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miércoles 14 enero 2026
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Puesto informativo en Málaga

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El pasado sábado 14 de Abril, varios repúblicos de Málaga montamos un puesto informativo en el centro de la capital, en el Paseo del Parque, uno de los puntos más concurridos de la ciudad. Llegamos al lugar sobre las 11:30, descargamos todos los bultos y buscamos la mejor posición para que un mayor número de transeúntes pudiesen toparse con nuestras pancartas. Colocamos los dípticos (disponibles en mcrc.es, modelos azul y marrón, que muy amablemente Sergio, de Madrid, nos había enviado) y las tarjetas de contacto; también un par de libros de Trevijano a modo de muestra, ya que aún no conocemos el tipo de permisos que necesitamos para poder vender. Acudimos un total de 3 personas: Adrián Peña y servidor, Alejandro Villalba, estuvimos desde el principio, y Juan Manuel Núñez se unió a la acción a las 17:00. Permanecimos allí durante casi 8 horas, hasta las 19:00, cuando finalizaba el permiso del ayuntamiento.
Anécdotas
  • Aunque el cielo estaba despejado, el viento convirtió la mitad de la jornada en un suplicio: dípticos y tarjetas volando, cartel y caballete más tiempo en el suelo que cumpliendo su función y pancartas que aspiraban a ser velas de un galeón. Un horror. Esto limitó la forma en que tuvimos que montarlo todo. Para la próxima vez, iremos preparados para sortear este tipo de obstáculos. Habría sido de gran ayuda contar con más manos.
  • Si bien es cierto que las personas que pasaron por delante de nuestra mesa fueron incontables, la mayoría no eran españoles. Esto fue un fallo imprevisto por nuestra parte. Como es de sobra conocido, una gran parte de la economía malagueña se basa en el turismo y estando tan cerca del puerto era lógico que una gran parte de la gente no iba a saber leer nuestros carteles. Ya hemos pensado en mejores ubicaciones para las próximas veces.
  • Se acercaron muy pocas personas a preguntar, aunque sí nos fijamos en que la mayoría de los que pasaban junto a nosotros leían la pancarta. Entre los interesados hubo un señor que se autocalificaba republicano, a quien explicamos nuestras ideas y le dimos información y referencias de libros; un muchacho muy joven que mostraba su conformidad mientras pasaba por delante, a quien interpelamos y dimos información; un grupo de hombres jóvenes conocidos nuestros; un par de muchachos con quien tuvimos un breve debate, etc.
  • Varias personas mayores nos increparon, el caso más destacable fue el de una señora de unos 60 años, acompañada de su marido, la cual se detuvo delante nuestra, leyó la palabra “república” y se puso hecha una fiera, hasta el punto de dar un paso al frente a modo de amenaza contra mi persona, sin haber intercambiado palabra alguna. En nuestra experiencia, dado el carácter de los ancianos malagueños en general, llegar a ese sector de la población es imposible. Al menos mediante este tipo de acciones. Los jóvenes entre 20 y 40 son mucho más abiertos y permeables.
Ha sido una gran experiencia de la que hemos aprendido algunas cosas, cada vez seremos más eficientes.
Dentro de 2 semanas planeamos colocar otra mesa en la Facultad de Derecho, el mismo día en que se celebra un acto conmemorativo de la Constitución al que acuden “importantes” ponentes. Merecerá la pena ver semejante contraste.
¡Adelante repúblicos! ¡Somos la acción!
Alejandro Villalba

La OTAN

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IU pidió el NO a la permanencia de España en la OTAN durante el referendum plebiscitario del 12 de marzo de 1986.

-Fuentes del audio:

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2015-12-06-critica-a-propuestas-reforma-audios-mp3_rf_9614634_1.html
Música: “La Justa” de las Ensaladas de Mateo Flecha (el viejo) (Prades 1841-Valencia 1553)
Locución: Antº Gª-Trevijano (Granada 1927-Madrid 2018).

Producido y realizado por el MCRC

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El Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional es una asociación cultural y prepolítica.

RLC 2018
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Bonobos

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El “New York Times”, esa gran obra de cultura y adelanto del mexicano Slim, pone sobre el tapete el último grito socialdemócrata de la humanidad: “¿Los chimpancés deben ser considerados personas?”

Dos chimpancés cautivos, Kiko y Tommy, viven privados de la compañía de otros chimpancés. Según la Universidad de Nueva York, tienen derecho a ser libres, pero la ley americana sólo distingue entre “persona” y “cosa”.

¿Por qué alguien podría pensar que sólo los humanos pueden ser personas?

Dotemos, pues, de personalidad jurídica a Kiko y Tommy, con derecho a la libertad, y por tanto, a la propiedad, y desde luego, a la libre expresión o asociación, así como a la representación o participación política.

Oí el otro día al fotógrafo Paco Aletta referir el caso de los bonobos, que habrían encontrado en el Congo “la sombra del plátano sonante”, que decía el cubano José María Heredia, añorando la verdadera fruta del Paraíso, que, como todo el mundo sabe, estuvo en Cuba, donde bastaba, según Lezama, el aroma de un gramo de pulpa para colmar la noche de una doncella.

Los bonobos del Congo viven tan bien que han cambiado su comportamiento: al carecer de enemigos exteriores, prescindieron de la defensa del macho protector, que ha desaparecido, y la abundancia de comida los tiene consagrados al tedio del amor libre, lo cual llevaba a Aletta a concluir que socialdemocracia y feminismo pertenecen al mismo fenómeno occidental (¡la granja europea de Jean Clair!), tan natural y biológico como el de los bonobos congoleños.

Je suis bonobo!

La humanización del chimpancé emprendida por el “Times” de Slim lo hace a uno ver en Slim a don Eduardo José Federico Francisco María de Constantinopla Gamir y Pavessio de Molina-Martell, marqués de Martell, y para sus íntimos, Pitito, gran señor de la Gauche Divine de Bocaccio, y que una noche entró al “Royalty Theatre”, ya empezado “Oh Calcutta!”, con sus monos diletantes y un traje de cascabeles y paralizó el espectáculo.

Nosotros los mortales

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En la escuela, los niños eligen anualmente un delegado de clase para que les represente en las reuniones del consejo escolar o en cualquier otra institución educativa superior. Recuerdo perfectamente el proceso de elección, que se hacía a la vista de todo el mundo. Todos podían votar y cualquiera tenía derecho a presentarse como candidato. Dudo que lo hubiéramos aceptado de otra forma. Arrancábamos un trozo de papel y escribíamos un nombre, después alguien recorría los pupitres con una bolsa de tela o una gorra para recoger los votos y finalmente se hacía un recuento a viva voz. El más votado se convertía en el representante de la clase.

El mecanismo podría ser de muchas otras formas, pero ninguna sería más sencilla. Ahora bien, imaginemos una clase en que el profesor nombra a cinco alumnos que él quiera y los invita a salir a la tarima. A continuación, le dice al resto: «hoy vamos a votar delegado y para ello debéis elegir entre estos cinco niños que están aquí de pie». Los demás arrancan tiras de papel, escriben el nombre de uno de los cinco niños y finalmente se hace el recuento del que sale un vencedor. Pasa un año y, en el curso siguiente, casi todos los alumnos de aquella clase vuelven a coincidir. El primer día se vuelve a organizar la elección de delegado de curso y los niños que fueron candidatos el año anterior vuelven a salir a la tarima. Uno de aquellos cinco se ha cambiado de colegio así que el profesor se reúne con los otros cuatro y les otorga el poder para incorporar a un nuevo candidato. Después de un par de minutos de discusión en voz baja, deciden sacar a la palestra a un niño que les cae bastante bien porque les deja jugar con los muñecos de su colección de Pokemon. Una vez que la clase ya cuenta con sus cinco candidatos, el resto de los niños vuelve a arrancar pedazos de papel para elegir a uno de ellos. Es muy posible que, en el transcurso de aquel año, los candidatos agranden su popularidad y no faltarán amigos que les inviten a jugar a sus videojuegos o que quieran llevárselos a casa para peinar muñecas.

Todo este artificioso arreglo para constituir una entidad escolar básica que ningún padre aceptaría por su insensatez es el que rige el establecimiento de las instituciones políticas en casi todos los países de Europa y América. En un sistema representativo y democrático, el voto es un acuerdo entre personas libres. En cambio, en el ejemplo anterior, el voto es la respuesta resignada a la ansiedad de un grupo privilegiado. Quien detenta privilegios se sostiene en la incertidumbre porque vive al lado de un grupo mucho más numeroso, que tiene una fuerza más que suficiente para aniquilarlo. Por eso, las elecciones organizadas por una oligarquía no son un festival de acuerdos entre representantes y representados sino un mecanismo para sondear el aguante del pueblo y por lo tanto tienen mucho en común con un referéndum organizado por un dictador.

La lucha por una verdadera representación política se traduce en algo tan simple como permitir que cualquier alumno pueda ser delegado de clase. Sin embargo, la vida política publicada genera una parafernalia tan apabullante de debates televisivos, noticias irrelevantes, formulismos y expresiones sin sentido, que la claridad de nuestros problemas se desvanece. El monarca de la Edad Media era protegido por el misterio de la religión. Hoy en día nadie está dispuesto a aceptar un gobernante con la garantía de ningún misterio, pero sí con la del sucedáneo de la confusión pública.

En La Flauta Mágica de Mozart y Schikaneder se oye una idea extraña en el género operístico. El coro canta al final del primer acto, a punto de producirse el rito iniciático: «Cuando la virtud y la justicia rocíen con gloria el largo camino, entonces la Tierra se convertirá en un paraíso y los mortales igualarán a los dioses». El que canta es un grupo de personas cuya ambición es el conocimiento y la verdad, que son los caminos para convertirse en un dios. Pero es que estas palabras no son un capricho poético. Cuando un periodista escribe «la democracia se hace grande en base al reconocimiento del otro» se trata de un capricho poético de la más baja estofa y afortunadamente aquí se trata de algo muy diferente. La mentira tiene la intención de proteger a quien miente contra un poder superior. Da igual quién la ejerza, quien miente pasa a una posición de inferioridad: el gobernante miente a la multitud que podría acabar con él, el periodista miente para no perder su trabajo, el hijo adolescente miente por la preocupación de su madre, el marido miente a su mujer, el contribuyente al encuestador. El que miente tiene miedo porque respeta el poder o los caprichos de los otros, lo hace para defenderse de personas o instituciones que dominan su voluntad y su pensamiento, que pueden ejercer represalias sobre todo aquel que no se someta a ciertas ideas y costumbres. Con la mentira uno no solo es inferior, sino que exhibe y acepta su inferioridad. Por el contrario, quien dice la verdad en una situación comprometida es valiente porque está dispuesto a asumir las represalias. Más allá de la valentía, el uso intransigente de la verdad proviene de la conciencia de que no hay un poder superior porque ninguno de los agravios que la verdad trae consigo constituye un verdadero daño. En ese caso, la valentía ni siquiera es ya necesaria.

El filósofo político García-Trevijano conoció a los autores del cambio de régimen y comprobó que los mejores de ellos tan solo eran tipos dominados por ambiciones ordinarias que vivieron atados a su inferioridad comprando pedazos de privilegio a cambio de la potestad sobre sí mismos. Las instituciones creadas sobre esa compraventa son el producto del miedo de los oligarcas, pero la democracia no pasa por el miedo de una minoría sino por la indignación de la mayoría. Hoy, bajo una indignación fingida, es la mayoría la que tiene miedo, teme a sus propios pensamientos, calcula sus palabras para no perder su posición por pequeña que sea y los que no tienen posición que perder evitan la verdad para no quedarse sin amigos. Es la vida sometida al tirano más incompetente que es uno mismo.

Diferencia entre federalismo y Estado federal

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Origen de la confusión del PSOE entre federalismo y Estado federal.

-Fuentes del audio-

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2015-12-06-critica-a-propuestas-reforma-audios-mp3_rf_9614634_1.html
Música: “La Justa” de las Ensaladas de Mateo Flecha (el viejo) (Prades 1841-Valencia 1553)
Locución: Antº Gª-Trevijano (Granada 1927-Madrid 2018).

Producido y realizado por el MCRC

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El Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional es una asociación cultural y prepolítica.

RLC 2018
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La política es una síntesis

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Los jefes de partido utilizan la palabra política en plural para dar apariencia de pluralidad.

-Fuentes del audio-

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2015-12-06-critica-a-propuestas-reforma-audios-mp3_rf_9614634_1.html
Música: “La Justa” de las Ensaladas de Mateo Flecha (el viejo) (Prades 1841-Valencia 1553)
Locución: Antº Gª-Trevijano (Granada 1927-Madrid 2018).

Producido y realizado por el MCRC

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Representación, separación de poderes e independencia judicial

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Si los legisladores fueran auténticos representantes de la ciudadanía, las leyes que éstos propusieran y aprobaran responderían eficazmente a las necesidades sociales. La demanda social de regulación de nuevas situaciones antes inexistentes se plasmaría en la propuesta legislativa correspondiente, cubriendo el vacío legal. En el Estado de Partidos, donde éstos son los únicos agentes políticos, la producción normativa se caracteriza por la extravagancia ideológica del postmodernismo, obedeciendo sólo a razones particulares de casta política como la permanencia en el poder, el impacto mediático o la simple originalidad en la resolución de conflictos.

Las sentencias que dictan los Juzgados y Tribunales inseparados de ese poder político adolecen de la correlativa extravagancia, siendo como son en muchas ocasiones la simple consecuencia de la norma en vigor, por mucho que luego escandalicen a la opinión pública. Si el control político del funcionamiento de la Justicia como mero departamento administrativo del poder resulta evidente y fácilmente demostrable por grosero e indisimulado, los efectos de la ausencia de representación en la producción normativa son igualmente perniciosos. Sin auténtica representación, la cadena de lo legal y lo justo se rompe irremisiblemente.

Cuando las cámaras legislativas representan a los partidos y no a los ciudadanos, su producción normativa obedece tan sólo a los intereses ideológicos de aquellos, dejando sin respuesta jurídica las necesidades sociales. Entonces el Derecho y la sociedad corren caminos no sólo dispares, sino opuestos, debido a la propia naturaleza coactiva de la Ley positiva. Leyes absurdas o contrarias a los más básicos principios generales del Derecho se interpretan al hilo de una Jurisprudencia servil y dependiente, que necesita retorcer la letra y el espíritu de la norma para darles validez o aún su posible aplicación, siempre mirando y buscando el aplauso de la mayoría de turno.

Desde Estatutos de Autonomía imposibles hasta la lesión del principio básico de igualdad por razón de sexo a la hora de castigar el crimen representan una voluntad ideológica, la partidista, ajena a necesidades sociales claras ya que, por su propia irrepresentatividad, los legisladores carecen de la información eficiente siquiera para intuirlas. Por la misma razón, las lagunas legales son la regla y no la excepción, siendo especialmente apreciables en el ámbito de las nuevas tecnologías, donde esa información imprescindible se genera a una velocidad de vértigo, es difícilmente articulable y notablemente más dispersa.

Si perdemos la capacidad para sobrecogernos cuando el analfabetismo de los gobernantes de esta monarquía de partidos es seguido por una entusiasta salva de aplausos de un público entregado, todo habrá acabado. Pero si además la farfulla analfabeta del iluminado o iluminada, por utilizar la dualidad políticamente correcta, atenta directamente contra los más básicos principios que el ordenamiento jurídico establece para la protección de las mínimas garantías personales y permanecemos callados, seremos no ya cómplices o encubridores, sino autores por omisión.

Troya

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Ahora que arde Troya y la derecha corre a refugiarse en Ciudadanos, hay que decir que Rivera, con su constitucionalismo, es Anne Sexton proponiendo hacer árboles con la madera de los muebles viejos.

Troya arde porque entre sus muros constitucionales trotan diecisiete caballos de Troya, uno más de los que tuvo Cortés para conquistar el imperio azteca. Troya surgió de la ficción interesada (consenso) de que las partes (diecisiete) constituyen el todo. Troya carece de representación (anulada por el sistema proporcional), y por tanto, de nación política: la fuerza centrípeta de los diecisiete caballos descuartiza la unidad constituyente. Lo demás es lo que vemos.

Vemos a Rajoy elogiar (“modélica”) a Alemania, (la madre de todos los Estados de Partidos) por lo de Cataluña, y lleva razón en lo que le toca, que es la defensa a muerte del sistema que a él le da de comer y cuyo teórico, Gerhard Leibholz, nos vendió como la superación definitiva del tiquismiquis de Montesquieu: la integración de las masas en el Estado.

Los padres fundadores de América tuvieron la grandeza de reconocer el fracaso de su Constitución confederal del 78, e hicieron la Constitución federal del 87, que supuso la invención de la “democracia representativa”. No será así en España, ya con las llamas troyanas en el portal, y el descalzaperros catalán es irreversible. Lo fue desde el principio, dueño aquel caballo de las cebaderas (educación y medios de comunicación) de la hegemonía cultural para el separatismo. De ahí todos los paripés: el paripé del 155 (“cuyo arte estriba en saber no usarlo”, decían en el 81 los juriconsultos cursis), un artículo de “camouflage”, en lugar del 116, que era lo serio; el paripé de los espías-“enredas” (“la fregona está en el cubo”); y el paripé del gobierno de frau Merkel (¡doña Angelita la pastelera!) para arrebatar a los jueces lo que son “business” de los políticos, entre ellos, naturalmente, Puigdemont, el árbol que cobra por no dejar ver el bosque.

En la biblioteca con Trevijano, Política y Derecho

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En el programa de hoy ha intervenido D. Alberto Iturralde.

En la técnica han colaborado Helena Bazán y Juan Manuel Pena.

Un partido estatal es una corrupción

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Los partidos estatales alaban el mito de la Transición, gracias al régimen del 78 son los dueños del Estado español.

-Fuentes del audio-

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2015-12-06-critica-a-propuestas-reforma-audios-mp3_rf_9614634_1.html
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