Una de las cuestiones más importantes en la ciencia es la medición de las cosas. Si no somos capaces de medir, difícilmente podremos realizar experimentos objetivos y obtener conclusiones reales y reproducibles. De ahí la meticulosidad con la que se tratan los sistemas de medida en la ciencia y que existan estándares de referencia para todo el mundo (el Sistema Internacional de Unidades). A pesar de ello, siempre surgen dificultades, y hay cosas que son difícilmente medibles y cuantificables, entre ellas, la propia ciencia. ¿Cómo se mide la “Ciencia”? ¿Cómo podemos cuantificar la producción científica de un país, o de un centro de investigación, o de un investigador?

La cuestión no es baladí, ya que tiene grandes implicaciones desde el punto de vista de la financiación y la producción científica: ¿Qué grupos investigadores se deben financiar? ¿Qué centros de investigación merecen una mención de “excelencia”? ¿Dónde debería irme para realizar una estancia postdoctoral y mejorar mis habilidades trabajando con los mejores?

Para nosotros, los investigadores, una correcta métrica científica implica saber a qué nos tenemos que dedicar cuando investiguemos, en qué debemos hacer hincapié, y qué trayectoria profesional hemos de seguir para hacer nuestro trabajo de acuerdo a lo que se nos va a exigir. Esto tiene muchas consecuencias a nivel profesional y personal para el científico.

Para la sociedad, una correcta métrica científica implica que será capaz de invertir en los campos más prometedores, pero sin olvidar otros necesarios aunque menos relevantes. Permite a la sociedad poder gestionar mejor los recursos que dedica a investigación, y formar en cada momento la cantidad de científicos que hacen falta en cada área del conocimiento. Le permite, además, poder evaluar la capacidad científica de la que dispone el país, y crear centros que permitan atraer a figuras nacionales e internacionales relevantes en el ámbito de la investigación.

Pero, ¿cómo se lleva esto a cabo? ¿Cómo se mide la “producción científica”? Hasta la fecha, la cuestión no está resuelta del todo, al menos de forma completamente satisfactoria. Y no hablo de España, me refiero a toda la comunidad científica internacional. Existen múltiples parámetros desarrollados por personas que se dedican fundamentalmente a estos temas (sobre todo, en EE.UU. y Reino Unido), y que sirven para evaluar los curricula de los investigadores y grupos de una forma lo más estandarizada posible. Pero no están exentos de problemas: por ejemplo, Einstein seguramente tendría serias dificultades para acceder a alguna universidad o centro de investigación internacional hoy día, al menos si fuera evaluado de acuerdo a los parámetros estándar. ¿Significa esto que dichos parámetros no funcionan? ¿O acaso es que son incompletos? ¿O que al estar orientados a la estandarización dejan fuera a la excepcionalidad? Trataremos esto en una próxima entrega.

Alejandro Pérez

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