No subiremos los impuestos. Dos puntos de incremento en el IRPF para aquellas rentas de entre diecisiete mil y treinta y dos mil euros. ¿Quién anunció este incumplimiento electoral? Los esbirros, las herramientas del partido. El presidente nos ha demostrado su hombría concediendo una exclusiva entrevista cincuenta y tantos días después de su victoria. Es lo que tiene la partidocracia. No hace falta ser valiente ni ser genio para llegar hasta arriba. Mucho menos ser leal a los ciudadanos. De esto sabe más Zapatero que ninguno; ruina de España y causa fatal de la radicalización de un régimen tan liberticida como el que padecemos.

“El PP es un partido coherente y nacional”. Por eso sube los impuestos en unos sitios y los reduce en otros, despilfarra aquí y ahorra allá, defiende la nación en determinados ámbitos y pacta con nacionalistas en otros. ¿Cómo no ha de traicionar a sus electores si el régimen del que vive nació de la traición a la Nación? Gallardón en justicia. ¿Lo recuerdan? Ahora llega una socialista y ocupa una secretaría de Estado. ¿Alguien se atreve a contravenir esta medida? Silencio… Y nos piden un esfuerzo mientras nada cambia más que la acción impositiva. Hay elecciones en marzo. Bien lo sabía el PSOE, por eso antepuso su interés al de España. Al PP le daba lo mismo. Cuanto antes lleguemos, mejor. No perderán la oportunidad de conseguir el último feudo a su alcance. De ahí nuestros sudores. Pasa el tiempo y no hay medidas contra un sistema causante en gran parte de nuestra ruina. ¿Qué iluso cree esa estupidez de cambiar las cosas desde dentro? Nadie en el poder se haría jamás el haraquiri si no le perdiera la locura. ¡Y quién confiaría los destinos de España a un loco! Lo de Gorbachov fue el fin de una situación imposible. Pero en Rusia sigue sin haber libertad política. Mafia y mucha miseria campan a sus anchas en cambio. No nos sirve de ejemplo. Compréndanlo.

¿Y cómo está España? Atónita, embriagada, incapaz, insegura, pobre, ridícula e imposible. Porque aunque no haya forma de Estado que mil años dure, tampoco hay hombre que los viva. Tenemos el deber de abrir una brecha en la conciencia de nuestros compatriotas que juntos exijamos libertad constituyente. Hay que luchar para que gocemos de la oportunidad de elegir la forma de Estado y de gobierno. Porque aquí nadie está contra los políticos como personas físicas, sino contra los aparatos de sus partidos de Estado que bloquean el control ciudadano de la actividad política y distancian la acción de los gobiernos de la voluntad de los ciudadanos. No nos representan. No nos sirven. Por ello no nos traicionan. Simplemente cumplen con su cometido tramposo, oportunista e interesado, vivir de la política todo el tiempo que les sea posible, beneficiar a sus amigos. ¿Tanto nos cuesta entender esto? Rescataremos frustrados con la esperanza del MCRC. Porque la verdad sólo tiene un camino; en este caso, la libertad.

Fotografía de E. Naranjo

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