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miércoles 14 enero 2026
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Precepto constitucional

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Un juez de primera instancia debe tener autoridad como para parar una Ley que considere va en contra de la Constitución.

-Fuentes del audio:

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2013-31-01-crisis-estado-crisis-la-audios-mp3_rf_1752434_1.html
Música: Preludio de la suite para violonchello BWV 1011 de J.S.Bach (Eisenach1685-Leipzig1750)
Locución: Antº Gª-Trevijano (Granada 1927-Madrid 2018).

Producido y realizado por el MCRC

Independencia para la autoridad judicial

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Los jueces deben tener la autoridad que les da su independencia

-Fuentes del audio:

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2013-31-01-crisis-estado-crisis-la-audios-mp3_rf_1752434_1.html
Música: Preludio de la suite para violonchello BWV 1011 de J.S.Bach (Eisenach1685-Leipzig1750)
Locución: Antº Gª-Trevijano (Granada 1927-Madrid 2018).

Producido y realizado por el MCRC

Partidocracia e IRPF

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Es tiempo retratarse tributariamente. Y mientras que, como cada año, Iglesia y Organizaciones Notoriamente Gubernamentales mendigan su asignación anual solicitando que marquemos la correspondiente casilla de nuestra declaración de la renta, los partidos políticos y sindicatos de estado imponen su presencia en los criterios de Justicia Tributaria rectores de este impuesto.

Por gracia del artículo 61 bis de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (LIRPF), al lado de las reducciones de la base liquidable por aportaciones a planes de pensiones, a sistemas de previsión social constituidos a favor de personas con discapacidad o por pago de pensiones alimenticias y compensatorias recogidas en resolución judicial, nos encontramos con que podemos deducirnos con un tope de 600 euros las cantidades pagadas como cuotas de afiliación y demás aportaciones realizadas por afiliados, adheridos y simpatizantes de los partidos políticos.

La Razón de Estado de los partidos lleva al consenso sobre su preeminencia social y reconocimiento legal como únicos agentes políticos al punto de premiar y fidelizar a quien directamente así lo acepta. La propia existencia de esa deducción reconoce la importancia capital de ese papel exclusivo premiando su sustento económico e igualándolo legalmente en términos de Justicia Tributaria a quien viene obligado a satisfacer unas pensiones a favor de sus hijos, o a asegurarse el futuro tras su retiro.

El IRPF es el impuesto que con intención supuestamente redistributiva directamente grava la renta personal del ciudadano con reflejo de los elementales principios de equidad y Justicia Tributaria, por lo que sus reglas impositivas deben reflejar los criterios básicos de adecuación entre la generación de riqueza y la inversión personal de la misma. Más claro agua.

Si el protagonismo único de los partidos como clase política separada de los votantes tiene su reflejo en la forma en que la renta personal es gravada por el Estado, la oligárquica presencia de los sindicatos de estado no podía ser menor. Por eso nuestra declaración recoge de la misma forma la reducción en los rendimientos del trabajo de las cuotas satisfechas a los sindicatos, equiparando tal deducción a las aportaciones obligatorias de los profesionales a sus respectivos colegios, sin cuyo abono tienen vedado tal ejercicio profesional y por tanto la generación de renta alguna (artículo 19 LIRPF).

La perpetuación de los partidos y sindicatos en el estado como bien deseado por un poder único e inseparado tiene así su reflejo de trascendencia en las obligaciones tributarias de los ciudadanos, premiando o castigando su grado de participación e integración pacífica en el sistema.

Rusia, Turquía y la guerra perpetua

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En el programa de hoy han intervenido Pedro Gallego y Jesús Murciego.

En la técnica ha colaborado Xabier Bermúdez

La idea de la Separación de Poderes

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A un poder solamente lo frena otro poder.

-Fuentes del audio:

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2013-31-01-crisis-estado-crisis-la-audios-mp3_rf_1752434_1.html
Música: Preludio de la suite para violonchello BWV 1011 de J.S.Bach (Eisenach1685-Leipzig1750)
Locución: Antº Gª-Trevijano (Granada 1927-Madrid 2018).

Producido y realizado por el MCRC

La paradoja del liberalismo

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Dentro de la confusión imperante en nuestros días en lo concerniente a la política, el liberalismo es una de las ideologías más problemáticas en cuanto a su definición. Esto se debe en parte a su longevidad y a su contexto, pues nace a finales del siglo XVIII y atraviesa (y a veces, protagoniza) una serie de períodos convulsos, de cambios estructurales políticos, económicos y sociales. Efectivamente, me refiero a los siglos XIX, XX y lo que llevamos de XXI. La adaptación a la realidad de cada época ha originado que en realidad, existan varios tipos de liberalismo. Aunque podríamos dar una clasificación más detallada, a grandes rasgos podemos distinguir entre tres tipos:

Liberalismo clásico: Fue el dominante durante todo el siglo XIX e inicios del XX.

Liberalismo “progresista-socialdemócrata”: Es el propio de Estados Unidos, que se identifica con el Partido Demócrata.

Liberalismo anarquista o con tendencias anarquistas: Este tipo de liberalismo pretende reducir el tamaño y poder del Estado, e incluso, en algunos casos, abolirlo directamente. Aquí entran los liberales de corte europeo, los minarquistas y los anarco-capitalistas. Éstos últimos son conocidos también como libertarios.

Pese a la trifurcación ofrecida, todos estos tipos de liberalismo tienen un tronco y fundamento común: la libertad individual. De este modo, el liberalismo clásico se centró en homogeneizar y unificar todas las leyes de los territorios gobernados, así como la moneda, el idioma y la administración. Pues para conseguir la igualdad de derechos, requisito indispensable para obtener la libertad individual, era necesario que todos los ciudadanos jugasen con las mismas reglas (administración, moneda, ley), así como obtener unas condiciones básicas y elementales (educación) que saltasen las barreras que evitasen la comunicación, la transmisión de ideas y el comercio (idioma). Y como todos sabemos, atacó también, de forma lenta y progresiva, a todos los estamentos privilegiados (monarquía, aristocracia e Iglesia), pues veía en ellos  elementos de poder que impedían la liberación del individuo.

Por su parte, el liberalismo “progresista-socialdemócrata” se asemeja a la socialdemocracia europea. Parte de la idea de que los ciudadanos deben liberarse también de ciertas fuerzas sociales que lo oprimen, características tradicionales como la familia, la religión, la Nación, etc.

Si la energía no se crea ni se destruye, sino que simplemente se transforma, al poder, en este caso, le ocurrió algo similar. Y es que, ¿qué hicieron estos dos tipos de liberalismo para empequeñecer, y en ocasiones eliminar, a los poderes establecidos? Concentrarlo en un único ente impersonal y superior, inigualable en poder por cualquier ciudadano, crearon así, al Estado moderno. Y esta es la paradoja, para “liberarse” de la opresión de los poderes establecidos, crearon la mayor maquinaria opresora imaginable.

Por ello, quienes continúan con ese fundamento liberal, se han visto obligados a reinventar sus proclamas, naciendo así el liberalismo con tendencias anarquistas. A su vez, todavía hoy siguen existiendo liberales clásicos, como “progresistas-socialdemócratas”, pues creen de verdad que el Estado es una estructura positiva, capaz de liberar al individuo, a golpe de ley, de cualquier peligro, sea éste real o no.

Sin embargo, nosotros sabemos que la libertad, o será colectiva, o no será. Y es que la democracia es el único sistema político que pone a la Nación por encima del Estado.

Zarzuela

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A petición de los productores, que querían arreglar el lío del cine con la Sociedad de Autores, recibió Franco en El Pardo a una comisión de cineros. ¿A qué tantas películas americanas, preguntó el general, que siempre exaltan el divorcio?

Es preciso hacer películas españolas. Dos de Mayo, Cortés… ¿Por qué no llevan al cine la zarzuela “Marina”?

Dicho y hecho.

El Dos de Mayo lo llevaron al cine Garci y Esperanza Aguirre. Con Cortés anda ya dando vueltas Bardem, si, logra descubrir qué país conquistó el extremeño, si México o el Perú. Y de “Marina” se encarga ahora Marañón, que desde el Teatro Real ha absorbido el Teatro de la Zarzuela para hacer Patria con la música española, según el decreto del Espartaco Santoni del gobierno, Méndez de Vigo, en plena disolución nacional.

 La Zarzuela no quería al Real, porque sabe que el Real irá por su dote, un presupuesto pobre, pero honrado, que acabará perdiéndose en el mar de la lírica, como se deduce de la pésima literatura patriótica del decreto zarzuelero.

Es propósito de Méndez y Marañón (ya sin Sagi y Moral, pero con Ciudadanos, que ya tocan pelo en el Patronato) educar a los niños madrileños en el ejemplo de ChapíChueca y Serrano. Enseñar a los niños que Ruperto Chapí llegó a Madrid desde Villena con treinta duros y una onza de oro que su padre, que era barbero, le metió en un baúl, alimentándose de pan y chicharrones hasta el éxito de su “Fantasía morisca”. Recordar a los niños que Federico Chueca era tan progresista que se enamoraba de todo lo moderno: “La bicicleta me volvió loco”, decía en los periódicos, y la usaba, una vez que fue famoso gracias a “La Gran Vía”, para evitar a los pelmazos, pues yendo en bicicleta no tenía que pararse a saludar. Invitar a los niños a amar a los niños como Joaquín Serrano, que tenía un montón, uno por cada obra de éxito, como “La reina mora”, y eso que el maestro Serrano fue un gran perezoso, pero a lo Antoñito López, no a lo Mariano Rajoy.

Qué cosas.

Del parlamentarismo previo a la II Guerra Mundial al actual Estado de partidos

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Tras la 2ª Guerra Mundial se instaura en Europa, excepto en Gran Bretaña, el actual Estado de partidos.

-Fuentes del audio:

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2013-31-01-crisis-estado-crisis-la-audios-mp3_rf_1752434_1.html
Música: Preludio de la suite para violonchello BWV 1011 de J.S.Bach (Eisenach1685-Leipzig1750)
Locución: Antº Gª-Trevijano (Granada 1927-Madrid 2018).

Producido y realizado por el MCRC

Consciencia de la libertad

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La libertad es algo de lo que, como resulta evidente, se ha hablado y escrito mucho a lo largo de los siglos, a partir de la experiencia civilizadora de la humanidad. En el terreno de la filosofía, ha ido asociado con frecuencia este concepto al mundo de las ideas en el sentido platónico y por lo tanto el de los ideales o las idealidades. Por otra parte, la propia limitación expresiva que supone la existencia del lenguaje, en cuanto a la estructuración del intelecto humano, produce que únicamente se pueda pensar o concebir, aquello que permiten las palabras que nos vienen dadas y que sirven para la comunicación entre nosotros. Algo que resulta del interés (inter-esse, entre seres) y que permite intuir el propio origen de la Libertad.

Es pertinente señalar el hecho de que, en el idioma español, únicamente exista una palabra para considerar la libertad y en cambio, en otros idiomas, como en el inglés, existan dos palabras distintas para ello: freedom y Liberty. Me resulta tentador en este momento adentrarme en el campo de la lingüistica y recurrir a la etimología para tratar de proporcionar mayor claridad y evidencia en torno a estos conceptos, pero dadas las limitaciones de un artículo, lo que haré será invitarle a usted, querido lector, a que realice esta investigación si lo desea, como yo ya la hice en su momento, cuando fui descubridor de este hecho significativo.

Expuestos estos dos primeros puntos, el que permite contemplar cómo el concepto de libertad ha ido aparejado con excesiva frecuencia a los sentimientos e ideales, y el hecho de que en nuestro idioma únicamente existe una palabra para expresar algo que, a mi juicio, refleja realidades y fenómenos diferentes, trataré de explicar y comunicar, de forma clara, y al alcance de cualquier persona intelectualmente honesta, el error que supone considerar a la libertad únicamente como un sentimiento o una sensación subjetiva.

He escuchado en muchas ocasiones, incluso entre los asociados al MCRC y colaboradores en nuestros medios, manifestarse equivocadamente en este sentido, tratando de hacer ver que la libertad es un sentimiento o que es algo latente que todos llevamos dentro y que el pensamiento de Antonio García-Trevijano habría despertado como sensación. Sin necesidad de adentrarme en esta ocasión en la explicación de las libertades negativas o positivas, o en ilustrar la “libertad de” o la “libertad para”, lo que pretendo es aportar claridad a la confusión evidente que percibo y así, provocar la reflexión de quienes lean este texto y además hayan iniciado el camino de la acción, en la conquista pacífica de la libertad política colectiva.

Si la libertad humana simplemente fuese un sentimiento, bastaría con despertarlo, provocarlo o fomentarlo, para que se manifestase en la vida pública y esto produjese sus correspondientes efectos. Pero resulta que el producto, el resultado de comprender el fundamento de la democracia, de la arquitectura institucional que permite su existencia en una República Constitucional, es el de que cualquier persona pueda ser consciente de que la libertad, en su sentido político, es algo ausente en el actual paradigma en el que nos encontramos. Las personas por lo tanto llegan a ser conscientes, con independencia su conciencia moral, de que no existe la libertad política, como hecho objetivo, en la vida pública de los españoles. Y esto es el resultado inevitable de comprender el fundamento de la libertad política colectiva, como único hecho existencial del que se derivan, después, las libertades individuales o personales. Es lo que me permite afirmar, y se lo permitió a Antonio García-Trevijano, que yo no puedo ser libre si no lo son igualmente y al mismo tiempo, todos los demás.

Las consideraciones perceptivas, interpretadas subjetivamente, a través de algo íntimo como son los sentimientos, permiten a un recluso en un penal sentirse utópicamente libre, sin que eso evite que cualquier observador sensato, observe la abismal diferencia que existe entre esa sensación y la libertad ambulatoria (free will) de cualquier otra persona. Esto, que simplemente es una analogía y por lo tanto algo impreciso, puede ilustrar sin embargo o despertar la reflexión de cualquier lector, interesado en comprender cómo la libertad política colectiva es un hecho objetivo de existencia, algo que únicamente puede estar presente o ausente para fundamentar una Constitución, y por lo tanto no es un sentimiento.

La simple explicación anterior evidencia, y resulta un claro indicio, algo que permite a cualquier persona comprender la libertad no como sentimiento subjetivo o de experiencia, sino como un factum existencial. Un término al que necesitamos añadir el apellido “política”, para reflejar, definir y completar, precisamente, que no es únicamente un sentimiento, una sensación o algo subjetivo y que admitiría grados, sino algo cuya presencia o ausencia determina, no únicamente cuestiones del carácter personal, incluso del ánimo de una persona, sino en la vida pública y en toda la sociedad. Al no disponer nuestro idioma de otra palabra, que pudiera diferenciar entre estas dos realidades distintas, la de la libertad ideal, gradual y platónica, la que inspira el pensamiento de grandes hombres como Míjail Bakunin, y la libertad que produce efectos observables en la vida pública, nos vemos obligados a añadir tras esta palabra el término “política”. Es aquí donde radica la enorme diferencia entre el descubrimiento para la ciencia política de la libertad política colectiva, y la libertad individual subjetiva, incluso sentimental, procedente de los ideales del anarquismo.

La rápida y evidente degeneración del actual Estado de los partidos en España, como régimen franquista devenido de la dictadura militar del general Franco, resulta de la ausencia de libertad política que únicamente existe a través de la representación y es garantizada mediante la separación de los dos poderes: el legislativo y el ejecutivo, la nación y el Estado. La existencia de un Estado legislador, como el que hay en España, en la forma concebida por el jurista alemán Carl Schmitt, implica necesariamente la desaparición absoluta de la libertad, sostenible únicamente, en último término, a través de lo que fue llamado el “Estado total”.

Este esbozo que realizo para tratar de evidenciar que la libertad o, mejor dicho, su ausencia, es algo que pertenece a la consciencia, algo de lo que se puede ser o no consciente, se acentúa cuando se contempla la impotencia en las ambiciones del poder en cuanto a la uniformidad social, la rigidez burocrática y administrativa, y que se deriva de un exceso en el edificio normativo de las leyes. La concepción material de la democracia, que ha sido la que motiva la política europea tras el fracaso de la revolución francesa, deviene inevitablemente en el idealismo de la Justicia social, el bien común y la voluntad general, que son asuntos completamente al margen de la consideración formal de la democracia. A modo de contribuciones sustanciales que alimentan este fracaso y la observable decadencia, participan disciplinas con ínfulas científicas como la sociología, cuyos principales iniciadores fueron Max Weber, Karl Marx o Èmile Durkheim. La grosería inevitable que se debe cometer en el análisis de masas, produce necesariamente una simplificación que resulta en el “pensamiento masa”, tal y como expuso, de forma notable, Ortega y Gasset en su celebérrima obra “La rebelión de las masas”; su antítesis, se refleja en el idealismo del pensamiento de una autora, no muy conocida en nuestro país, como fue Ayn Rand, y curiosamente, con la mala traducción de “Atlas shrugged” como “La rebelión de Atlas”. En cualquier caso y obviando estas consideraciones quizás anecdóticas, el hecho es que la pretensión de utilizar la ciencia como método para extraer una hipotética voluntad general rousseauniana, ha demostrado de forma palpable y evidente su absoluto fracaso.

El descubrimiento de la libertad política colectiva, tras haber sido alcanzada como hecho, y siendo fundamento ontológico de la propia libertad humana, y el pensamiento creador de un repúblico español como fue Antonio García-Trevijano, permite a las personalidades de Estado y a los aterrorizados personajes del Estado, vislumbrar la coherencia y consistencia, en términos de estabilidad, que este hecho fundamental proporciona. Basta para ello contrastar la permanencia temporal del sistema político desarrollado en los Estados Unidos de América, frente a la decadente y convulsa Europa en estos últimos doscientos años de la historia. La democracia representativa, frente a los Estados de partidos con ambición artificiosamente europeizante.

 

Y ahora, corran… corran todos a votar!

Si algo no me gusta, pido votar

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En el programa de hoy han intervenido D. José Papí, D. Paco Aletta y un grupo de repúblicos desde la feria del libro de Almeria

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