Don Silvio abandona el lema futbolístico con el que bautizó a su partido: “Forza Italia”. Éste y la formación que trae su causa del fascismo, “Alianza Nacional”, se han fundido en el nuevo “Pueblo de la Libertad” cuyo propósito radica, según el líder supremo, en llevar a cabo “la revolución liberal que sirva para anteponer la persona al Estado”. Berlusconi se muestra orgulloso de haber introducido en la política italiana la verdadera moralidad, que no es otra que la del “hacer” (el qué, no lo especifica).   A “esos que denigran el berlusconismo” les ha presentado los valores de su candidatura, “detrás de cuya bandera”, en palabras del propio don Silvio, “un verdadero líder convoca a su pueblo”: “Libertad, igualdad, democracia, carácter sagrado de la vida y defensa de la familia natural”. Antonio di Pietro, ex juez de “Mani pulite” y ahora jefe del partido “Italia de los valores”, considera que Berlusconi trata de convertirse en un “duccetto” (un pequeño Mussolini).   Ante la prensa extranjera, el primer ministro italiano se ha lamentado de no poseer el poder que ostentan los presidentes de las grandes democracias. Como el Gobierno no puede intervenir con prontitud Berlusconi estima necesario un “nuevo equilibrio de la separación de poderes” con el fin de modernizar la arquitectura institucional y hacer más rápidas y eficaces las funciones del Parlamento y del Gobierno.   El conductor del “Pueblo de la Libertad” indica que el país precisa “gobernabilidad” en un momento en el que la crisis se ha difundido en el mundo por obra de un “virus llegado de EE.UU., que ha infectado el cuerpo sano de Italia”. Por eso, se queja de que, ahora, cuando todos han de acometer la tercera reconstrucción italiana, la izquierda, más que al Gobierno, está oponiéndose al país.   No obstante, en sus propias filas, Gianfranco Fini ha reclamado una reforma electoral y se ha atrevido a criticar la ley sobre la eutanasia, propia de un Estado eclesiástico antes que de una democracia laica. Berlusconi concluye así: “El Gobierno ha de gobernar y el Congreso legislar y controlar” (pero no dice cómo ni a quién).   hechos significativos   Tras la intervención de la Caja de Castilla-La Mancha y la aprobación de un aval de 9000 millones de euros, Solbes declara que “no hay ninguna otra entidad” en peligro.   Decenas de miles de personas se manifiestan en contra de la reforma de la ley del Aborto.

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