer su subsistencia). Las medidas del Gobierno, poniendo ahora el caramelo de la desgravación fiscal para reflotar parte del sector, confirman esta impresión de la situación.   Este fenómeno es una muestra más de la estúpida hiper-normalización de las relaciones sociales. Los inútiles —naturalmente, para la sociedad— diputados de lista no pueden dedicarse a otra cosa que a fabricar —como si así se justificaran— una abundante legislación, tan irreal como innecesaria cuando no perniciosa. De todas formas, las leyes están ahí; y, habida cuenta de la inseparación de poderes en el Estado de Partidos, la mayoría parlamentaria, con sus correas de transmisión al gobierno de la judicatura, podrá exigir discrecionalmente su cumplimiento a quienes no sean de su cuerda, o disponer de esta amenaza permanente como chantaje. Igual que en el medievo, la sociedad es piramidal respecto al poder feudal de los partidos, solo que los siervos pueden influir en la relación según la proporción de su obligatorio refrendo a estas organizaciones estatales.   Para el asunto que nos ocupa, la citada GESTHA asegura que el Fisco podría reducir en diez puntos porcentuales las bolsas de fraude en España. En vez de dedicarse a ello, lo que podría comprometer la actividad, replica a los Técnicos que no existe una metodología para realizar cálculo alguno sobre la economía sumergida. La Agencia Tributaria se ocupa, eso sí, de mandar borradores de la Declaración de la Renta premeditadamente mal hechos —es muy habitual que no figuren los ingresos dinerarios, con lo que tampoco haya retenciones— para, a ver si cuela, ahorrarse canallescamente la devolución pertinente. Esto, ¡encima a costa de los segmentos más pobres y/o menos ilustrados de la sociedad! A los siervos de la gleba, al menos no se les engañaba.

Intelectualidad lanar

0

Insignes representantes de la zafiedad cinematográfica y literaria (Pedro Almodóvar, Almudena Grandes) que domina el panorama cultural español han tomado la heroica decisión de encerrarse indefinidamente en una Facultad de la Complutense para forzar la exculpación de Garzón. Aunque la fama sea humo, sus vapores son incienso para la mente de estos personajes.   Unos de los rasgos más llamativos de las últimas décadas es la ausencia de personas e instituciones creadoras de opinión pública autónoma. El consenso ha ejercido una verdadera dictadura de opinión de la clase gobernante sobre la acomodaticia clase dirigente y los sumisos gobernados. La disidencia intelectual no ha tenido acceso a los cauces sociales de expresión. Todo lo que va más allá del asesoramiento al poder, constituye terrorismo intelectual, amargura personal o, en el mejor de los tratamientos, piadosa utopía.   Este sombrío panorama, producto del oportunismo pequeño-burgués de la reforma intransitiva y de la deserción, impide, en este momento de crisis política y económica, la manifestación pública de una opinión autorizada de sensatez y de veracidad que oriente las conciencias individuales y frene la hipócrita mendacidad de la opinión oficial.   La clase intelectual, integrada en la clase gobernante o dirigente, tiene en España mucho más poder, pero menos prestigio, que en los demás países europeos. No constituye una verdadera élite. Sus conocimientos, más vastos, o más precisos, no están al servicio de un espíritu inventivo, o de una visión crítica, pero sí al de sentimientos primitivos de seguridad y de miedo que facilitan y promueven la identificación de las masas con la clase gobernante que las engaña.   Hoy en día, la tierra de la libertad política es como la de la verdad, apenas una isla “rodeada por un océano borrascoso, verdadero reino de la ilusión, donde algunas nieblas y algunos hielos que se deshacen prontamente producen la apariencia de nuevas tierras y engañan una y otra vez con vanas esperanzas al navegante ansioso de descubrimientos, llevándolo a aventuras que nunca es capaz de abandonar, pero que tampoco puede concluir jamás” (Kant). Y aunque el paisaje mediático está poblado de bufones cuyos cascabeles no dejan de tintinear, no hay ninguno como el que aparece en “El Rey Lear”: “me quieren azotar por decir la verdad, tú quieres azotarme si miento, y a veces soy azotado por guardar silencio”.

Intelectuales orgánicos

0

Maruja Torres, ganadora del Premio Planeta (foto: Alejandro Amador) Intelectuales orgánicos Doña Maruja Torres, en su columna del 16 de abril en EL PAÍS, considera "ridículos", "tiesos y secos franquistas", a los magistrados del Tribunal Supremo que se disponen a enjuiciar al juez Baltasar Garzón. El espíritu del Estado de Partidos, de la partidocracia, de la inseparación de poderes, dejando a un lado sus funestas consecuencias en el funcionamiento de las instituciones, tiene también el efecto de maleducar a ciudadanos, políticos y periodistas que no solo califican de “democracia” aquello que no lo es, sino que también se muestran incapaces de deslindar la pura y simple justicia o injusticia del contenido de una reclamación de la sagrada forma jurídica en la que todo proceso debe ampararse. El monopolio de la violencia legítima se instaura con la sustitución de la venganza privada por la venganza pública, sometida a formas procesales. El Derecho ha sometido a la Justicia a forma y procedimiento para impedir que el ejercicio del derecho a la venganza de los particulares precipitase en la destrucción colectiva, en una guerra fratricida que disolvería en el marasmo a una comunidad organizada. Verdades estas que, para intuirlas, no se requiere una especial sensibilidad moral o jurídica, pero de percepción imposible cuando el previo posicionamiento en una querella que desprecia la cuestión formal es la única guía de tantos sesudos opinantes, arrebatados en santa indignación contra lo inconcebible de un juez sometido a su vez al ordenamiento jurídico.   Habrá que recordarle a doña Maruja Torres una serie de cuestiones perfectamente accesibles para todos: que una cosa es lo justo de los propósitos del juez encausado y otra la idea de que el juez no pueda, a su vez, estar sometido al Derecho; que la represión de la guerra civil y la posguerra llevadas a cabo por Franco y sus secuaces se amparó en algo tan espantoso y elemental hasta la brutalidad como el derecho de guerra del vencedor sobre el vencido, pero la persecución legal de los responsables y hasta la rehabilitación de las víctimas de aquellos crímenes ya no encuentra amparo en esa ley del más fuerte sino  en  las formas jurídicas propias de lo que tan pomposamente, y con expresión redundante, se llama "Estado de Derecho". Y que tales formas jurídicas han de ser respetadas, porque en ellas el Derecho encuentra su sagrada legitimidad, sin la cual se reduce a pura y simple justicia desprovista de forma y método. Que, en virtud de tales formas jurídicas, la legalidad del proceso instruido por Garzón puede ser examinada por los tribunales. Que el hecho de que bajo ese examen se oculten maniobras políticas de sectores identificados como de "extrema derecha" no disminuye un ápice la necesidad de respetar esas formas en las cuales delincuentes, fascistas, demócratas, violadores, pederastas, apolíticos, terroristas, ciudadanos todos, están amparados.   Doña Maruja Torres tiene a bien recordar a los magistrados del Tribunal Supremo el buen hacer profesional de los periodistas de lo que ella llama las "democracias consolidadas", que tienen la funesta manía de preguntar hasta la saciedad y no soltar la presa hasta que se consideran pagados. Pero esta saludable referencia debería enviarla no solo a los jueces sino también al periódico EL PAÍS, la empresa en la cual escribe, lo mismo que a cualquier otro periódico nacional. Porque, en efecto, si en España los periodistas adoptaran esa manía tan saludable de preguntar hasta el agotamiento, si los intelectuales del Régimen –no importa si del Gobierno o la Oposición, al cabo parte y necesaria contraparte de un único mecanismo- y de paso reflexionaran prescindiendo de posturas preconcebidas, este debate alcanzaría un nivel del que carece, evitando así presentarlo como un conflicto entre "demócratas" y "conservadores", "franquistas" o "fascistas".   El rigor en el respeto a la ley, y el saludable ejemplo del periodismo de las "democracias consolidadas", deberían imponer un mayor nivel de autoexigencia por parte de los intelectuales, los escritores o los diarios, entre los cuales se encuentra EL PAÍS, cuyo escaso rigor profesional y la ausencia de la más mínima honestidad intelectual permiten colaboraciones monstruosas, de un repugnante tono chulesco y justiciero, como la descrita.

De verdad

0

Resulta difícilmente descriptible la sensación de tener entre las manos, momentos antes de abordar su lectura, una obra tan esperada y deseada como la “Teoría Pura de la República” de D. Antonio García-Trevijano. A la ansiedad intelectual se añade la indisimulada conciencia narcisista de sentirse un privilegiado por poder hincarle el diente antes de su publicación. La deferencia personal del autor, maestro, amigo y compañero, envuelve el regalo a la causa de la libertad política universal, ya que estamos ante un tratado “de Verdad”, que proyecta de forma sistemática la originalidad del pensamiento de Trevijano particularizado en la situación patria en obras precedentes tan imprescindibles como “El Discurso de la República” o “Frente a la Gran Mentira”.   La expectativa está justificada. Tengo que decir que éste que se presenta aquí como deudor intelectual y moral recalcitrante del autor, se sintió culpable por, tras leer el índice, no comenzar una lectura ordenada del texto sino ir directamente a la parte correspondiente al negociado de esta columna, es decir al abordaje expreso de la cosa judicial y su papel fundamental en la organización y contrapesos de los poderes del estado. El diseño institucional que al respecto aborda la “Teoría Pública de la República” y la exposición de las soluciones prácticas al problema de la separación en origen e independencia económica y funcional de la Justicia llevan a las últimas consecuencias los postulados de la República Constitucional, tanto en su fondo como en el orden terminológico con impagables y constantes novedades.   La definición y concreción por vez primera del Consejo de Justicia como cúspide de la potestad judicial en lugar de un Consejo General del Poder Judicial que lleva ínsita en su denominación cuatro mentiras, delimita gramaticalmente la Verdad de su contenido. El sistema de elección de los miembros de ese Consejo de Justicia, su financiación y su separación en origen aparecen no como feliz ocurrencia de un pensador ensimismado, sino como consecuencia de los antecedentes institucionales y sistema de fuentes del Derecho desde la antigüedad, que aclaran la razón de ser de la República de Leyes.   Cuestiones aparentemente técnicas resultan expuestas sin incurrir en un academicismo jurídico de consumo interno, sino que el razonamiento fluye naturalmente con la ejemplificación de la ilógica forense de una Justicia inseparada en la que identidad de Juez y parte se confunden en uno sólo.   Gracias Antonio.

Humo sobre el agua

0

Smoke on the water (foto: PandaRojo) Humo sobre el agua De la misma forma que la famosa fábula de Esopo anunció con señales asombrosas el parto de los montes y éstos parieron un pequeño ratón, así ha sucedido con las reuniones llevadas a cabo en el bello palacio madrileño de Zurbano: intentaron fabricar un haz de rayos luminosos (un paquete de medidas económicas) capaz de alumbrar sus mentes y conseguir la solución a todos los problemas económicos y sociales de España y solamente fueron capaces de juntar, mediante Decreto-Ley, un manojo de mimbres para hacer una pequeña cesta.   De este manojo destacan el estímulo a las chapuzas caseras (beneficios fiscales para la rehabilitación, arreglos y mejoras de viviendas) capaz de generar miles de puestos de trabajo, sin pararse a pensar que la mayor parte de esas tareas serán engullidas por la economía sumergida, como ocurre ahora. Presentan la fabricación de coches eléctricos y la construcción de puntos energéticos para recargarlos como paradigma de la nueva economía sin saber quién, cómo, cuándo y dónde se ensamblarán ni cuánto costarán. Como en la vieja canción de “Deep Purple” sólo es “smoke on the water” (humo sobre el agua).   Para agilizar el mercado crediticio prometen la conversión del ICO en un banco directo, mayor titulización del déficit tarifario eléctrico, la creación de un Fondo de titulización de facturas de las PYMES y la posibilidad de que los Fondos de titulización hipotecaria puedan adquirir los inmuebles hipotecados; sin darse cuenta que lo único que pueden conseguir es un registro bancario de créditos impagados, más derivados financieros en circulación y un alivio a los balances de los Bancos y Cajas de Ahorro. Aprovechan este cajón de sastre de normas deslavazadas (es su costumbre) para dar pinceladas blancas a una casa en ruinas (libertad de amortización, recuperar el IVA de las facturas no cobradas, exención tributaria de las cantidades percibidas por transporte público, continuidad de los contratos públicos y las subvenciones de aquellas empresas que estén en concurso de acreedores…..) con la infantil fantasía de estar construyendo un castillo de hadas en el que todo es posible.   Como guinda de este pastel nos presentan un faraónico plan de infraestructuras, que comenzará en breve (eso dicen), financiado por las empresas concesionarias con créditos y avales públicos, cuyas amortizaciones comenzarán en 2014, para que no cuente en el déficit de 2013 exigido por la UE (eso creen). Pero la realidad nos dirá que la mayoría serán para las diversas líneas del AVE (la moda actual) y, con suerte, algunas migajas caerán en el sistema nacional de transporte ferroviario de viajeros y mercancías y en la mejora del transporte de cercanías de las grandes ciudades, auténticas prioridades de la inversión pública. Pero nuestra clase política, representante de sí misma y alejada de la sociedad civil, una vez más nos ofrece humo sobre el agua.

Opresiones raciales

0

En el “Día de la patria vasca”, el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, ha lamentado que “la atomización sin precedentes” que sufre el nacionalismo vasco haya permitido el éxito del bloque constitucionalista, que ha paralizado una Euskadi en proceso de construcción. Hablando del Aberri Eguna, conviene recordar que el País Vasco se ha dotado de un himno que procede del PNV y es en realidad el “Himno de la raza vasca”, de una bandera –la ikurriña- creada por Sabino Arana, y de una denominación, Euzkadi, que es otra invención de Arana, cuyo valor etimológico fue objeto de chanza por Miguel de Unamuno, entre otros. Por otro lado, el euskera unificado es una “construcción” político-lingüística del siglo XX. Anteriormente, los distintos dialectos planteaban serios problemas de comunicación entre los “vascoparlantes” de diferentes comarcas.   El ideario racista del fundador del nacionalismo vasco es sobradamente conocido; sus alucinaciones históricas ejemplifican cómo se construye el nacionalismo: afirmando una soberanía futura a partir de una mítica o inexistente realidad pretérita. Basado en una singularidad racial y en una lengua cuyo uso algún clérigo vasco atribuía a Dios para hablar con Adán y Eva en el paraíso terrenal, el pueblo vasco habría sido libre desde tiempos prehistóricos, defendiendo ferozmente su independencia a lo largo de los siglos (la resistencia frente al Imperio no era óbice –tal como está documentado- para que muchos vascones sirvieran en las legiones romanas) para ser finalmente sojuzgado por los castellanos. En realidad, los fueros no constituyeron la prueba de una independencia originaria que los reyes castellanos habrían reconocido, sino por el contrario, un privilegio otorgado por éstos en reconocimiento de la fidelidad vasca.   Así pues, siguiendo el sinuoso curso del “pensamiento araniano”, nos encontramos con un pueblo vasco actualmente contaminado de mestizaje (maketos) y oprimido por una raza inferior, la española, de la que ha de sacudirse el yugo, retornando a aquel pasado de pureza idílica.   Prat de la Riba, que también fantaseaba sobre una nación catalana anterior a los romanos, consideraba “africanos” a los españoles que acampaban al sur del Ebro. La contraposición del laborioso e ilustrado lugareño frente al vago e inculto charnego, o la imagen de una Cataluña sosegada, civilizada y “europea” frente a una “piel de toro” crispada y garbancera,     son     lugares    comunes    del nacionalismo catalán que, aunque recuerde periódicamente el atropello de sus libertades cometido por Felipe IV y Felipe V, prefiere recalcar el supuesto expolio económico que sufre desde hace varios siglos. Lo que no les interesa recordar es que el desarrollo económico de Cataluña, a lo largo del siglo XIX y parte del XX, se debe al proteccionismo que reservó el mercado peninsular para los productos catalanes.

El papel de la razón

0

El peso del pensamiento (foto: ecstaticist) El papel de la razón Un análisis objetivo de nuestra realidad histórica no puede evitar mostrar la relación intrínseca entre los siguientes fenómenos, pertenecientes a las clásicas “esferas de valor” (Weber).   En lo estético, fealdad y simplismo; decorativismo, pura fachada sin ideas (ni viejas ni nuevas); combinaciones aleatorias de elementos sin una concepción de la vida; sumisión a la fantasía personal irreflexiva; “cualquiera puede hacer arte”.   En lo moral, el relativismo resultante de un proceso de desjerarquización que desdeña cínicamente lo ideal como utopía.   En lo político, la perpetuación de un proyecto demagógico que parte de la Declaración Universal de Derechos como modus operandi, sin garantías para la libertad y en perfecta continuidad con la tradición autoritaria del poder.   En lo científico, reduccionismo a datos medibles cuantitativamente, impidiendo de este modo no sólo la posibilidad de la ciencia en materias sociales –llamando ciencia sólo a aquello susceptible de ser metrificado, como el conductismo en psicología, lo demás despreciado como “metafísica”–, sino entorpeciendo en general la labor de una razón que no  por tratar  materias  cualitativas  ha  de ser menos rigurosa. La razón constreñida a los presupuestos científicos ilustrados de la modernidad ha dado lugar, sin duda, a resultados positivos. Pero hemos de salir de su raquitismo intelectual para asomarnos a la ventana de lo real, tal como se nos presenta hoy, sin por ello faltar a la objetividad necesaria y sin aniquilar la posibilidad de construir un mundo mejor.   La célebre Dialéctica de la Ilustración (1947) de Horkheimer y Adorno es un lugar excelente para comprender los retos y las dificultades contenidas en este proyecto tan vasto como necesario. Un trabajo riquísimo en ideas pero confuso en el concepto, pues en él se mezcla la razón en general con una razón ilustrada sometida a los imperativos de una ciencia tecnológica inercial que, sin poder recurrir a materiales cualitativos (tales como valores morales), condena a la humanidad a su destrucción. Aunque sus autores diagnosticaron con gran lucidez su momento histórico, no supieron ofrecer una salida debido a que pensaron que en los límites de la razón ilustrada estaban asimismo los límites de la razón. El resultado sólo puede ser la desesperación, todavía aparente en la Dialéctica Negativa (1966) de Adorno. Entre tanto, de los escombros de un mundo exhausto tras la aniquilación sin fronteras ejecutada por los totalitarismos, surge el ave fénix de una razón aún capaz no sólo de comprender, sino de actuar en consecuencia.

Nada nuevo

0

El Partido Popular considera que el levantamiento del secreto sumarial en el “caso Gürtel” no arroja “nada nuevo”, destacando que “ya ha actuado con contundencia” al respecto por lo que no prevé tomar nuevas iniciativas. No obstante estudiará “con detenimiento” los casi cincuenta mil folios del caso, según se recoge en una primera “valoración provisional” realizada desde la dirección del partido. Según estas fuentes, el sumario “Gürtel” sería ni más ni menos que la constatación de “viejas conversaciones e informes policiales que ya habían sido filtrados”.   Es cierto, no hay nada nuevo bajo el sol. Los mismos comportamientos corruptos de siempre consustanciales a una clase política enquistada en el Estado cuyos únicos agentes reconocidos constitucionalmente son los partidos. La tónica habitual de la degradación de la vida pública es consecuencia inherente de la inexistencia de mecanismos institucionales que vigilen el ejercicio del poder y en particular de una justicia independiente.   Sólo un iluso puede pretender alguna respuesta eficaz que reprima los comportamientos corruptos en el seno de los partidos, cuando los necesarios controles y contrapesos para atar al poder de pies y manos no existen previamente en la organización estatal. Al surgir los partidos del Estado proyectando su actuación hacia los ciudadanos y no al revés, su corrupción particular equivale a la general del Estado.   No se espere más contundencia del partido conservador que la empleada, es decir mantener en su sede el despacho del cogido in fraganti con las manos en la masa, asumir su costosa defensa jurídica y darle la oportunidad de decidir “en conciencia” su continuidad en el partido y en los puestos institucionales en que éste le colocaron. ¿Qué diferencia al senador Bárcenas del Tesorero Bárcenas? Nada ¿Qué permanece inalterable en ambos status? La imposibilidad más absoluta de su remoción del cargo sin contar con la voluntad de la cúpula del partido.   Según se desprende del sumario, las anotaciones de L.B., de la “caja B” de la contabilidad paralela objeto de instrucción corresponden indudablemente a Luis Bárcenas. Tras la presuntamente prevaricadora instrucción garzonita por las escuchas ilegales de los imputados con sus Letrados, el acervo probatorio queda reducido a la documentación informática y en soporte papel intervenida a José Luis Izquierdo, también imputado como contable de la trama.

Duelos y fatalidades

0

Llanto (foto: Hamed Masoumi)   Duelos y fatalidades   No es extraño que arraigue el fatalismo histórico en un país expuesto a la brutalidad expansionista de sus vecinos, y resignado a ser objeto de reparto internacional o a convertirse en un protectorado o satélite de las potencias continentales. El accidente aéreo que ha provocado la muerte de las principales autoridades polacas cuando se disponían a exorcizar el espíritu de Katyn parece confirmar una especie de destino trágico. Pero a menos que se caiga en el ensueño nacionalista –tan proclive al victimismo-, no hay razón para creer en una esencia sufriente de Polonia.   El dolor que no sienten las naciones pero que se ceba con los seres humanos consiste en la desgarradora tristeza que nos provoca la desaparición de las personas que queremos o nos importan. Los poetas que interpretaron la naturaleza trágica del hombre (único animal que se sabe efímero) no se andaban por las ramas del consuelo: “Lo mejor es no nacer; / pero, si esto sucede, / regresar allí de donde venimos / cuanto antes” “¿Y tú lloras a un hombre mortal, porque ha muerto, / cuando no sabes si el futuro le iba a traer ganancia?”.   Para los familiares y amigos del muerto los llantos y gestos de dolor constituyen una catarsis para el inmenso sufrimiento que comporta la pérdida de un ser querido. Las plañideras contribuían (quizá sigan haciéndolo en algunas zonas rurales) con sus llantos a hacer común la pena privada, que si es compartida, es menos penosa. En situaciones extraordinarias (un terremoto, una matanza perpetrada por terroristas, una catástrofe aérea, etc.) el duelo colectivo, más allá de su función ritual, expresa una pena compartida que brota espontáneamente.   El azar es ingobernable; ni los hombres más poderosos son capaces de sortear la aciaga fortuna. La muerte profana los cuerpos más sagrados, trastornando el mundo y dando paso a la transgresión o a los mayores sacrilegios: en ciertos pueblos de Oceanía, mientras el cadáver del rey es presa de la descomposición, la sociedad entera se sumía en la violencia. La barrera que no había protegido la vida del rey ante la virulencia de la muerte, tampoco podía oponerse a los excesos que ponen en peligro el orden social, a la irrupción de la licencia.   Ante lo irremediable, hallamos en la religión una fuente de resignación y esperanza, y en la filosofía la serenidad que promete el dominio de la razón sobre nuestras pasiones y sentimientos: sólo lo que ha de vivir muere o no morimos por estar enfermos sino por estar vivos, y el pensamiento de la muerte suscita un empeño en vivir más profunda y plenamente. Horacio proclamaba que las oraciones fúnebres inmortalizan, ya que “constantemente renuevan la fama de los hombres buenos”. Así, Emerson pudo decir en el elogio funeral de su amigo: “donde exista conocimiento, donde haya virtud y belleza, allí tiene Thoreau su propia casa”.

Estilos de vida

0

El adjetivo “burgués”, que E. Jünger utilizó consistentemente a lo largo de la redacción de El Trabajador (1933), una obra tan extraña como sugerente, y que más tarde él mismo impugnó como inapropiado para la época que sobrevenía, ha pasado de designar una clase social de propietarios, contrapuesta al trabajador asalariado, a un estilo de vida. Una transición de sentido que se percibe ya en la Escuela de Frankfurt, sobre todo en el Marcuse de Berkeley.   Nuestra era tecnológica, sucesora de la industrial que vio nacer el comienzo de la burguesía, ha diluido notablemente, gracias a un aumento general en el nivel de vida en los países industrializados, las fronteras entre trabajador y propietario. Hoy nos encontramos en una situación no del todo ignorada por el marxismo, si bien para éste se trataba no más que de una fase intermedia hasta consolidar la dictadura del proletariado, y por tanto desdibujó la perspectiva. Aunque el énfasis del término burgués haya pasado de lo estrictamente económico a un universo mucho más disperso de prácticas sociales, valores morales, e incluso aspiraciones espirituales, su uso no tiene por qué desecharse necesariamente.   La creciente preocupación por la ecología del planeta, por ejemplo, nos obliga a pensar el modelo actual de consumo, y hasta qué punto éste está asociado con determinados modos de vida que implican más dominios que el puramente mercantil, y que acaso podrían todavía denominarse “burgueses”. Aunque siempre he procurado vivir de un modo simple, más por convicción que por necesidad (y viene bien en épocas de esto último), hace unos pocos días una experiencia de rescate de comida de un contenedor de basura con un amigo que lleva años haciéndolo, ha provocado una catarata de pensamientos acerca de esos “estilos de vida” a los que me refería al inicio.   Algunas tendencias generales son ya visibles, tal vez trayendo su origen de aquella gran oleada de cambio de estilo de vida ocurrida en los años sesenta en los EUA. Para un número creciente de personas, el actual modelo unifamiliar de la ciudad, con consumos y gastos individualizados, empiezan a sentirse como problemáticos, no sólo porque no producen la felicidad prometida por la Ilustración, sino porque además, desde un punto de vista ecológico, afectan negativamente al planeta. Qué puede resultar de aquí es difícil de predecir, sobre todo allí donde no existe aún ni la representación ni la libertad política.

Traducir

Política de privacidad

Queremos que leas y comprendas esta Política de Privacidad. Por eso, la hemos redactado en un lenguaje fácil y sencillo. No obstante, si quieres consultar las cuestiones más importantes, puedes dirigirte directamente al final y las verás especificadas de forma concisa en una tabla.

¿Quiénes somos y qué hacemos con tus datos?

En la asociación Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional (MCRC) (en adelante, “MCRC"), somos responsables del tratamiento de tus datos de carácter personal que llevaremos a cabo desde la página web del Diario Español de la República Constitucional (en adelante, el “Diario”): www.diariorc.com, la cual incluye la tienda de la editorial del MCRC (en adelante, la “Tienda”), cuyo dominio es de nuestra titularidad, según la información recogida en esta política de privacidad. Debes saber que somos una asociación cultural con domicilio social en Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, Pozuelo de Alarcón, 28223, Madrid, y nuestro NIF es G-86279259. Si tienes cualquier duda o consulta acerca de cómo tratamos tus datos, puedes escribirnos a [email protected] y estaremos encantados de atenderte. El acceso y/o uso al Diario te atribuye la condición de usuario (en adelante, “Usuario”), e implica la aceptación, desde dicho acceso y/o uso, de la presente Política de Privacidad para las finalidades indicadas en la misma así como el Aviso Legal, que también puedes consultar en el Diario.

¿Qué información recabamos sobre ti?

Recogemos los datos estrictamente necesarios para garantizar el correcto funcionamiento del boletín, la provisión de los servicios de venta ofrecidos en la Tienda, así como para asegurar que cumplimos con lo que nos piden los Usuarios, ya sea mediante la solicitud de información como el envío de compras realizadas a través del Diario. Recabamos información sobre ti cuando:
  • Nos solicitas información, ya sea vía email o a través de nuestro formulario web.
  • Te suscribes a nuestro boletín informativo, y/o solicites el envío las publicaciones por Whatsapp.
  • Nos remites obras para su publicación en el Diario.
  • Realizas una compra en la Tienda.
  • Dejas un comentario en la sección de comentarios de los contenidos del Diario.
Para que la información facilitada esté siempre actualizada y no contenga errores, recuerda comunicarnos las modificaciones que se vayan produciendo de tus datos de carácter personal a través de un correo electrónico a nuestra dirección. Además, cuando navegues por el Diario, podrán instalarse en tu dispositivo distintas cookies y otros dispositivos de seguimiento con el fin de asegurar un correcto funcionamiento de la página web, tal y como te explicamos en la Política de Cookies que puedes consultar en el Diario.

¿De dónde hemos obtenido tus datos?

Como puedes ver en el apartado anterior, los datos personales que necesitamos tratar en relación con el Diario, nos los aportas libremente a través de distintos canales. No obstante, en caso de que aportes datos personales de un tercero, garantizas que le has informado de esta Política de Privacidad y has obtenido su autorización para facilitarnos sus datos con las finalidades indicadas. Igualmente, te haces responsable de cualquier daño o perjuicio, directo o indirecto, que pudiera ocasionarse como consecuencia del incumplimiento de tal obligación. Como Usuario, garantizas que los datos que nos facilites -ya sean tuyos o de un tercero- serán veraces y exactos, debiéndonos comunicar cualquier modificación de los mismos. Nos reservamos el derecho a excluir del Diario a aquellos usuarios que hayan facilitado datos falsos, sin perjuicio de las demás acciones que procedan en Derecho.

¿Cómo funciona el boletín y la lista de difusión de Whatsapp?

El MCRC cuenta con un boletín informativo digital mediante el cual se comunica con sus asociados y suscriptores para mantenerles informados de las últimas publicaciones, novedades, acciones y participaciones. Suscribirte al boletín es muy sencillo, simplemente tienes que indicar tu correo electrónico en el apartado al efecto del Diario. Así mismo, el MCRC dispone de una lista de difusión de Whatsapp mediante la cual realiza avisos informativos con las publicaciones del boletín. Si quisieras recibir los avisos mediante la lista de difusión simplemente tendrás que aportar tu número de teléfono. Todos los datos que nos proporciones serán tratados de conformidad con esta Política de Privacidad.

¿Cómo usaremos tus datos y en base a qué?

Los datos de carácter personal recabados por el MCRC podrán ser utilizados para las siguientes finalidades: (i) Información. (ii) El envío del boletín informativo del MCRC mediante correo electrónico, y para enviarte mensajes informativos por Whatsapp en el caso de haberte suscrito. (iii) El envío de compras realizadas en la Tienda. (iv) La publicación de comentarios en el Diario. Desde el MCRC utilizaremos tus datos con las siguientes finalidades:
  1. Atender tus peticiones de información.
  2. Enviarte el boletín informativo en el case de haberte suscrito.
  3. Enviarte cualquier compra realizada en la Tienda a la dirección que nos proporciones.
  4. Generar facturas relacionadas con las compras realizadas en la Tienda.
  5. Atender cualquier solicitud de ejercicio de tus derechos que nos puedas hacer llegar, en cumplimiento de nuestras obligaciones legales.

¿Durante cuánto tiempo guardamos tus datos?

Sólo mantendremos tus datos durante el tiempo que sea estrictamente necesario para ofrecerte la información que requieras y poder realizar los envíos y realizar un seguimiento de los mismos, y posteriormente durante el periodo que resulte indispensable para poder cubrir eventuales responsabilidades o para la formulación, ejercicio o defensa de reclamaciones. No obstante lo anterior, podrás solicitar la eliminación de tus datos, y en caso de resultar aplicables dichos plazos legales de conservación, se mantendrán bloqueados durante el tiempo que la normativa establezca. En cuanto a nuestro boletín, conservaremos los datos proporcionados en tanto no manifiestes tu voluntad de darte de baja de los servicios.

¿Vamos a comunicar tus datos a terceros?

No cederemos tus datos a terceros excepto cuando se nos requiera por Ley, y en particular, podremos comunicar tus datos a las siguientes entidades, siempre en relación con las finalidades descritas:
  • A los órganos competentes de las Administraciones Públicas en cumplimiento de las obligaciones legales que nos sean de aplicación.
  • A nuestros proveedores de servicios auxiliares, necesarios para el normal funcionamiento de los servicios contratados, incluido el envío de las compras realizadas en el portal. En el caso de que algún proveedor se encuentre en una jurisdicción ajena al ámbito de aplicación del RGPD, te garantizamos que se encontrarán adheridos al Escudo de Privacidad (Privacy Shield) UE - EE. UU. Puedes aprender más haciendo click en este hipervínculo: https://www.aepd.es/sites/default/files/2019-09/guia-acerca-del-escudo-de-privacidad.pdf
    • A nuestros colaboradores, en el seno de prestaciones de servicios, los cuales estarán obligados a su vez a guardar la más estricta confidencialidad.

¿Cuáles son tus derechos y cómo puedes ejercitarlos?

  1. Derecho a acceder a tus datos personales para saber cuáles están siendo objeto de tratamiento y con qué
  2. Derecho a rectificar cualquier dato personal inexacto -por ejemplo, si necesitas actualizar la información o corregirla en caso de que fuera incorrecta-.
  3. Suprimir tus datos personales, cuando esto sea posible. Si la normativa vigente no nos permite eliminar tus datos, los bloquearemos durante el tiempo restante.
  4. Solicitar la limitación del tratamiento de tus datos personales cuando la exactitud, la legalidad o la necesidad del tratamiento de los datos resulte dudosa, en cuyo caso, podremos conservar los datos para el ejercicio o la defensa de reclamaciones.
  5. Oponerte al tratamiento de tus datos personales.
  6. Llevar a cabo la portabilidad de tus datos.
  7. Revocar el consentimiento otorgado -por ejemplo, si te suscribiste al boletín y ya no deseas recibir más información-.
  8. Ejercer tu derecho al olvido.
Podrás ejercitar tus derechos en cualquier momento y sin coste alguno, indicando qué derecho quieres ejercitar, tus datos y aportando copia de tu Documento de Identidad para que podamos identificarte, a través de las siguientes vías:
  1. Dirigiendo un correo electrónico a nuestra dirección: [email protected]
  2. Dirigiendo una solicitud escrita por correo ordinario a la dirección Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, Pozuelo de Alarcón, 28223, Madrid.
  3. Además, cuando recibas cualquier comunicación nuestra, clicando en la sección de baja que contendrá esa comunicación, podrás darte de baja de todos envíos de comunicaciones del MCRC previamente aceptados.
  4. Cuando te hayas suscrito a la recepción de mensajes informativos a través de Whatsapp podrás cancelar la suscripción desde el formulario del Diario donde te diste de alta, indicando que deseas darte de baja.
Si consideras que hemos cometido una infracción de la legislación en materia de protección de datos respecto al tratamiento de tus datos personales, consideras que el tratamiento no ha sido adecuado a la normativa o no has visto satisfecho el ejercicio de tus derechos, podrás presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos, sin perjuicio de cualquier otro recurso administrativo o acción judicial que proceda en su caso.

¿Están seguros tus datos?

La protección de tu privacidad es muy importante para nosotros. Por ello, para garantizarte la seguridad de tu información, hacemos nuestros mejores esfuerzos para impedir que se utilice de forma inadecuada, prevenir accesos no autorizados y/o la revelación no autorizada de datos personales. Asimismo, nos comprometemos a cumplir con el deber de secreto y confidencialidad respecto de los datos personales de acuerdo con la legislación aplicable, así como a conferirles un tratamiento seguro en las cesiones y transferencias internacionales de datos que, en su caso, puedan producirse.

¿Cómo actualizamos nuestra Política de Privacidad?

La Política de Privacidad vigente es la que aparece en el Diario en el momento en que accedas al mismo. Nos reservamos el derecho a revisarla en el momento que consideremos oportuno. No obstante, si hacemos cambios, estos serán identificables de forma clara y específica, conforme se permite en la relación que hemos establecido contigo (por ejemplo: te podemos comunicar los cambios por email).

Resumen de Información de nuestra Política de Privacidad.

Responsable del tratamiento MOVIMIENTO DE CIUDADANOS HACIA LA REPÚBLICA CONSTITUCIONAL (MCRC) Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, 28223, Pozuelo de Alarcón, Madrid. NIF: G-86279259
Finalidades de tratamiento de tus datos personales - Atender tus solicitudes de información, comentarios, peticiones y/o consultas en el marco de tu relación con el MCRC. - Atender las solicitudes para el ejercicio de tus derechos. - Enviarte todas las comunicaciones a las que te hubieras suscrito, incluido el boletín (si te hubieras suscrito) y comunicaciones por Whatsapp. - Enviar cualquier compra realizada en la Tienda del MCRC.
Origen de los datos tratados - Nos los has facilitado libremente tú mismo o un tercero en tu nombre. - Los hemos recabado a través de nuestro Sitio Web mediante cookies. Puedes obtener más información sobre este tratamiento en nuestra Política de Cookies.
Base de Legitimación para el tratamiento - El tratamiento es necesario para la ofrecerte la información necesaria en atención a tu condición de asociado del MCRC. - Para determinados tratamientos, nos has dado tu consentimiento expreso (ej participación en una acción; boletín…). - Contrato de compra entre las partes.
Cesión de datos a terceros - Cedemos tus datos a proveedores de servicios, incluidos aquellos relativos al envío de las compras realizadas en la Tienda. - En ningún caso se cederán tus datos a personas ajenas a la actividad del MCRC (ya sean asociados o ajenos a la asociación) y los servicios que nos has sido solicitado. - Cedemos tus datos a determinadas autoridades en cumplimiento de obligaciones legales (ej. Administraciones Públicas).
Plazos de conservación - Conservaremos tus datos durante el tiempo que siga vigente tu relación con el MCRC. - Si nos pides expresamente que los eliminemos, así lo haremos salvo que exista una obligación legal que nos lo impida o que, por ejemplo, necesitemos utilizarlos para la formulación, ejercicio y defensa de reclamaciones.
Derechos del interesado Podrás solicitarnos el ejercicio de tus derechos por correo electrónico: [email protected], o por escrito a nuestro domicilio social en Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, 28223, Pozuelo de Alarcón, Madrid. Puedes pedirnos el derecho a acceder a tus datos, a solicitar su rectificación o supresión, a limitar el tratamiento de tus datos, o a oponerte a determinados tratamientos, a retirar el consentimiento que nos hubieras prestado, a la portabilidad de tus datos o a no ser objeto de una decisión basada únicamente en el tratamiento automatizado. Si no estás de acuerdo con el tratamiento que realizamos de tus datos, puedes presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos: www.aepd.es. Si tienes alguna duda sobre esta Política de Privacidad o el tratamiento de tus datos, escríbenos a nuestra dirección de correo electrónico [email protected], y estaremos encantados de atenderte.

¡Hola! ¿Quieres recibir todas nuestras novedades al instante?
Envíanos tu número de teléfono y te añadiremos a nuestra lista de
difusión de Whatsapp.