Mariano Rajoy ha protagonizado algunos minutos de la sesión del G-20 en México pero no puede presumir de medallas por ello. Errático, sus célebres ambigüedades y titubeos están siendo confundidos con mentiras en Europa y EE.UU y esto ha encabritado a dos de los más poderosos líderes mundiales: el demócrata norteamericano Barack Obama y la conservadora alemana Angela Merkel, que según la prensa británica, ya han pactado en el G-20 rescatar a España e Italia con 750.000 millones, un gigantesco “Plan Marshall” para salvar el euro. Pero ambos están intranquilos y han pedido a España que en esta situación tan dramática se defina de una vez, que diga cuánto dinero necesita y como puede pagarlo, qué reformas va a hacer y en cuanto tiempo. En definitiva, que deje de mentir, pues en esto parece superar ya a su predecesor, el socialista Zapatero, aunque en bastante menos tiempo de gobierno, según analizaron los informativos de Radio Libertad Constituyente y el posterior debate económico que conduce Adrián Perales Pina, con la participación de Antonio García-Trevijano,  Leopoldo Gonzalo y Saturnino Aguado, confrontando estos dos últimos economistas sus diferentes y en la mayor parte de las ocasiones antagónicos análisis sobre la actual crisis económica y sus posibles salidas.

 

Pero la actualidad estaba en el G-20. En alusión al rescate bancario, el presidente Obama consideró que “dado que (España) ya tiene el apoyo de los países europeos y que los recursos están disponibles, lo único que falta es especificar y señalar el camino”. “Cuando los mercados lo vean, ayudará a construir la confianza y a revertir la psicología”, ha dicho. El destinatario de su frase era Mariano Rajoy, pues aún no queda claro en EE.UU qué quiere España, que intentaba demorar hasta septiembre los resultados sobre el estado financiero de sus bancos. Obama se llegó incluso a adelantar a Rajoy y sibilinamente le metió presión al apuntar que “en los próximos días” España explicará los detalles del rescate bancario, “aportando claridad para tranquilizar a los mercados en cuanto a la forma, la cantidad y la estructura” del mismo. Además, Obama señaló que los problemas de España se deben a “la especulación inmobiliaria” y al sector privado. “No tienen nada que ver con la deuda pública”, ha aseverado, según ha informado la cadena estadounidense NBC. Desde una perspectiva regional, Obama ha instado a los líderes europeos a enviar un “mensaje fuerte” a los mercados financieros. “Si la gente sabe hacia dónde va, eso proporciona confianza y rompe la fiebre”, ha dicho. También pareció un mensaje dirigido especialmente a Rajoy y sus ya históricas y caricaturescas inconcreciones, que se ejemplificaron en la campaña electoral con su conocido “esto puede ser así… o no”.

 

 

Pero a Obama no le convence que esta actitud aparentemente displicente en un momento económico tan caótico pueda contagiar a su economía. En concreto, ha solicitado a sus colegas europeos que caminen hacia la integración, no hacia la ruptura. “Tienen un reto particular con la unión monetaria. Están tratando estos problemas, solo necesitan el tiempo y el espacio necesarios para hacerlo”, ha mencionado. Además, ha aseverado que sus colegas europeos han tomado conciencia de la “urgencia” que requiere la situación del continente. “Entienden lo que está en juego y han prometido tomar todas las medidas que sean necesarias para solucionar la crisis”, ha revelado. “Tienen que dar varios pasos y ninguno de ellos va a ser una bala de plata que resuelva el problema en las próximas dos semanas o dos meses, pero cada paso evidencia que los problemas pueden resolverse y subraya la fortaleza de las economías europeas”. Y al contrario que Rajpy, no oculta que le mueven intereses egoístas: “un menor crecimiento en Europa significa un menor crecimiento en Estados Unidos”, reconociendo que ello podría afectar a las elecciones presidenciales que celebrará el país norteamericano el próximo 6 de noviembre, en las que se presenta a la reelección.

 

A nadie se le oculta ya que Rajoy se vio obligado a rectificar por las presiones recibidas en el G-20, según reconocen varias fuentes del PP, aunque el gallego insiste en que “nadie me ha pedido nada” en el G-20. Pero la propia Angela Merkel, que está que trina con Rajoy por su falta de concreción y las demoras en sus respuestas. En un encuentro con los periodistas desplazados a México aseguró que el asunto del rescate bancario a España fue objeto específico de la cumbre, donde los líderes de los países más poderosos del planeta pidieron a Rajoy claridad sobre los detalles del rescate. Todos quieren saber cómo y cuándo pedirá España esos fondos, ya que aún no se ha formalizado el rescate, que fue anunciado tras la reunión del Eurogrupo del pasado 9 de junio. En este sentido, el Gobierno de Rajoy no solicitará el rescate antes de este jueves, cuando se haga oficial la cifra de necesidades de capital que necesitará la banca española tras los test de estrés efectuados por Roland Berger y Oliver Wyman.

 

 

Mientras el Gobierno intentaba retrasar a septiembre el resultado de las auditorías que están realizando KPMG, Deloitte, E&Y y PwC a la banca española, la reprimenda de Obama y Merkel obligó a variar los planes: “No hay retraso. Se mantiene la fecha del 31 de julio”, explicaban fuentes de Economía, después de una tarde de mucho teléfono con el equipo económico del Gobierno desplazado a México, según el diario digital Voz Populi que dirige el periodista Jesús Cacho. “El anuncio de la mañana ha sido una equivocación. Un error del Banco de España”, comentaba una fuente del Gobierno, refiriéndose al retraso a septiembre de las conclusiones del examen al sector financiero. A lo largo de la mañana, otra fuente del Gobierno confirmaba de forma oficial que el comité de seguimiento de estas auditorías, formado por representantes del Banco de España, el Ministerio de Economía, el FMI, el BCE y los bancos centrales de Francia y Holanda, creía necesario disponer de más tiempo para recabar información más completa. De hecho, las entidades habían recibido una comunicación oficial del Banco de España anunciando el retraso. “Se nos había señalado que los datos no estarían hasta finales de septiembre porque las auditoras necesitaban más tiempo. El problema es que el sector no tiene ese tiempo con el acoso que está sufriendo la prima de riesgo y el castigo bursátil diario”, explican desde un banco. “O se toma una solución, como la del pasado agosto, de prohibir las posiciones cortas, o ningún banco llega vivo a septiembre”, reclamaban desde otra entidad.

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