Jacob y rebaño de Labán (José de Ribera, 1632).

En la página web de RTVE se puede leer la siguiente noticia de 26 de febrero de 2021:

• La carne de laboratorio es una realidad cada día más cercana.
• Comerla permitiría luchar contra el cambio climático y evitar futuras pandemias.
Bill Gates lleva invirtiendo en el desarrollo de la carne sintética desde 2013.

Los países ricos deberían empezar a consumir solamente carne sintética”, ha dicho Bill Gates recientemente. No es de extrañar que el fundador de Microsoft se exprese así: tras el escenario de la pandemia, se prevé una escasez global de alimentos ricos en proteína animal, advertía la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación el pasado mes de junio. ¿Tendrá razón Bill Gates? ¿Salvaremos el planeta y evitaremos más pandemias comiendo carne de laboratorio? (…).

Asimismo, en el diario Expansión, se puede leer en la noticia de 1 de febrero de 2020 titulada «Bill Gates se convierte en el mayor propietario de tierras agrícolas de EEUU», lo siguiente:

Con un patrimonio neto de 121.7 mil millones de dólares, Bill Gates se ha convertido ahora en el rey de las tierras agrícolas. Se calcula que sus tierras, diseminadas por 18 estados, ocuparían un área similar a siete veces Manhattan.

Bill Gates es un terrateniente. Sí, también es el cofundador de Microsoft y el cuarto hombre más rico del mundo. Pero si algo le diferencia de los otros multimillonarios es que Bill tiene latifundios por todo lo ancho y largo de los Estados Unidos de América. Entre él y su mujer, Melinda, poseen 242.000 acres de tierra de cultivo.

Por último, en la Sexta TV, se puede leer, en la noticia de fecha 11 de mayo de 2019, titulada «Bill Gates financia la hamburguesa vegana que quiere conquistar España tras vender 75 millones de unidades en todo el mundo», lo siguiente:

Detrás del fondo filantrópico que hace una donación millonaria a la fundación animalista española ‘Igualdad Animal’ están dos jóvenes multimillonarios: Dustin Moskovitz y Cari Tuna. Moskovitz es uno de los cofundadores de Facebook.

Fue Bill Gates el que convenció a Moskovitz para crear una iniciativa en la que 1.000 millonarios se comprometieron a donar en vida gran parte de sus fortunas a causas benéficas.

Además de a la causa vegana, invierten en una empresa llamada ‘IF’, donde crean hamburguesas conocidas con el nombre de ‘Beyond Burger’ que no están hechas de carne, pero saben y parecen carne. Lo hacen con el objetivo final de reducir el consumo de carne animal y la ganadería.

Bill Gates, el fundador de Microsoft, financia esta hamburguesa que ahora quiere conquistar España tras vender 75 millones de unidades en todo el mundo. Gonzalo Mijangos, uno de sus distribuidores en España, indica que las previsiones que tenían “para el mercado español realmente han saltado por los aires, están superadísimas”.

“Esta famosa hamburguesa de Bill Gates es una maravilla de la técnica porque a la vista parece carne picada, e incluso en la plancha reacciona como la carne. Entre sus ingredientes está el agua, extracto de proteína de guisante, arábica, colorante o almidón modificado”, explica Mijangos.

Sin embargo, Gonzalo Mijangos defiende que, a pesar de cumplir con la denominación de ultra-procesado, “eso no quiere decir que no sea saludable”. “No tiene ningún conservante y es más saludable que su contraparte de origen animal”, señala.

A la pregunta de qué la echan para que la hamburguesa tenga olor y sabor a carne, Mijangos responde que “es un poco la fórmula de la Coca-Cola”.

Pues bien, respecto a ello el espíritu de Von Mises, plasmado material y perpetuamente en su magna obra La acción humana (1949), ya contestó, antes de que naciera, al informático transganadero Bill Gates:

Las necesidades fisiológicas —se ha dicho— en todos los hombres son idénticas; tal identidad, por tanto, brinda una pauta que permite apreciar en qué grado se hallan objetivamente satisfechas.

Quienes emiten tales opiniones y recomiendan seguir esos criterios en la acción de gobierno, pretenden tratar a los hombres como el ganadero trata a sus reses. Se equivocan al no advertir que no existe ningún principio universal que pueda servir de guía para decidir una alimentación que fuera conveniente para todos. El que al respecto se sigan unos u otros principios dependerá íntegramente de los objetivos que se persigan. El ganadero no alimenta a las vacas para hacerlas más o menos felices, sino para alcanzar determinados objetivos. Puede ser que quiera incrementar la producción de leche o de carne, o tal vez busque otras cosas. ¿Qué tipo de personas querrán producir esos criadores de hombres? ¿Atletas o matemáticos? ¿Guerreros o jornaleros? Quien pretenda criar y alimentar hombres con arreglo a un patrón preestablecido en verdad desea arrogarse poderes despóticos y servirse, como medios, de sus conciudadanos para alcanzar sus propios fines, que indudablemente diferirán de los preferidos por aquellos.

Mediante sus subjetivos juicios de valor, el individuo distingue entre aquellos que le producen más satisfacción y lo que le satisface menos. En cambio, el juicio de valor emitido por una persona con respecto a la satisfacción de un tercero nada dice acerca de la real satisfacción personal de este último. Tales juicios no hacen más que proclamar cual es el estado en que quien los formula quisiera ver al tercero. Esos reformadores que aseguran perseguir la máxima satisfacción general no hacen más que expresar la situación ajena que conviene a sus propios intereses.

A mayor abundamiento, como respondió aún más satisfactoriamente D. Antonio García-Trevijano, sin libertad política colectiva, somos reses sin verdaderos derechos, en el sentido de cosas pecuniarias a intercambiar o aun prescindibles sin precio. Sin libertad política colectiva, controladora del poder, no somos personas, ni siquiera hombres, somos el ganado del terrateniente de turno para que haga con nosotros lo que quiera, servidumbre voluntaria mediante.

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