Para resolver la crisis de España hay un gobierno de pícaros cuyos mejores miembros tienen suspendido el “ex” como espada de Damocles sobre sus cabezas.
–¡Queremos votar! –pide, sin ser atendido, el pueblo que presume de soberano y tiene que pedir permiso incluso para votar.
En el Estado de Partidos no se es elector, sino votante (el que con su voto ratifica una lista de partido que ha elegido otro), y el votante en zapatillas, como Lopetegui, que ahora mire al banquillo del sistema verá, a un lado, a Casado con Maroto y Andrea Levy, y al otro, a Rivera con Garicano y Villegas, que no parece Vinicius.
El sanchismo, pues, sigue a lo suyo, que es el plagio. Plagia la economía de Venezuela, y la política, de aquella Republicona, que decretó “acto de agresión a la República”… esto:
–La apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación, y el uso de emblemas, insignias o distintivos alusivos a uno u otras.
¿República con be o con uve? Ante la duda, el sanchismo pone, donde “República”, “Democracia”, y donde “régimen monárquico”, “régimen franquista”.
¿Estamos peor que entonces? En mayo del 16 el Caballero Audaz entrevistó al líder de las “multitúes” monárquico Alcalá Zamora por indicación de Azorín (“es un pez muy fino, pero con muchas espinas”), y le pareció un “papagayo engolado y ceceante”. Por cierto, que en la Redacción a Carretero lo esperaba Azaña (¡el ídolo de Aznar!) para entregarle una crónica “que él mismo conceptúa que es impecable”.
–Tengo que atender a este ateneísta tenebroso, que me produce una profunda repugnancia…
En el 31, el ateneísta tenebroso trepó a la presidencia del gobierno para, ciscándose en la decencia, firmar: “Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue rey de España…” Y en el 36, ciscándose en la Constitución, arrebató el sillón al líder de las “multitúes”… republicano.
¿Crisis? ¿Qué crisis?
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Votantes
El caracol
Los viejos mayas creían que todas las enfermedades las producen unos enanos (ahí están los microbios, dice Foxá), que ellos oían arrimando la oreja a un caracol.
En España arrimas la oreja al caracol y oyes garzones y villarejos, como las serpientes de piedra (¡granito de la Celaa!) que custodiaban el observatorio maya y cuyas palabras sabían como sus manzanas.
–Su belleza me tentó tantas veces que al fin recibí el castigo de nuestra madre Eva: una serpiente me rozó y caí al pie del árbol –escribe al príncipe Federico de Prusia la condesa de Merlín (“Condesa con caimito”, titula González Esteva), resumiendo su experiencia con un caimito en cuya pulpa morada Nicolás Guillén vio el sexo de las negras.
Con el caracol (¡el VAR maya!) en la oreja es manifiesto que, si el factor de gobierno del régimen del 39 fue el miedo, el factor de gobierno del régimen del 78, hoy en su apoteosis wagneriana, es la corrupción, cuya red eléctrica mantiene encendidas todas las bombillicas del gran árbol navideño del consenso.
–En Lisboa –me dice un amigo– había un restaurante que se llamaba “Consenso”. Era muy bueno, hasta que un día nos dieron unas espinacas que eran congeladas, y ya no volvimos. Luego, cerró.
Del Terror (dictadura nacional del jacobinismo) al Directorio (“la pobreza es idiotez; la virtud, torpeza; y los principios, simples expedientes”) por la senda constitucional.
Del separatismo catalán se puede culpar a los hackers de Putin, como hicieron María Soraya y el periódico global, o a los prontos de Mourinho, como hace el hazañero John Carlin, pero el hecho es que el estado de descomposición política nos tiene más cerca de la separación de Cataluña que de la separación de poderes, legislativo y ejecutivo (el judicial no es poder), que todos elogian, pero nadie entiende. Sólo un español lo hizo, Francisco de Miranda, cuyo nombre figura en el Arco del Triunfo de París, y murió en un penal de Cádiz, cuna del liberalismo y las tortitas de camarones.
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Ironías
Ahora que Aznar, el cuate ibérico de Bush, ya reconoce los éxitos de Trump, cosa que no hace Bush, el cuate tejano de Aznar (Trump fue el único americano relevante que se opuso a la guerra de Iraq), saldrán los liberalios, que hace dos años no se enteraron de nada (“cuñadismo”, “gilismo”, decían los de meñique más elevado), a explicarnos el trumpismo.
Aznar, enumerando los logros de Trump (sólo se olvida del mayor: poner al periodismo ante el espejo), parece un judío de “La vida de Brian” enumerando los logros de los romanos: impuestos, crecimiento económico, bolsa, revolución comercial, blindaje del legado de Scalia en la Corte Suprema, embajada en Jerusalén, reconstrucción militar, respetabilidad imperial ante Corea e Irán…
–Pero el estilo no es el mío (risa de conejo) ¡y no lo alabo!
Y es que Aznar, hijo del Consenso al fin y al cabo, que en España cree que Casado volverá a meter en la lámpara al genio del separatismo, en América sería un “rino” (republicano sólo de nombre) liberal de los que dan erróneamente por sentado que la democracia americana (tampoco hay otra) fue el desarrollo del liberalismo parlamentario, no una rebelión contra él.
Estamos en lo que Santayana llamó “la ironía del liberalismo”: aquí, el voto del liberal, donde puede votar, no parece decisivo, pues al elegir gobierno, como al escoger mujer, sólo están disponibles habitualmente dos o tres candidatos, de modo que el modesto privilegio del liberal es declarar con ilusión cuál quiere y, entonces, aguantarse con el que consigue.
–Todos los liberales profesionales son esnobs superiores.
El principio del esnobismo superior es que ningún hombre puede desear nada más que lo que los mejores, los esnobs superiores, desean. La dirección que mucha gente seguiría con agrado (¡populismo! ¡populismo!) llena al esnob superior de disgusto e indignación, pues él no desea en absoluto que ellos sean felices, salvo que puedan ser felices siguiendo la dieta propia de él.
A ver qué nos cuentan ahora.
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La doctrina Trump frente a Venezuela
Lo primero que se debe entender es que Donald Trump es el presidente solo de los Estados Unidos de Norteamérica. No es el presidente del mundo y tampoco lo es de Venezuela. Esto significa, por supuesto, que Trump tiene que hacer y hará lo que sea necesario para defender los intereses geopolíticos de los Estados Unidos y no de otros.
Hasta la administración de Barack Obama, en los Estados Unidos se había impuesto una política de que este país fuese una especie de gendarme mundial con el pretexto de atender sus necesidades geopolíticas. Esto llevó a los Estados Unidos a inmiscuirse directa e indirectamente en varios conflictos en diferentes partes del planeta, aduciendo que defendía no solo sus intereses, sino también los de sus aliados.
Con Donald Trump llega a la Casa Blanca una visión más pragmática de la geopolítica norteamericana que, si bien atiende a sus intereses, no lo hace de una forma indiscriminada e ineficiente. Con Trump, los Estados Unidos se ha replanteado su papel en el Medio Oriente y en Europa, al punto de reconsiderar su participación en el pacto militar de la OTAN para desmayo de gobiernos europeos muy acostumbrados a los subsidios de los norteamericanos.
Con este pragmatismo, Trump parece estar dispuesto a defender el papel hegemónico de los Estados Unidos como Imperio en su área natural de influencia hemisférica en América, al tiempo que reconoce otras potencias e imperios en formación con sus respectivas áreas de influencia tales como China y Rusia.
Geopolíticamente, Venezuela siempre ha estado en el área de influencia directa de los Estados Unidos. El papel activo e instrumental del estado chavista venezolano en el patrocinio del narcolavado y el terrorismo pone a Venezuela a encabezar la lista de prioridades en la agenda norteamericana. No se trata simplemente de la caricaturesca retórica antiimperialista de Nicolás Maduro y sus operadores, sino del papel del estado venezolano en actividades criminales que afectan en forma directa los intereses de los Estados Unidos.
Por esta razón, y no por otras, los Estados Unidos tienen que considerar ser parte de una alianza, o liderarla, para la intervención militar internacional en Venezuela. Un beneficio colateral importante de esa acción, sin duda, sería el desencadenamiento de un proceso de ruptura política en Venezuela que derroque al régimen de Nicolás Maduro.
Por eso, Donald Trump no podía acompañar a los países que denunciaron al régimen de Venezuela ante la Corte Penal Internacional y menos aún reconocerle jurisdicción a esa instancia. El tono y el tiempo de las acciones que emprenderán los EE. UU. contra el estado chavista no serán decididos por instancias diplomáticas, que, por su propia naturaleza y ambigüedad, siempre terminan haciendo concesiones al régimen.
La doctrina Trump frente a Venezuela parte del reconocimiento pragmático de los Estados Unidos al papel real de otras potencias en sus respectivas áreas de influencia, al tiempo que se reserva para sí el poder económico y militar de decidir lo que más le convenga en su propia área de influencia, donde justamente se halla Venezuela. China y Rusia tienen que atender asuntos más importantes en sus propias regiones, que ocuparse en sostener al fallido estado chavista como desearían los operadores civiles y militares del régimen. Y eso Trump lo sabe.
@humbertotweets
La objeción de conciencia ante la designación de cargos de presidente y vocal de las mesas electorales
Ante el próximo aluvión de votaciones generales de diversa índole (verdaderas ratificaciones de las listas de partidos políticos estatales), el MCRC, además de apoyar, como siempre desde su origen, la abstención activa hasta la consecución de la libertad política colectiva, pone a disposición de sus asociados documentos para que los presidentes y vocales designados para las mesas electorales puedan abstenerse también de colaborar forzosamente con el régimen partidocrático.
Dicha herramienta, es un formulario tipo de alegaciones frente a dicha designación, solicitando la exención del nombramiento en cuestión. A dicho escrito se le debería de adjuntar, como Documento nº 1 del mismo, un Certificado de Asociación al MCRC, suscrito por su secretario. Y también se le debería de adjuntar, como Documento nº 2 del mismo, un Informe Jurídico ad hoc exponiendo la fundamentación jurídica de nuestra pretensión.
Los fundamentos de derecho expuestos en dicho Informe basculan sobre las facultades otorgadas en el art. 16.1 de la Constitución Española (libertad ideológica), en el art. 30.2 de la Constitución Española (objeción de conciencia), y en el art. 27 Ley Orgánica 5/1985, de Régimen Electoral General, en relación con la Instrucción 6/2011, de 28 de abril, de la Junta Electoral Central, en interpretación del art. 27.3 de la Ley Orgánica 5/1985, de Régimen Electoral General, sobre impedimentos y excusas justificadas para los cargos de Presidente y Vocal de las Mesas Electorales. Dicho Informe se basa en los trabajos realizados por Laura Gómez Abeja, Gerhard Leibholz, y, por supuesto, constituyendo la base científica del motivo político de nuestra petición, en los tratados de Antonio García-Trevijano.
Por lo tanto, si consideras que es inmoral el participar activamente en las votaciones no electivas de la partidocracia y quieres eximirte de la obligación jurídica de desempeñar el cargo de presidente y vocal de las mesas electorales, para no colaborar con el Estado de partidos y legitimarlo forzosamente, soslayando tu libertad ideológica, tu objeción de conciencia y tu moral contraria al mismo, te invitamos a que utilices esta herramienta que ponemos a tu disposición y en cuyo éxito confiamos plenamente.
Descargar el escrito de alegaciones
Lola
La España setentera, o Postespaña, puso de moda dos dicharachos que hoy repiten los tertulianos, que ignoran sus significados: “Consenso”, un invento de Constantino para decretar la conversión del paganismo en cristianismo como aquí la de la dictadura en democracia, y “Estado de Derecho”, un invento propagandístico de la monarquía prusiana.
Así se explica el lío de poderes que se hizo en el Senado la ministra de Justicia de Sánchez, que a esas horas andaba por la Casa Blanca luchando contra “la extrema derecha de Trump” con un chaleco de corte bretón, a lo Gómez Carrillo, del bisabuelo de Iván Redondo (nada que ver con el chaleco blanco de solapas con el que Robespierre, al decir de Tocqueville, se presentaba en el teatro).
En el Senado, la ministra de Justicia (“Lola” en las rianxeiras, o sobremesas del “Rianxo”, con que el sanchismo nos ameniza la soñarra septembrina en este protectorado venezolano) apeló campanudamente al “Poder Judicial”, que, sin embargo, tampoco es un poder, como sabemos por Montesquieu (“presque nulle”), por Gramsci (que le quita el “presque”) y por Balta, promotor de la Justicia Universal, que en sus manos se queda en Justicia Castiza, y que, sentado a la mesa, resume a Gramsci y a Montesquieu en una frase “maquietista” (línea Amalia Isaura):
–La justicia es una p… m…
No parece, desde luego, la terminología jurídica de Schmitt y Kelsen en la polémica sobre la justicia constitucional, pero se ajusta como el guante de “Gilda” a la rudeza e ignorancia de Sánchez, que ya prepara su “voletío” a La Habana, el pueblo (ron, café, tabaco) que inventó la sobremesa, la ciudad donde un taxista mulato quitó a Foxá la idea de ahorrar:
–Yo gasto lo que gano; la caja de muerto no tiene bolsillos.
Sólo de pensar en La Habana, a Sánchez le pesa el machete de la zafra y se deja llevar por la rumba a orilla de los cañaverales: “Yo no tumbo caña. / que la tumbe el viento… / Que la tumbe Lola / con su movimiento.” Quien dice caña, dice ministerios.
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No a las constituciones chavistas
La falsa oposición se convirtió en el mejor agente legitimador del régimen desde que aceptó e hizo suya la constitución chavista de 1999. Esa constitución fue aprobada en fraude a la anterior constitución vigente para el momento, la de 1961, en una maniobra que implicó a quienes ejercían los poderes públicos. El haberla llevado a un referéndum popular no le agrega legalidad a un acto que, desde el principio y por su propia naturaleza, fue fraudulento.
Aquí se consuma el pecado original del estado chavista, producto de un fraude a la constitucionalidad; y el de la falsa oposición, entregada en servidumbre a reconocer una autoridad y unas reglas de juego diseñadas para favorecer siempre al estado chavista.
Sobre esa constitución fraudulenta de 1999 han jurado todos quienes han sido y son parte del régimen. Los chavistas, por supuesto, pero además todos aquellos “opositores” que han ejercido o ejercen funciones como diputados, alcaldes y concejales, formando parte de un régimen que dicen combatir pero que les hace generosas concesiones clientelares.
Por definición, una verdadera y auténtica oposición no podría ni siquiera reconocerle legalidad a la constitución chavista de 1999. Este es un asunto medular, porque partiendo de esta premisa se va definiendo todo lo demás. El reconocimiento a esa constitución fraudulenta es lo que ha entrampado a la falsa oposición durante casi dos décadas, viéndose obligada a participar en sucesivas estafas electorales y a reconocer sus resultados, tan solo para recibir los beneficios de ser una “oposición reconocida” por el régimen.
Solo la falsa oposición que ha defendido como suya la constitución sobre la cual se ejecutó la destrucción de la República, es quien podría plantearse un dilema frente al no menos fraudulento referéndum constitucional que convocará el régimen para finales de año.
Mientras la inmensa mayoría de los venezolanos tiene muy claro que se trata de un fraude que no se puede convalidar con el voto, la falsa oposición se debate entre votar o no votar para enmascarar su real intención de llamar a votar por el No. Como si ello fuese a abonar la lucha para derrotar a un régimen que, al igual que la falsa oposición, vive y se nutre de los fraudes electorales como su bombona de oxígeno.
No se puede reconocer la constitución chavista de 1999, y menos aún el fraude constitucional que intenta el régimen para convalidar su nueva constitución — no menos chavista que la anterior— en un proceso que tiene vicios de origen, aunque estos se hayan consumado hace casi dos décadas.
Tampoco se puede creer en la “inocente” rueda de molino que hábilmente ha confeccionado la fiscal chavista Luisa Ortega Díaz para ofrecerle a un sector de la falsa oposición la alternativa de lanzar una enmienda constitucional para salvar la constitución de Chávez de 1999, nada más y nada menos.
El rechazo masivo a ambas constituciones no será por la vía de un voto controlado por el régimen, sino más bien por la multiplicación de todos los esfuerzos internos y externos para derrocar al estado chavista sostenido por una pseudo legalidad que es afanosamente reconocida por la falsa oposición.
@humbertotweets
Tripalium
Sabido es que el español trabajo y el francés travail derivan del latino tripalium, conocido instrumento de tortura. Esta cruda etimología, y peculiar vida de las palabras ilustra la concepción judeo-cristiana de la maldición genésica de la expulsión del paraíso. Ganar su pan con el sudor de la frente es una maldición y una tortura, sólo salvada posteriormente por la ética protestante del trabajo y la acumulación de riquezas como signo de gracia divina explicada por Max Weber.
De tal suerte, los primeros visitantes del Nuevo Mundo, que creían sinceramente que aquellas nuevas tierras estaban cercanas al Jardín del Edén, se admiraban en afirmar que esos terruños eran tan feraces que sus habitantes estaban eximidos del fastidio de trabajar. Así, esa imagen del paraíso de brazos caídos ha sobrevivido en el imaginario colectivo en la pedestre figura de las vacaciones anuales, y su indefinido anhelo.
En las antiguas sociedades estamentales el trabajo manual era considerado propio de las clases inferiores, y nobles y clero debían abstenerse de él como degradante. En la actualidad, puede verse ese desprecio al trabajo ajeno en otras realidades más difusas pero no menos injustas. El viejo señoritismo se ha visto extendido, por ejemplo, gracias a la ideología socialdemócrata de los derechos sin deberes, a la enseñanza. Puede encontrarse, pues, muchos alumnos y familias que desprecian y rechazan -con mayor o menor sutileza- la figura del profesor y lo que ésta pueda transmitirles; hecho particularmente grave dado que la supervivencia de una sociedad se basa en la transmisión a las nuevas generaciones del conocimiento y las tradiciones de aquélla. La administración político-educativa ha contribuido en gran medida a esto, relativizando esta transmisión y exponiendo al profesor como don Tancredo de las críticas al Estado confiscatorio en su incompetencia y pereza, para que éstas no suban hacia la clase política que realmente las merece.
La última manifestación de este desgraciado fenómeno es la corriente de opinión creada en torno a los deberes. Se rechazan éstos en nombre de la conciliación de la vida familiar. Se pasa por alto, empero, que muchos niños tienen llenas sus tardes de actividades extraescolares a las que les apuntan sus padres, y que éstos asumen en numerosos casos como un obligación más, en su debilidad moral, el hacer ellos las tareas de sus hijos, algo inaudito, por ejemplo, para mi generación.
Se trata, en fin, de un paso más en el rechazo social de la escuela, y en la exigencia suicida, de parte de una sociedad desnortada y sin valores, del aprobado sin esfuerzo alentado por la clase política partitocrática, cuyo ideal de ciudadano es el ignorante paniaguado y subvencionado.
El vicepresidente del MCRC, entrevistado por la prensa local de Murcia
Entrevista original publicada en Línea Local, revista de Totana (Murcia)
Vicente Carreño Carlos ha sido elegido recientemente vicepresidente de Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional (MCRC), una organización fundada por el ya fallecido Antonio García Trevijano. Carreño es una persona de fuertes convicciones y que no duda en sumarse y apoyar un proyecto en el que cree, a pesar de que no sea una opción mayoritaria. Unas convicciones que se fueron forjando con el devenir de los años y en las que su experiencia vital y crecimiento personal ha tenido mucho que ver. Vicente Carreño nació en Totana en el año 1954, siendo el tercero de los cuatro hijos del matrimonio formado por Vicente y María Jesús, un agente comercial de productos de artículos diversos de primeras marcas y un ama de casa. Nació en la casa familiar, en el número 14 de la calle Santa Eulalia, y al lado de la confitería de su tío Tomás Carreño. Precisamente, su infancia transcurrió entre tres negocios emblemáticos en la época: la citada confitería, la sombrerería Hijas de Ginés Carlos, de su familia materna, y la Imprenta de Ignacio Navarro, cuya esposa era prima hermana de su madre. Tres lugares de los que guarda bonitos recuerdos, empapándose de tres oficios clásicos, sobre todo en el obrador de la confitería y en la empresa de artes gráficas, lugar éste último donde el ritual de componer manualmente los textos para la impresión, los olores de las tintas, el movimiento de las máquinas… se le antojaba como algo mágico y envuelto en una atmósfera especial. Sus estudios iniciales los cursó en el Colegio La Cruz de la Misión, para posteriormente continuar en la academia de Antonio Jiménez Travel, mientras que el COU lo realizó en el instituto “Juan de la Cierva”. Su vocación de ayudar a los demás se materializó en los estudios de Enfermería que cursó, un interés que surgió de manera repentina pero firme, tras tener contacto con unas enfermeras que trabajaban en el Hospital La Fe de Valencia, durante su asistencia a un retiro organizado por el Movimiento Capuchino. Precisamente, en su juventud estuvo muy ligado a este movimiento, que aglutinó a numerosos jóvenes de la zona a mediados de los años setenta en torno a unos valores espirituales y humanos, y del que guarda recuerdos entrañables. Una vez tuvo clara su vocación, no dudó en matricularse en la Escuela de Enfermería de Murcia, y al acabar sus estudios, trabajó primero durante nueve meses en el Hospital Comarcal Santa Rosa de Lima. Al finalizar este período, realizó una solicitud al entonces Insalud y consiguió una plaza en el servicio de quirófanos infantiles del Hospital Virgen de la Arrixaca, donde permaneció veinte años hasta que pidió el traslado al centro de salud de Purias, en el que ha trabajado otros tantos años hasta la actualidad, cuando le faltan apenas unos meses para jubilarse. Destaca que su conciencia social se despertó en la época de su asistencia al Movimiento Capuchino, donde tuvo contacto con la doctrina social de la Iglesia. En este sentido, recuerda sus primeros pasos en torno a movimientos sociales, como cuando participó, junto a un grupo de personas, en la creación de la primera asociación de vecinos del barrio de Triana de Totana. Paralelamente a ello, junto con un grupo de jóvenes, comenzó a organizar actividades en el Ateneo de Totana, de corte cultural y divulgativo, tratando de crear espacios de reflexión.
Por otra parte, sus inquietudes más reivindicativas se iniciaron también en su época estudiantil en las movilizaciones para que la Escuela de Enfermería de Murcia (dependiente entonces de la Universidad de Murcia), adquiriese el estatus de Escuela Universitaria. Sin embargo, su actividad política no se inició hasta 1975 cuando ingresó en el Partido Comunista de España (PCE). De aquella época recuerda las reuniones clandestinas en un piso franco en Murcia, o los viajes de regreso a Totana en el autobús con una veintena de ejemplares de la revista Mundo Obrero escondidos para repartir a su llegada al municipio, algo que hacían no sin cierto temor. También recuerda el clima de diálogo e intercambio de ideas, con reuniones con PSOE, PSP, Izquierda Democrática, CCOO, UGT, USO…
Políticamente llegó a formar parte de las listas electorales de Izquierda Unida en varias ocasiones y hasta el año 1994 estuvo vinculado al PCE, pero poco a poco fue “desconectándose”, como él dice, al tomar contacto con las tesis del pensador y político Antonio García Trevijano, al leer su libro “Discurso de la República”: “Comencé a tomar conciencia de la gran mentira que había supuesto la Transición y la ausencia de libertades políticas existentes, por lo que fui desconectándome emocionalmente del PCE”. “En España no hay democracia, sino oligocracia, partidocracia, de manera que el poder del Estado se lo reparten las cúpulas de los partidos políticos y no reside realmente en los ciudadanos como debiera ser. España es un estado de partidos y no una democracia en el sentido formal”, sostiene. Según estas tesis, “la esencia de la democracia real es el parlamentarismo, del que en sentido estricto se carece en España, con una separación real de poderes”, argumenta. La figura de García Trevijano, clave Tras leer el “Discurso de la República”, de García Trevijano, Carreño reconoce que algo hizo clic en su interior: “Me motivó su lectura y me lancé a informarme de la figura de Trevijano en los periódicos”, señala, al tiempo que dice que leyó otros de sus escritos como el que recoge los 14 puntos que él redactó para la Junta democrática o su libro “La teoría pura de la democracia”, que fueron incrementando su entusiasmo por las teorías de este político. En el año 1998 acudió a una conferencia que García Trevijano impartió en Lorca y que definitivamente le cautivó, de manera que contactó con él y mantuvo correspondencia durante un tiempo intercambiando ideas y pensamientos, hasta que en el año 2006 consiguió, junto a otras personas, que pudiera venir a ofrecer una charla en Totana titulada “La República Constitucional”, que tuvo lugar en “La Cárcel”. Precisamente, a finales de ese año 2006 se dan los primeros pasos para la creación de una asociación, el Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional, que oficialmente arrancó en 2007 y del que él forma parte. Esta agrupación es una asociación cultural y prepolítica, cuyo objetivo es “conquistar un período de libertades constituyentes para que los ciudadanos puedan decidir sobre una Constitución nueva”. Aunque esta formación, reconoce Carreño, no es demasiado numerosa en cuanto a seguidores, va evolucionando y creciendo lentamente. Entre las propuestas que lanzan a la ciudadanía, la de la abstención en las elecciones, como método para deslegitimar el régimen actual. Para MCRC, “lo fundamental es la libre elección de nuestros representantes, de manera que proponen elegir uninominalmente y en cada pequeño distrito a diputados, y en otras elecciones separadas, elegir al presidente del gobierno”, detalla. En MCRM, Carreño se ha encargado en los últimos años de coordinar el grupo del sureste y desde la última asamblea del 21 de julio, ha sido elegido vicepresidente nacional. Desde esta nueva posición trabajará si cabe con más ahínco para que las tesis de García Trevijano vayan ganando adeptos, en aras a conseguir lo que él denomina una “democracia formal”.
El Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional es una asociación cultural y prepolítica española de la que Vicente Carreño es en la actualidad su vicepresidente. Surgió en el año 2006, ante lo que sus fundadores consideraban “falta de libertad política de la sociedad civil”. “La forma política actual debe calificarse como Estado de partidos, oligocracia de partidos o partidocracia. Nunca como democracia”, señalan. Entre sus tesis, el movimiento no apoya ni apoyará a ningún partido político, nunca participará en unas elecciones, y se disolverá una vez alcanzada la libertad constituyente. El MCRC persigue como principal objetivo “la apertura de un período de libertad constituyente en España, tras el cual sea posible la implantación de una República Constitucional, un sistema de gobierno que cumpla con las dos principales reglas de juego de la democracia formal: la representación ciudadana y la separación de los poderes. Esto conlleva la elección directa de diputados de distrito mediante el sistema mayoritario uninominal (poder legislativo), la elección directa del presidente de Gobierno (poder ejecutivo) y la elección del gobierno de los jueces por parte del mundo judicial (Consejo de Justicia)”. El fundador de MCRC fue Antonio García Trevijano, jurista, pensador e intelectual nacido en Granada y fallecido hace unos meses, autor de numerosos artículos en los principales periódicos de España y de varios libros en los que deja claras sus tesis, entre los que destacan “El discurso de la República” (1994), “Teoría pura de la Democracia” (1996) o “Teoría pura de la República Constitucional” (2010). Para más información sobre el Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional se puede consultar la web mcrc.diarioerc.com
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El último reinvento de la MUD/Frente Amplio
La irreversible crisis del estado chavista y el desmantelamiento de la República coinciden con la ausencia de una oposición política organizada para derrocar al régimen. Esta ausencia ha sido aprovechada hábilmente por los operadores de la falsa oposición, que se han presentado en los últimos diecinueve años como la supuesta alternativa democrática y electoral al chavismo, solo para quedar reducida a su mejor agente legitimador.
En otras palabras, no se podría explicar casi dos décadas de pesadilla chavista sin el colaboracionismo abierto y encubierto de una oposición víctima de sus propias debilidades y contradicciones.
El rechazo a las políticas electoreras de la MUD ha forzado a esta franquicia a reinventarse. En realidad, intenta sobrevivir mutando en la marca que se ha vendido como el Frente Amplio, el cual es en esencia la misma MUD, con idéntica estrategia e ideología, pero con otro nombre.
En este reciclaje de la MUD se agrupan toda suerte de operadores políticos camuflados como sociedad civil de sindicatos y gremios controlados precisamente por los partidos de la MUD. Hasta el llamado chavismo democrático e impenitente de Luisa Ortega Díaz y Miguel Rodríguez Torres tienen un espacio en esa “tizana”.
Esta franquicia de franquicias, la MUD/Frente Amplio, anunció hace unos días una “metodología” (¡Otra!) para hacer acuerdos nacionales y sectoriales en lo que ellos consideran doce áreas importantes. Aquí estamos frente a un nuevo intento de propagar ilusiones y falsas esperanzas con el único objetivo de recuperar parte de su perdido prestigio y credibilidad.
El documento en referencia tiene un insoportable tufo a programa de gobierno para una campaña electoral propio de la socialdemocracia. Anuncian comisiones de trabajo donde cualquiera, con criterio o sin él, con poder o sin él, podría acercarse a dejar “democráticamente” su opinión. Allí abundan en forma hemorrágica palabras que por su abuso terminan siendo lugares comunes: acuerdo, gobernabilidad, políticas públicas, transición, etc., etc.
En la introducción del referido documento se admite que Venezuela está destruida. Muy bien, en eso estamos de acuerdo. Pero luego, sin previo aviso, saltan a un catálogo de tópicos sobre los que, según ellos, habría que llegar a acuerdos para una política de largo plazo. El documento de la MUD/Frente Amplio ni siquiera intenta resolver la cuestión fundamental que se plantea en el primer párrafo del documento: Venezuela está destruida, es una república sin instituciones y en vías de disolución. ¿No habría que resolver primero el asunto de reconstruir la república y su régimen político antes de ahogarse en una hemorragia de retórica y demagogia distribuida en mesas de trabajo? Sobre eso no dicen ni pio.
No menos grave es el hecho de que ese documento está montado sobre la premisa de la transición por la que tanto aboga la MUD. Esto no sería otra cosa que un proceso de cohabitación con estructuras del chavismo para cambiar unos funcionarios del gobierno por otros, dejando intactas las mafias políticas financieras y militares con poder para someter a los nuevos funcionarios y su lista de buenas intenciones.
La MUD/Frente Amplio siempre ha promovido la política de respetar celosamente la constitución chavista de 1999, desde donde ellos piensan que podrán recrear un estado paternalista pero más inclusivo; o sea una especie de chavismo sin Chávez, uno pero con rostro humano. Lo que no entienden es que al intentar convivir con esta constitución (o la que apruebe el régimen este año) y las mafias políticas, financieras y militares, están dejando la puerta abierta para que —por las grietas de los acuerdos nacionales, los consensos y el fundamentalismo democrático— el chavismo regrese nuevamente al poder. Y este es un tema crucial que se debe abordar en la víspera con los poderes fácticos, pero claro no en las comisiones de trabajo de la MUD/Frente Amplio.











