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sábado 3 enero 2026
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Hazmerreír europeo

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La lucha contra la piratería digital emprendida por el Gobierno ha recibido un duro golpe con el abordaje a la web que daba cuenta oficial de la inauguración de la presidencia de turno de la UE. Los hackers que han insertado la foto de Mr. Bean en lugar de la de Zapatero han trastocado el anuncio de tan magno acontecimiento en una humorada. Pero la ridiculización de la capacidad del presidente español para surcar la crisis e indicar el rumbo europeo no sólo procede de unos zascandiles interneteros, sino también de la prensa económica más acreditada. Financial Times y The Economist se mofan abiertamente del provisional liderazgo de un país que no atisba la salida de la recesión.   Zapatero ha respondido a las burlas británicas con la siguiente ocurrencia: “es como si el Reino Unido no pudiera hablar del sistema financiero por el shock sufrido por la City”. Y para disipar las dudas acerca de nuestra pericia, el Jefe del Ejecutivo, avalado por los consejos de sabios tan reputados como Felipe González y Pedro Solbes, ha recordado el milagroso crecimiento económico acaecido en suelo español durante los últimos treinta años.   Todo hombre es capaz de hacer un beneficio a otro hombre; pero el que contribuye a la felicidad de un pueblo entero es semejante a los dioses. Zapatero no se conforma con procurar el bien de los españoles, sino que aun en contra de los intereses de éstos, propone (cuando el déficit español está cerca de triplicar lo permitido en el Pacto de Estabilidad de la UE) en la “Estrategia Económica 2020”, fijar sanciones para los países que no cumplan con los objetivos comunitarios. Y es que, como decía Hölderling, el hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona.   Zapatero califica de “insólito” que pueda ponerse en duda que España, durante su presidencia de turno, pueda abanderar la recuperación económica. A fin de cuentas, dice el presidente, sin la menor intención de bromear, “atravesamos una recesión económica de la que estamos prácticamente a punto de salir, si es que no hemos salido ya”. El espíritu de este mensaje post-navideño hace recordar aquella cubierta de un álbum de “Supertramp”, donde aparecía un bañista tumbado en una hamaca bajo una sombrilla; a su alrededor se veía una especie de paisaje post-nuclear. Y sobreimpreso, el título rezaba así: CRISIS, WHAT CRISIS?     "A pure theory of democracy"     Publicada la traducción inglesa de "Frente a la gran mentira"

Sistema electoral y autogobierno

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Sistema electoral y autogobierno, en Libertad Digital "José Bono ha abierto el debate sobre la Ley Electoral. ¡Ya era hora! El peso del electorado en la actual ley no va mucho más allá del que tienen los ciudadanos de muchos países donde impera el autoritarismo. En la España actual, los sujetos que se hacen con el control de los partidos políticos manejan el sistema democrático a su antojo gracias a la Ley Electoral. Los representante lo son de sus partidos y no de sus electores. La ciudadanía desconfía cada vez más de estos vendemantas profesionales, pero a ellos les importa bastante poco. Lo único que cuenta es que el líder del partido confíe en ellos, y para el líder lo único importante es que la ley siga como está."

Navidad 2009

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    Queridos amigos: El diario suspende su publicación hasta el once de enero. Un año más de lucha encaminada a traer a España la libertad política. Gracias a todos.

Omnibus

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En el ómnibus legislativo todo cabe. En un Estado de poderes inseparados, sin un legislativo que represente mayoritariamente a los ciudadanos, la concreción de la norma se somete irremisiblemente a las necesidades del partido en su cuota de poder proporcional. La indispensable concatenación entre necesidad social de la norma, propuesta al representante, elevación por parte de éste a la asamblea legislativa, aprobación y posterior aplicación judicial independiente resulta del todo imposible. Más que de Ley Ómnibus, debería hablarse de totum revolutum, ya que la aprobada por el Congreso el 17 de Diciembre último modifica nada menos que 47 leyes estatales, 116 decretos leyes y normas autonómicas y municipales, y eliminará 16 regímenes de autorización previa de sectores tan dispares como el de la energía, el transporte, las comunicaciones, la agricultura y la sanidad pretendiendo nada menos que así, de golpe y plumazo la liberación del sector servicios. Sin embargo resulta imposible liberalizar uniformando legislativamente dada la necesidad de detalle que precisa cada acción humana y que, en el ámbito legislativo tan sólo se puede traducir en norma eficazmente mediante un sistema de representantes que puedan recoger de manera eficaz esa información tan dispersa socialmente como difícilmente articulable. Sólo la representación mayoritaria por distritos electorales uninominales relativamente pequeños puede realizar tal función, ya que la representación proporcional en listas de partido impide inevitablemente que tal transmisión de la información útil se lleve a efecto. La “Ley Ómnibus” es buen ejemplo de ello tanto en su contenido material, como en la postura ante ella de los supuestos “legisladores” que se traduce en simple interés partidista.   Por eso mientras el PSOE arguye como motivo de la correosa norma la necesidad de adaptación de la legislación nacional a las directivas comunitarias, el PP, a través de su diputado D. Celso Delgado subrayó la falta de consenso de la norma criticando que no era necesario que el sector del transporte fuera incluido en el ámbito de aplicación de la Directiva de Comunitaria de Servicios. Arrimando el ascua a su sardina, el diputado de CIU D. José Sánchez Llibre mostró también su disconformidad por considerar que se invadían competencias comunitarias, lo que se apresuró a suscribir desde el PNV el diputado D. Emilio Olabarría. La ausencia de verdaderos representantes que legislen y de justicia separada hacen imposible que una sola ley de tal heterogeneidad y amplitud cumpla un objetivo tan ambicioso como el que se refiere en su exposición de motivos: Impulsar la creación de empresas, la competencia y la internacionalización de las pymes en el sector servicios, que representa el 66% del producto interior bruto y del empleo en España.

Azar e inteligencia

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Turtles all the way down (foto: zachstern) Azar e inteligencia Los griegos ya intuían que ni los dioses ni los hombres habían creado el cosmos o ese orden de todas las cosas que “siempre ha sido, es y será un fuego eterno que se inflama en parte y se apaga en parte” (Heráclito). Siglos más tarde, otro sabio, Spinoza, señaló que todas las calificaciones morales acerca de la realidad y las consideraciones finalistas son puros antropomorfismos: el mundo es un teorema infinito que se desarrolla con necesidad absoluta y ciega.   Nos queremos necesarios, inevitables y ordenados desde siempre. Y todas las religiones, varias corrientes filosóficas y una parte de la ciencia no han dejado de hacer el heroico esfuerzo de negar la propia contingencia de la humanidad. Pero el darwinismo vino a sellar las consecuencias que se derivaron de la revolución copernicana: el hombre sabe que está solo en la inmensidad indiferente del Universo, habitando un minúsculo planeta del que ha emergido por azar, porque aunque éste está excluido por definición del universo de Laplace, el puro azar es el fundamento del prodigioso edificio de la evolución. Y a escala microscópica existe, enraizada en la estructura cuántica de la misma materia, una fuente de incerteza más radical aún que el azar, un principio de incertidumbre que no llegaba a ser enteramente admitido por físicos tan grandes como Einstein, que decía no poder aceptar que Dios jugase a los dados.   Volviendo a Darwin, éste se mostraba reacio a utilizar la palabra evolución debido a sus engañosas connotaciones de progreso o mejora, cuando realmente lo que prima en el cambio orgánico es una mayor adaptación a un medio ambiente que favorece en determinados periodos una línea de mutaciones. Si la catástrofe augurada por los que alertan del cúmulo de CO2 en la atmósfera, del aumento de la población mundial o de otros grandes peligros, se hiciera realidad, de poco le serviría al hombre su inteligencia o superioridad evolutiva frente a la capacidad de supervivencia de la tortuga, cuya estupidez le ha permitido permanecer como especie más de doscientos millones de años sobre la tierra.

Mensaje universal

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Que entre los romanos existieran delitos inexpiables podría relacionarse con la conversión de Constantino. En todo caso, acogerse a sagrado o a la Iglesia era un camino que no sólo transitaban los malhechores furibundos sino también aquellos que, haciéndose clérigos, se libraban de sus deudas o de pagar tributos. Los monjes que dejaban la vida normal, buscando en Dios su máxima realización personal, son hoy artistas, políticos y ejecutivos, dispuestos a sacrificar lo que sea a su carrera. Estando unida la idea de “progreso” al concepto de las escaleras de mano (la escala de Jacob) no es raro que abunden los trepadores hacia el cielo del “triunfo” material.   Leibniz pone a salvo la justicia divina y reivindica la bondad de Dios, que sólo permite el mal porque la armonía universal exige su presencia, como en la pintura la luz es evidenciada por la sombra o en la música la consonancia es mucho más apreciada por medio de las disonancias. Pero el mejor de los mundos posibles está más cerca de la guerra de todos contra todos que Hobbes consideraba el estado natural del hombre. El “caballero de la fe”, que era como llamaba Kierkegaard al cristiano de nuestro tiempo, tiene enormes dificultades para cumplir con el imperativo de amar al prójimo en un mundo donde lo corriente no es la mano tendida y el gesto fraternal sino la hostilidad, el cinismo y la indiferencia por todo lo que no afecte directamente a nuestros intereses. Pues bien, en lo que atañe a éstos, las autoridades eclesiásticas españolas ponen el grito en el cielo por el aborto y la desnaturalización del matrimonio, pero en realidad la opresión que sufre la maternidad y la familia radica fundamentalmente en la imposibilidad de satisfacer esa vocación que tienen una mayoría de mujeres y hombres, por falta de medios económicos.   La actitud de aceptar el mundo tal como es, negándose a incrementar su dolor, pero consintiendo en sufrir individualmente el mal que contiene no debería tener un equivalente colectivo en la resignación ante un Poder despótico. Si el puente que conducía a la política, desde la religión, en los siglos XVI y XVII era la teología neotomista, y en el siglo XX, el que llevó al totalitarismo, consistió en una ideología pseudocientífica que pretendía ser una ciencia universal de la historia y la sociedad, ahora, el camino que podemos emprender es el que va desde la teoría pura de la República Constitucional a la conquista efectiva de la libertad política.     "A pure theory of democracy"     Publicada la traducción inglesa de "Frente a la gran mentira"

La nueva burbuja

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Las ayudas desmedidas para salvar al sector financiero del desastre ocasionado por la grandiosa burbuja creada por él mismo (denominada burbuja inmobiliaria por los medios convencionales) con ayuda de los Estados, el papel adoptado por los Gobiernos como prestamistas de última instancia y los gastos realizados para reactivar la actividad económica deteriorada por aquélla, han supuesto un incremento de la deuda pública de los Estados industrializados hasta niveles desconocidos hasta ahora.   En este ambiente, otra Agencia de calificación de riesgos, en esta caso la británica Moody’s, ha clasificado a España como el país avanzado con más riesgo financiero para 2010, liderando el “índice de miseria” (déficit fiscal + tasa de paro), por delante de países con graves problemas financieros, como Letonia, Lituania, Irlanda o Grecia. Por si fuera poco el banco inversor suizo Credit Suisse ha situado a España como la sexta economía más vulnerable de las 43 analizadas (*). En esta lista países como Egipto, Ucrania o Kazajstán son países más seguros para invertir que España.   Los informes de estas Agencias, que han quedado en entredicho después de sus desastrosas predicciones y calificaciones en la reciente crisis financiera internacional, son tenidos en cuenta por los inversores financieros, esos compradores de títulos de deuda pública cuyos “animal spirits” (energía mental, fuerza vital) se ven influenciados por intuiciones y sutiles confianzas, lejos de esas expectativas racionales que presuntamente guían las acciones de los operadores económicos.   El mercado de emisiones de Deuda se está complicando a marchas forzadas y en cualquier momento puede suceder un colapso. Este mercado está dominado por USA, Japón y Alemania que tienen asegurada su preferencia mientras que los demás se tienen que repartir el resto. Para el año 2010 se esperan grandes emisiones de deuda pública de esos tres países. Y además, a modo de ejemplo, tenemos al Estado francés que piensa lanzar “el gran crédito” para mejorar su productividad por valor de 60.000 M€ y el Estado español que prevé emitir alrededor de 211.500 millones de euros (necesarios para refinanciar los vencimientos de Deuda en el año y para captar recursos que cubran las nuevas necesidades financieras).   Hay exceso de Deuda Pública y los emisores calificados como débiles tendrán problemas, como ha sucedido con Letonia incapaz de colocar toda su Deuda emitida y está sucediendo con España cuyas emisiones son adquiridas mayoritariamente por las instituciones       financieras       interiores     en detrimento de la concesión de créditos a las empresas y ciudadanos corrientes (efecto "crowding out"). El fantasma de la burbuja de la deuda acecha y aquí, mientras tanto, se presenta un informe, el Informe Económico del Presidente, a semejanza de lo que hace el presidente de Estados Unidos (como si este demócrata tuviese algo que ver con aquel hijo de la partitocracia), en el que se nos narra la situación económica del “País de Nunca Jamás”.

Justicia amedrentada

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  Justicia amedrentada Las cuatro Jueces de Familia de Sevilla han apoyado públicamente a su compañero D. Francisco Serrano declarando que las críticas contra él vertidas desde el Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial son un simple intento de amedrentarle y comprometen su derecho a la sana crítica. La indignación de las cuatro jueces expresada a la agencia EFE en un comunicado se subraya porque tales opiniones se emitan “por quien mejor conoce la problemática”.   El Juez Serrano ha lamentado varias veces que los estudios y estadística ofrecida por el Observatorio de Violencia de Género se realicen siempre conforme a las sentencias condenatorias dictadas, sin tomar en consideración en modo alguno las denuncias que se archivan. El lunes de la semana pasada dicho Observatorio respondió con otro comunicado que los análisis del magistrado “carecen de rigor” y resultan “inadmisibles”, amenazándole directamente con un preaviso poco menos que garzónico consistente en que tal manifestación de inadmisibilidad se efectuaba “sin perjuicio de las posibles responsabilidades que pudieran derivarse”.   Ahora las jueces de Familia de Sevilla responden que cualquier ley, informe del CGPJ o sentencia puede ser objeto de “crítica constructiva y razonada” y que el Observatorio de Violencia de Género “debe ser consciente de que hace una función pública y que puede ser sometido a la crítica” y que por ello sus manifestaciones públicas contra Serrano “suenan a amedrentamiento”. El Juez, que también ha llamado la atención en otras ocasiones sobre el gran número de denuncias falsas que favorece la Ley Integral contra la Violencia de Género, refleja en sus declaraciones según las togadas “algo que los jueces vemos todos los días, porque no siempre el malo es el padre o la madre, sino que en la vida real cada caso es diferente”.   El reproche al Juez Serrano sería anecdótico o esperado incluso si proviniera del cuerpo legislativo que aprueba la norma, pero que lo efectúe el propio CGPJ pone de manifiesto tanto el carácter político de su composición y actuación como su función de servir de control remoto sobre el mundo judicial de esos criterios coyunturales y tan poco objetivos como son la políticas de partido traducidas en moda legislativa. Esa inseparación de poderes que, en este particular caso concreto, supone que cualquier operador jurídico o asociación que quiera pronunciarse sobre el asunto se encuentre ya preavisado de ser borrado del mapa.

Concentración televisiva

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El televidente se siente tan atraído por las emanaciones catódicas como una planta por un rayo de luz en una habitación oscura. La audiencia ha convertido a los que se han hecho famosos, únicamente por aparecer en la televisión, en la élite de la vulgaridad; recurriendo a la psicología de masas, no sería difícil explicar que lo que se valora en aquéllos es precisamente que sean tan mediocres como el resto, pudiendo así, los telespectadores, como narcisos contemporáneos, admirarse a sí mismos.   En esta usura de la autocomplacencia, no se duda en conceder caprichos a la vanidad y en desatar la libido del yo. La sobria autenticidad no tiene cabida, puesto que todo es exageración y gesticulación de los que son mascarones de proa de sí mismos. La obsesión neurótica por conocer y desvelar la cruda intimidad de unos cuantos personajes de pacotilla es ese derecho al deshonor del que ya decía Dostoievski que estamos siempre seguros, al ofrecérselo a los hombres, de verlos precipitarse hacia él.   Pero el hedor de la inmundicia rosácea que desparraman los contenedores televisivos es liviano si lo comparamos con el que despide la manipulación informativa y la obscena propaganda que llevan a cabo los distintos canales al servicio del Régimen. Y ahora, con las anunciadas concentraciones, ya ni siquiera está garantizada la “pluralidad” de voces en un mismo concierto oligárquico del que dan fe esas tertulias donde los participantes, sin liberarse ni un solo instante de su camisa de fuerza ideológica, tratan de probar que la charlatanería es la mitad en el arte de medrar.   Con el colapso financiero y la crisis económica haciendo de la necesidad virtud, mastodontes como Telecinco y Cuatro, La Sexta y Antena 3, cuyas direcciones parecían irreconciliables, se han agrupado para acercarse juntos al gran pesebre de la publicidad que les ha instalado graciosamente el señor Rodríguez Zapatero, que, si bien, en un alarde de boba cursilería, dijo que la tierra no pertenece a nadie salvo al viento, no está dispuesto a ser tan generoso con la propiedad e influencia sobre las grandes cadenas de televisión.   Los capitostes de La Sexta, señores Roures y Lara, podrían llegar también a un acuerdo respecto a sus cabeceras periodísticas, fusionando la demagogia izquierdista de Público con la demagogia derechista de La Razón. En cuanto al “progresismo” prisaico de Cuatro y el “regresismo” berlusconiano de Telecinco, tampoco puede descartarse una fructífera unión entre El País y El Mundo, o entre Pedro J y Cebrián: tan parecidos en el fondo.

La sombra de Hitchcock

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El sentimiento de lo absurdo brota del choque de ciertos hechos y acciones con una realidad insuperable. El cine de Hitchcock, ya desde sus primeras películas inglesas, presenta situaciones extrañísimas, con porosas fronteras entre el Bien y el Mal: criminales vulnerables que provocan nuestra compasión, héroes que repelen, amenazas que provienen de los que quieren protegernos, una justicia radicalmente injusta, desdoblamientos de personalidad; y el “wrong man” o el “falso culpable”, perseguidos por la policía que los confunde con asesinos o ladrones: el equívoco por antonomasia en su filmografía. Esta desorientación de unos seres indefensos ante un mundo opaco y laberíntico nos traslada al territorio de las pesadillas kafkianas, con la viva representación del paso cotidiano de la esperanza y la lucidez a la angustia y la ceguera. En The trouble with Harry hallamos la coherencia humorística de lo absurdo, que Kafka expresó con el chiste del loco que pescaba en una bañera, al que un psiquiatra de mente abierta preguntó si picaban, obteniendo una respuesta impecable: “Claro que no, imbécil, esto es una bañera”. No sólo Kafka sino otros grandes novelistas de la Europa Central, cuya invención formal es de una modernidad apabullante (Musil, Broch) fueron, sin embargo, extremadamente críticos con las ilusiones y regresiones de la modernización de nuestra época. Al igual que esos creadores, Alfred Hitchcock quiso “rasgar la cortina” de los estereotipos, acuñaciones y certezas que nos envuelven, introduciendo paradojas, ambigüedades e interrogantes en nuestra habitual interpretación de las cosas. Más que asestarnos verdades deseaba atraparnos en una red de dudas.   El rostro seductor de Cary Grant proyectó, de forma inigualable, la sombra de la sospecha, llevando una bandeja con un vaso de leche de una blancura inquietante; mientras en Notorious (Encadenados) exhibió la máscara de un cínico que, con la sordidez del más alto sentido del deber, es capaz de arrojar a la mujer que ama a los peligrosos brazos de otro hombre. En cambio, el semblante atormentado de Montgomery Clift era ideal para expresar el dilema del sacerdote en Yo confieso. Por cierto, los órganos represivos del régimen soviético comprendieron pronto la utilidad que podía reportarles conocer el contenido de las confesiones; así, fueron arrestados muchos curas que se negaban a desvelar el secreto de confesión o a ser confidentes del Comisariado (NKVD).   A lo largo de una fascinante trayectoria, el director mantuvo su desconfianza hacia el poder establecido, el imperio de la ley y el peso de lo simbólico, que borran los rasgos de la sociedad instituyente y reducen la sociedad instituida a una colección de reglas muertas a las que el sujeto debe someterse para ser “estructurado”, hundiéndose en la pasividad y en la impotencia.

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