Mapa Euro (foto: leggilanotizia.it) ¿Qué hacer ahora? Europa, después de los acuerdos del viernes 9 de diciembre de 2011, sigue adelante con las reglas contrarias a la libertad política colectiva, olvidando, de nuevo, los supuestos “principios democráticos” que la constituyen y que tanto pregonan para los incautos.   Los hombres de partido, que no de Estado, que la lideran no son luchadores de la libertad colectiva europea, más bien parecen lacayos de las grandes firmas financieras para que les hagan el trabajo sucio de robar a sus respectivas poblaciones el dinero que ellas se jugaron (y perdieron) en la gran ruleta del mercado financiero global.   Los intereses económicos industriales, comerciales y de la agricultura que están en la base de su establecimiento con el “mercado” común, hace más de cincuenta años, se han transformado ahora en simples intereses financieros globales.   En ambos casos se trata de mantener, a toda costa, el régimen político del Estado de partidos, surgido después de la segunda guerra mundial, en la Europa continental; aunque para ello se tenga que “chinatizar” a sus respectivas poblaciones, es decir, convirtir a los europeos en simples “siervos y esclavos chinos” de una burocracia capitalista de Estado de partido único socialfascista.   En defensa de esos inconfensables intereses financieros de los grandes bancos, y firmas alemanas y francesas, las poblaciones de toda Europa deben sufrir las más draconianas restricciones en sus estados de bienestar, aunque sean unos “estados de bienestar” casi inexistentes como ocurre en el Sur de Europa.   ¿Qué hacer ahora? Se impone la necesidad de extender la acción constituyente del movimiento ciudadano hacia la república constitucional, diseñada para España, a toda Europa.   Ante la ruina política Unión Europea (UE), la institución supranacional de los Estados de partidos europeos, debemos extender por toda Europa el MCRC y su acción constituyente. Conquistar en Inglaterra en primer lugar, pero también en Alemania, Francia, Italia, Grecia, Portugal & cia., la apertura de un periodo de libertad constituyente tras el cual se pueda elegir, en referéndum auténtico, la opción de la República Constitucional Europea (RCE). Los europeos no deben participar más en el régimen corrupto de la UE y practicar la abstención electoral activa y, a partir de ahí, desarrollar todas las demás acciones constituyentes para conquistar la democracia formal y libertad política colectiva en toda Europa.

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