Durante la última década, las entidades financieras inflaron la mayor burbuja inmobiliaria del mundo; al comenzar el siglo, el grueso de los préstamos concedidos a los promotores era de 33.500 millones de euros; en el 2008 esa cifra asciende a 318.000 millones. Ante el volumen de activos tóxicos o de muy dudoso cobro que hay en esa masa crediticia, las pérdidas que tendrá que soportar el sistema bancario español serán de cientos de miles de millones. Y con una morosidad que alcanzará el 9% a finales de este año, previsiones como las efectuadas por el FMI, indican que hasta veinte bancos y cajas de ahorro tendrán serios problemas de solvencia.   Pese a ello, Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de la Banca (AIB), sigue asegurando que el sistema financiero español se mantiene “sano”, aunque no puede dejar de reconocer que en los años del boom inmobiliario aquél “ganó mucha frondosidad” y que ahora “ese árbol necesita cuidados y una cierta poda” que pasa por una urgente reestructuración del sector. Don Miguel nos descubre la clave para que vuelva a fluir el crédito: recuperar la confianza; ¿cómo? Pues con más demanda y precios estabilizados o sin miedo a que se derrumben.   Mientras tanto, ha emergido Enrique Múgica para recordar en el último informe anual de la institución que regenta, la “total impunidad” con la que los bancos cometen sus abusos. Pero este ex ministro de Justicia no se refiere a embargos de viviendas o fraudulentas cesiones de créditos, sino a las comisiones con las que, en forma de “ imposición arbitraria”, estas entidades acribillan a sus clientes.   Además, el Servicio de Reclamaciones del Banco de España no cumple con la finalidad tutelar que tiene asignada, resultando inoperante en la resolución de conflictos entre bancos y particulares, por lo que éstos, con los tribunales como única salida, acaban por renunciar a sus derechos permitiendo las tropelías bancarias. La extraña figura de un defensor del pueblo en una supuesta democracia, obliga a que los indefensos “usuarios de los servicios financieros” se pregunten dónde están sus representantes políticos.   hechos significativos   El Washington Post critica la “afición a las relaciones públicas” y el aventurerismo judicial de Baltasar Garzón.   El Santander se aviene a pagar 235 millones de dólares para cubrir el agujero que le ha causado la estafa de Madoff.

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