Eterno femenino

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Cono de arcilla de Urakagina

La razón de la piedra en su encuentro con el agua, desvela misterios. Brota generosa la leche materna, borda el Sol pétalos en la flor, brinca la Luna savia milenaria y el grito del viento levanta la hierba en una tierra que derrama alegría. La chispa de la imaginación enciende una lenta mecha de palabras, abrigadas con el eco de otras voces, que buscan una plataforma sobre la que podamos reconstruir la realidad.

La representación escrita más antigua que designa el concepto LIBERTAD es la palabra cuneiforme sumeria AMAGI, expresión que significa literalmente RETORNO A LA MADRE. La inscripción se encontró en un documento de arcilla del año 2.350 a. C. en Lagash, ciudad-estado Sumeria (posterior Mesopotamia y actual Irak). El rey Urukagina formaliza el primer código jurídico registrado por la historia, una reforma social, que devuelve derechos y libertades a los pobladores de Lagash. Denuncia y elimina los abusos del corrompido poder estatal y eclesiástico. Libera a los ciudadanos encarcelados y protege a los más débiles. La reforma parece indicar una recuperación de un orden social original, más natural y humano.

El vínculo primordial de la especie humana es el lazo que une a la mujer con la criatura, cualidad autorreguladora y función civilizadora de las primeras sociedades humanas, basadas en la ayuda mutua. Deseo y pasión de acompañar, cuidar y complacer al recién nacido, tanto en el desarrollo individual, como en la relación y formación social. Las madres transmitían la vida y la armonía de los fenómenos de la naturaleza.

La humanidad se separa de la dignidad del mundo natural, cuando las hordas de bronce migran, invaden, sustituyen y falsean los horizontales mitos matriarcales en verticales mitologías fundadoras de naciones y religiones. La mitología patriarcal se impuso para encubrir nuestros orígenes filogenéticos.

Zeus ordena a sus hijos que se conviertan en violentas potestades divinas para distribuir privilegios y jerarquías. La dominación por la fuerza bruta, la represión sistemática y la prohibición de la impronta maternal, sustancia emocional de la urdimbre del tejido social dedicado al bienestar, acoraza la sumisión inconsciente o voluntaria mediante el MIEDO. Se organiza la crianza para producir y adiestrar esclavos y guerreros. Un poder fáctico, la VIOLENCIA, sedimenta los antagonismos, el tabú de la sexualidad básica y el sacrificio de los hijos al Padre.

El laberinto de la memoria libera las aguas. Las contradicciones, que sustentan la lineal lógica de justicia bipolar, levantan fronteras. La cíclica espiral, que conjuga la vida, tiende sus puentes en la Naturaleza, desvela la unidad de los contrarios, surgidos de las divisiones primarias que nos alienan. La diferencia constituye nuestra identidad.

 

Todo lo transitorio es solamente un símbolo; lo inalcanzable aquí se encuentra realizado; lo Eterno-Femenino nos atrae adelante”. GOETHE

“La civilización comenzará el día en que la preocupación por el bienestar de los recién nacidos prevalezca sobre cualquier otra consideración”. WILHELM REICH