Sin regulaciones adecuadas y un conjunto institucional de filtros y controles, se amañan “creativamente” las contabilidades de las grandes empresas, cuya refinanciación está sujeta a la evolución de su valor en bolsa, el cual depende de los resultados a corto plazo; los bancos se las ingenian para expandir sus marañas especulativas levantando unos armazones que no soportan el peso real de la economía. Y en España, donde no ha comenzado la historia de la democracia, la conchabanza de los partidócratas, banqueros y empresarios privilegiados, está a la orden del día. Ante la cascada de corruptelas municipales y autonómicas, y la ofensa permanente al discernimiento que perpetra la clase dirigente, cabría pensar que los políticos, esencialmente ineptos y ladrones, sólo esperan el momento de alcanzar el poder para desarrollar o combinar esas dos cualidades. Sin embargo, sabemos que este Régimen genera, irremisiblemente, incompetencia, abuso e impunidad.   La particular agudeza de la crisis económica que sufrimos, hace cada vez más difícil que Zapatero se esponje de vanidad; aun así, en su caso, el más seguro de los mutismos no es callarse sino hablar empleando un lenguaje vacío y una retórica hueca: la langue de bois. Además, la incultura política de los votantes requiere el mayor grado de vaguedad y abstracción en las fórmulas de captación de voto: “una sociedad más justa y solidaria” y cosas por el estilo. Por su parte, Rajoy, como un sobreviviente (representación alegórica del poderoso trazada por Canetti), se mantiene erguido encima de un montón de cadáveres; pero ciertos parientes políticos (Bárcenas, los Costa, Camps Rato, Aguirre, etc.), al igual que los médicos malintencionados, saben dónde hacer más daño al tocar. No obstante, tanto los miembros del PSOE como los del PP, forman parte del mismo gremio y están imbuidos del espíritu de la cofradía: el consenso. Y así, todos los diputados se tratan con el afecto de los actores después de la función.   En los medios de comunicación –ese prodigio de tragaderas- encontramos prohombres que aceptan totalmente las convenciones de la monarquía de los partidos estatales: aman el Poder con tal pasión, que pagarían por venderse. Frente a la gran mentira sostenida por la oligarquía de partidos y el oligopolio financiero y mediático, este Diario de la libertad política continuará su andadura.     "A pure theory of democracy"     Publicada la traducción inglesa de "Frente a la gran mentira"

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