Unas semanas después de decretar el estado de excepción, encubierto en el estado de alarma de marzo de 2020, el Gobierno se vio forzado a implementar un mecanismo de protección económica dadas las terribles consecuencias económicas a las que sometieron a la sociedad.

Pasados cuatro años, aquella medida sigue vigente, pero los que renegamos del mito de la transición y de la «democracia imperfecta», impuesta a la muerte del dictador, dudamos generalmente de los pretextos dados por la casta política con relación a las medidas que implementan.

Estará por ver cuánto tiempo tardará la sociedad en recuperarse económicamente de las consecuencias de las medidas adoptadas durante la alerta sanitaria, ¿pero cuánto tardará España en recuperarse de la partidocracia y la anterior dictadura?

Los medios afines a diferentes facciones o partidos estatales se apresuran a concluir que el mayor empobrecimiento se ha producido durante el periodo sanchista, aunque podamos observar que el empobrecimiento económico y moral lleve operando desde 1978.

Si atendemos a las diferentes líneas de argumentación presentadas en la «opinión publicada», esta medida tendría respaldo —sin lugar a dudas— en posiciones ideológicas que van desde el comunismo hasta el nacional sindicalismo. No obstante, no sería de extrañar que los partidarios de la facción hegemónica del Estado hagan de esta medida una necesidad universal.

Sin embargo, en un posicionamiento ideológico más cercano al liberalismo, en defensa de los intereses de los empresarios y la patronal, se argüiría que el Ingreso Mínimo Vital es una medida contraria a la productividad y a la demanda de empleo, causante de un perjuicio inmediato, como podría ser en la hostelería.

El sector más excéntrico se atreve a decir que esta medida es parte de una estrategia para el establecimiento de un gobierno mundial, con la Agenda 2030 y diferentes villanos internacionales…

Pero si atendemos a razones políticas, ¿cuál sería en verdad la causa de la implementación de este subsidio?

En un sentido histórico, viniendo de un partido socialdemócrata, cabría sospechar que realmente quisieran ayudar a la clase trabajadora y a los más desfavorecidos. Sin embargo, todos los partidos desde 1978, especialmente el PSOE, han enfocado la economía en la destrucción de la clase media.

Por tanto, no se trataría de una medida encaminada a combatir la exclusión social y la pobreza. En sentido político, esta medida se ha implementado para combatir la disidencia política, que es totalmente diferente.

La partidocracia encamina a la política, al derecho, a la moral y a la economía a velar por los intereses de la oligocracia establecida, a pesar de que mucha gente crea que las decisiones tomadas sean en función a la estrechez de miras o la estupidez de los políticos, ya que todos podemos comprobar el daño que causan.

A fin de cuentas, si fueron capaces de lucrarse bajo el pretexto de la pandemia, no será de extrañar que el Ingreso Mínimo Vital no tenga fines humanitarios, sino que se trate de un colchón para apaciguar los ánimos de los gobernados.

2 COMENTARIOS

  1. Me da por pensar que nada de lo que hagan ellos tenga como objetivo ayudar a la sociedad civil. Si hacen algo es para su propio beneficio. Esperar del régimen del 78 algo que beneficie a la sociedad civil, tengo para mi, que es pura ingenuidad. Ellos no están ahí para nosotros, sino solo y exclusivamente por y para ellos.

  2. Hay que contrastar que la clase trabajadora se encuentra actualmente más apartada del poder político y del poder social que en la década de los 70,y que el status de sus dirigentes ha ascendido,para saber que el P.S.O.E.el P,C.,hoy Sumar,y los sindicatos sacrificaron esos intereses sociales,a la ambición personal de sus aparatos de entrar en el reparto patrimonial de los empleos y presupuestos del Estado,de los que han hecho su manera de vivir.

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