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martes 13 enero 2026
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La ciencia política

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La política es la ciencia del poder.

-Fuentes del audio-

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2015-01-04-desmontando-a-prensa-audios-mp3_rf_3915246_1.html
Música: Allegro de la Suite para música acuática nº2 HWV349 de G.F.Händel (Halle 1685-Londres 1759)
Locución: Antº Gª-Trevijano (Alhama de Granada 1927-Somosaguas 2018).

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El Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional es una asociación cultural y prepolítica.

RLC 2018
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Rajoy y Sánchez, protagonistas de la tragedia de la Nación

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En el programa de hoy han participado Fulgencio del Hierro y Aitor Céspedes.

Puedes ver el video de este audio en: https://www.youtube.com/watch?v=kYL3HFEDAM4

Informáte y asóciate en https://mcrc.e

La ciencia del poder

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La política es la ciencia del poder.

-Fuentes del audio-

Radio libertad constituyente: https://www.ivoox.com/rlc-2015-01-04-desmontando-a-prensa-audios-mp3_rf_3915246_1.html
Música: Allegro de la Suite para música acuática nº2 HWV349 de G.F.Händel (Halle 1685-Londres 1759)
Locución: Antº Gª-Trevijano (Alhama de Granada 1927-Somosaguas 2018).

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Por qué nos gobiernan indeseables y cómo echarlos

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La política es la lucha por el poder. El poder político es una relación donde la clase gobernante manda y el colectivo gobernado obedece. Si el sujeto que obedece lucha para mandar, hace política; si el sujeto que manda lucha para seguir mandando, hace política.

En España mandan unos pocos sujetos en las cúpulas de los partidos. El resto obedecemos. Esta es la verdad observable, material y empírica, tras la mentira de que «el pueblo es soberano» difundida por la propaganda institucional desde 1978.

No es ningún secreto el abismo que hay entre el elector que deposita su voto en la urna y la clase política que se reparte el poder: los cargos políticos obedecen a las cúpulas de los partidos y no a los votantes.

En consecuencia, nadie puede negar que las oligarquías de los aparatos de los partidos son quienes realmente mandan en España[^1] .

Si el pueblo[^2] fuese realmente el que manda, tendría el poder para controlar y revocar a sus representantes políticos en cualquier momento y por cualquier causa, conociendo al detalle las gestiones de sus mandatarios con transparencia mediante una rendición constante de cuentas.

Aquí no ocurre eso, aquí no manda el pueblo. El pueblo sólo puede refrendar una lista de partido cada cuatro años.

Se vota cada cuatro años a oligarquías sin garantía alguna de que cumplan lo prometido, ni control ni responsabilidad alguna ante el que vota. Llaman a eso «soberanía del pueblo», llaman a eso «representación».

El poder de revocación en todo momento, a voluntad, es una facultad connatural a la representación (artículo 1733 del Código Civil). En otros países sí existe representación del pueblo. En Reino Unido, por ejemplo, el diputado puede ser revocado en todo momento, y tiene la obligación de acudir una vez en semana a su distrito de votantes. Tiene la obligación de dar la cara personalmente ante la gente que le ha puesto ahí: cada semana está obligado a mirarlos a los ojos, a escuchar sus voces. El distrito de votantes puede echar en todo momento a su diputado y pedir en todo momento que rinda cuentas de su gestión. Estas son las facultades típicas de alguien que manda; facultades de las que el pueblo español carece por completo.

Los políticos deben ser sirvientes públicos. Personas con un cargo, una importante carga a sus hombros por la que responden personalmente ante sus jefes: el pueblo. Los políticos deben ser los trabajadores del pueblo.

La corrupción no tarda en aparecer en toda empresa cuando no hay jefes que supervisen a los trabajadores. La mayoría de éstos se tomarán licencias que no deben, al final no se esforzarán por el bien de la empresa, e incluso, si se cuelan algunos sinvergüenzas, robarán todo lo que puedan a la empresa.

Esto es lo que ocurre en España. La falta de representación es la verdadera causa de la insufrible corrupción que asola las instituciones y que mutila las fuerzas productivas nacionales. Estamos dejando algo tan importante como la gestión de nuestros destinos y nuestros recursos colectivos en manos de grupos opacos sin supervisión: indeseables organizados[^3] . Unas bandas que, como se vota una vez cada cuatro años, tienden a adueñarse de lo público como si fuese su cortijo particular, se protegen y se cubren entre ellos, llegando a campar a sus anchas, arruinándonos y viviendo a costa de nuestro sudor.

Por esta razón, si votas y aceptas estas reglas del juego donde no hay representación ni supervisión, estás aceptando tu condición de siervo frente a unos amos que no puedes controlar.

¿Por qué no darle la vuelta a la tortilla, y que seamos nosotros, el pueblo, los amos? ¿Por qué no establecer unas reglas de juego donde nosotros seamos los jefes y los políticos nuestros trabajadores? Unas reglas donde nosotros somos los que pagamos el sueldo al representante electo por distritos, y nosotros somos los que le controlamos en todo momento, como a cualquier trabajador, pudiendo echarlo a la calle si es un incompetente, o meterlo entre rejas si roba, como a cualquier hijo de vecino.

¿Por qué te sometes a unas reglas donde tú eres el siervo y ellos son los amos? No me lo explico. Los políticos deben estar sometidos por el pueblo ¡no al revés!

Tal sumisión del cargo político sólo se consigue con el yugo de la Ley: estableciendo un mandato personal por distritos de votantes que vincula jurídicamente al mandatario político que sale electo del distrito. Sin necesidad de aparatos de partidos ni afiliarse a ninguno: votando a personas, las cuales se obligan personalmente —con su honor y fortuna personal—, ante su distrito de votantes. Así el mandatario se debe a sus electores, se somete a ellos directamente, so pena de ser depuesto, humillado (o incluso penado) en todo momento.

Si eres una persona de a pie, sin cercanía al poder político, te pregunto entonces: ¿por qué apoyas un régimen de poder donde tú no eres el jefe? ¿Por qué participas en un régimen donde los políticos no te sirven a ti, sino a cúpulas de partido u otros intereses desconocidos? ¿Cuál es la razón de seguir apoyándolos?

¿Por qué no dejarse ya de necedades e ir a lo importante, que es fundar un sistema político donde nosotros seamos los jefes de los cargos políticos?

Prácticamente nadie en la escena política y mediática actual cuestiona estas cosas. Este debate no existe en España. Nadie va a la esencia, al fundamento último de las reglas políticas, selladas a cal y canto en 1978.

Tratando al pueblo como a una masa estúpida, el debate hoy se centra en un postureo consistente en decir qué malos son los otros partidos y qué bueno es el mío. Nadie cuestiona más allá. Nadie cuestiona las reglas de ese juego. Todos los voceros y parásitos se quedan en la superficie de las aguas putrefactas del Régimen del 78. Su modo de vida es mantenerlas estancas y que en la podredumbre se sigan gestando más y más parásitos como ellos; así siguen sometiendo al pueblo para que nunca tenga el control sobre sus gobernantes… ¡para que el pueblo jamás haga correr las aguas limpias de la Libertad!

Con el sistema de partidos es inevitable que nos gobiernen indeseables. No es un problema de algunas manzanas podridas, sino una consecuencia mecánica e inevitable del sistema en sí. Porque es imposible contradecir esto: la observación de la naturaleza humana dicta que cuando a un trabajador no se le supervisa, su dejadez y su corrupción aparecen tarde o temprano.

Así pues, en lugar de pensar en elegir a potenciales corruptos que son incontrolables cada cuatro años, que van a repartirse las prebendas como hacen todos, ¿por qué no cambiar de sistema, por uno donde los corruptos puedan ser castigados ipso facto por el pueblo y sólo queden los dignos que cumplen sometidos al pueblo?

A ningún partido ni tertuliano instalado en el sistema le interesa decir la verdad: que se vote a quien se vote bajo estas reglas, el sistema electoral de listas de partido impide que el pueblo individualice las responsabilidades en personas concretas, susceptibles de ser controladas y expulsadas si no hacen bien su trabajo, y obligadas a rendir cuentas en todo momento ante sus votantes directos, estén o no afiliados a un partido (como ocurre, insisto, en países con sistemas electorales por distritos como Reino Unido o Francia).

Esta clase de cuestiones cruciales, interesantísimas y profundas, están totalmente apartadas del debate público al servicio del régimen actual. Esto naturalmente cala en la opinión pública, haciendo que la mayoría de la gente no salga del debate acotado previamente por los medios. En la próxima charla que tengas con amigos o conocidos sobre política, trata de rebelarte, cuestiona los principios y ve a la esencia de la cuestión. Por ejemplo, en lugar de preguntarte: «¿por qué ha tardado tanto en dimitir fulanita?» considero más interesante preguntarse: «¿acaso el pueblo podía echar a fulanita?» «¿El pueblo manda sobre fulanita?» «Y si no es así: ¿entonces qué hacía fulanita en el poder?».

Esta clase de preguntas nunca las vemos en los periodistas de los grandes medios. Porque el circo sirve al poder establecido, no lo cuestiona.

Dado que en realidad no existe vínculo jurídico alguno de representación de los votantes con la clase política (esto es, que el distrito de votantes, por mayoría, pueda deponer y supervisar en todo momento a la persona en concreto que ha elegido para el cargo), sino que aquí se vota una lista de partido cada cuatro años, a cuyos integrantes ni conoces, ni puedes deponer, ni siquiera controlar ni exigir cuentas —ni tienen obligación alguna de visitarte cada semana y mirarte a los ojos—, la consecuencia más lógica del mundo es que nos gobiernen indeseables. La causa es la completa ausencia de vínculo personal de representación: la inexistencia de poder del pueblo sobre el cargo electo.

Sabido esto, la solución es sencilla. La manera de eliminar a los indeseables que nos gobiernan es haciendo que los electores tengan el poder. Ello mediante distritos de votantes que elijan y puedan deponer en todo momento a sus representantes. Algo que ya está en otros países, como la vecina Francia, y que no es ninguna utopía.

Conoces ya la causa de que te gobiernen indeseables y la solución al problema. Ya depende de tu conciencia seguir alimentando a tus amos y seguir participando en su juego, o por el contrario, darles la espalda, rebelarte y zafarte de tus cadenas.

Mientras la acción constituyente siga en manos de las cúpulas de los partidos, y no en distritos o mónadas de votantes, será imposible cambiar de sistema. Del mismo modo que no puede esperarse que los dueños del hampa acaben con la Mafia, no podemos esperar a que ningún partido acabe con la partidocracia.

Así pues, ¡tomemos nosotros nuestra Libertad Constituyente! ¡Saquemos la acción constituyente de la jaula de un Congreso al servicio de las oligarquías de partido! Sal conmigo a la calle para exigirla firme y pacíficamente y no parar, nunca parar, hasta la victoria. ¿Te imaginas que fuésemos millones pidiendo esto mismo en las calles de toda España? ¿Te imaginas a más del 60% de los españoles sin votar en este régimen y tomando la calle por la apertura de un proceso de Libertad Constituyente?

Mientras los hombres de mentalidad estrecha gritan «¡Imposible!», los pioneros del mundo persiguen con serenidad sus metas y demuestran que lo imposible era, por el contrario, inevitable (P. Yogananda).

Notas:

1 Ello sin descartar a los lobby cercanos a estos aparatos, que tienen el poder financiero suficiente para influenciar a sus dirigentes y reunirse con ellos a puerta cerrada.

2 Cuando me refiero al «pueblo», no se me tome como a un metafísico o a un demagogo. Con esta palabra aludo exactamente a una realidad concreta y empírica: el electorado español gobernado.

3 Nótese que mi intención no es ofender, sino criticar este sistema que inevitablemente pervierte a los gobernantes por falta de control y vínculo representativo con los electores. La exceptio veritatis me permite decir que a causa de ello estamos en manos de gente indeseable. No es casual el hecho de que, en las encuestas oficiales, aparezca la corrupción como segunda causa de preocupación entre los españoles, después del monstruoso nivel de paro (consecuencia también del sistema político).

Las presiones funcionan

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Entre los fracasos de la oposición oficialista y la arremetida represiva del régimen contra la población civil, es fácil caer en la tentación de la desesperanza. Ambas situaciones son usadas por algunos para alimentar un sentimiento de inevitabilidad y derrota en los sectores que luchan contra la tiranía. Se trata de los mismos falsos opositores que con razonamientos falaces alientan la vía electoral, descalifican la rebelión militar y niegan la intervención internacional en Venezuela para detener esta tragedia.

Pero la realidad casi siempre es necia y más sabia que los políticos. Ella termina alumbrando el camino en medio de la noche más oscura. Es el balance que nos queda de una sucesión de eventos que, contra todos los pronósticos, terminó con la liberación incondicional del norteamericano Joshua Holt, detenido por más de dos años en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), acusado nada más y nada menos que de espionaje.

La valiente, heroica y oportuna toma de la sede del SEBIN por parte de los presos políticos marcó el énfasis del momento político en lo fundamental: Venezuela es una tiranía y hay presos por razones políticas. Todo lo cual puso en justa perspectiva la estafa electoral de Nicolás Maduro. Esto, combinado con la presión inalterable de los EEUU sobre el régimen vía sanciones políticas y financieras, creó las condiciones óptimas para la liberación del rehén norteamericano. Hay que tomar en cuenta que tan solo cuarenta y ocho horas antes, Diosdado Cabello y otros voceros del oficialismo negaban expresamente la posibilidad de liberar a Holt.

Esta combinación de eventos fortuitos, lamentable, no fue concertada. De haberlo sido, habría podido terminar con la liberación de los demás presos políticos, civiles y militares, en una acción mucho más logística y menos diplomática.

Pero lo que hay que recuperar de este episodio es que las presiones funcionan. La presión interna ejercida por los presos políticos y sus familiares, sumada a la presión externa de los EEUU, condujo a la liberación de Holt. Sin duda.

Frente a la retórica derrotista se impone un abordaje más estratégico del momento político que vive Venezuela. En esta perspectiva, la intervención internacional, la rebelión militar interna y la insurrección civil no se pueden descartar como salidas a la crisis. Son dinámicas que, de ser correctamente concertadas, podrían igualmente acabar con el régimen y conducir a la necesaria ruptura. Las presiones funcionan, pero funcionarían mucho mejor si son coordinadas.

@humbertotweets

Charlotte

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Hemos sabido por “Le Figaro” que Charlotte Casiraghi, la Hipatia de Mónaco, lee a María Zambrano, la “María bonita” de Pilar Bardem (¡nuestra Maxine Waters!), película que sólo vio Carmen Calvo, la Hipatia de Cabra, que firmó la subvención ministerial (“subvention ministérielle”) y un cameo cultural (“exception culturelle”).

Charlotte descubrió a Zambrano gracias a Robert Maggiori, su profesor de filosofía:

–La forma de hacer filosofía que tiene María es un arte poético.

Como las crónicas de fútbol y toros del nuevo periodismo batueco, para que la gente lo entienda.

Charlotte es el tercer lector de María Zambrano que conozco, después de Valente y Ullán (nueve años ya, ahora, que nos falta), cuyo “Relato prologal” para una antología de Zambrano es lo que Luis Martín Santos llamaba “bocato di cardinale”.

–María era una sangrona –resume su compadre, el mexicano Juan Soriano–…. En Roma, a veces se volvía un verdadero demonio… Lo que pasa es que luego hablaba como de oídas, y te contaba a ti al oído eso que ella escuchaba desde dentro, como en sueños. Decía palabras soñadas, que, en efecto, te dejaban maravillado.

Empeñados en “dar herramientas para entender el mundo contemporáneo”, Charlotte y Maggiori, autores de “una geografía poética de nuestros afectos”, organizan los “Encuentros Filosóficos de Mónaco”, algo así como si Gunilla y Aranguren hubieran organizado en Marbella el memorable simposio “Exodus from Being” de Sloterdijk en el castillo de Elmau. Su pasión es el método socrático, obviando el “¡Cuidado con los griegos!” de Bergamín a Zambrano.

–Con todos. Y con los ‘gregui-gitanos’, como Platón, más.

Es el mismo Bergamín que le anticipa a María el apocalipsis político que tenemos encima: “¿Piensas, María, lo espantoso que ‘parece que es’ una España sudamericanizada por los comunistas?”

Zambrano fue republicana, pero menos “ardiente” (“Le Figaro”) que cristiana: “le molestaba muchísimo que la llamaran roja” (Alfredo Castellón).

En el octavo centenario de la Universidad de Salamanca

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Universidad. El paraíso perdido. La sombra de Unamuno acogida en el sagrado e improfanable recinto universitario de Salamanca. El palacio de Franco. Calisto y Melibea. Colegio Padres Carmelitas a las Orillas del Tormes. El Lazarillo. Erasmo. Las dos alas de la Falange. Farinato. El insoportable personaje Torrente Ballester. Elmántica. Filología Clásica. C´est Jeanne. Mi vítore en la piedra. Beso a Salamanca. Rigor filológico. Profesor Castresana. Profesora Codoñer. Profesor Vara Donado. Profesor Villar. Profesor López Eire. Gracias por vuestro trabajo, que me dio tanto placer y me sirvió para ganarme el pan. Algunos libros de latín y griego fueron bocados de cielo.
La Universidad de Salamanca nace en el siglo XIII, que es el siglo de las universidades porque es el siglo de las corporaciones locales. También es la era de las grandes catedrales góticas. Los orígenes de las corporaciones universitarias permanecen a menudo para nosotros en la misma sombra que los de las restantes corporaciones de oficios. Lo cierto es que desde el principio tuvieron que luchar contra los obispos, los reyes y las comunas locales para conseguir ser unas verdaderas “repúblicas de la ciencia”. El papado fue fundamental en la consecución de su autonomía. En 1231, Gregorio IX, con su bula Parens scientiarum, de la cual se ha dicho que fue una Carta Magna, consagra una autonomía política a los recintos universitarios. En caso de “guerra” contra el “exterior” – poder real, poder obispal, poder municipal – la Universidad se pondrá siempre bajo la protección de San Pedro y del Papa.
Los escolares medievales salmantinos no estaban sujetos a la justicia ordinaria, no podían ser detenidos ni molestados en sus colegios por los alguaciles, llevaban una indumentaria especial y eran reconocidos como un gremio cerrado con sus costumbres y vicios propios. Es cierto que ello sustrae a los universitarios de la jurisdicción laica, pero sólo para ponerlos bajo la jurisdicción de la Iglesia Universal, de modo que para lograr para su espléndida autonomía el apoyo de la Iglesia los intelectuales se vieron obligados a elegir el camino de la dependencia eclesiástica, contrariando así la marcada corriente que los empujaba hacia el laicismo. Es cierto que el Papa libera a los universitarios de la fiscalización local de la Iglesia, pero sólo para someternos a la Santa Sede, a fin de incorporarlos a su política e imponerles su orientación y objetivos. Ahora bien, un poder tan lejano cualquier intelectual lo quiere, sólo respondiendo de sus ideas ante el Papa. Quienes por ello consideran a los intelectuales agentes pontificios, sin duda exageran la supervisión que Roma tenía sobre todas las universidades de Europa.
Ahora bien, aunque no todos los miembros de la Universidad hayan recibido las órdenes sagradas, aunque cada vez haya más en sus filas simples laicos, todos los universitarios son considerados clérigos, y todos ellos dependen de la lejana jurisdicción romana. Ello da a la universidad su espíritu internacional y transnacional. Es así que el mundo cristiano es capaz de establecer esas islas sin banderas nacionales que son las universidades. Son cosmopolitas no sólo por lo que respecta a sus miembros – maestros y estudiantes llegados de todas partes, algunos incluso huidos de la justicia -, sino también en su materia de actividad – la ciencia no conoce fronteras -, y la “licentia ubique docendi” que la universidad otorga confiere el derecho a enseñar en cualquier lugar del universo cristiano. Tres privilegios esenciales fundan el poderío de la corporación universitaria: la autonomía jurisdiccional con posibilidad sempiterna de apelación al Papa, el derecho de huelga y de secesión, y el monopolio de la colación de grados universitarios.
De aquella espléndida autonomía universitaria, casi paradisíaca, con traviesos goliardos de alegría y libertad infinitas, del siglo XIII – que ya no volverá – se fue pasando poco a poco a la dependencia administrativa de los estados nacionales; en parte porque tampoco se usaba siempre bien la libertad y los privilegios – véase lo que decía Jovellanos sobre los Colegios y Colegiales Mayores por donde cruzó, verdaderos centros de prebendas irracionales, abusos y desórdenes que tanto debilitaban la Universidad -; hasta que en nuestro caso, llegada la Transición, la autonomía universitaria desapareció por completo, a fin de que en cada autonomía el partido gobernante “colocase a los suyos” en la “finca” de “su” universidad, como en cualquier otra institución pública, prostituyendo el mínimo asomo de libertad, amor a la ciencia e interés por alumnos egresados con grandes capacidades culturales o técnicas.
Yo recuerdo, todavía en mi Salamanca querida, cuando las fuerzas de seguridad tenían que pedir permiso al Rector Don Julio Rodríguez Villanueva para circular por los ámbitos universitarios con estudiantes levantiscos. Esto hoy ya sería inaudito. Y la degradación de la Universidad continúa sin tocar fondo. La Universidad pública ha sido corrompida a fondo por los intereses políticos de los partidos que se han adueñado de ella, y reinan sobre ella, y han penetrado en ella a su antojo con las botas llenas de barro. Nunca ha habido tanta falta de respeto a esta institución, otrora templo de libertad y de ciencia. Ni siquiera en la época de Franco se despreció a su profesorado. Y con razón, cuando los representantes de ésta son los siervos más bajos de quienes ordenan repartir sus colaciones de acuerdo a la conveniencia política del partido que los aupó de la docencia a la mediocridad servil y dorada, flabelíferos traidores a su antigua vocación del saber y la libertad. Si algunas universidades se cerrasen por insalubridad académica no sólo la cultura general del país no las echaría en falta, sino que aumentaría el decoro y la cultura en España.
Es así que rememorar la fundación de la esplendorosa Universidad de Salamanca es hoy llorar por un muerto.

Lucidez lírica

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En un correo del 19 de mayo de 2018 dirigido a sus militantes, Podemos, es decir, Pablo, se queja de que “los poderosos” conspiran para destruirle a él y a su familia:

«En democracia, si eliges “bien” el partido, si tu proyecto para España mantiene los privilegios de los poderosos, entonces, en vez de riesgos, la cosa puede tener premio: títulos universitarios sin hacer exámenes, tarjetas black, jubilaciones doradas en consejos de administración de empresas del Ibex35, […]
¿Que dos cargos públicos tengan una hipoteca de 270.000 euros es motivo para abrir todos los telediarios durante tres días? Solo si eres Pablo Iglesias e Irene Montero y eres de PODEMOS. Entonces todo vale. A ningún cargo público se le hace esto, porque es acoso a sus vidas privadas.
En 2018, la manera que tiene el poder de intentar destruir a quienes quieren cambiar las cosas puede que sea más sutil o más sofisticada que en épocas pasadas. Pero el mensaje es el mismo: […] ya has visto lo que le hemos hecho a Irene Montero y a Pablo Iglesias. El siguiente puedes ser tú.”»

En mi anterior artículo hablé de los caprichos poéticos. Aplicados en la política, tales recursos aspiran a esconder con un tropo realidades mal interpretadas, homologar sentimientos y conocimientos o aprobar ideas falsas. Que un líder político que cobra del estado hable de “el poder” como un ser o una institución con voluntad y pensamiento ajena a él es otro ridículo capricho poético. Aparentemente, Podemos se refiere a algún tipo de lobby de capitalistas que se reúnen en la cúspide de un rascacielos para conspirar contra sus líderes. Comprendo que la presión ejercida contra Pablo e Irene se haya convertido en una tortura, pero unos verdaderos líderes encajan estos golpes sin lloriqueos. La lucha por el poder debería ser un trabajo duro y desapacible y no, como quieren estos dos privilegiados, un camino de rosas hacia un botón rojo en un escritorio.
Lo que no quiere reconocer el jefe de Podemos es que el poder también se ejerce dentro de una camisa de Alcampo. Pablo también se apoya en grupos de presión y medios de comunicación capitalistas que son instrumentos de sus maniobras políticas. Aún más, la posibilidad para participar en las decisiones del poder ejecutivo, aunque no haya ganado unas elecciones, le convierten, técnicamente, en un poderoso. Cuando un diputado de lista se sienta por primera vez en el escaño, tal privilegio pone a su alcance los mecanismos para ejercer el poder. Solo se necesita una mínima ambición. La inexistencia de separación de poderes permite que diputados del parlamento español como Pablo Iglesias e Irene Montero tengan acceso a decisiones tanto legislativas como ejecutivas y ellos lo saben: el jefe del gobierno podría telefonearles en cualquier momento para pedir su “opinión” o “buscar el consenso” en alguna decisión sobre un “asunto de estado”, incluso pedir su apoyo para mantenerle en su puesto. Un político en semejante posición que se piensa fuera del círculo de los poderosos es un oportunista o un ignorante. Pero Pablo quiere ser diferente, él nos ha prometido que no abusará de sus privilegios y, en virtud de esta promesa, queda intocado por cualquier tentación.
No obstante, el punto débil en la defensa de Pablo e Irene ni siquiera tiene que ver con el abuso de los caprichos literarios aprendidos de los héroes de estado que gobiernan desde los años setenta, ni tampoco con el triste artificio de asumir un pronombre femenino como sucedáneo de una revolución verdadera que no quieren hacer. Lo que les hace vulnerables es que su débil pensamiento estratégico les ha llevado a la incoherencia de pedir el refrendo de sus bases. Es decir, primero afirman que son víctimas de una conspiración, que no han hecho nada malo, e inmediatamente después buscan el juicio de los miembros del partido para que ellos decidan si comprarse una casa está bien o mal. Tales decisiones son propias de líderes mediocres incapaces de entender el sentido de sus propias acciones y palabras.
Se ha escrito mucho sobre políticos que destruyen a otros políticos, pero alguien tendría que escribir una comedia acerca de aquellos con talento para destruirse a sí mismos.

Héctor González Barrio

Recopilatorio semanal 28Mayo-2Junio 2018 (HWV349 Overtura-Adagio y Staccato)

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-Fuentes del audio-

Radio libertad constituyentehttps: audio del lunes //www.ivoox.com/rlc-15-02-2013-espana-sin-estado-contempla-corrupcion-audios-mp3_rf_1792067_1.html Resto de la semana http://www.ivoox.com/rlc-2015-01-03-miguel-roca-podemos-audios-mp3_rf_3913673_1.html?autoplay=true
Música: Overtura y Adagio e Staccato de la Suite para música acuática nº2 HWV349 de G.F.Händel (Halle 1685-Londres 1759)
Locución: Baldomero Castilla. Daniel Sancho. Antº Gª-Trevijano (Alhama de Granada 1927-Somosaguas 2018).

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Lo que no es propio de un buen abogado

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Ante un recurso sin fundamento, Miguel Roca se comportó como un conseguidor fuera de los juzgados más que como un abogado dentro de estos, por lo tanto demuestra ser un mal abogado.

-Fuentes del audio-

Radio libertad constituyentehttps: audio del lunes //www.ivoox.com/rlc-15-02-2013-espana-sin-estado-contempla-corrupcion-audios-mp3_rf_1792067_1.html Resto de la semana http://www.ivoox.com/rlc-2015-01-03-miguel-roca-podemos-audios-mp3_rf_3913673_1.html?autoplay=true
Música: Adagio e Staccato de la Suite para música acuática nº2 HWV349 de G.F.Händel (Halle 1685-Londres 1759)
Locución: Daniel Sancho. Antº Gª-Trevijano (Alhama de Granada 1927-Somosaguas 2018).

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Sólo mantendremos tus datos durante el tiempo que sea estrictamente necesario para ofrecerte la información que requieras y poder realizar los envíos y realizar un seguimiento de los mismos, y posteriormente durante el periodo que resulte indispensable para poder cubrir eventuales responsabilidades o para la formulación, ejercicio o defensa de reclamaciones. No obstante lo anterior, podrás solicitar la eliminación de tus datos, y en caso de resultar aplicables dichos plazos legales de conservación, se mantendrán bloqueados durante el tiempo que la normativa establezca. En cuanto a nuestro boletín, conservaremos los datos proporcionados en tanto no manifiestes tu voluntad de darte de baja de los servicios.

¿Vamos a comunicar tus datos a terceros?

No cederemos tus datos a terceros excepto cuando se nos requiera por Ley, y en particular, podremos comunicar tus datos a las siguientes entidades, siempre en relación con las finalidades descritas:
  • A los órganos competentes de las Administraciones Públicas en cumplimiento de las obligaciones legales que nos sean de aplicación.
  • A nuestros proveedores de servicios auxiliares, necesarios para el normal funcionamiento de los servicios contratados, incluido el envío de las compras realizadas en el portal. En el caso de que algún proveedor se encuentre en una jurisdicción ajena al ámbito de aplicación del RGPD, te garantizamos que se encontrarán adheridos al Escudo de Privacidad (Privacy Shield) UE - EE. UU. Puedes aprender más haciendo click en este hipervínculo: https://www.aepd.es/sites/default/files/2019-09/guia-acerca-del-escudo-de-privacidad.pdf
    • A nuestros colaboradores, en el seno de prestaciones de servicios, los cuales estarán obligados a su vez a guardar la más estricta confidencialidad.

¿Cuáles son tus derechos y cómo puedes ejercitarlos?

  1. Derecho a acceder a tus datos personales para saber cuáles están siendo objeto de tratamiento y con qué
  2. Derecho a rectificar cualquier dato personal inexacto -por ejemplo, si necesitas actualizar la información o corregirla en caso de que fuera incorrecta-.
  3. Suprimir tus datos personales, cuando esto sea posible. Si la normativa vigente no nos permite eliminar tus datos, los bloquearemos durante el tiempo restante.
  4. Solicitar la limitación del tratamiento de tus datos personales cuando la exactitud, la legalidad o la necesidad del tratamiento de los datos resulte dudosa, en cuyo caso, podremos conservar los datos para el ejercicio o la defensa de reclamaciones.
  5. Oponerte al tratamiento de tus datos personales.
  6. Llevar a cabo la portabilidad de tus datos.
  7. Revocar el consentimiento otorgado -por ejemplo, si te suscribiste al boletín y ya no deseas recibir más información-.
  8. Ejercer tu derecho al olvido.
Podrás ejercitar tus derechos en cualquier momento y sin coste alguno, indicando qué derecho quieres ejercitar, tus datos y aportando copia de tu Documento de Identidad para que podamos identificarte, a través de las siguientes vías:
  1. Dirigiendo un correo electrónico a nuestra dirección: [email protected]
  2. Dirigiendo una solicitud escrita por correo ordinario a la dirección Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, Pozuelo de Alarcón, 28223, Madrid.
  3. Además, cuando recibas cualquier comunicación nuestra, clicando en la sección de baja que contendrá esa comunicación, podrás darte de baja de todos envíos de comunicaciones del MCRC previamente aceptados.
  4. Cuando te hayas suscrito a la recepción de mensajes informativos a través de Whatsapp podrás cancelar la suscripción desde el formulario del Diario donde te diste de alta, indicando que deseas darte de baja.
Si consideras que hemos cometido una infracción de la legislación en materia de protección de datos respecto al tratamiento de tus datos personales, consideras que el tratamiento no ha sido adecuado a la normativa o no has visto satisfecho el ejercicio de tus derechos, podrás presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos, sin perjuicio de cualquier otro recurso administrativo o acción judicial que proceda en su caso.

¿Están seguros tus datos?

La protección de tu privacidad es muy importante para nosotros. Por ello, para garantizarte la seguridad de tu información, hacemos nuestros mejores esfuerzos para impedir que se utilice de forma inadecuada, prevenir accesos no autorizados y/o la revelación no autorizada de datos personales. Asimismo, nos comprometemos a cumplir con el deber de secreto y confidencialidad respecto de los datos personales de acuerdo con la legislación aplicable, así como a conferirles un tratamiento seguro en las cesiones y transferencias internacionales de datos que, en su caso, puedan producirse.

¿Cómo actualizamos nuestra Política de Privacidad?

La Política de Privacidad vigente es la que aparece en el Diario en el momento en que accedas al mismo. Nos reservamos el derecho a revisarla en el momento que consideremos oportuno. No obstante, si hacemos cambios, estos serán identificables de forma clara y específica, conforme se permite en la relación que hemos establecido contigo (por ejemplo: te podemos comunicar los cambios por email).

Resumen de Información de nuestra Política de Privacidad.

Responsable del tratamiento MOVIMIENTO DE CIUDADANOS HACIA LA REPÚBLICA CONSTITUCIONAL (MCRC) Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, 28223, Pozuelo de Alarcón, Madrid. NIF: G-86279259
Finalidades de tratamiento de tus datos personales - Atender tus solicitudes de información, comentarios, peticiones y/o consultas en el marco de tu relación con el MCRC. - Atender las solicitudes para el ejercicio de tus derechos. - Enviarte todas las comunicaciones a las que te hubieras suscrito, incluido el boletín (si te hubieras suscrito) y comunicaciones por Whatsapp. - Enviar cualquier compra realizada en la Tienda del MCRC.
Origen de los datos tratados - Nos los has facilitado libremente tú mismo o un tercero en tu nombre. - Los hemos recabado a través de nuestro Sitio Web mediante cookies. Puedes obtener más información sobre este tratamiento en nuestra Política de Cookies.
Base de Legitimación para el tratamiento - El tratamiento es necesario para la ofrecerte la información necesaria en atención a tu condición de asociado del MCRC. - Para determinados tratamientos, nos has dado tu consentimiento expreso (ej participación en una acción; boletín…). - Contrato de compra entre las partes.
Cesión de datos a terceros - Cedemos tus datos a proveedores de servicios, incluidos aquellos relativos al envío de las compras realizadas en la Tienda. - En ningún caso se cederán tus datos a personas ajenas a la actividad del MCRC (ya sean asociados o ajenos a la asociación) y los servicios que nos has sido solicitado. - Cedemos tus datos a determinadas autoridades en cumplimiento de obligaciones legales (ej. Administraciones Públicas).
Plazos de conservación - Conservaremos tus datos durante el tiempo que siga vigente tu relación con el MCRC. - Si nos pides expresamente que los eliminemos, así lo haremos salvo que exista una obligación legal que nos lo impida o que, por ejemplo, necesitemos utilizarlos para la formulación, ejercicio y defensa de reclamaciones.
Derechos del interesado Podrás solicitarnos el ejercicio de tus derechos por correo electrónico: [email protected], o por escrito a nuestro domicilio social en Calle Alondra 1, Prado de Somosaguas, 28223, Pozuelo de Alarcón, Madrid. Puedes pedirnos el derecho a acceder a tus datos, a solicitar su rectificación o supresión, a limitar el tratamiento de tus datos, o a oponerte a determinados tratamientos, a retirar el consentimiento que nos hubieras prestado, a la portabilidad de tus datos o a no ser objeto de una decisión basada únicamente en el tratamiento automatizado. Si no estás de acuerdo con el tratamiento que realizamos de tus datos, puedes presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos: www.aepd.es. Si tienes alguna duda sobre esta Política de Privacidad o el tratamiento de tus datos, escríbenos a nuestra dirección de correo electrónico [email protected], y estaremos encantados de atenderte.

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