Los docentes alicantinos han abierto un debate sobre las medidas idóneas para presionar al Gobierno Valenciano y en protesta por el Decreto que recorta sus nóminas. El debate gira sobre si mantener una huelga o bien otorgar a todos los alumnos un aprobado general.

Ante la pregunta de las posibles consecuencias disciplinarias, derivada de la promoción automática de todos los alumnos, aseguran los docentes que no cabe represalia alguna, “dado el concepto de evaluación continua y el trabajo permanente y personalizado con los alumnos en el aula”. La Consejera de Educación, Dña. María José Catalá, ha manifestado que esta medida es un “extremo no deseable”. No que fuera ilegal, delictiva o injusta: solamente ha manifestado, que no es deseable.

Esta medida, según manifiestan los docentes, creará tales problemas al Gobierno Valenciano, que reconsiderarán la posibilidad de retirar el Decreto que recorta sus nóminas.

El aprobado general, sin consecuencia legal o disciplinaria para el profesor, por falta de regulación legal, viene a constatar que la evaluación continua y personalizada, es lo mismo que la carencia absoluta de evaluación, pues permite otorgar, sin consecuencias legales, un aprobado general, aunque no se asista a clase, o no se sepa agarrar un canuto para hacer la “o”.

Además, la sola propuesta de esta medida, prueba de modo indubitado algo que circulaba como exageración y leyenda urbana: que una cabra matriculada en infantil, puede llegar a terminar la ESO, consiguiendo la titulación, sin vulnerar la normativa vigente.

Para colmo, el Consejo Valenciano de Cultura, ha denunciado “la endogamia y el caciquismo” que existe en los departamentos universitarios, para elegir a profesores y catedráticos. Publica este órgano consultivo, lo que era un secreto a voces: que la carrera docente universitaria, está basada, no en el mérito y capacidad, sino en la relación amistosa o familiar entre los miembros de los departamentos universitarios.

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