Muchas personas, a día de hoy, como en la Alemania de las décadas veinte a cuarenta del siglo pasado, consideran que la verdadera democracia es la democracia de homogeneidad excluyente, acuñada por Carl Schmitt, el llamado “Lenin de la burguesía”. Y, para él, los homogéneos son el “Demos”, la nación homogénea, que no coincide con todo el pueblo, es decir, con la heterogeneidad y pluralismo de la totalidad del pueblo. Excluyéndose o incluso aniquilándose a aquella/s parte/s del pueblo heterogéneo por el poder homogéneo constituyente, se obtiene el “Demos”, que mediante el Estado Total ha sabido diferenciar al amigo del enemigo.
El decisionismo absoluto del Führer, para Schmitt, sería la garantía del pueblo homogéneo alemán, de los arios, para triunfar sobre el “enemigo”, es decir, el liberalismo, los dictados ominosos de la paz de Versalles y las amenazas comunistas y judío masónicas, apostando por un estado nacional basado en la unidad política del estado, el movimiento y el pueblo homogéneo, y como forma de gobierno, por una dictadura presidencialista absoluta cuya “elección” se realiza mediante la aclamación popular callejera del “Demos”.
Evidentemente, el derecho penal nacionalsocialista (Escuela de Kiel) acogió fervorosamente esta concepción del estado y del gobierno de Carl Schmitt para instaurar el derecho penal de enemigos, ya que es la lógica consecuencia de la teoría del derecho como orden concreto y de la democracia de homogeneidad excluyente que este defendía, es decir, de la verdadera dictadura del “Demos”. En nuestro caso, dictadura de los arios sobre los judíos, gitanos, etc, o sobre cualquier grupo o persona concreta que el Führer carismático vaya deseando arbitrariamente excluir mediante la aclamación de las masas debidamente manipuladas, o por su simple voluntad “ad nutum” que no requiere ningún tipo de justificación, pues el Führer carismático es la encarnación de la unidad política homogénea y constituyente, es decir, del “Demos”.
Por lo tanto, el Derecho penal del Führer fue la consecuencia lógica del régimen político que lo inspiró, el cual dilapidó la llamada democracia parlamentaria, la aparente separación de poderes y las garantías individuales otorgadas. La voluntad del Führer se erigió en poder absoluto y, por lo tanto, en el único poder de creación jurídica, sin límites. Por ello, la obsesión de la doctrina jurídica nacionalsocialista consistió en negar la generalidad del Derecho. Lo que era coherente con los conceptos de la homogeneidad excluyente y del “Demos” como sujeto constituyente defendidas por Schmitt. El “Demos”, los arios en nuestro caso, tienen más derechos y libertad otorgada que nadie, y a partir de aquí, se van loncheando legislativamente a los señalados como heterogéneos en las diferentes divisiones que al poder desnudo absoluto se le vaya ocurriendo de acuerdo con las circunstancias, sin límite o ley natural alguna que respetar.
Como expresa D. Carmelo Jiménez Segado en su magnífica tesis “Carl Schmitt y las ideas penales de la Escuela de Kiel”:
“Hans Frank, Comisario de Justicia del Reich, se encargaba de resumir las líneas directrices de la política criminal nacionalsocialista. En un discurso, pronunciado en la Deutsche Strafrechtsgesellschaft (Sociedad de Derecho penal alemán) de Múnich, el 28 de octubre de 1938, sostenía que el Derecho penal no podía concebirse exclusivamente como un instrumento de combate contra el crimen. El liberalismo todo lo reducía a la mera función de ejecutar penas contra quienes detenía la policía. La política criminal del nacionalsocialismo es una compleja actividad y el Derecho penal constituye solamente uno de los medios en la lucha por la elevación ética de un pueblo. La degeneración es una de las principales causas del delito y la biología criminal es, para nosotros los nazis, la doctrina de la relación entre la decadencia racial y las manifestaciones delictivas.”
Por lo tanto, la función de la primacía de la raza aria, bastión de la ideología nacionalsocialista, se encomendó igualmente al derecho penal, además de al derecho civil -Leyes de Núremberg-, para garantizar la eliminación de los elementos no arios y degenerados de la sociedad, conforme a las ideas morales de la raza alemana.
En resumen, y para ser claros, el mismo hecho delictivo es castigado de forma diferente en atención a la personalidad del reo (ario o judío, verbigracia) y no según la culpabilidad del mismo en la comisión de los hechos. Es el llamado “derecho penal de autor”, que no es general, sino que se regula y/o aplica de forma diferente según el grupo al que pertenezca el autor del delito, tanto sustancial como procesalmente.
Y el principio de culpabilidad es un principio sustancial básico del derecho penal. Límite inexcusable que ningún “Demos” constituyente puede obviar. Al autor solo se le puede castigar por el delito tipificado cometido en función de su gravedad, su grado de consumación y su grado de participación. Y es claro que el mismo hecho no es más grave por la circunstancia de ser el autor ario o judío. Ni tampoco, como contrariamente ha legislado la socialdemocracia europea gobernante, si el autor es un varón y la victima una mujer, por otra parte.
Por último, en el ámbito procedimental, y también como un límite inexcusable, debe de considerarse el principio de audiencia del reo dentro de un procedimiento penal o sancionador contradictorio. Porque, por ejemplo, no se puede condenar al exilio a una persona sin ni siquiera oírle y sin respetar el debido procedimiento regulado, porque así lo considere con oportunismo el Führer, ya sea por ser judío o por ser un simple enemigo de su ansia insaciable de poder.
En conclusión, el derecho penal nacionalsocialista, al no respetar los principios estructurales básicos del derecho penal sustantivo y procesal, no es un derecho para todos, sino que es un derecho para el dominio arbitrario del “Demos” sobre los demás. Por cierto, la misma forma de actuar, sobre distintos conceptos, que tenía Stalin y la doctrina penalista soviética.
El demos y el derecho penal de autor
La trampa de las listas abiertas (y III)
Lejos de listas abiertas (al fin y al cabo, listas), la única solución para acabar con el déficit democrático es eliminar el criterio de representación proporcional (Art. 68.3 CE78) de las elecciones generales y locales, paso decisivo para llegar a la Democracia en España. Y es que, la aplicación del criterio de proporcionalidad a las listas que se presentan en cada una de las circunscripciones hace que los “representantes” elegidos por los ciudadanos no sean más que delegados de los partidos que han elaborado esas listas, basadas en la sumisión a la cúpula del partido y no en la defensa de los intereses de los electores.
El actual sistema electoral convierte al elector en espectador pasivo e impotente ante el pacto y mercadeo de escaños y concejales, elementos fundamentales para la formación de mayorías. La representación deja de existir porque el sujeto del poder político es el partido y no el elector. El “representante” no es responsable ante el elector sino ante la máquina partidista a la que obedece servilmente para repetir en la próxima lista electoral.
La implantación de un sistema mayoritario de distrito uninominal haría que los elegidos fueran verdaderos representantes de los ciudadanos. Éstos, elegirían a un solo candidato, incluido o no en un partido, por cada uno de los distritos electorales en los que fuera divido el territorio por razón de su densidad de población. Así, la Asamblea Legislativa quedaría formada por la reunión de los representantes elegidos por cada distrito electoral. Sólo con un sistema mayoritario uninominal los ciudadanos podemos obtener representantes libres de todo mandato imperativo partidista. La responsabilidad de los representantes sería directamente ante los electores y solamente a éstos correspondería premiar o castigar su actuación política no solo cada cuatro años, sino durante toda la vigencia del mandato al poder revocar cada distrito a su representante en el curso de la legislatura a través del sistema de remoción electoral, si defrauda a las expectativas que le elevaron a la Asamblea Legislativa.
La posibilidad de exigir responsabilidades no se circunscribiría a la mayoría ya que la minoría tendría un papel fundamental como es el de controlar a aquella, siendo su fuerza suficiente para poner en marcha todo tipo de mecanismos de control. Se daría así una auténtica responsabilidad entre el elector y SU representante.
Por otro lado, supone una ventaja adicional aunque no por ello menos importante, resultante de la supresión de las actuales discordancias entre el número de votos obtenidos y el efectivo equilibrio de poderes, que actualmente favorece un papel preponderante a los partidos de tendencia nacionalista que ven como con obtener una cantidad de votos en el territorio de su influencia obtienen un escaño mientras que los partidos de ámbito nacional precisan para ello una cantidad superior.
Todo ello se ve superado en el sistema uninominal y mayoritario en el que la votación por distrito electoral otorga una situación de igualdad a todos los ciudadanos independientemente del la localidad o provincia donde se hallen.
Los cubanos en las Fuerzas Armadas venezolanas
Hay tres movimientos claves que hizo Hugo Chávez en vida para perpetuarse en el poder sin tener que rendirle cuentas a nadie. El primero fue en 1999, con la aprobación fraudulenta de la Constitución, que desarticuló completamente la estructura del Estado para crear una nueva a la medida del tirano, sin frenos ni contrapesos, y sin controles. Así todo el poder político y financiero del Estado quedaba en sus manos, en un país donde los poderes públicos sólo serían sus subalternos. Estos cambios le permitieron controlar el poder electoral para fabricarse resultados a su medida, y legitimar su tiranía mientras la oposición mansa e ingenuamente seguía participando.
El otro movimiento, basado en esa nueva constitucionalidad chavista, consistió en darle participación política y partidista a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Las Fuerzas Armadas, que hasta ese momento eran leales a la República, ahora pasarían a ser el aparato armado del PSUV. Esta nueva política se profundizó al asignar oficiales de la FANB en posiciones burocráticas que les permiten robar y lucrarse, lo cual aseguraría no tanto su lealtad sino más bien la complicidad con la mafia que los designa. El objetivo de esta política sería inhibir a estos oficiales de mediana y alta jerarquía de participar en levantamientos contra el régimen del cual se estaban beneficiando.
Hubo otras jugadas que buscaban esencialmente lo mismo, pero que han perdido su efectividad con el tiempo, producto de la misma crisis material que afecta a todos los venezolanos. Estos serían la creación de la llamada milicia bolivariana, que consiste en armar militarmente a los seguidores del chavismo, y la organización de grupos paramilitares llamados colectivos. En varias ocasiones, estas estructuras han probado ser efectivas para amedrentar a la población civil, pero totalmente incompetentes para defender el desmoronamiento del estado chavista.
La tercera movida de Chávez fue la entrega de la FANB al control del estado cubano. Lo que comenzó como un programa de cooperación y asistencia, ha terminado en una situación de servilismo y sumisión total de la organización militar al gobierno de Cuba. Este sería una especie de seguro contra eventuales rebeliones en el seno de una fuerza armada que, aunque de diseño chavista, en cualquier momento también podría salirse del libreto siguiendo su propia lógica militar.
Hoy no solo hay oficiales cubanos de alta graduación ejerciendo en posiciones operativas y de inteligencia en el seno de la FANB. Al mismo tiempo, el régimen ha tenido que afrontar la masiva deserción de soldados con la importación de tropa profesional desde Cuba para suplir las deficiencias de una fuerza armada diezmada y depauperada.
Se puede constatar en todos los niveles de las FANB un rápido y progresivo reemplazo con efectivos traídos directamente desde Cuba, de los militares que abandonan o que son hechos presos. Ciertamente, quienes aparecieron en la foto protegiendo a Nicolás Maduro el día del atentado fueron militares cubanos, no la guardia de honor de la casa militar.
Los cubanos en la FANB son la última línea real de defensa que le queda al narcorégimen, el cual ha perdido el apoyo de sus propios militares, hoy sometidos por un ejército invasor. Sin duda, esta es una situación que hay que considerar a la hora de calibrar las posibilidades reales de una fractura militar interna, o si es necesaria la intervención militar internacional para ayudar a materializarla.
@humbertotweets
Pepitos
El niño prodigio Pepito Arriola se llamaba José Rodríguez, era hijo de padre desconocido y primo de Hildegart, hija de Aurora Rodríguez, niña prodigio concebida con un cura para “mujer del futuro” (o sea, del Psoe), muerta a tiros por su madre, que la tenía por su “escultura de carne”.
A Pepito, que mamó hasta los ocho años, lo sentó al piano su tía, la mamá de Hildegart, una loca de la eugenesia consagrada a la creación de “muñecos de carne, y con treinta meses Pepito tocó “Moraima”.
– Mamá, yo “coco” el piano –se excusó el rorro.
Pepito, apadrinado en Madrid por la Reina regente María Cristina, tocó en público para el mundo entero (en California se lo rifaban), y en privado, para Guillermo II de Alemania y Jorge V de Inglaterra. Luego creció, perdió el encanto del “niño monstruo”, y desapareció para siempre, cuando podía haberse instalado en Londres y vivir de elogiar la empatía del “bobby” y la ternura del “sunday roast” antes de enviar una carta al “Guardian” para pedir a Churchill una velada para dictarle, en calidad de víctima, las leyes que solucionarían la lacra de la eugenesia y el maltrato infantil, como ha hecho en España el pianista Rhodes, otro buscador de trufas en la linde del hispanismo, como el viejo Gibson, y perfecto conocedor, por cierto, de la democracia a la española, en la cual el jefe del partido que manda acapara todos los poderes del Estado.
Claro que Churchill no era un melómano como Sánchez (¿versará su secreta tesis doctoral sobre cómo saltar las octavas cuando tus manitas no dan la llave?), capaz de secuestrar un avión del Estado para volar por la “jeró” con su “Cari” a un concierto de “The Killers“, los Pecos de Las Vegas, y, además, con un hermano, Azagra, que mueve la batuta en Rusia apadrinado por el pope socialista Jerónimo Saavedra, y que al ritmo de acaparamiento del Estado que lleva el sanchismo podría caerle en cualquier momento la piñata de la Orquesta Nacional de España.
– Mama, yo “coco” el piano.
Publicado en Abc
Centenarias difamaciones que se convierten en centenadas
No hay novedad ninguna en el uso de la difamación como herramienta ancestral para la lucha política por el poder, lo que puede resultar novedoso, tal vez, es su uso para impedir la libertad política de todos. Quizás sea por eso, por lo que hoy, las pasiones de servidumbre se coaligan con las de poder, para utilizar nuevamente este vulgar recurso, con la esperanza de alimentar la confusión entre la opinión pública.
Tampoco es nada nuevo, relatar aquí y ahora, la gran cantidad de difamaciones a las que Antonio García-Trevijano tuvo que enfrentarse a lo largo de su vida, no con la pretensión de apartarlo del poder, que no buscaba, sino con la de evitar la liberación de los españoles, sometidos por una dictadura primero y por una degenerada oligarquía en el Estado, después. El jurista, pensador e ilustre repúblico, fundador del Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional, fue difamado por el PSOE de Mujica y González a comienzos de la mal llamada “transición”, así como en otras ocasiones posteriores, con incontables rumores, dimes y diretes, que trataban de mantenerlo en el ostracismo político, provocando la desconfianza hacia su persona entre una opinión pública que, desgraciadamente, parece siempre presta a recibir cualquier clase de chisme, habladuría o insinuación, y especialmente si estos sirven para denigrar a la persona, menoscabar su autoridad moral o cuestionar su integridad intelectual.
Con estos antecedentes y esta malsana afición de muchos por el secular arte de la envidia, no debería de sorprender demasiado que hoy, incluso después de la muerte del autor de una obra como “Teoría Pura de la República”, haya de nuevo quienes tratan de, a través de insinuaciones y veladas acusaciones, malograr la asociación que personifica y defiende las mismas ideas de su fundador. Y es que resulta que el señor Roberto Centeno, un economista de la política, que fue colaborador de Antonio García-Trevijano y al que el jurista redactaba sus artículos sobre política económica, ha decidido arremeter, sin explicar claramente sus motivos, contra la asociación creada años antes del fallecimiento de su fundador, e incluso contra la propia Fundación independiente del movimiento de acción civil, destinada a preservar y difundir su legado intelectual. Permitanme ustedes entonces, la licencia de responder a la simple opinión, señalando algunos hechos como los que expongo a continuación.
Siendo evidente, imagino, para cualquier persona que haya seguido la trayectoria mediática del ingeniero de minas y economista, que jamás defendió las ideas de nuestra asociación, hoy, motivado por intereses no confesados, dedica un artículo en un medio digital, cuyo fin es el del desprestigio injustificado del MCRC, legado de acción cultural y pre-política de su fundador. Y digo que es algo obvio, puesto que nadie honesto podría olvidar el peregrinaje del señor Centeno, que dio comienzo con sus insistentes peticiones de voto para el partido UPyD de la ex-socialista Rosa Díez, que continuó con el renovador Ciudadanos y recientemente culminó con el decadente y oportunista VOX de Santiago Abascal. También señalo hacia unos intereses inconfesados, puesto que no se revelan en el citado artículo y cuya única pretensión manifiesta, es la de insultar y descalificar.
Por otra parte, y como muestra de que, además de no defender jamás las ideas de quien él dice reconocer como maestro, tampoco lo hizo cuando fue menester, tras su fallecimiento, con su persona, cabría recordar el vergonzoso episodio vivido a través de las infamias e insultos proferidos por el periodista Cesar Vidal, amigo al parecer del señor Centeno. El delator silencio guardado por Don Roberto tras las declaraciones radiofónicas y artículos en contra de la persona del señor Trevijano, realizados por el novelista histórico que reside al otro lado del Atlántico, evidenció una cobarde aquiescencia, propia del que trata de nadar, mientras se afana guardando sus ropajes. A la evidente deslealtad, se sumó finalmente la infidelidad, mediante la traidora complicidad con un personaje carcomido por la envidia, que había menospreciado e insultado a su supuesto amigo, pocos días después de su triste e inesperado deceso.
Si bien podríamos pasar de largo por las sospechosas dudas que Centeno expresa hacia el altruismo de los asociados al MCRC, porque lo que hacen es retratarlo a él sin necesidad de que yo añada ninguna apreciación subjetiva, el hecho de que realice veladas acusaciones en su insidioso artículo, hacia personas elegidas, algunas de ellas por el propio Antonio García-Trevijano para formar parte de la Junta Directiva, en una asociación de la que él jamás ha formado parte, es sencillamente intolerable. Y lo es, no sólo porque algunos, además del propio fundador del MCRC lo acompañamos a Bruselas para exponer su informe sobre los datos falseados por el Estado del PIB, sino por el hecho de que siempre fue recibido con cortesía, amabilidad y una respetuosa consideración, tanto en la sede del MCRC, cómo en las emisiones que hemos realizado en los últimos años a través de nuestros modestos medios, y en lo personal, por la gran mayoría de los asociados.
Considero que es claro que jamás existió la sintonía con las ideas del MCRC que aduce el señor Centeno y que, por otra parte, ha demostrado desconocer por completo al no haberlas defendido o explicado jamás públicamente. Esto no obsta, desde luego, para que lo hiciese en la intimidad de su alcoba, del mismo modo en que Santiago Carrillo, durante la transacción del 78, excusaba su silencio ante las difamaciones sobre el asunto de Guinea, alegando intereses de su partido, pretendidamente comunista y republicano.
Pero no contento con vestirse con las galas de una inexistente afinidad, pretende elevarse, junto al señor José Papi, un asociado que solicitó su baja voluntaria del MCRC, como “los únicos depositarios y continuadores legítimos del pensamiento del más grande pensador político de todo el s XX” . Nada menos. Todo esto sin que ninguno de ambos hayan redactado jamás un sólo artículo sobre teoría política, filosofía o Derecho, y sin que nunca hayan manifestado públicamente su defensa de la abstención activa como causa deslegitimadora del actual régimen político en España.
No contento con eso, explica además en su artículo en RamblaLibre contra el MCRC que: “la defensa de su legado ideológico y político” (sic) les corresponde a él y al asociado huido que parece acompañarlo en su encendida defensa de su patrimonio intelectual. Reconozco que casi sería procedente restregarse los ojos tras esta frase. ¿Legado ideológico del autor de una teoría pura de la democracia y de la República? Pues al parecer eso es lo que consideran estas dos equivocadas personas. Tal vez el señor Centeno, entregado como lo estuvo en el pasado, a técnicos debates con economistas defensores de la escuela austriaca, haya llegado a defender, como Carl Menger o Vilfredo Pareto, la superioridad de lo económico, sobre el pensamiento político. Esto es, la economía política como continuación a la nefasta política económica de la monarquía franquista de los partidos; la ideología pura frente a la ausencia absoluta de ella que define la acción del MCRC.
Pero finalmente, lo que resulta inaceptable, por ser un juicio de valor carente de argumentos, es que pretenda este hombre devenido en juez del MCRC, que las personas que formamos parte de la Junta Directiva, no hemos participado en la difusión y promoción del pensamiento de García-Trevijano. Para que no se me acuse de arrogancia, me excluyo y me limitaré simplemente a destacar el hecho de que varios de los integrantes de la actual Junta son miembros desde la fundación, junto al señor Trevijano, de la propia asociación. Es el caso del actual presidente, el señor Fernando Gómez, que es el iniciador o promotor del primer blog en Internet con el que comenzó una andadura que más tarde culminó en la Teoría Pura de la República Constitucional, y que además ha sido incansable recopilador de centenares de artículos publicados por Trevijano en diferentes medios. O el de Vicente Carreño, organizador de las célebres conferencias de Don Antonio en Murcia. O el de otro de los fundadores, Pedro Manuel González, cuya labor durante tantos años, ha aportado innumerables artículos en el Diario Español de la República Constitucional sobre la función del órgano de injusticia dependiente en esta partidocracia; además de sus habituales colaboraciones en las emisiones del MCRC, acompañado también por Adrián Perales, otro de los integrantes de la Junta Directiva y ambos, experimentados en la acción junto al entonces presidente del MCRC, del que son aventajados discípulos y excelentes conocedores de su obra escrita y publicada.
La sentimental despedida con la que el señor Centeno finaliza su difamador artículo, resulta sin duda, muy esclarecedora. Yo le recomendaría, de forma respetuosa y con la cortesía que él no demuestra hacia los demás, que en lugar de utilizar ese recurso populista, comenzase por leer y estudiar la obra del presidente honorífico, a título póstumo, del MCRC. Quizás de ese modo lograse comprender que depositar papeletas en urnas del Estado de partidos, es absolutamente lo contrario de lo que el notable fundador del MCRC defendió en toda su obra y durante toda su vida.
Vídeo: El ERROR de Roberto Centeno
Laós y demos
Aunque son nociones clásicas griegas, los conceptos de “laós” y de “tercio laocrático” han sido forjados por Antonio Garcia-Trevijano. Por otro lado, el concepto de “demos” ha sido desarrollado por Carl Schmitt.
El concepto de “laós” se refiere a la cualidad potencial o real del pueblo que se moviliza en grupo constituyente de la libertad política y de la democracia. Lo que permite distinguir lo que es acción laocrática de una parte del pueblo y lo que es resultado democrático para todo el pueblo. El “tercio Laocrático”, en consecuencia, es esa parte del pueblo que busca activamente la libertad política colectiva, la libertad de con todos, no de unos sobre otros.
El concepto de “demos” es la nación homogénea, que no coincide con todo el pueblo, es decir, con la heterogeneidad y pluralismo de todo el pueblo. Excluyéndose o incluso aniquilandose a aquella/s parte/s del pueblo heterogéneo por el poder homogéneo, se obtiene el “demos”.
¿Cuál es el pueblo heterogéneo que hay que excluir? El que quiera arbitrariamente el poder constituyente absoluto sin límites, plenamente soberano, que esta fuera y sobre la Constitución y que puede estar encarnado por el Führer mediante la aclamación publica de la masa que constituye el “demos”. Schmitt reivindica al “demos” como el poseedor primordial de la soberanía popular; definiendo la soberanía exclusivamente en términos de poder constituyente absoluto. El “demos”, por lo tanto, no busca la libertad política colectiva y la democracia representativa con separación de poderes de origen, busca tan solo la dictadura de los que así mismo se llaman homogéneos.
En relación con esta dialéctica, D. Antonio Garcia-Trevijano nos dejó escrito lo siguiente (“Teoría Pura de la Democracia”, pags. 244 y ss.):
“El error básico de Carl Schmitt está en su concepción ideológica del pueblo (demos) como sujeto del poder constituyente, en lugar de su parte activa (laós). Entendido ficticiamente como totalidad soberana, el pueblo asiente a todas las formas de gobierno. (…). Pero la atribución del poder constituyente al pueblo, sin concreción, siempre será ideológica. No es lo mismo asentir que constituir. La soberanía del pueblo-demos ha legitimado, con aclamaciones y plebiscitos, todas las formas de gobierno, incluso las cesaristas o totalitarias. La aprobación por referéndum de una Constitución no indica, sólo por eso, que sea democrática. (…) El sujeto del poder constituyente nunca ha sido, ni podrá ser, el pueblo-demos.”
Asimismo, en “Teoría Pura de la República Constitucional”, García-Trevijano expresa lo siguiente:
“El subyacente existencialismo, en su Teoría de la Constitución (de Carl Schmitt) causó la inconsistencia de la idea de homogeneidad del pueblo como factor constituyente; la falta de fronteras entre poder constituyente y soberanía; la visión de la representación como «algo existencial» y no procesual. Con el decisionismo autoritario en la Constitución, el pueblo homogéneo podría ser convocado para decidir, con un sí o un no, cualquier cosa pública que se le sometiera a plebiscito. Incluso, como se dijo entonces, la dictadura de un «Estado total cuantitativo».”(…)
La solución que Carl Schmitt plantea al engaño de la ficción liberal consiste en dar sustancia real a la democracia, realizando la identidad total entre pueblo y Estado, donde el primer elemento exprese el poder constituyente. Pero no cualquier Estado puede reunir las condiciones que permitan alcanzar esa identidad. Sólo la realiza «un Estado administrativo, en el que las medidas serían tomadas, considerando la situación presente, con un espíritu puramente objetivo y práctico». El Estado total. (…)
Era la parcialidad exigida para no ver otra alternativa a la llamada democracia liberal, sin separación en origen de los poderes estatales —otro de sus errores imperdonables—, que la del Estado Total. Esta parcialidad no invalida su crítica radical al Estado parlamentario, pero anula por completo todas sus propuestas de solución.”
Es decir, el concepto de “demos” y de democracia homogénea, que en la concepción de Schmitt es una verdadera dictadura soberana de los que se consideran homogéneos, parte de la identidad excluyente, es decir, de la supuesta homogeneidad del sujeto o poder constituyente con exclusión de los considerados, por cualquier causa, heterogéneos. No parte como García-Trevijano, de la lealtad, de la verdad y de la libertad política colectiva (de todos). Parte de lo que le interese a la porción mayoritaria o con poder suficiente en un momento dado en el pueblo para que, según sus preferencias y por aclamación pública, dictamine quien es el verdadero sujeto constituyente, incluyéndose a sí mismo como homogéneos, faltaría más, y excluyendo a todos aquellos grupos que consideren heterogéneos.
Entre los que te puedes ver tú, arrierito, solo por tus nombres y apellidos y el simple miedo/odio hacia tu persona, pues no hay límite alguno para que por aclamación del pueblo homogéneo en masa, se te lleve al cadalso porque así le apetezca arbitrariamente o haya sido manipulado en la vorágine de la misma. Porque, según Schmitt, el “demos” es soberano constituyente sin límite alguno. Estado absoluto. Estado total. Leviatán que devora a su propia carne sin responsabilidad alguna. Servidumbre voluntaria.
Homogeneidad excluyente a cambio de la lealtad, la verdad y la libertad política colectiva, que los defensores del “demos” ni saben, ni pueden intentar legitimar porque es irreal, al no respetar nada anterior, ni principio alguno, entre ellos el de seguridad jurídica y el de la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos, ni los derechos consolidados de los nacionales españoles legalmente reconocidos, aunque sean otorgados, que están dados mediante el Código Civil (de 1889) y en adelante; muy anterior, a pesar de sus reformas en materia de nacionalidad, a nuestra Carta Otorgada de 1978.
No hay límites para el “demos”, ni constitucionales, ni preconstitucionales. Para los defensores de la homogeneización excluyente del sujeto constituyente, por lo tanto, solo hay guerra permanente y desenlaces drásticos y sangrientos, con un único fin, el poder absoluto para ellos, sin límites, desnudo, sin ética ni moral alguna salvo la del poderoso, por tanto, el concepto amigo/enemigo schmittiano llevado al límite, a la aniquilación del enemigo, del heterogéneo, del odiado.
Schmitt reivindica al “demos” como el soberano, definiendo la soberanía como poder constituyente. Y para él, como soberanía, el poder constituyente siempre está fuera y sobre la constitución, sin límite alguno, sin que pueda ser constreñido por la constitución o norma anterior alguna. Es un círculo vicioso interminable, del que hablaba Hannah Arendt, criticando a Schmitt. Según Schmitt, cualquier intento exterior de someter o institucionalizar el poder constituyente es una coacción a la propia soberanía del poder constituyente. El único que puede desafiar al poder constituyente es el propio poder constituyente. El problema es que Schmitt nunca le permite al poder constituyente la oportunidad de poner fin al círculo vicioso; esto es, protegerse de sí mismo. Porque el “Demos-Leviatán” empieza a comerse su propia parte llamada heterogénea (por motivo de raza, sexo o sin motivo concreto alguno, más allá del miedo y la pasión de poder, pues no hay límites) y acaba comiéndose cualquiera de sus partes, incluida la llamada homogénea, como el propio Schmitt, vocero del nazismo, conoció perfectamente.
Porque si aceptas de inicio el “demos” excluyente sin límites en cuanto al poder y sujeto constituyente, aceptas su juego indecente del poder de unos sobre otros y terminaras aniquilado por el correlativo decisionismo sin límites del führer carismático, arbitrario y omnipotente que tú mismo has aceptado de raíz por efusiva aclamación colectiva, henchido de ideología. Porque la hostilidad y la psicología de masas en la aclamación funciona igual que en el linchamiento, Mussolini mediante. Sin responsabilidad, porque no es libertad, y concluyendo con el suicidio del verdadero sujeto constituyente, el pueblo en su totalidad dentro de cada nación-estado determinada. Si no hay límites, no hay tradición alguna sobre la que apoyarse para avanzar y la caída es a plomo, sin cabeza, solo con tripas, corazón e ideología.
Arte modernitario
En este autorretrato del artista israelí Amnon David Ar (n. 1973) podrían señalarse las características del arte modernitario denunciadas por Antonio García-Trevijano Forte en su obra Ateísmo estético, Arte del siglo XX. De la modernidad al modernismo (2007). Rasgos fundamentales de este arte modernitario son la relegación de la imaginación e intuición creadora, canalizada a través del dominio de las diversas técnicas artísticas, en favor de una deshumanización del arte, en la que la conceptualización previa determina el objeto artístico final, sin dejar hueco a la intuición creadora en el proceso, por lo que el arte acaba asimilándose a la artesanía, y derivando en arte decorativo apto para su masificación, consagrando la tiranía de la apreciación de lo bonito sobre lo bello, e incluso lo sublime. Tal conceptualización, a menudo abstractalizante y alejada de la naturaleza, acaba incluso prescindiendo de la aspiración a la maestría técnica. Así, el artista se presenta desnudo, él mismo como objeto de provocación como sustitutivo de su falta de intuición creadora, pintando en vez de en un lienzo directamente sobre una ventana (con lo que señala el carácter primordialmente decorativo de su práctica), líneas y masas de color que recuerdan las de Piet Mondrian, uno de los más insignes representantes del neoplasticismo abstracto, cuyos diseños ilustran en la actualidad multitud de estampados y cojines.
Finalmente, el fracaso de este arte para transmitir las emociones y la vislumbre privilegiada de la realidad propia del artista de genio que sabe hacerlo a través del dominio de la técnica artística, lleva al público a prostenarse ante la necesidad de “entender” lo que no suele ser en la mayoría de las ocasiones más que una huera extravagancia sinsentido e inestética, pero que hace el festín de los hierofantes de la crítica del arte, de artistas desaprensivos y de todo el negocio de galerías y subastas.
Elección de alcaldes
El nuevo presidente del PP ha propuesto modificar la Ley Electoral vigente, en el sentido que el alcalde de cada ayuntamiento sea uno de los candidatos incluidos en la lista electoral más votada; todo ello, según manifiesta, con el objeto de evitar que el máximo responsable de cada ayuntamiento sea fruto del pacto y reparto entre los partidos minoritarios al margen de las preferencias de la mayoría de los votantes.
Sr. Casado ¿Por qué la lista más votada y no la elección del alcalde directamente por los votantes? Esto último sí es atribuir a los votantes la elección efectiva de cada alcalde, quitándosela a los jefes de los partidos políticos que son los que de hecho eligen actualmente a los alcaldes de los Ayuntamientos.
Sr. Casado, ejerza la valentía propia de su juventud y abra el debate sobre el sistema electoral que tenemos en España, articulado en 1977 siguiendo el modelo electoral franquista previo. Sr. Casado, explique que los votantes en las elecciones no eligen nada ni a nadie. Los votantes se limitan a ratificar por adhesión una de las listas electorales propuestas por los partidos políticos. El que efectivamente elije el alcalde es el jefe de cada partido, que decide a quien incluye y a quien no incluye en la lista electoral que presenta su partido a las votaciones municipales; así como el orden que ocupa cada candidato en la lista electoral del partido.
La elección directa del alcalde de cada Ayuntamiento por los votantes; y por qué no también del presidente del Gobierno y del presidente de cada Comunidad Autónoma; es muy sencillo de articular. Sólo es necesario incluir a cada candidato a alcalde en una papeleta individual y específica, diferente de las papeletas que contienen las listas electorales de concejales propuestas por cada partido. Esta pequeña innovación es suficiente para eliminar de un plumazo el obsceno trapicheo de pacto y reparto entre los jefes de los partidos, eufemísticamente llamado consenso, que presenciamos cada vez que la lista electoral más votad no ha obtenido mayoría absoluta; incluso se puede reforzar la legitimidad del elegido mediante una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados, si en la primera vuelta ninguno de los candidatos ha obtenido más del cincuenta por ciento de los votos.
No Sr. Casado, la lista más votada no, el candidato a alcalde o a presidente del Gobierno más votado; que los votantes decidan directamente; no más elección por pacto y reparto entre los jefes de los partidos políticos al margen de la voluntad y de los intereses de los votantes. Esta modificación no es muy difícil, y sí aproxima el régimen de poder que padecemos en España desde hace más de cuarenta años a la democracia como forma de gobierno; poco a poco; falta la separación real de poderes, no la mera división de funciones entre personas u órganos; y la efectiva existencia de representantes políticos de los electores, no de representantes de los partidos políticos como ahora.
Sea valiente Sr. Casado y abra el debate; se lo agradecerán sus hijos y las generaciones futuras, además de prestar un gran servicio a su país.
Sapere aude
Manuela Carmena
La dictadura
El gobierno de Madrid es, por las cosas que dice, una despedida de soltero, y por las cosas que hace, una “dictadura institucional”.
–Hoy los ciudadanos se reconocen en su Gobierno –declara el okupa de La Moncloa–. Este Gobierno representa a la España plural y honrada, porque eleva los estándares de la ciudadanía.
Sánchez, pues, acaba de descubrir las delicias del franquismo cuarentañón: decretos sobre esta vida y la otra, propaganda a toda caldera y nanay de elecciones. Elecciones… ¿para qué, si aquí está representado todo Dios?
El general tenía las Cortes, que ponían “negro sobre blanco” lo que mandaba el general. Tenía el Consejo Nacional, o peña del Movimiento. Tenía un sindicalismo de integración (bastante menos integrado en el Estado que ahora). Tenía las provincias (hoy autonomías) con sus Poncios, o barones de la época. Y tenía los poderes fácticos, de los cuales ha desaparecido el militar. El florero de aquel aparato era don Esteban Bilbao, que decía que el único empeño de los políticos de partido es sentarse en el banco azul (ahí sigue, por cierto, el banco azul, para los que hablan de separación de poderes) y que en “sus” Cortes estaba representada “la España plural”: sindicatos, universidad, administración local, colegios y profesionales. Como en el gobierno de Sánchez según Sánchez, con su astronauta (¡los astronautas que fascinaban a López Rodó!), ése que por defender la pisada del hombre en la luna puesta en cuestión por Iker Casillas en una noche de insomnio canicular aparece en las encuestas como el ministro más valorado por los españoles, que piden ir a votar con el mismo entusiasmo que lo pedían cuando Franco, es decir, con ninguno.
¡Unidad de poder y coordinación de funciones! He aquí el invento franquista de Sánchez, que a Iceta le parece “un moderno” porque ganó una moción de censura, que no es una guerra civil, aunque sirva para empezar otra.
Si ese tipo saca a Franco del Valle, sólo puede ser para meterse él.
Publicado en Abc
Si se entiende la abstención
La inmigración, la corrupción, Soros, la sanidad y la pensión. Sí, todo eso está muy bien.
Recordemos la transición. Los GRAPO, el búnker, la CIA, la Iglesia, los abogados de Atocha, Isidoro, la ETA, las manifestaciones, el petróleo, Montejurra, el Borbón; y también la sanidad, y Europa, y las pensiones y la emigración.
Decía Don Antonio, Antonio García-Trevijano, que los historiadores siempre escribían sobre lo que ya había sucedido y que sus análisis no eran muy profundos por lo general. Precisamente por ser historiadores, centraban su esfuerzo en la búsqueda de la objetividad, en la prueba documental, por más que también relacionaran lo relatado con hechos anteriores, e incluso posteriores, para extraer así lo esencial. Pero no hay búsqueda consciente de la libertad colectiva en la historia, solo hay victorias parciales y fracasos totales. No hay pensadores desde hace mucho tiempo, decía, y menos pensadores en la acción.
Decía Don Antonio también, que los cambios generalizados de mentalidad se producían siempre a raíz de un acontecimiento, es decir, después de acontecido. Y añadía que no íbamos a ser nosotros, el MCRC, quienes provocáramos ese acontecimiento. Como mucho, contribuiríamos a crearlo.
¿Qué pasó entonces en la transición? -y ya voy al grano-. Que no se conquistó la libertad política colectiva. Que el resultado de todo eso fue la mentira, nacida de la traición, de hacer “como si” hubiéramos implantado la democracia, cuando lo que cocinamos fue uno de los sistemas más catastróficos jamás pergeñados, la monarquía partidocrática. El último grito en estados de partidos.
Así que, puedes estar al día de las últimas agresiones de islamistas, puedes tener los nuevos datos del asesinato de Carrero Blanco, que si no sabes las causas políticas y si no las difundes, vas a la contra. Ya no es que no sumes, es peor.
El mensaje de ruptura llegó muy lejos gracias a la iniciativa, al conocimiento y al esfuerzo de Trevijano, pero no pudo superar un enorme obstáculo. La actualidad, lo que acontecía, se fue imponiendo al ideal de primero libertad, a pesar de que este se acercaba en nuestra busca. Antes que la libertad no iba ninguna elección a nada, ni ningún pacto, ni partido, ni representante si quiera. Lo primero, lo que no era negociable, con cada nuevo sobresalto se negociaba un poco más. Siempre había una buena excusa para ser pragmático y conquistar “espacios de libertad”, en lugar de libertad para todos.
Decía Don Antonio que el último acontecimiento en España fue el 11-M, los atentados en los trenes de Atocha; que ahí se rompió el consenso PP/PSOE. Ese cambio de mentalidad, que perdura hoy día, no puede durar mucho más. Y la forma de prepararnos, ya que no somos nosotros los que provocaremos el acontecimiento, es difundiendo y explicando la abstención activa.
Una persona puede ir a la conquista de la libertad política si sabe por qué se abstiene. Si sabe que la abstención, si es activa, es porque busca un periodo de Libertad Constituyente. Si ese saber se cambia por los saberes, se va cambiando la libertad por las libertades.
El indignado no conoce las causas que le indignan. Debe conocerlas, debes difundirlas tú para que él las conozca. De lo contrario, acabarás difundiendo tú lo mismo que difunde él.
Si la abstención deja desnuda la Gran Mentira, la indignación acaba dejando en cueros a los indignados. Un movimiento de indignados, de ignorantes, será reconducido por las oligarquías de los oportunistas, los traidores, los reaccionarios y los think tanks.
Dice Don Antonio que con libertad política se aprenderá muy pronto, y le creo.
No se puede conquistar nada si no se sabe que en España no hay una democracia y por qué. Con indignación se podrá dinamitar el Congreso, la Zarzuela y la Moncloa, si gana la indignación, pero quedaremos desnudos ante el nuevo cambio por el cambio, ante el mismo nuevo horror que combatíamos.
Explicar y practicar la abstención, por encima de la indignación, es lo que hará comprender al indignado las causas de su indignación. Porque el indignado que ya conoce las causas, ese no es un indignado, ese es un traidor.











