Sin separación de poderes es imposible acabar con la corrupción

1

La corrupción en España es factor de gobierno.
RLC(20/12/14).

Edición: Juan Antº. Pérez
Locución: David Cabrera y Pedro Gómez
Dirección técnica: Carlos Ferrándiz
Coordinación producción: César Bobadilla

Visite mcrc.es y asóciese al Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional

Radio Libertad Constituyente 2017
diariorc.com mcrc.es

Música: Primer mov. (misterioso), 9ª sinfonía de Bruckner.

Creative Commons License

Este trabajo de Antonio García-Trevijano está protegido bajo licencia Atribución Creative Commons-NonCommercial-NoDerivs 4.0 Internacional Los permisos mas allá del ámbito de esta licencia pueden estar disponibles en https://www.diariorc.com/aviso-legal/

1
Dejar una respuesta

Por favor Conecta para comentar
1 Hilos de comentarios
0 Respuestas a hilos
1 Seguidores
 
Comentario con mas reacciones
Hilo mas comentado
1 Autores de comentarios
Juan Carlos Vázquez Castro Comentaristas mas recientes
  Suscripción  
mas nuevo mas antiguo mas votado
Notificar de
Juan Carlos Vázquez Castro

La causa de la corrupción se encuentra en el sistema proporcional, que hace que los representantes sean los partidos políticos Estatales.

La causa fundamental de la corrupción no se debe a que las listas sean abiertas o cerradas; en ambos casos no se está representando a personas sino a partidos. Con listas abiertas no se eliminaría ni el 1% de la corrupción. Tenemos la experiencia de Italia, donde se impuso este sistema en los años 90, tras el caso Tangentópolis, y solo el 3% de la población hizo uso del mismo. Luego lo volvieron a cambiar y siguen teniendo corrupción.
La causa de la corrupción se encuentra en el sistema proporcional, que hace que los representantes sean los partidos políticos Estatales. Con este sistema, los que salen elegidos no son personas singulares sino partidos. Por ello, la corrupción se sigue dando igual; los elegidos no representan a los ciudadanos ni están sometidos a su control, sino que obedecen órdenes del partido.

El debate que mantuvieron en el siglo XIX John Stuart Mill y Walter Bagehot sigue siendo de total actualidad. Stuart Mill estaba a favor del sistema proporcional, mientras que Bagehot, que estaba en contra, defendió el sistema que ahora impera en Francia, Reino Unido y EE.UU.; un sistema en el que los ciudadanos eligen directamente a sus diputados mediante una circunscripción uninominal.

Pero con el sistema proporcional que continúa en vigor, no hay representantes de los electores, sino políticos de partido que obedecen la disciplina del partido. Si un diputado no representase bien a los electores de su distrito uninominal, o si se corrompiese, los electores dejarían de votarlo. Pero con el sistema proporcional partitocrático, si un diputado se porta mal, da igual; sigue perteneciendo al partido y el partido puede salvarlo.