Este artículo iba a titularse “¿Por qué Asturias no es Benizar?” En ella intentaría mostrar las diferencias en materia de dignidad ciudadana entre esa pedanía murciana (con unos índices masivos de abstención en las dos últimas votaciones (que no elecciones -ya sabéis que aquí las cosas se definen por lo que son, no por lo que deseamos-) y una región (la mía) en la que el CIS siempre señalaba la desafección a los políticos en base a los índices de abstención más altos (pero nunca extraordinarios) entre las regiones españolas.
Cuando empezaba a redactarlo, me pareció que sería un esfuerzo ineficiente… Bueno, inútil. Y, sobre todo, un insulto a los benizareños. La idea de su redacción nació de la noticia que se pudo leer en los periódicos asturianos de que la cabeza de lista a la Junta General del Principado por la circunscripción central, doña Teresa Mallada, había logrado la prejubilación de HUNOSA, por haber alcanzado la edad y cumplir con los criterios necesarios. Sí, con 46 años (de edad biológica, no de antigüedad en la empresa, quiero recalcar), la ingeniera de minas con contrato en la empresa Hulleras del Norte, SA, de titularidad pública, se iba a su casa prejubilada.
¿Por qué un insulto a los benizaremos? ¿Qué tiene que ver la prejubilación de HUNOSA con la abstención de Benizar?
El dato de la prejubilación de la jefecina del PP asturiano sería menor, si en él no se concentraran todos los vicios de este régimen postfranquista que fue la Transición y su sistema de partidos. Y ello es así por lo siguiente:
1º) HUNOSA nace en el franquismo, año 1967, en el afán de socializar las pérdidas de las empresas mineras privadas de las cuencas mineras asturianas. No es baladí recordar las famosas huelgas del año 1962 en las cuencas mineras, primera gran lucha obrera y antifranquista. El miedo, a la par que la represión, a la lucha obrera volvía a resurgir; el aprovechamiento político de ese miedo y de esa represión también serían aprovechados y, eficazmente manipulados, como veremos después.
2º) Por cuanto lo fundamental a partir de la muerte del dictador en 1975 es consolidar el nuevo régimen de poder, al que a partir de 1976 se suman todos los partidos políticos -arrinconando las necesidades reales de la economía española-, para mayor gloria de los nuevos oligarcas, no se aborda una reconversión (el término es eufemístico, como veremos después) hasta el primer Gobierno socialista, el cual ha de pagar las deudas contraídas con los valientes (y engañados) mineros y a la par acallarlos, porque las pérdidas de HUNOSA son más que evidentes; pero el espíritu de lucha de los mineros asturianos también. Y la manipulación que sindicatos y partidos de izquierda hacen, indubitada.
3º) Y llegan los años 80 y su movida, la Ley 27/1984, de 26 de julio, sobre reconversión y reindustrialización, que va a dejar, especialmente, en las cuencas mineras un erial económico, sin pujanza y la única alternativa cierta de prejubilaciones y fondos mineros. Dinero a espuertas por nada, como la lluvia, torrencial. Pero los aguaceros, bien lo sabemos en estos lares, se pierden en las alcantarillas y los desagües. Litros de agua “que van a dar a la mar, que es el morir”. Millones de billetes verdes que van a dar al océano de sueldos sin salir de casa, a los paseos fluviales, a polideportivos sin uso, a museos sin inaugurar, etc. Millones de pesetas y de euros que no fueron digeridos por la economía asturiana ni por su clase política, perdiéndose porque no se canalizaron, porque no había capacidad ni interés en reorientarlo. Había que fletar autobuses cada septiembre a Rodiezmo, para mayor gloria de Felipe (Isidoro) González, de Alfonso Guerra, de Villa el del SOMA… En fin, de tantos y tantos. Y mientras eso sucedía, toda una generación de personas en la flor de la vida se dedicaban a matar el tiempo, a fanfarronear de lo que habían conseguido para ellos, con sueldos que eran la envidia del resto de currantes y obreros que no tenían la suerte de haber estado en HUNOSA (o posteriormente en otras empresas mineras). La máxima siempre era la misma: Había que acallar y adocenar a los mineros. Y que siguieran votando. Y así se hizo.
4º) Llegan los 90 y los años del Partido Popular (hasta lograron gobernar en la Asturias roja, con Sergio Marqués). El miedo a la derechona azuzada por el PSOE y el miedo al potencial reivindicativo y luchador minero, también azuzado por el PSOE, si bien en su peor versión sindicalera, el SOMA-UGT. Ahora igual de fanfarrones y dispuestos, pero ya más desentrenados, más mayores, más entrados en kilos. Y siguen los planes de la minería, de la reconversión, de los fondos mineros, continúa la lluvia de millones; esta vez hablan de diversificar, pero las prejubilaciones surtían efecto; y la diversificación de las mismas también. Los mineros estaban relativamente tranquilos en sus chigres, viendo a sus hijos crecer en unas cuencas que languidecían en su propia molicie. Y seguían votando cada cuatro años, porque seguían recibiendo el maná. Y esta vez, lo mismo daba que el partido fuera de derechas o de izquierdas: PP-PSOE eran el tándem perfecto. Todos se estaban beneficiando del sistema vicioso de las prejubilaciones: Del administrativo al picador, del ayudante de picador al ingeniero de minas, del capataz al siempre denostado vigilante. Todos con coeficiente reductor; y daba igual que estuvieras en la oficina, en el tajo… O en el pozu moqueta, que es como llamaban los mineros a los liberados sindicales que estaban todo el día en las oficinas sindicales.
Caciquismo versión socialdemócrata: Los “zeñoritos” vestían esta vez de pana, se trataban con los mineros de “camarada”, de “compañeru” y compraban con dinero del Estado la papeletina en la urna.
5º) Y llegamos hasta hoy. Sin mineros, sin jóvenes, sin futuro en las cuencas mineras… Pero siguen votando, porque nos podemos permitir el lujo de que se sigan aprobando prejubilaciones.
Los partidos del Estado adocenaron con dinero del Estado (o sea, de todos los ciudadanos) a la sociedad más activa y combativa con la única finalidad de dar estabilidad a su régimen nuevo, sobre las bases del viejo Estado franquista, con sus mismos métodos y, en el fondo, su mismo desprecio que sentían por los ciudadanos.
Y vaya mi recuerdo en este momento a los habitantes de Benizar. Con carreteras hechas un asco, sin apenas servicios dignos y olvidados de los políticos. Su respuesta es la abstención masiva: “Si ellos no se ocupan de nosotros, nosotros no nos ocupamos de ellos”. Eso parece que quieren decir; pero con esa acción han recuperado su dignidad de ciudadanos. Hay más inteligencia política en ese proceder sincero que en los tratados de ciencia política de las universidades. Hay más sentimiento y conciencia de pertencer a un grupo en esa acción que toda la mísitca de la lucha de clases de los obreros y mineros asturianos desde 1976. La lección que han dado se debe, sencillamente, a que no fueron prejubilados.
¿Y qué queda de la Asturias combativa de 1962, de los años 70, la Asturias de personas dignas como el arquitecto Fernández-Rañada y tantos otros que lucharon por una democracia en España? Esta sí está prejubilada; cuando no muerta.
Antonio García-Trevijano junto al arquitecto Fernández-Rañada
P.D. Recomiendo vivamente ver la película “Pídele cuentas al Rey”, de 1999; y también los varios documentales que sobre las luchas mineras se pueden ver en la televisión pública asturiana.
Asturias, Estado de partidos y pre-jubilaciones
El centrismo de toda la vida
La causa de que a nadie escandalice el espectáculo de la subasta del poder en la lonja política (la clase política vive de su propio espectáculo) es que la propaganda llama democracia al arte de pactar, arte oligárquico por excelencia.
Donde hay pacto no hay democracia (régimen de mayoría: un hombre, un voto, y capador el que más chifle), sino corrupción, que surge de la necesidad de pactar, razón por la cual los ingleses, salvo en caso de guerra, aborrecen el pacto, por la traición al electorado (en Inglaterra sí hay principio representativo) que implica todo mestizaje ideológico. En España, en cambio, estamos a nada de tener gestores de voto como tenemos gestores de renta que nos hacen la declaración: un asesor que te diga a qué sigla votar para que de la batidora del consenso salga la sigla más parecida a la que te gusta para romper la piñata de la Operación Chamartín.
La rótula del pactismo en el Estado de Partidos es el Centro, con Rivera de viajante gubernamental, Saza en pantalón de pitillo (¿o son los leotardos de Roca Rey?), y los centristas ocupan el lugar de los abogados en el chiste de Reagan a su secretario de Justicia:
–¿Sabes por qué utilizan abogados en vez de ratones en los laboratorios? Por tres motivos: porque hay muchos, porque ningún científico llega a encariñarse con ellos y porque hay cosas que los ratones se niegan a hacer.
Ahora estamos en el paripé de levantar los vetos del tactismo electorero. No hablamos del veto chic del corrupto Mirabeau, ídolo de Ortega, que prefería vivir entre otomanos bajo un sultán con derecho de veto que en Francia bajo un monarca sin veto, sino del veto batueco, el de los políticos de Isabel II que vetan al general Prim y el de los socialistas que vetan a Maura como lo hizo el energúmeno de Pablo Iglesias el 10 de julio de 1910:
–Para impedir que el señor Maura vuelva al poder, ya dije en otra parte que mis amigos estaban dispuestos al atentado personal.
Luego vendría el veto socialista al pobre Lerroux…
Comunicado de respuesta a las difamaciones divulgadas contra el MCRC
Antes de la Asamblea del próximo domingo 2 de junio nos vemos obligados a aclarar una serie comentarios, rumores y difamaciones. Hasta ahora pensábamos que era innecesario, incluso improcedente, pero dado que la Asamblea debe seguir el orden del día y estar enfocada al fin por el que existe la asociación, y no a debatir sobre estatutos, leyes o comportamientos de personas concretas, consideramos más acertado hacer estas puntualizaciones a través de este comunicado.
Decimos que eran innecesarias porque las personas que desgraciadamente han decidido renunciar, de forma voluntaria, al compromiso que habían adquirido con la Asamblea, han podido explicar las razones de su dimisión. Unos decidieron hacerlo y otros no. Sin embargo, dos personas que renunciaron a sus vocalías en la última Asamblea, celebrada el 2 de marzo, decidieron unirse a un grupo compuesto por conocidos difamadores y por miembros de la Asociación Demos, para organizar y promover una acción destinada a transformar el MCRC.
Que serían innecesarias estas explicaciones, también lo decimos porque basta con leer el Manifiesto que han hecho circular para percatarse de la mentira y la deslealtad. Ya que desde la muerte de Don Antonio han sido numerosísimos los contratiempos, razón por la cual ninguna Junta ha podido trabajar con normalidad, y dado que el comunicado incurre en numerosas falsedades, vamos a centrarnos en un par de líneas esenciales que explican todo lo demás.
Se dice en ese texto, literalmente, que “Todos los proyectos de acción del presidente dimitido y los propuestos por los asociados en la última Asamblea Extraordinaria citada fueron rechazados deliberadamente por parte de la Junta”, cuando lo cierto es que ningún proyecto presentado por el que fuera Presidente hasta su dimisión, fue rechazado o aprobado sin deliberación, porque así consta en las actas de la Junta Directiva, que son públicas y se presentan en las Asambleas para que estén a disposición de todos los asociados. Con respecto a las propuestas de los asociados, la Junta Directiva no tiene la potestad para rechazarlas o bloquearlas, sino que es la Asamblea, contra la que se dirige este escrito, quien lo hace. Cualquier propuesta de acción presentada se aprueba siempre por mayoría, o se rechaza del mismo modo.
Por otro lado, los Estatutos que Don Antonio García-Trevijano hizo para el MCRC, y que están a disposición de todos los asociados, dicen que las decisiones de la Junta deben ser aprobadas por la mayoría de sus miembros y también, que el valor de cada uno de los votos es el mismo. De modo que siempre que la Junta ha decidido sobre alguna cuestión, ha sido por mayoría, y nunca por una parte.
La palabra “deliberadamente” no queda aclarada en este escrito, pero sí ha sido desarrollada por sus promotores en las numerosas llamadas telefónicas que han realizado a los asociados, así como en al menos un grupo de WhatsApp de repúblicos. La disparatada elucubración que explican no es otra que la siguiente: la falsa obstaculización de acciones respondía a un contubernio -que para que fuese posible, la mayoría de miembros de la Junta debían formar parte de él- que perseguía retener el dinero de la asociación a la espera del momento propicio para “desviarlo” a la Fundación.
Lo menos que se puede pedir ante tal difamación es que se demuestre.
Se cuestiona también, más adelante, la existencia de la voluntad expresa de un donante, que solicitó su anonimato, como si eso supusiera algún tipo de problema o no tuviese derecho cualquier persona a realizar acciones o depósitos de dinero de forma anónima. El entonces asesor jurídico del MCRC, adoptó todas las cautelas necesarias para que la identidad del donante y la procedencia del dinero fueran aclaradas conforme a la ley, y mantuvo informada a la Junta de todas estas pesquisas.
Lo cierto es que la aprobación del destino de esos fondos, para residir como parte de unos depósitos destinados a la acción del MCRC, cuyo titular es el propio MCRC, es algo que fue realizado por toda la Asamblea, no por una persona concreta y determinada. Es la Asamblea, el cuerpo asociativo del MCRC quién aprobó lo que se pone en cuestión, y por lo tanto lo que este texto está cuestionando es a los propios asociados del MCRC, su capacidad para decidir lo que sí que pueden decidir. El texto explica que quiere recuperar el MCRC de los asociados al MCRC. Que cada cual piense y ponga nombre, a lo que significa e implica algo como esto.
A continuación se relata también, sin ningún tipo de pudor, en referencia a la Asamblea Extraordinaria, cómo “se convocó finalmente, con la oposición de algunos de los vocales de la Junta Directiva”, es decir, se explica abiertamente que algunos de los vocales se oponían a que la Asamblea decidiese aquello que le corresponde decidir, sustrayendo de esa forma un derecho que contemplan los propios Estatutos del MCRC. De esta forma, lo que declaran los autores y firmantes del texto, es su oposición a que sea la Asamblea la que decida, de modo que sean ellos (dos personas) los que decidan lo que no les corresponde decidir. Es asombroso que lo manifiesten abiertamente.
Lo que aprobó la Junta Directiva, evidentemente por mayoría, es la convocatoria de una Asamblea General Extraordinaria para tratar el asunto de forma pública y no oculta, para que fuesen los asociados quienes tomasen la decisión. Es decir, cumpliendo los estatutos que redactó Antonio García-Trevijano para regir el funcionamiento del MCRC. Parece ser que, para estas personas, es algo reprobable el cumplimiento de los estatutos y el obrar de forma pública y no secreta.
También se miente, es decir, no se dice la verdad a sabiendas, al explicar que “En la Asamblea, celebrada el pasado 2 de marzo de 2019 y en la que participaron 106 asociados, de los que 50 eran presenciales, se aprobó la puesta a disposición de la Fundación de dichos fondos por 59 votos a favor, no antes de que el entonces secretario, que presentó su dimisión al concluir la asamblea al igual que otros dos miembros de la Junta, sumados así a la previa del presidente, D. Fernando Gómez y de otro vocal, advirtiera de que tal cesión no podía hacerse tal como lo exigía el llamado donante, pues el patronato de la Fundación, que debe ser presidida, por voluntad testamentaria del fundador, por Dña. Helena Bazán, allí presente, no había sido constituido y ni siquiera existía una cuenta corriente propia, por lo que se aprobó crear dos fondos por las cantidades requeridas disponibles durante un año y medio. ” cuando lo que se aprobó no fue ninguna cesión a la Fundación (que actualmente ya está constituida) sino la creación de unos depósitos, cuyo titular es el MCRC, destinados a dos propósitos muy concretos: proteger el patrimonio de la Fundación, cumpliendo así con la voluntad del fundador del MCRC, y finalizar el documental sobre su acción política, algo que manifiestamente tenía la voluntad de hacer D. Antonio García-Trevijano antes de su fallecimiento. Parece ser que a los firmantes del texto también les parece mal o incorrecto que se continúe la acción del fundador de la Asociación.
En el comunicado utilizan varias veces a personas destacadas de la Asociación, que en modo alguno han tenido el comportamiento de estos dos promotores del manifiesto, para hablar a través de ellos y reforzar así sus argumentos, que además de falaces son imposibles. Por ejemplo, el escrito dice que: “… D. Miguel Gómez de la Cuesta, había mandado, contra su voluntad (la de D. Vicente Carreño), cerrar las emisiones de Radio Libertad Constituyente Televisión…”
En primer lugar, es imposible lo que ahí se dice, porque las instrucciones a las personas delegadas por la Junta Directiva para que realicen sus distintas funciones, son algo habitual y que entra dentro de las competencias de cualquier Directivo, y en segundo lugar, porque de ser cierto, existiría un Acta donde se hubiese tomado una decisión de Junta para cerrar la Televisión, con la aprobación de la mayoría. Ningún miembro de la Junta Directiva puede aprobar en solitario una decisión firme si no cuenta con la aprobación de, al menos, la mayoría de la Junta. Pero además de eso, tampoco se especifica a quién habría informado D. Vicente Carreño, cuando al único órgano al que corresponde informar de algo así, es a la propia Junta Directiva, a nadie más. Tanto es así, que las emisiones en los canales de YouTube, Facebook, iVoox y Spreaker han continuado, aunque debido a la falta de personal técnico, no con la frecuencia que podría haber sido deseable.
Los autores del texto califican de “inaudita” una medida normal y habitual, que precisamente es todo lo contrario de la acción dictatorial con la que lo comparan, y que en caso contrario supondría la aceptación incondicional del resto de una Junta, que serían personas sin voluntad propia para decidir.
Se llama “dejación de funciones” al cumplimiento escrupuloso de los Estatutos y se habla de “una disolución de la estructura territorial del MCRC” que es algo que cuando haya existido, dependerá siempre de la acción estratégica y eventual, y que no se encuentra, afortunadamente, ceñido por las normas creadas para el MCRC por su fundador. La asociación del MCRC no necesita de estructuras territoriales definidas, puesto que no se trata de un partido político, ni opera para captar seguidores, sino para incorporar a asociados que contribuyan a la difusión activa de nuestros principios. No existen, definidos estatutariamente, más cargos que los que se detallan ahí y que no obstan para la delegación de la Junta en una Comisión Ejecutiva que actúe en la forma que se determine y que podrá ir variando con el tiempo.
Por último, y para concretar el desánimo que promueve el texto difamador entre los asociados que puedan leerlo, se apunta como un demérito algo que demuestra lo contrario: que habiendo renunciado y dimitido la mayoría de integrantes de la Junta, se ha mantenido la acción y la determinación, y el funcionamiento normal de la asociación, aún desprovista de los recursos humanos que lo facilitaban. Parece ser que para el autor del texto y sus firmantes, es un problema que el MCRC siga en pie y funcionando, promoviendo nuestros principios, divulgando y actuando en todos los lugares donde le es posible actuar. Lo asombroso es que ese texto culmine sus explicaciones con el término de “compatriotas”, y tras haber expuesto todo tipo de calificaciones y falsedades, que únicamente sirven para el desaliento y el fracaso. Algo que, por otra parte, es lo normal en quien dimite, y precisamente por ese motivo lo hace: por su desánimo. Sería difícil de creer que alguien abatido y desanimado, que piensa del modo que expresa este texto, pretendiese estar al frente del MCRC después de haber presagiado su hundimiento como se hace ahí. Por eso resulta tan cómico su encabezado y que reza “por la recuperación del MCRC”: es una verdadera apología del fracaso su contenido, y la proclamación expresa de esa voluntad, con el propósito de que sea compartida por todos los demás.
Han sido los estatutos que redactó Don Antonio, tan diferentes de los de un partido político o de los de cualquier tipo de organización asamblearia, los que han mantenido nuestra asociación acorde a sus principios. Basta recordar que fue una mayoría de la Junta la que consiguió convocar, hace ahora un año, una reunión para aprobar la celebración de dos asambleas con el fin de nombrar nueva Junta, lo que motivó que el entonces Presidente en funciones dimitiera.
Para no extendernos más con las insoportables e injustas difamaciones, apuntaremos una última experiencia que facilita la comprensión de todo lo demás.
Las claves del DiarioRC y de la página web, que contiene además la base de datos de los asociados, está en manos del Directivo General, elegido por la mayoría absoluta de la Asamblea, y tiene copia de ellas el Secretario, tal y como corresponde al ejercicio de su función. Uno de los responsables del manifiesto que nos ocupa, presentó a la Junta una propuesta que ya habíamos escuchado semanas antes en la Asamblea, acerca de un diario digital de gran alcance. Los miembros de la Junta, en aquella reunión de verano de 2018, sabiendo además que el MCRC ya cuenta con un Diario fundado por Antonio García-Trevijano, no fueron convencidos para emprender aquél importante proyecto y expusieron sus razones, animando al inductor a desarrollarlo mejor.
La imposibilidad de que una minoría de la Junta pueda hacer algo en contra de la mayoría, ha llevado a algunos a querer hacerse con esas claves a toda costa, y ya no para modificar las herramientas de difusión, sino para acceder a esa base de datos como paso previo a una modificación de estatutos. Al no conseguirlo, han creado un grupo sustentado en falsedades para ir directamente a ese cambio de Estatutos con el pretexto de salvar a la asociación.
Esa modificación persigue, entre otras cosas, que el Presidente del MCRC pueda actuar en el futuro incluso sin el respaldo de la mayoría de la Junta. La actual Junta Directiva está convencida de que ese propósito, bastardo desde su inicio, en caso de prosperar supondría el fin del MCRC.
Para finalizar este comunicado, que esperamos haya servido para aclarar las cuestiones que plantea ese difamador texto, queremos invitar a cualquier asociado que tenga alguna duda, cualquier pregunta o cuestión, que necesite informarse, a que las dirija a través del formulario habilitado en la página inscripción a la Asamblea. No existe motivo ninguno para considerar que el MCRC vaya a fracasar, o que por no estar ya presente Antonio García-Trevijano entre nosotros, tenga que hacerlo. Eviten por lo tanto ustedes el contacto con las personas que invitan a ese desánimo, y continúen con la acción decidida que nos motiva, en pos de la conquista pacífica de la libertad política colectiva. Queremos animaros a todos a que acudáis sin dudar a la próxima Asamblea y a realizar vuestras propuestas para la acción del MCRC.
Saludos repúblicos,
la Junta Directiva del MCRC
NOTA: Se adjunta también, a modo de ejemplo, un comentario público de uno de los firmantes y promotores del texto referido aquí, que propone la democracia informática directa para eliminar y sustituir la representación política.
Si alguna persona no ve como algo obvio el hecho de que esto no es el objetivo del MCRC y que tampoco es un grupo de debate de ocurrencias, lo que debe de hacer es solicitar su baja inmediata de la Asociación.
Cabe aclarar también, porque es un hecho objetivo, que el número de asociados al MCRC no ha descendido tras la muerte de Antonio García-Trevijano, sino que al contrario de eso, no ha cesado de aumentar.
Captura de pantalla de texto publicado en la red social Facebook.
Espectacular
Lo de hoy en Madrid ha sido espectacular… Digno de esa sociedad llamada “del espectáculo”.
Todo lo acontecido en el Congreso y en el Senado ha resultado ser lo más grosero y menos bello de la Sociedad Civil española.
Todo mentira, todo acordado a espaldas de los votantes, todo negociado y pactado entre los jefes de los partidos estatales, todo ridículo y absurdo.
La falta de respeto, el mal gusto, la mala educación, el incumplimiento de las propias normas y reglamentos… Todo un espectáculo digno de la peor comedia tragicómica.
Diputados y senadores haciendo como que eligen cuando lo que hacen es ratificar lo que les ha dicho su presidente de partido, es decir, votar por mandato imperativo de su jefe cuando todos saben que eso está expresamente prohibido en la Constitución que tanto alaban.
Poniendo en esas cámaras, los presidentes, vicepresidentes y secretarios que complacen al Presidente del Gobierno. Pero no se apuren, que a este también habrá que nombrarlo, y como no han permitido que sean los electores los que lo hagan, en su lugar lo harán esos diputados, de nuevo por el mandato imperativo de sus señores. El espectáculo está servido, como si de un juego de tronos se tratara.
Cualquier cosa menos una Asamblea Legislativa seria, representante de los ciudadanos, libre, separada del poder Ejecutivo, con un presidente verdaderamente elegido por todos y cada uno de los diputados y sin mandato imperativo, con su Consejo de
Legislación y su correspondiente Boletín Oficial de la Nación.
Ese espectáculo de hoy en Madrid, a buen seguro ha hecho brotar el sentimiento de vergüenza ajena en millones de españoles; otros, es posible que continúen viviendo en la confusión y en la vida acomodada del “como si”… Como si hubiera democracia, como si hubiera representación, como si hubiera separación de poderes, como si hubiera justicia independiente, como si hubiera Constitución… Al igual que vienen haciendo durante décadas todos los periodistas, intelectuales y catedráticos españoles salvo honrosas excepciones.
Lo dicho:
Congreso de los Diputados espectacular. Senado espectacular.
Y mañana el espectáculo continuará en el Palacio del Jefe del Estado.
Pedro M. González presentará su libro el 17 de junio
El proximo 17 de Junio, a las 19:30 horas, Pedro M. González presentará su libro La Justicia en el Estado de Partidos en el Centro Riojano de Madrid – Calle de Serrano 25 – junto con Dalmacio Negro, que lo ha prologado, y Pedro Lopez Arriba.
El nuevo título de Editorial MCRC estará a la venta en nuestra librería online a partir del 1 de junio.
La Justicia en el Estado de Partidos obedece a un encargo de Antonio García-Trevijano, para que el autor, prolífico columnista del Diario Español de la República Constitucional, sistematizara los artículos que desde su fundación había publicado en ese medio.
Presentar una simple sucesión de escritos no satisfizo al instigador de esta obra, que desgraciadamente no puede contemplarla finalmente impresa. Por eso espoleó a su amigo y colaborador – en lo político, intelectual y profesional – para que novelara el relato. El resultado lo tiene ahora el lector entre sus manos.
Esta ilación de hechos que conciernen al sometimiento del orbe judicial a la política comienza en la Transición española y acaba con la etapa ministerial de Ruiz- Gallardón. Renunciar a la actualidad de los casos y cosas que aborda tiene una doble ventaja: por un lado, la perspectiva que ofrece el tiempo para la justa valoración de su trascendencia y, por otro, detenerse antes de la llegada de un asunto judicial tan importante como es la sedición – cuanto menos – separatista catalana, que eclipsaría por menor cualquier fenómeno procesal dando para un libro por sí solo.
El autor, abogado en ejercicio desde 1999, dirige su propio despacho desde 2002, cuya actividad se centra en el Derecho procesal como litigante ante los juzgados y tribunales en los distintos órdenes jurisdiccionales. Ha sido pionero en el ámbito de las reclamaciones por acoso escolar – bullying – tanto en el orden civil como en el contencioso-administrativo, abriendo camino y propiciando novedosa jurisprudencia hoy pacífica. Pertenece al MCRC desde su fundación.
Hércules
Si el pepero Pons dice que él en Bruselas se siente un socialista más, es porque tiene un pez gordo detrás. Ese pez gordo es nada menos que el filósofo oficial del “Estao”, Ortega, quien explicó su amor al socialismo con una metáfora casi de Pons:
–El Universo bascula hacia la constelación de Hércules.
Para los Pons, Hércules, hoy, es Sánchez, y dirige el mundo mundial desde La Moncloa, el único rincón francés en este páramo madrileño, como lo vio Max Estrella.
La metáfora de Ortega (probablemente el mejor retórico del siglo) fue la amapola que, igual que Pons, picaron todas las ranas.
En julio del 31 (la quema de conventos ha sido el 11 de mayo), Marañón, una de las tres patas de la Agrupación al Servicio de la República, declara en un periódico de Sanlúcar que se colocan en los escaños tras de los socialistas, no accidentalmente, sino a propósito, porque coinciden ideológicamente, y que no militan directamente en el socialismo para conservar la libertad de crítica. Agrega que no existe problema religioso (en el 37, exiliado en París, dirá que “el Perú se jodió” con la tea del 11 de mayo del 31) y que, con la República, ni una broma.
–Es que incluso una broma insignificante la compromete.
Esa broma, sin embargo, la sirve al poco el mismo Ortega en el Congreso, con el guiño a Besteiro a propósito del marxismo: “Cualquiera que sea la distancia en que yo esté de la totalidad de esa teoría, son mis comunidades con ella bien sobradas para que podamos marchar juntos mucho tiempo”.
Azorín, que ha machacado a sus amigos con la turra de los escritores del 98 y la burguesía que juntos, según él, trajeron la República, cambia de idea (cosa que ya había avisado su amigo Baroja) y dice que “la burguesía española no será nunca republicana”, que lo fetén es el socialismo español y que prescindir de su colaboración “valdría tanto como suprimir los arbotantes de una catedral”.
Y ahí seguimos, simplemente porque el universo bascula hacia la constelación de Hércules.
Homenaje a los benizareños
La inteligencia y la valentía de estos ciudadanos les hace acreedores de mi reconocimiento. Ellos saben que, como nación y sociedad civil, no disponen de representante en el Congreso de los Diputados porque no eligen diputado de distrito con su voto. También saben que no eligen al Presidente del Gobierno; por eso mismo no acudieron a las urnas el pasado 28 de Abril. Después de muchas asambleas y pensarlo bien, tomaron la decisión de abstenerse ante el llamamiento de los partidos del Estado. Están hartos de promesas, traiciones y olvidos. Saben que no cuentan porque no tienen a nadie que les represente.
Ahora, cuando apenas faltan 8 días para la nueva fiesta de la abstención en Benizar, conviene recordar que si tiene sentido esta actitud valiente y sabia de la bella pedanía murciana es porque continúan buscando mejorar sus condiciones de vida pero, también porque están a la búsqueda de esa libertad política colectiva que haría posible en el ámbito municipal, elegir a un Concejal de Distrito que representara a Benizar en el Pleno del Ayuntamiento de Moratalla, así como elegir ellos en condiciones de igualdad con los demás moratallenses, y directamente, al Alcalde de esa ciudad.
Ahora sí, ahora los de Benizar tendrían a su Concejal en el Ayuntamiento, y habrían podido elegir a su Alcalde; el regidor municipal -elegido por los ciudadanos no por los concejales-, y un ciudadano de Benizar elegido por ellos, de entre varios candidatos, a doble vuelta y por mayoría de todos los benizarenses. En esto consiste la Democracia Formal Municipal, en separar la elección del Alcalde de la de los concejales, y en elegir a uno a y los otros en candidaturas uninominales, por el sistema mayoritario y a doble vuelta. Alcalde elegido por todos en un distrito único de todo el pueblo o ciudad; concejales elegidos por distritos, sin listas de partido, en candidaturas de una sola persona, todo ello con independencia de si son de uno u otro partido, o de si son independientes.
¡Separación de poderes y representación!
¡Enhorabuena Benizar!
¡Gracias por el ejemplo dado!
Conservadores
En el país políticamente más reaccionario de Europa (enchufismo, caciquismo, cooptación…) nadie puede decirse conservador. ¿Por qué?
Dos monarquías, dos dictaduras, una república y una guerra civil nos contemplan en un siglo. En cada régimen nuevo, “conservador” sería quien se queda colgado de la brocha del régimen viejo, y de ahí el guirigay español, el país donde nunca hay nada que conservar.
–En mi casa, que siempre estuvo empapada de esencia monárquica, se ha vuelto republicano hasta el gato –dijo famosamente el gran chisgarabís “frigio” Ossorio y Gallardo.
El invento de que para ser una cosa basta con decir que se es esa cosa (hoy, por ejemplo, no encontrará uno a nadie que no se diga demócrata) fue de Ortega, que primero decidió desdecirse del monarquismo, y luego, del conservadurismo.
Del monarquismo se desdice en el año 13, cuando Romanones, el liberalio de la época, para hacer méritos, lleva a Palacio a los “cracks” del progresismo nacional: Azcárate, Cossío, Cajal y Castillejos. “Sé que me va a llamar el Rey”, dice Ortega a su hermano Manuel. Pero el Rey no le llama, y el filósofo experimenta la llamada “contrariedad Ortega”, y se pasa al izquierdismo antialfonsino, pirueta repetida, en España, con Unamuno, y en Francia, con madame Roland, que se subió a la Revolución, no por sus lecturas de Plutarco, como presumía, sino porque en su visita a Palacio había sido recibida en el cuarto de los criados.
Y del conservadurismo se desdice solemnemente en el cine de Ópera (diciembre del 31):
–¿Conservadores? Señores, hablemos un poco en serio, libertándonos de la tiranía que sobre nuestras mentes ejercen las denominaciones. ¿Hay en toda la anchura del mundo movimiento alguno de dimensiones apreciables que pueda calificarse de conservador, de auténticamente conservador? Hoy no es posible en parte alguna una política conservadora.
Pasada por la cabeza de un González Pons, la ortegada permite plantearse por qué conservar… la unidad nacional.
La Justicia en el Estado de Partidos
El próximo mes de junio de 2019 la Editorial MCRC lanza el nuevo libro de Pedro M. González, titulado La Justicia en el Estado de Partidos. Dependencia político-judicial española: de la Transición a Ruiz-Gallardón. La obra ha sido prologada por Dalmacio Negro.
La Justicia en el Estado de Partidos obedece a un encargo de Antonio García-Trevijano, para que el autor, prolífico columnista del Diario Español de la República Constitucional, sistematizara los artículos que desde su fundación había publicado en ese medio.
Presentar una simple sucesión de escritos no satisfizo al instigador de esta obra, que desgraciadamente no puede contemplarla finalmente impresa. Por eso espoleó a su amigo y colaborador – en lo político, intelectual y profesional – para que novelara el relato. El resultado lo tiene ahora el lector entre sus manos.
Esta ilación de hechos que conciernen al sometimiento del orbe judicial a la política comienza en la Transición española y acaba con la etapa ministerial de Ruiz- Gallardón. Renunciar a la actualidad de los casos y cosas que aborda tiene una doble ventaja: por un lado, la perspectiva que ofrece el tiempo para la justa valoración de su trascendencia y, por otro, detenerse antes de la llegada de un asunto judicial tan importante como es la sedición – cuanto menos – separatista catalana, que eclipsaría por menor cualquier fenómeno procesal dando para un libro por sí solo.
Hojas
En España la democracia es acudir a un velorio y que un señor con pinta de “puertas” de “after hour” te coja por el omóplato y te diga:
–Soy el presidente del gobierno. ¡Acompáñeme!
Con tono de “madero”, no de “hombre de Estao”, como el empleado por Abraham Lincoln ante unos senadores recalcitrantes: “Soy el presidente de los Estados Unidos, investido de gran poder”.
Aquí el poder de Sánchez, nuestro hombre, es el propio de un país asentado en la inseguridad jurídica, y su “¡Acompáñeme!” se lo soltó a un extraño que, al pasar ante el féretro de Rubalcaba (el Lincoln español, de dar crédito al periodismo de Estado), arrojó unas hojas en blanco (¿folios del galgo?), volanderas, “Les feuilles mortes!” (“Les feuilles mortes se ramassent à la pelle”, cantaba Yves Montand). ¿Un Clouseau de las cloacas del “Estao” devolviendo sus nóminas? Entonces un amigo me pasa una nota con las cosas de Galdós sobre los funerales masónicos que se hicieron a Prim en la basílica de Atocha: “Yacía el cadáver del héroe de los Castillejos descubierto en su caja bronceada. Los masones, que eran unos treinta, pertenecientes al Gran Oriente Nacional de España, dieron comienzo a la ceremonia. Lo primero fue hacer tres viajes alrededor de la caja, formados uno tras otro:
–Al paso arrojaban sobre el cadáver hojas de acacia.
“Luego, el propio Gran Maestre dio tres golpes de mallete sobre la helada frente de Prim. Y pronunció un breve discurso apologético, y luego leyó un balaustre de la masonería italiana, que ponía bajo la salvaguardia de los hermanos del Grande Oriente Español la persona de Amadeo, para que velaran por el Rey, y le protegieran de asechanzas. Luego resultó que el balaustre era falso, y que Amadeo no figuraba en la masonería de su país. Superchería fue de un español amante de la casa de Saboya. Con tal ardid logró un efecto de propaganda previsora, muy eficaz en la ocasión crítica de aquella traída de un rey para fundar dinastía en país turbulento y alocado”.
Laus Deo.










