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martes 13 enero 2026
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Actualidad en la Europa del Este y judicial española

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En el programa de hoy han intervenido D. Pedro Manuel González y D. José María Alonso.

Puedes ver el vídeo de este audio en: https://www.youtube.com/watch?v=WFcSd9dvSJM

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El Papa

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La influencia y el poder político del Papa en el mundo.

-Fuentes del audio-

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-15-02-2013-espana-sin-estado-contempla-corrupcion-audios-mp3_rf_1792067_1.html
Música: Preludio de la suite para violonchello BWV 1012 de J.S.Bach (Eisenach1685-Leipzig1750)
Locución: Antº Gª-Trevijano (Alhama de Granada 1927-Madrid 2018).

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El Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional es una asociación cultural y prepolítica.

RLC 2018
diariorc.com mcrc.es

A la memoria de Antonio García-Trevijano

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Todo ser humano, y no sólo el genio, puede enfrentarse al mundo, alzando su voluntad de ser libre contra todos y verdadero contra uno mismo. De la voluntad nace el pensamiento. En el uno estamos todos. El uno contra todos pretende el uno para todos y aspira al uno con todos.

Es preciso arrancar los vendajes de la mentira que nos comprime, hasta quedar desnudos delante de la verdad. Descubrir los prejuicios incrustados en nuestras vidas, analizarlos y sanarlos. Recobrar la conciencia individual en el abismo de una multitud encantada con la falsedad que la evade de toda responsabilidad y la cautiva en la mansa servidumbre colectiva, que encamina el rebaño humano hacia el ideal del hormiguero en el reino de la mediocridad.

La resignación popular, como la de los corderos, no piensa, no ve, no escucha, se autoengaña, acepta, a la espera del sacrificio. La tragedia humana es que no quiere ver la realidad, ni se atreve a saber. Mientras, los sinvergüenzas enlucen la mentira, que junto a la servidumbre y la contagiosa mediocridad, se extienden por el mundo como agua pringosa.

Por ello debemos pensar a su pesar; individualmente, sin premuras, apartados del panorama, de las costumbres y de las pasiones. El pensamiento es una aventura incierta hacia lo que está por venir, un proceso creador abonado por la imaginación crítica. Ésta actúa espontáneamente como raíz común de la sensibilidad y el entendimiento.
Aquel que quiera ser útil a los demás debe empezar por ser libre él. Nuestro mundo carece de espíritus libres y de genios originales. Libre es aquél que no esperando, ni temiendo nada, se desprende de sus pasiones, de sus instintos y de las modas del momento.

El pensamiento surge en soledad, cuando uno aprovecha para abrir la conciencia, el corazón y el espíritu. No basta que la verdad exista para verla. Es preciso que la verdad tenga vida. Lo que uno piensa, otros lo piensan. La verdad política descubierta es colectiva. Lo que uno ha podido ver, otros también lo pueden ver, la verdad germina y brota ya en otros, como una efímera chispa que prende si nos toca. Una estrella brilla en el horizonte, la contemplan millares de miradas. No podemos ver todas las miradas, pero aquel lejano destello las une en nuestros ojos.

Cuando vislumbramos una constelación y reconocemos en ella el impacto de su eminente dignidad, podemos sentir la emoción de un misterioso impulso hacia un Ideal. Una luz interior, capaz de encender nuestra voluntad, para afrontar cualquier contradicción e iluminarnos en las grandes acciones. La dignidad se identifica con los ideales, cuando alumbra el camino con un valor moral, que influye en las conductas.
Cada ideal es un punto en el espacio y un ciclo en el tiempo. Si el ideal es legitimado por la experiencia incorpora una nueva etapa evolutiva. Los ideales significan la más alta consecuencia de la función de pensar, aparecen de la mano de la imaginación y la experiencia, percibiendo el devenir.

Sólo una inspiración trascendental puede descubrir, crear o fundar; una centella enciende la imaginación y la experiencia la convierte en hoguera, en hogar, en un horno…

Concretado el Ideal, hay que realizarlo. Esta magna tarea requiere desarrollar unas excepcionales aptitudes, un enérgico esfuerzo y una larga paciencia.
Un ideal puede encarnarse en un genio. Éste aparece de la armonía entre la inspiración y la sabiduría. El genio es la personificación destacada de un ideal, una insignia que pone el destino entre los capítulos de la historia. Su palabra y su acción son criterios que desafían la falsedad oficial. Intérprete de la historia, alza la evidente verdad, sin enmienda, ni refutación posible.

Durante su vida, muchos genios fueron ignorados, despreciados, condenados, ejecutados, desterrados, prohibidos o ninguneados. En la fama, el éxito y el poder suelen triunfar los oportunistas y los mediocres, conformados en las modas ideológicas del momento.

Para la gloria sólo cuentan, las luminosas obras inspiradas por un ideal, enraizadas por el tiempo. Su victoria no depende de ceremonias transitorias de sus coetáneos, sino de su propia capacidad y elocuencia para efectuar su misión. Su ejemplo perdura a pesar de la cicuta, de la cruz, de la hoguera, de los atentados, de la cárcel, de las difamaciones o el ostracismo.

La magnitud de una obra genial se computa por la anchura de su horizonte y la extensión de sus aplicaciones. El genio es una potencia que actúa en función del medio. Para conservar íntegros sus atributos, el genio necesita espacios y tiempos de ausencia. El contacto continuo con la vulgaridad, la mezquindad y la mediocridad, puede desvirtuar la idea original, y carcomer el carácter más inalterable.

El genio florece siempre en entidad solitaria, nunca oficial; a la sombra de la envidia ajena, conserva su autoridad moral. Mediocridad e hipocresía maquinan con rabia contra el genio y su obra; con insidias, calumnias, difamaciones y silencios.

Las bocas de ganso viven del juicio ajeno, no tienen voz, sino eco; tragan sin digerir, hasta el empacho mental. Apiñando datos no se aprende, lo que se engulle no se asimila. Acusando a la escoba no desaparece la suciedad. El que aspira a parecer, renuncia a ser. Envidia, vanidad y traición son los tributos que la mediocridad y la hipocresía le brindan al genio.

La voz de un solo hombre es capaz, en un momento dado, de poner en nosotros más vida que el estrépito de quinientos clarines.
Tenemos por delante la tarea más grande que haya incumbido a una generación. Se trata de ver claro, no sólo al enemigo, sino también a los excitadores de la retaguardia.
La verdad encontrada, aun cuando en un principio no la conozcan más que cuatro o cinco personas, no puede ya ser desarraigada; sube de la tierra con una fuerza irresistible.
Romain Rolland

Todo pensamiento verdadero, se comprenda o no, es una nave que remolca tras de sí las energías del pasado. Para navegar por un mar helado se requiere un casco reforzado con una forma determinada y una quilla rompehielos. Antes de zarpar se necesita organizar a la tripulación, para transmitir la invitación general al viaje. El rumbo del barco es una maravillosa nación, donde la mayoría de sus conciudadanos quisieran convivir con libertad.

La Teoría Pura de la República y toda la reveladora obra maestra de Antonio García-Trevijano es la culminación intelectual y ejemplar de un Ideal colectivo, la conquista pacífica de la libertad, para España. Ha llegado la hora de ordenar y clasificar todos sus escritos, audios y vídeos, de una manera racional y técnica, a fin de poder conservar y componer un potente arsenal de estudio académico y divulgativo, con atractivo suficiente para persuadir, con razón y derecho; y poder alcanzar la hegemonía cultural. Esa es la luz cardinal que ha de iluminar el barco del MCRC. Mientras tanto, es fundamental que los cañones que constituyen nuestros principios e ideales apunten al buque de la monarquía de partidos estatales, que hace aguas por todos lados y se está yendo a pique. Van apareciendo los oportunistas de turno para rescatar los restos del naufragio, los están trasladando al puerto del Estado, para repararlo, y botarlo de nuevo con un casco que transforme a la monstruosa hidra; todo lo que haga falta, para poder seguir pilotando el buque del Estado por los contaminados mares de la corrupción moral y el latrocinio nacional.

El objetivo primordial del MCRC, en estos momentos cruciales, es construir una nueva nave en el astillero de la lealtad, desguazando el viejo barco, haciéndose a la mar con la nave de la república constitucional, para surcar la verdad, al ritmo de las mareas, del océano de la libertad política colectiva.

La estrategia del 155

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La presentación que el Gobierno y los partidos políticos hicieron hace unos meses de las medidas a adoptar al amparo del artículo 155 de la Constitución, y la explicación que los anteriores dan de las medidas realmente adoptadas y de los objetivos conseguidos, deja al descubierto la realidad del Régimen de poder que padecemos en España desde hace cuarenta años.

Al observador avezado no se le escapa que las efectistas medidas del artículo 155 no tenía como objetivo poner fin y reconducir las derivas de los separatistas catalanes, sino frenar la reacción de parte de la sociedad española generada por los excesos económicos y políticos de los separatistas y estadócratas catalanes.

El objetivo oculto de las medidas del 155 era y sigue siendo desactivar la reacción espontánea de la sociedad civil española. Un par de manifestaciones adornadas por los colores rojo y gualda fueron suficientes para que cundiera el pánico entre la oligarquía política. En un ataque de sinceridad uno de sus portavoces confesó -o hacemos algo o nos echan-.

El legado más importante de la Revolución Francesa que perdura hoy, es la conciencia colectiva de que las cosas pueden cambiarse aunque se opongan a ello las instituciones y las fuerzas políticas y sociales existentes.

La situación política y económica que tenemos hoy en España ha sido generada por la clase política que los españoles, votación tras votación, han apoyado activa o pasivamente desde la muerte de Franco.

Que las cosas sean de otra manera o sigan empeorando depende exclusivamente de la fuerza colectiva de la sociedad española y de la actitud individual de cada español.
Dejar que decidan por nosotros, por ejemplo, que el Presidente del Gobierno o el Alcalde de cada Ayuntamiento sean elegidos por pacto entre los jefes de dos o tres partidos políticos, y no directamente por todos los ciudadanos con derecho a voto; o que los diputados sean meros portadores de la voluntad del jefe de su partido que los ha elegido para formar la “lista electoral de partido” sometida a ratificación de los votantes, en lugar de defender y representar a los votantes del distrito electoral en el que ha sido votado cada diputado; o tolerar que los partidos políticos fueran los constituyentes reales de la Constitución de 1978 y sean desde aquel año los detentadores de la soberanía nacional, de hecho son los únicos que tienen capacidad para cambiar las cosas; son sólo algunos ejemplos de aspectos que los votantes podrían decidir directamente, que ni es complicado de organizar ni requiere formación especial; sólo el sentido del bien que tenemos casi la totalidad de los seres humanos.

El antídoto contra los desmanes de los separatistas catalanes, que de momento mantiene anestesiada a la sociedad española, ha sido el efectista cese de algunas autoridades separatistas y la convocatoria inmediata de elecciones autonómicas; en otras palabras, aparentar que algo ha cambiado para que las cosas sigan igual. Todo lo demás intacto, incluido la continuidad de la financiación por el Gobierno del Estado de la política de los separatistas y la fórmula para repartir los recursos estatales y de los ciudadanos, que es la causa real de la pelea oligárquica en Cataluña. Los intereses de los ciudadanos no juegan en este partido.

Sapere aude

Los derechos del porvenir

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La Fundación Savia he hecho una Declaración en la que solicita la creación de la figura del Defensor de las Generaciones Futuras. Esta Declaración está siendo aprobada en distintas corporaciones municipales independientemente de su color ideológico. Este ha sido uno de los pocos asuntos en que los demócratas, demasiadas veces empantanados en la charca mefítica de la epiboulê, están unánimemente de acuerdo. Quizás porque sea algo fútil e imposible. Con ella se pretende salvaguardar las necesidades y los intereses de las generaciones futuras con un espíritu de solidaridad. En el Reino Unido ya se ha propuesto una tercera Cámara Parlamentaria, denominada “Cámara de los Guardianes del Futuro”, junto a la Cámara de los Lores y la de los Comunes, para velar por los recursos de las próximas generaciones. Y es normal que Inglaterra, madre del liberalismo, tenga esta sensibilidad de modo especial. Tenemos que tener el afán de preservar nuestro entorno en beneficio de las generaciones futuras. Entre otras cosas, se dice en esta Declaración: “Advirtiendo que el destino de las generaciones venideras depende de las decisiones y medidas que se tomen hoy, que los problemas actuales deben resolverse en interés de las generaciones presentes y futuras, y que la pobreza extrema, el subdesarrollo, la exclusión y la discriminación representan un peligro para las generaciones presentes y dan lugar a consecuencias nefastas para las venideras(…)se propone a Naciones Unidas, como organismo representante de los pueblos de la Tierra, la creación de la institución del “Defensor de las Generaciones Futuras”.

Esta hermosa – y vana – Declaración de la Fundación Savia tiene sus orígenes políticos más remotos en la filosofía política de la primera hornada de pensadores liberales, como John Locke y David Hume. En concreto John Locke, en su Segundo Tratado del Gobierno Civil, sostiene con contundencia no sólo que los hombres del presente no deben tomar decisiones que hipotequen gravemente el futuro de sus descendientes, los hombres del futuro, haciéndoles asumir terribles riesgos que ellos no eligieron, sino que también afirma con la misma contundencia que nuestros descendientes no tienen por qué asumir nuestras ideas políticas y valores. Y es que la Democracia exige que sólo asuman los riesgos de las decisiones aquellos que toman esas decisiones y son decisiones mayoritarias. De lo contrario nuestra generación convertiría en una generación de súbditos de sus ascendientes a nuestros descendientes.

Ahora bien, tomar decisiones políticas que sólo afecten al presente y quede limpio de ellas el futuro es, básicamente, una hermosa utopía mediante la cual se expresa el deseo honesto de que cada generación construya su mundivisión desde cero. Esto es imposible, aunque sea un pensamiento noble desde la libertad. Sería hondamente liberador que en cada generación naciera un Mundo Nuevo, sin los prejuicios e intereses bastardos del Mundo Viejo, aunque no todo lo Antiguo es despreciable, ni la juventud es un estado de gracia y santidad, y no escuchar a los “pampálaioi” siempre ha traído desventuras sin cuento a los “mundos nuevos”. Tomar decisiones hoy repercute en el mañana, queramos o no. Ahora bien, “sensu stricto” los representantes políticos – desde la óptica del liberalismo político, padre de la noción de representación – no sólo son representantes de unas personas concretas, sino que también lo son de un tiempo concreto; y eso obligaría a que sus tomas de decisión apuntasen sobre todo al presente, y se intentase minimizar sus efectos en el futuro. Pero esto no puede pasar sólo de un intento más o menos noble. Cuando un gobierno, pensando en el bienestar de los coevos – que es en lo que básicamente tiene que pensar – decide instalar una central nuclear, esta decisión repercutirá sin duda en el futuro. Y si bien he puesto un ejemplo demasiado estridente, se podrían poner miles de ejemplos en los que ocurriese lo mismo. Dada la dificultad – imposible de resolver – que entraña decidir sin afectar al futuro, Locke subrayaba más los derechos de cada generación: “No hay compromiso alguno que obligue a los hijos o descendientes a acatar lo que sus padres han acatado.” Ningún acto del padre puede eliminar la libertad de su hijo, como tampoco la de ningún otro hombre. Un hijo no nace súbdito de ningún régimen político, ni está obligado por los pactos que hicieron sus antepasados. Sólo la propiedad heredada de la que se disfruta obliga a aceptar las condiciones que regulan dicha propiedad, y ello hace que uno deba someterse al gobierno del Estado bajo cuya jurisdicción está. Bien es verdad que este optimismo de creación de mundos nuevos con cada nueva generación que predica la filosofía inglesa de finales del XVII y XVIII (Hume, Daniel Defoe) está relacionada con los “vacui loci” que parecían existir en el mundo de entonces con respecto a la raza blanca. La posibilidad de que existiesen “res nullius” para los blancos colonizadores daba una crecida esperanza para mundos nuevos. Cada “res nullius” un mundo nuevo. Desgraciadamente esta posibilidad se ha terminado, casi hasta en lugares inhabitables como la Antártida.

Bien es verdad que Hannah Arendt sostenía que cada vez que nace un niño nace una nueva esperanza para el Mundo, y que en ese sentido el Mundo se renueva. Quizás cada bebé nos visite con nuevas cosmovisiones desde los intermundia. Es por ello que ante la inanidad y futilidad bien intencionada de la Declaración de la Fundación Savia nos esforcemos en no “envenenar” a nuestros hijos con nuestros viejos odios y prejuicios. La única esperanza de que mejore nuestro pobre mundo está sólo en los “nascituri”. En ellos está la salvación del mundo.

El derecho a decidir está fuera de la Democracia

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El derecho a decidir es un eufemismo para no decir derecho a la libre determinación. La Democracia es una forma de gobierno que no engloba el derecho a decidir.

-Fuentes del audio-

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2013-31-01-crisis-estado-crisis-la-audios-mp3_rf_1752434_1.html
Música: Recuerdos de la Alhambra. Francisco Tárrega (Villarreal 1852-Barcelona 1909).
Locución: Antº Gª-Trevijano (Granada 1927-Madrid 2018).

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Todo puede ser de otra manera

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La Unión Europea es un conglomerado dominado por la tecnocracia.

-Fuentes del audio-

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2013-31-01-crisis-estado-crisis-la-audios-mp3_rf_1752434_1.html
Música: Recuerdos de la Alhambra. Francisco Tárrega (Villarreal 1852-Barcelona 1909).
Locución: Antº Gª-Trevijano (Granada 1927-Madrid 2018).

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Acción en Málaga

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26 de Abril de 2018, el Ministerio de la Presidencia junto con la Asociación de Constitucionalistas de España organizan el XVI Congreso titulado “40 años de constitución: Una mirada al futuro”, en la Facultad de Derecho de Málaga. Todo un despliegue de propaganda del régimen de partidos al que asistían renombrados a la par que infames políticos como Susana Díaz o López Aguilar (PSOE), así como el alcalde de la ciudad Francisco de la Torre (PP), y una tropa de invitados trajeados – pudimos ver 3 autocares llenos – entre los cuales iban supuestas eminencias del Derecho. Todo estaba preparado para que la fiesta del consenso transcurriese, valga la obviedad, sin que hubiese ninguna nota discordante. Pero no contaban con un grupo de repúblicos malagueños que, en cuanto tuvimos noticia del acontecimiento, vimos la oportunidad perfecta de plantar cara a los enemigos de la Libertad en su propia casa. Una casa de la que se han adueñado cual okupas, pues es un hecho a la vista de todos que las universidades son parte de su cortijo. Nuestro éxito fue rotundo, como podrán comprobar a continuación, y lo recordaremos como una de las mejores acciones realizadas en nuestro territorio.

El plan consistía en llegar justo antes del acto inaugural programado para las cinco, montar la mesa informativa en el interior junto a la puerta y repartir octavillas y folletos a todos los asistentes al congreso, introduciendo así en la cámara nuestra denuncia. Un bonito acto simbólico. Como es habitual en nuestra lucha, nada salió como pensábamos.

Seguimos escrupulosamente el protocolo y Adrián Peña solicitó el debido permiso a la Facultad de Derecho para establecer un puesto informativo en el interior del hall principal, que fue aprobado el 10 de Abril. Transcurridos dieciséis días, con todo preparado a pocas horas de comenzar el congreso, recibimos el aviso de que rescindían el permiso debido a una aglomeración de actos en la Facultad. Esto sentó como un tiro a quien escribe estas líneas, ya que había pedido permiso en el trabajo para poder estar en el lugar a la hora acordada. No lo dudé, aquí hemos venido a luchar, no a que nos mangoneen a placer; me plantaría allí pasase lo que pasase. Así lo habíamos pactado. Adrián trató de negociar pero poco pudo hacer, nos dieron permiso para estar a partir de las siete – el congreso terminaba a las ocho -. No era suficiente.

Pasadas las cinco llegué al campus universitario, descargué todo – pancarta, cartel, caballete, dípticos…- y cargado como una mula fui desde el aparcamiento hasta las escaleras, por donde ya subía la comitiva de “gente importante”. Fallé por cinco minutos. No había tiempo para el desánimo, casi sin aliento subí las escaleras hasta la entrada y monté con rapidez la estructura de la pancarta y el cartel. No sabía si vendría alguien a echarme de allí y debía darme prisa. A las cinco y media clavé mi pica en Flandes, conseguí la foto:

Descansé y me puse a repartir octavillas a los estudiantes y asistentes que pasaban. El viento, nuestro fiel enemigo, no puso las cosas fáciles y poco pude hacer por mantener los carteles en posición vertical. El personal de la Facultad ya era consciente de mi presencia para ese momento, aunque no dijeron nada. Afortunadamente, pasadas las y media, llegó Adrián Peña y nos ocupamos de afianzar los carteles. Las miradas sorprendidas de las personas que se encontraban con nuestra pancarta nada más pisar la Facultad no tenían precio. Poco después apareció Juan Manuel Núñez y pudimos ampliar nuestro radio de acción. Adrián se adentró en el edificio para diseminar nuestras octavillas en el interior mientras nosotros seguíamos entregándolas en mano a los transeúntes.

Agotamos las octavillas en muy poco tiempo, pero teniendo en cuenta la hora que era y que la Facultad contaba con servicio de reprografía, fui directo a por más munición. Doscientas copias más. Doscientas balas de plata contra la mentira. Mientras tanto, una de las secretarias avisó a Adrián y Juan de que podían mover todo al interior cosa que, en principio, era buena al poder despreocuparnos del viento. Evidentemente el lugar donde nos invitaron a trasladar la pancarta no era el que más nos convenía. Nos pusieron cerca del centro del hall, junto a unos enormes carteles en los que contaban cuentos sobre la falsa constitución del 78. Un sitio en el que no molestábamos. La visibilidad de nuestra acción quedó reducida a la nada.

No me conformé. No señor. Hay que ir a por todas. Si les sigues el juego estás perdido. Fui con Adrián a pedir un sitio mejor, que no nos podían dar. Siempre hay que intentar el acuerdo, conseguir lo que quieres sin violar normas innecesariamente. Fracasada la negociación, animé al resto a movernos justo enfrente de la puerta principal, y que saliese el sol por Antequera. Allí éramos lo primero que veía cualquier visitante.

Junto a nosotros se encontraba una mesa llena de micrófonos y aparatos, Canal Sur Radio había estado realizando entrevistas hacía un momento. Adrián Peña, en un arranque de valor, nos comunicó su intención de pedir ser entrevistado a los periodistas allí presentes. Estuvo hablando con uno de ellos, quien lamentó no tener tiempo dentro de la programación que habían preparado para entrevistar a nadie más, ni herramientas para una entrevista en diferido. El hombre se interesó por nuestra asociación y las ideas que defendemos y dijo conocer la figura de Antonio García-Trevijano, cuyo intelecto admiraba, si bien no se posicionó a favor ni en contra de su pensamiento.

A eso de las seis y media se nos unió Francisco Javier Gutiérrez, quien estuvo fotografiando los tablones informativos allí dispuestos con motivo del congreso, y documentó gráficamente el resto de nuestra acción. Entre tanto, un hombre joven, aparentemente encargado de la organización del evento, revoloteaba a nuestro alrededor, nervioso, preocupado por la mala imagen que estábamos dando a sus labores. Preguntó sobre nosotros en recepción; se acercó a nuestro cartel sin hablarnos en ningún momento; iba, venía. Pobre.

La traca final se acercaba, ahorramos munición. Apenas quedaban diez minutos para las ocho y pronto saldrían en tropel todos los asistentes al congreso. Había que preparar el último frente. Movimos todas nuestras cosas al exterior, colocamos la pancarta en un lugar en el que se viese claramente sin que estorbara el paso, mirando hacia la puerta, y nos preparamos para coser a octavillas a manipuladores y manipulados. Sus autocares ya estaban listos al final de las escaleras, pero no se irían sin conocer a estos repúblicos. Se demoraron aproximadamente treinta minutos más en salir. Tan pronto aparecieron, disparamos una ráfaga de Verdad. Entre los heridos en su orgullo, pudimos escuchar un “estos vienen por nosotros”. Victoria.

A las nueve recogimos y marchamos a casa con la tranquilidad del deber cumplido. La Libertad Política Colectiva está un paso más cerca.

Prácticamente empapelamos la Facultad. Trescientas octavillas sobre la constitución. Más de cien dípticos. veinte octavillas promocionando los libros de Trevijano que donamos hace un tiempo, repartidas por mesas y tablones de anuncios, y muchas anécdotas que paso a relatar brevemente:

En el interior se nos acercó un grupo de cuatro personas de unos cincuenta y tantos años. Se pararon a leer el cartel sobre la democracia representativa.

– Ah, Trevijano, ese era todo un personaje – soltó uno de ellos.

Intenté darle una octavilla y la rechazó – No, a mí no me des, yo soy profesor de Derecho constitucional.
– Pues entonces con más razón, más le tiene que interesar.
– Para nada, yo me dedico a desmentir todas estas cosas.
– Y nosotros a confirmarlas – le contesté.                                                                – — Todo esto está muy bien – dijo una señora que iba con ellos – pero hay cosas que son muy discutibles.
– La ciencia política no es discutible.
– Bueno pero todo es matizable – respondió.

Socialdemocracia en vena. Todo vale. No hay verdad. Todo es relativo, según nos convenga. Todo es democracia, si nos ponemos de acuerdo.

Un profesor asentía con la cabeza mientras pasaba a nuestro lado. – Tenéis toda la razón, bien dicho – dijo. Fueron muchas las personas que reprodujeron esta actitud.

Una profesora habló con Juan y nos dio la razón haciendo referencia a que no había independencia judicial. También habló de la etapa de Felipe González.                           – Vosotros sois jóvenes, pero yo viví esa etapa en la que Felipe González se salía con la suya y Guerra tenía que dar la cara, y ahora aquél es multimillonario.

Un grupo de muchachos muy jóvenes mostraron gran interés y compartían lo que les explicábamos. Quedamos en hablar después pero no tuvo lugar.
Explicamos a un chaval muy joven qué defendíamos y cómo lo queríamos conseguir. A pesar de su gran interés, no veía claro la forma de alcanzar la meta. Esto es muy común, todo el mundo espera una fórmula mágica para cambiar lo que hay mañana mismo, pero eso es imposible.
Una muchacha estuvo escuchándonos un buen rato. Le dimos todas las señas posibles para que se informase de nuestro ideario.
Intercalamos nuestras octavillas con los dípticos oficiales del evento que había amontonados en una mesa del hall.
Un periodista, no sabemos de qué medio, nos hizo una foto.
Nos visitó un repúblico, Carlos, malagueño viviendo en Madrid.
Uno de los visitantes al congreso, a la salida, se paró a hablar con nosotros. Por su acento parecía francés. Nos dio la razón en todo.
Una pareja dijeron haber oído hablar del MCRC y de Trevijano, y estaban interesados en los programas.
Vimos en la cafetería a unos muchachos discutiendo amistosamente esgrimiendo nuestros folletos.

Una acción inolvidable. Gracias a todos los repúblicos que la han hecho posible, es un orgullo estar en la acción junto a vosotros. Y a los indecisos: recordad que la lucha es HOY. Pocas cosas más gratificantes vais a experimentar en esta vida. Si sólo cuatro personas podemos conseguir esto, ¿qué no podríamos hacer veinte?

Alejandro Villalba
Coordinador territorial del MCRC en Málaga
[email protected]

No hay dilema frente a la tiranía

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La tesis colaboracionista de sacar a la tiranía chavista con votos, a veces toma formas insospechadas y aparentemente inocuas. Una de ellas es la manida frase que comienza diciendo: “El dilema no es votar o no votar”, para luego dejar escurrir entre las grietas de la falacia las supuestas razones no solo para votar, sino además hacerlo por el candidato oficialista Henri Falcón.

El objetivo real de estas falacias es sembrar con sinuosidad la duda en los venezolanos. Grupos que propagan esta campaña dicen sin rubor: “Es que si todos votamos, ganamos”. No dicen que tenemos diecinueve años votando. No hablan del fraude político y electoral continuado desde 1999. Nada dicen del control que tiene el régimen sobre el proceso electoral y sus inauditables resultados.

Cuando la realidad incontrastable les muestra los huecos de su narrativa, prefieren renegar de la evidencia e insistir, con puro voluntarismo e inspiración metafísica: “Es que si todos votamos, ganamos”. Por supuesto, ganan ellos, cuya apuesta es convertirse en la oposición oficialista, la única tolerada por la tiranía. Incluso, gana el régimen, que necesita mostrar colas de electores en los centros de votación para hacer potable la estafa electoral.

Millones de venezolanos que padecen el infierno chavista ni siquiera se plantean esta lucha como un dilema. Es que para ellos no hay dilema. Solo hay una opción y es luchar, sostenida y progresivamente, antes, durante y después del 20 de mayo, hasta derrocar a la tiranía.

@humbertotweets

Catolicismo, Estado y Nación: El caso español

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En el programa de hoy han intervenido D. José Ramón Álvarez Layna y D. Gabriel Sánchez Corral.

Puedes ver el vídeo de este audio en: https://www.youtube.com/watch?v=3HpRdl0EqUs

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El MCRC cuenta con un boletín informativo digital mediante el cual se comunica con sus asociados y suscriptores para mantenerles informados de las últimas publicaciones, novedades, acciones y participaciones. Suscribirte al boletín es muy sencillo, simplemente tienes que indicar tu correo electrónico en el apartado al efecto del Diario. Así mismo, el MCRC dispone de una lista de difusión de Whatsapp mediante la cual realiza avisos informativos con las publicaciones del boletín. Si quisieras recibir los avisos mediante la lista de difusión simplemente tendrás que aportar tu número de teléfono. Todos los datos que nos proporciones serán tratados de conformidad con esta Política de Privacidad.

¿Cómo usaremos tus datos y en base a qué?

Los datos de carácter personal recabados por el MCRC podrán ser utilizados para las siguientes finalidades: (i) Información. (ii) El envío del boletín informativo del MCRC mediante correo electrónico, y para enviarte mensajes informativos por Whatsapp en el caso de haberte suscrito. (iii) El envío de compras realizadas en la Tienda. (iv) La publicación de comentarios en el Diario. Desde el MCRC utilizaremos tus datos con las siguientes finalidades:
  1. Atender tus peticiones de información.
  2. Enviarte el boletín informativo en el case de haberte suscrito.
  3. Enviarte cualquier compra realizada en la Tienda a la dirección que nos proporciones.
  4. Generar facturas relacionadas con las compras realizadas en la Tienda.
  5. Atender cualquier solicitud de ejercicio de tus derechos que nos puedas hacer llegar, en cumplimiento de nuestras obligaciones legales.

¿Durante cuánto tiempo guardamos tus datos?

Sólo mantendremos tus datos durante el tiempo que sea estrictamente necesario para ofrecerte la información que requieras y poder realizar los envíos y realizar un seguimiento de los mismos, y posteriormente durante el periodo que resulte indispensable para poder cubrir eventuales responsabilidades o para la formulación, ejercicio o defensa de reclamaciones. No obstante lo anterior, podrás solicitar la eliminación de tus datos, y en caso de resultar aplicables dichos plazos legales de conservación, se mantendrán bloqueados durante el tiempo que la normativa establezca. En cuanto a nuestro boletín, conservaremos los datos proporcionados en tanto no manifiestes tu voluntad de darte de baja de los servicios.

¿Vamos a comunicar tus datos a terceros?

No cederemos tus datos a terceros excepto cuando se nos requiera por Ley, y en particular, podremos comunicar tus datos a las siguientes entidades, siempre en relación con las finalidades descritas:
  • A los órganos competentes de las Administraciones Públicas en cumplimiento de las obligaciones legales que nos sean de aplicación.
  • A nuestros proveedores de servicios auxiliares, necesarios para el normal funcionamiento de los servicios contratados, incluido el envío de las compras realizadas en el portal. En el caso de que algún proveedor se encuentre en una jurisdicción ajena al ámbito de aplicación del RGPD, te garantizamos que se encontrarán adheridos al Escudo de Privacidad (Privacy Shield) UE - EE. UU. Puedes aprender más haciendo click en este hipervínculo: https://www.aepd.es/sites/default/files/2019-09/guia-acerca-del-escudo-de-privacidad.pdf
    • A nuestros colaboradores, en el seno de prestaciones de servicios, los cuales estarán obligados a su vez a guardar la más estricta confidencialidad.

¿Cuáles son tus derechos y cómo puedes ejercitarlos?

  1. Derecho a acceder a tus datos personales para saber cuáles están siendo objeto de tratamiento y con qué
  2. Derecho a rectificar cualquier dato personal inexacto -por ejemplo, si necesitas actualizar la información o corregirla en caso de que fuera incorrecta-.
  3. Suprimir tus datos personales, cuando esto sea posible. Si la normativa vigente no nos permite eliminar tus datos, los bloquearemos durante el tiempo restante.
  4. Solicitar la limitación del tratamiento de tus datos personales cuando la exactitud, la legalidad o la necesidad del tratamiento de los datos resulte dudosa, en cuyo caso, podremos conservar los datos para el ejercicio o la defensa de reclamaciones.
  5. Oponerte al tratamiento de tus datos personales.
  6. Llevar a cabo la portabilidad de tus datos.
  7. Revocar el consentimiento otorgado -por ejemplo, si te suscribiste al boletín y ya no deseas recibir más información-.
  8. Ejercer tu derecho al olvido.
Podrás ejercitar tus derechos en cualquier momento y sin coste alguno, indicando qué derecho quieres ejercitar, tus datos y aportando copia de tu Documento de Identidad para que podamos identificarte, a través de las siguientes vías:
  1. Dirigiendo un correo electrónico a nuestra dirección: [email protected]
  2. Dirigiendo una solicitud escrita por correo ordinario a la dirección Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, Pozuelo de Alarcón, 28223, Madrid.
  3. Además, cuando recibas cualquier comunicación nuestra, clicando en la sección de baja que contendrá esa comunicación, podrás darte de baja de todos envíos de comunicaciones del MCRC previamente aceptados.
  4. Cuando te hayas suscrito a la recepción de mensajes informativos a través de Whatsapp podrás cancelar la suscripción desde el formulario del Diario donde te diste de alta, indicando que deseas darte de baja.
Si consideras que hemos cometido una infracción de la legislación en materia de protección de datos respecto al tratamiento de tus datos personales, consideras que el tratamiento no ha sido adecuado a la normativa o no has visto satisfecho el ejercicio de tus derechos, podrás presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos, sin perjuicio de cualquier otro recurso administrativo o acción judicial que proceda en su caso.

¿Están seguros tus datos?

La protección de tu privacidad es muy importante para nosotros. Por ello, para garantizarte la seguridad de tu información, hacemos nuestros mejores esfuerzos para impedir que se utilice de forma inadecuada, prevenir accesos no autorizados y/o la revelación no autorizada de datos personales. Asimismo, nos comprometemos a cumplir con el deber de secreto y confidencialidad respecto de los datos personales de acuerdo con la legislación aplicable, así como a conferirles un tratamiento seguro en las cesiones y transferencias internacionales de datos que, en su caso, puedan producirse.

¿Cómo actualizamos nuestra Política de Privacidad?

La Política de Privacidad vigente es la que aparece en el Diario en el momento en que accedas al mismo. Nos reservamos el derecho a revisarla en el momento que consideremos oportuno. No obstante, si hacemos cambios, estos serán identificables de forma clara y específica, conforme se permite en la relación que hemos establecido contigo (por ejemplo: te podemos comunicar los cambios por email).

Resumen de Información de nuestra Política de Privacidad.

Responsable del tratamiento MOVIMIENTO DE CIUDADANOS HACIA LA REPÚBLICA CONSTITUCIONAL (MCRC) Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, 28223, Pozuelo de Alarcón, Madrid. NIF: G-86279259
Finalidades de tratamiento de tus datos personales - Atender tus solicitudes de información, comentarios, peticiones y/o consultas en el marco de tu relación con el MCRC. - Atender las solicitudes para el ejercicio de tus derechos. - Enviarte todas las comunicaciones a las que te hubieras suscrito, incluido el boletín (si te hubieras suscrito) y comunicaciones por Whatsapp. - Enviar cualquier compra realizada en la Tienda del MCRC.
Origen de los datos tratados - Nos los has facilitado libremente tú mismo o un tercero en tu nombre. - Los hemos recabado a través de nuestro Sitio Web mediante cookies. Puedes obtener más información sobre este tratamiento en nuestra Política de Cookies.
Base de Legitimación para el tratamiento - El tratamiento es necesario para la ofrecerte la información necesaria en atención a tu condición de asociado del MCRC. - Para determinados tratamientos, nos has dado tu consentimiento expreso (ej participación en una acción; boletín…). - Contrato de compra entre las partes.
Cesión de datos a terceros - Cedemos tus datos a proveedores de servicios, incluidos aquellos relativos al envío de las compras realizadas en la Tienda. - En ningún caso se cederán tus datos a personas ajenas a la actividad del MCRC (ya sean asociados o ajenos a la asociación) y los servicios que nos has sido solicitado. - Cedemos tus datos a determinadas autoridades en cumplimiento de obligaciones legales (ej. Administraciones Públicas).
Plazos de conservación - Conservaremos tus datos durante el tiempo que siga vigente tu relación con el MCRC. - Si nos pides expresamente que los eliminemos, así lo haremos salvo que exista una obligación legal que nos lo impida o que, por ejemplo, necesitemos utilizarlos para la formulación, ejercicio y defensa de reclamaciones.
Derechos del interesado Podrás solicitarnos el ejercicio de tus derechos por correo electrónico: [email protected], o por escrito a nuestro domicilio social en Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, 28223, Pozuelo de Alarcón, Madrid. Puedes pedirnos el derecho a acceder a tus datos, a solicitar su rectificación o supresión, a limitar el tratamiento de tus datos, o a oponerte a determinados tratamientos, a retirar el consentimiento que nos hubieras prestado, a la portabilidad de tus datos o a no ser objeto de una decisión basada únicamente en el tratamiento automatizado. Si no estás de acuerdo con el tratamiento que realizamos de tus datos, puedes presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos: www.aepd.es. Si tienes alguna duda sobre esta Política de Privacidad o el tratamiento de tus datos, escríbenos a nuestra dirección de correo electrónico [email protected], y estaremos encantados de atenderte.

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