Hola amigos, quién me iba a decir a mi que cuarenta y tantos años después me encontraría yo en ese bello Salón de Actos, y es que en ese lugar nos reuníamos a mediados de los 70, de forma clandestina con militantes de partidos políticos prohibidos por aquel entonces, entre ellos el gran actor Paco Rabal y su esposa. En aquel entonces era una capilla de iglesia consagrada, hoy todavía mantiene sus dimensiones y forma de crucero. El pasado día 5 fui invitado a participar en un acto sobre la C-78. Se ha desarrollado cordialmente, habíamos sido invitados por Antonio Muñoz Ballesta y F. Javier Fernández Valero profesores de Filosofía en el Instituto José Ibañez Martin (de Lorca).
Fachada del Instituto donde se celebró la charla informativa
Es una suerte que nos inviten, que inviten al MCRC a participar en este tipo de actos.
Como ponente, además de un servidor estaba también un Concejal de Lorca perteneciente al partido Ciudadanos.
Me han acompañado Pedro Antonio Picón (repúblico de Aguilas) y Damian Guerrero (repúblico de Lorca además de viejo compañero de AGT en el grupo Independiente de la Junta Democrática).
Hablábamos para 70 u 80 alumnos de Bachiller.
Creo que mi exposición ha sido buena. Desde el comienzo he ido a la “linea de flotación”, he entrado a afirmar directamente que la C-78 no es tal cosa, he afirmado que es una carta otorgada. No fue fruto de un periodo de Libertad Constituyente, la elaboraron en secreto siete personas de espaldas a las Cortes que no habían sido votadas como Cortes Constituyentes. Acto seguido he aclarado que la C-78 no constituye nada, entre otras cosas porque no establece la Separación de poderes en origen; y aquí he acudido al articulo 16 de la “Declaración de los Derechos del Ciudadano” donde dice que una Constitución que no establece la separación de los poderes del estado no es Constitución.
He afirmado que Antonio García-Trevijano antes incluso de que fuera aprobada en aquel oprobioso plebiscito de Diciembre del 78 vaticinó que esta carta otorgada traería consigo la corrupción estructural y sistémica.
También he hablado de la necesidad que tuvieron aquellos oligarcas para sacralizarla, motivo por el cual se dedicó un día a celebrar su festividad, siendo la única Constitución del mundo que tiene asignado un día en su calendario laboral.
He podido finalmente dejar claro la diferencia entre separación de poderes en origen, y lo que realmente padecemos los españoles: unidad de un mismo poder con división de funciones…
He expuesto de manera breve y resumida la propuesta que nosotros hacemos a la sociedad: la República Constitucional, que establece la separación de poderes en origen y la representación política del elector a través del sistema electoral mayoritario, candidatura uninominal, mandato imperativo, distritos pequeños, por ejemplo (Lorca-Totana)… Y, finalmente la elección del Presidente del Gobierno o Jefe del Estado en distrito único de toda la nación, sistema mayoritario y a doble vuelta si fuera necesario; y finalmente la independencia de la Justicia respecto del Legislativo y del Ejecutivo.
El representante de Cs ha manifestado que la C-78 tiene defectos pero que se podrían subsanar con reformas y arreglos, y que eso se puede y se debe hacer desde dentro de las instituciones, participando en ellas, y esas cosas…
Los jóvenes estudiantes han permanecido atentos llamándoles la atención la contundencia de mis afirmaciones, que les hacían ver que no es oro todo lo que reluce, que aquel objeto de devoción que tanto veneran los oligarcas, la propaganda oficial y los secuaces del régimen no es una Constitución, tanto desde el punto de vista formal, como material.
Los alumnos han formulado preguntas con verdadero interés, pero finalmente se nos ha echado encima la hora del recreo.
Animo a todos los repúblicos para que hablen con amigos profesores de instituto e intenten repetir actos como el que os cuento.
Pero echando la vista a atrás hago autocrítica y observo que debería haber llevado material divulgativo (esos dípticos que tenemos editados y algún otro documento para distribuirlo entre los asistentes). Solo pude distribuir cuatro o cinco por carecer de ellos. Todos los grupos provinciales deberían disponer de este material para, llegado el momento completar la comunicación con los asistentes.
Acto en Lorca en el aniversario de la ‘Constitución’ española del 78
Escuela no apta para niños (I)
Ha provocado cierta polémica el proyecto del gobierno foral navarro de implantar de manera progresiva un plan de coeducación llamado SKOLAE, en el que se propone entre otras actividades para niños de 0 a 6 años la realización de “juegos eróticos infantiles” (p. 68). La apariencia sórdida del asunto ha dado para muchos titulares, pero merecería la pena profundizar en lo que propone realmente este programa, y determinar cuáles son sus verdaderos objetivos.
Así, en su preámbulo se afirma que el objetivo del programa es: “acompañar a cada comunidad escolar como facilitadora del proceso de aprendizaje de niñas y niños desde que nacen y durante todas las etapas de su educación en la adquisición de las competencias necesarias que les permitan elegir su proyecto vital propio, desde la libertad y la diversidad de opciones, sin condicionantes de género sea cual sea su raza, religión, nivel económico, cultural, origen, etc.” (p. 8). La idea del acompañamiento en el proceso de aprendizaje es propia del constructivismo pedagógico, matriz de la LOGSE, que relativizaba el papel del profesor como transmisor de conocimientos; aunque en este caso no se trata de que el profesor transmita nada, sino que le señale a los alumnos el modo de vida a seguir. Este “proceso” se realizará a lo largo de un “itinerario” (de los 0 a los 18 años) marcado por la consecución de unas “competencias básicas” (todo ello lenguaje muy característico de la administración educativa, aunque ya el concepto de “competencia básica”, propio de la LOE, fue sustituido por el de “competencia clave” en la LOMCE, aunque no deja de ocultar la misma realidad de que se pretende evaluar maneras de actuar y no conocimientos en sí) que permitirán al alumno “elegir, construir y vivir el proyecto vital propio desde el conocimiento, la libertad y la capacidad de decidir sobre su futuro sin condicionantes de género, aprendiendo a identificar las desigualdades, a luchar contra ellas y a ejercer su derecho a la igualdad en el ámbito de su cultura, religión, clase social, situación funcional, etc.” (p. 17). Es revelador a este respecto, aparte del pedante e inexacto uso de la preposición “desde”, extendido desde la época de la Transacción del 78, el que ese “proyecto vital”, que se supone marcado así por unas premisas previas que le son dadas al alumno, esté relacionado con el género, es decir, con la ideología de género que se basa en la distinción normativa del feminismo clásico entre sexo biológico e identidad de género como rol social que conlleva dicho sexo, para llegar a la idea, en sus aspectos más extremos, de que el sexo biológico es irrelevante en el constructo social y cultural que debe ser el género. Último elemento que me parece digno de destacar es ese objetivo irrenunciable a la “igualdad” que atraviesa todo el documento, que debe ejercerse en el seno de la “cultura, religión, clase social” de cada alumno, lo que responde, en mi opinión, a un enfoque multiculturalista o comunitarista que entra en contradicción con la formación de ciudadanos de un Estado nación dado, y que representa un ataque a la unidad del sujeto constituyente, en un designio de atomización victimista de éste.
Definida esta “competencia global” se lo presenta estructurado en 4 “aprendizajes” que se desarrollan, a su vez, en 4 “competencias”, a cumplimentar de la cuna a la sepultura escolar en tres ámbitos: el personal, el de las relaciones, y el social. Tal ambición de control y de no dejar nada al hacer, responde al designio de “hacernos competentes tanto para el diagnóstico crítico de la realidad, desde un enfoque de género bien fundamentado, como para el diseño de nuestra implicación en construir nuevas identidades igualitarias, masculinas y femeninas” (p.20). La afirmación evidente de que el programa está marcado y dirigido por una ideología concreta, en este caso, la de género (aunque eufemísticamente se hable de “enfoque” o “perspectiva”) que utiliza el noble señuelo de la búsqueda de la igualdad para imponerse, sin que quepa contestación alguna a lo que se presenta como un bloque monolítico de desarrollo, nos sitúa en el terreno de una imposición ideológica intolerable -siendo además todo ideología una visión parcial de la realidad-, pues se pretende desarrollar en la escuela pública, a la que están obligados por ley a asistir los alumnos, y de carácter totalitario, pues se pretende modelar el pensamiento de los discentes en un sentido determinado, para lo que los autores del plan no se privan de citar a promotores de esta ideología como Angela Davis y Amelia Varcárcel, y a proponer “claves de género” y un “análisis desde un enfoque de género”, de interpretación de la realidad, para lograr “el fomento de un pensamiento crítico entre el alumnado acerca de las desigualdades existentes en diversos ámbitos (familiar, escolar, social, laboral…). Para ello es fundamental abordar conceptos clave de la teoría de género: sistema sexo-género, socialización de género, roles y estereotipos de género, mandatos de género, identidad de género, interseccionalidad, igualdad-diferencia-desigualdad-discriminación, división sexual del trabajo, conciliación corresponsabilidad-sostenibilidad, sincretismo… El conocimiento de estos conceptos permitirá al alumnado realizar una lectura de las situaciones desde el enfoque de género.” (p. 24)
Carlos Santos rompe su voto en Granada
El 2 de diciembre de 2018, Carlos Santos, como otros repúblicos de Andalucía, ha salvado su dignidad rompiendo su voto ante la mesa electoral. En ese momento fue entrevistado por periodistas de televisión.
Este acto reúne en sí mismo varios significados. Es una demostración de integridad moral. Es una prueba palpable de que no se ha dejado atenazar por los poderosos mecanismos psicológicos con que la servidumbre voluntaria opera en nuestro inconsciente, y por tanto de que se es libre. Representa la acción colectiva encaminada a conseguir la hegemonía cultural en la sociedad civil, previa a una etapa de acción política que traiga una República Constitucional para España.
Los miembros y simpatizantes del MCRC muestran así a los españoles que, ante un régimen de poder que impide la democracia, la abstención activa es el único medio pacífico para denunciarlo y mostrar el camino hacia un proceso de libertad constituyente que implante la democracia como forma de gobierno, en el que:
– Los diputados sean elegidos por la única forma que hace posible la representación del ciudadano: el sistema uninominal mayoritario, por distritos pequeños, sin listas, ni abiertas ni cerradas.
– El jefe del Gobierno sea elegido por todos los españoles en distrito nacional único, con doble vuelta si es preciso, de forma que quede garantizada la separación efectiva entre el poder ejecutivo y el legislativo.
– La función judicial sea independiente.
Votando a listas de partido no se elige nada, es una mera ratificación de la lista de empleados del jefe de partido que van a ser enviados a un parlamento que no es tal. Un diputado no puede ser empleado de nadie, salvo de los ciudadanos de su distrito. Una persona honesta no puede participar en semejante fraude.
Gracias a todos los que, rompiendo vuestro voto, habéis demostrado ser leales, sinceros y libres.
Fatuas
Cuando los ayatolás comunistas dictan una fatua, el gobierno que sostienen obedece.
Un juez llamado Grande que es ministro de un gobierno que nadie ha votado anuncia, como un Vishinski comprado en los chinos, un “texto normativo” para retirar a un policía jubilado la medalla que le concediera el Pigmalión de la democracia a la española, Adolfo Suárez, el del aeropuerto, por la liberación de dos secuestrados (“aprehendidos”, en la nueva jerga académica). Dado que ningún pequeño juez, fiscal o leguleyo, ni siquiera después del escarmiento de la doctrina Parot, ha movido una ceja ante el anuncio ministerial que supone un redescubrimiento del franquismo (la ley Aranda, y tal y tal y tal), daremos por hecho que nos asomamos ya a la gran pesadilla del estalinismo treintañón del que nos da trágico testimonio Dombrovski en “La facultad de las cosas inútiles”.
El derecho (“¡que es el derecho, imbéciles!”) es la facultad de las cosas inútiles.
–El camarada Vishinski llegó y lo puso todo en orden. No tengan miedo del derecho, dijo, nos llevaremos bien con él. Lo amputaremos sólo un poco. Y así lo hizo, con la satisfacción general. Mientras tanto, diez años atrás, en la década de 1920, los profesores lanzaban el eslogan “Abajo el derecho” desde sus cátedras universitarias. Así decían: ¡El derecho es una de las cadenas con las que la burguesía esclavizó al proletariado!
Una medida “ad hominem” contra “el policía franquista” (¡una dictadura sostenida por un solo policía!) abre la vía a una medida “ad hominem” contra Lopetegui, que no mete goles, o contra Bono, el del banderazo, porque no cae simpático.
Hasta donde uno alcanza con la razón, la ley ordinaria es la garantía del derecho de todos contra uno, pero la Constitución es la garantía del derecho de uno contra todos, y cuando esto no es así, no hay Constitución.
–Quizás tengáis razón –dijo Saint-Just a sus propias víctimas–, pero cuando el ciego busca una aguja en un pajar, toma todo el montón de paja.
Publicado en Abc
¿Revolución?
Con motivo de la charlotada criminal de la Bastilla (la visión de la cabeza del gobernador Launay ensartada en una pica estremeció a Saint-Just, un asesino exquisito), el duque de La Rochefoucauld despertó en Versalles a Luis XVI:
–¿Es una revuelta? –quiso saber el rey.
–No, sire. Es una revolución.
Un jefe comunista y un jefe separatista deciden hoy los impuestos de España en una cárcel… española. ¿Es la Revolución? No, es “la conquista del Estado”, y sin pegar un solo tiro. Lo de Carrillo pasando por la ventanilla (“concordia y café para todos”) de Suárez es lo de Pablemos pasando por el top manta (“fuerza intrínseca”, “granito engrasado”) de Sánchez: “paz social” a cambio de prebendas estatales, pues en el Estado de Partidos, donde todo es mentira menos lo malo, los comunistas son un partido tan estatal y prebendario como el de los liberales, con los contribuyentes liberales obligados a pagar el momio de los comunistas y los contribuyentes comunistas obligados a pagar el momio de los liberales, quienes, por cierto, nunca dicen “comunistas”, por parecerles cosa de fachas, sino “populistas”: si van de malotes, critican el “populismo”, y si van de buenotes, elogian el “Estado de Derecho”, tautología que nada significa.
Este supremacismo del Estado lo predicó mucho y bien Ramiro Ledesma, a quien todos parecen acogerse:
–Corresponde al Estado la realización de todos los valores de índole política, cultural y económica que dentro de este pueblo haya. Defendemos, por tanto, un panestatismo, un Estado que consiga todas las eficacias. Al hablar de supremacía del Estado se quiere decir que el Estado es el máximo valor político.
¿Algún chirrido, al contrastar esta ideología con la realidad que tenemos delante? Oirán que, aquí, todos los pactos son “de Estado”. Y los desayunos, almuerzos, cenas, bodas, funerales… ¡Hasta el hampa es de Estado! Y los abogados, claro, que en vez de abrir un bufete en la calle sientan plaza… en el Consejo de Estado.
De nuevo, contra la confusión
“Quicumque vult salvus esse, ante omnia opus est, ut teneat catholicam fidem: Quam nisi quisque integram inviolatamque servaverit, absque dubio in aeternum peribit” (Quienquiera desee salvarse debe, ante todo, guardar la Fe Católica: quien no la observare íntegra e inviolada, sin duda perecerá eternamente).
Así reza el inicio del Símbolo Atanasiano o Quicumque, verdadera definición de fe y desarrollo teológico del Concilio de Calcedonia (451), que logró tanta autoridad en la Iglesia, tanto oriental como occidental, que sirvió de faro teológico por siglos. Oídos serviles y esclavos, favor de abstenerse de leer este artículo. Es necesario dejar por escrito sin margen para la interpretación que exactamente lo mismo pero al revés puede gritarse hoy en la España decadente partidocrática. Quien quiera siquiera vislumbrar como Tierra Prometida lo que se llama libertad política colectiva, matriz del resto de libertades, debe hacerlo desde fuera de la melé oficial española que hoy día alcanza y abarca todo el espectro de lo existente. Quiere decirse, fuera del maniqueísmo tirano que invade la anti hegemonía cultural y política española. No es posible razonar de buena fe dentro de lo que hay ni tomar partido por nada de lo que hay so pena de desangrar aún más la dignidad de España y, especialmente, de perseverar en la confusión. Nunca ha habido más confusión que ahora en España. Y nada parece impedir que empeore. Ni siquiera en 1991 cuando Antonio García-Trevijano, solo, frente a todos, se atrevió a romper el tabú de la falta de democracia en España frente a una sociedad civil postrada en su ceguera, había tanta confusión como ahora. Es muy triste constatarlo pero hoy España está aún más lejos que antes de la libertad política colectiva y de la decencia en lo público. Si entonces vivíamos a las puertas del infierno y pudimos no entrar, entre todos nos empeñamos en tirar la puerta abajo y pedir morada en el infierno. Allí estamos desde entonces.
Las causas de la confusión de entonces permanecen incólumes, lo sabemos, pero la esperanza de que el tercio laocrático conquiste la libertad en la parte hegemónica de la sociedad, que entonces pudo existir, ahora yace marchita y más podrida que nunca.
Si los que leen estas líneas tienen verdadero aprecio y respeto por D. Antonio, es mi opinión, huelga decirlo, deben aprender esto a fuego y grabarlo en su alma política: España es hoy un país que se dirige hacia la nada y no estamos sabiéndolo evitar.
Si no somos capaces de conocer muy bien la vida, la acción y el pensamiento de D. Antonio que podamos replicar frente a la antihegemonía existente de todo el espectro político actual, de todo, no merecemos haberlo conocido, no seremos dignos herederos. Si no somos capaces, insisto, de realizar análisis de la realidad profundos, realistas, radicales, respetuosos de la verdad, que analicen las causas invisibles de la indignidad y confusión en España, su bastardía moral, que apliquen el pensamiento y la acción de D. Antonio e inoculen en el tercio laocrático las ideas que impidan que España viva condenada a la desesperanza, habremos perdido el único tiempo que tenemos. Un buen argumento teórico es el secreto de la mejor acción. Ahora no tenemos ni argumentos ni acción.
No sirve la desunión entre nosotros, sólo es útil que cada uno conozca, estudie, y reflexione muy bien sobre la acción (cómo respondió D. Antonio es situaciones parecidas a las actuales en años pasados y qué pensamiento previo a la acción hubiese guiado su conquista diaria de la libertad) y sea capaz de difundirlo y convertir en hegemónicas esa acción y ese pensamiento. Hacerse digno de ello donde le toque estar en la vida. Cada uno debe ser una antorcha y sumar para hacer un solo fuego.
Sobran las vanidades, sobra el esnobismo y el vedetismo intelectual, sobre lo superfluo, sobra lo mediocre, sobra la mentira y la confusión. Un espíritu bien formado hace más por la causa de la libertad política colectiva que cien almas confundidas. Hay confusión si no se deja claro que sólo desde fuera de la sociedad política española actual (toda, desde la extrema izquierda hasta lo que sea que hay a la derecha), toda, nos salvaremos de la confusión que nos tiraniza y que perpetúa la maldita servidumbre voluntaria del español.
De ahí partimos y si no tenemos claro esto, lo llamamos ruptura, seremos los perpetuadores de la confusión. La corrupción sibilísima. La peor y la más mortal. La corrupción de lo mejor. La nada.
La hegemonía de la sociedad civil sólo puede conquistarse desde el ostracismo. El destierro político, por exceso de virtud, con soledad luminosa, creadora y digna que sufrió D. Antonio, es el único terreno donde puede abonarse el cimiento de la libertad política colectiva. Cualquier tipo de veleidad, siquiera sentimental, con cualquier idea que proceda del espectro político español, convierte en ciego para la libertad a quien la tenga. El maniqueísmo los hace iguales a todos. Adolecen de lo mismo que acusan. Son círculos malditos que perpetúan la confusión. Sólo fuera de la rueda diaria de diatribas entre partidos habrá salvación.
No vivimos para hacer homenajes a D. Antonio. Vivimos para perpetuar su pensamiento y su acción en lo mejor de la sociedad civil española porque nos demostró con su vida y su obra que se puede ser libre en medio de tiranos y vivir digna y decentemente entre ladrones y delincuentes. No hay mejor ideal que desgastar la propia vida en seguir las huellas que él dejó. Hacerse digno de este ideal exige apagarse para que su pensamiento brille. No están los tiempos para pelearse dentro de la caverna oscura en la que está España sino para alumbrar y ayudar a todos a salir de ella. Lo dije: es la hora cero de España. O conquistamos a lo mejor de la sociedad civil con la verdad política, la lealtad y la libertad, o habremos perdido nuestras vidas.
La poca memoria del votante español
En España hay poca memoria. Hace años, cuando Pablo Iglesias salía a los medios de comunicación, publicado, publicitado, como una novedad, lo hacía con una nueva cara, una nueva personalidad, de este Estado de Partidos, una innovación de propuestas ideológicas frescas, novedosas, pero tan viejas como la propia ideología.
Un fenómeno inexistente que hace unos cinco o seis años nadie conocía, y que ahora lo conocen en toda España.
Derrotado Pablo Iglesias con su “el cielo se toma por asalto”, ahora quiere tener al Estado-Cielo tomándolo por consenso. De nuevo sale otra figura en los mismos medios, Santiago Abascal, una nueva personalidad mediática. Mismos medios, mismo querer hacerse querer. Ideología de Estado algo diferente y misma proyección pública, buscando y provocando reacciones en las redes sociales.
Nadie se da cuenta de que es la misma operación, la misma maquinaria, la misma publicidad, un personaje gastado y otro fresco, hasta que lo quemen. Pero mientras tanto ayuda a confundir a los españoles que creen que Vox va a cumplir sus promesas, basándose en los mismos mecanismos – fe y expectativas – que Podemos.
El votante no elige, solo ratifica listas de partido con cabezas visibles, sin elegir representante, y tampoco hay separación de poderes en origen, por mucho que lo digan unos y otros. La poca memoria de los españoles votantes de Vox es la misma desmemoria que les impide ver que hay otro nuevo oportunista del poder que les llama, de nuevo, a ratificar una lista de partido por fe y expectativas.
Así que:
#YoNoVoto #NosotrosNoVotamos #RomperéMiVoto
Votantes
Para resolver la crisis de España hay un gobierno de pícaros cuyos mejores miembros tienen suspendido el “ex” como espada de Damocles sobre sus cabezas.
–¡Queremos votar! –pide, sin ser atendido, el pueblo que presume de soberano y tiene que pedir permiso incluso para votar.
En el Estado de Partidos no se es elector, sino votante (el que con su voto ratifica una lista de partido que ha elegido otro), y el votante en zapatillas, como Lopetegui, que ahora mire al banquillo del sistema verá, a un lado, a Casado con Maroto y Andrea Levy, y al otro, a Rivera con Garicano y Villegas, que no parece Vinicius.
El sanchismo, pues, sigue a lo suyo, que es el plagio. Plagia la economía de Venezuela, y la política, de aquella Republicona, que decretó “acto de agresión a la República”… esto:
–La apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación, y el uso de emblemas, insignias o distintivos alusivos a uno u otras.
¿República con be o con uve? Ante la duda, el sanchismo pone, donde “República”, “Democracia”, y donde “régimen monárquico”, “régimen franquista”.
¿Estamos peor que entonces? En mayo del 16 el Caballero Audaz entrevistó al líder de las “multitúes” monárquico Alcalá Zamora por indicación de Azorín (“es un pez muy fino, pero con muchas espinas”), y le pareció un “papagayo engolado y ceceante”. Por cierto, que en la Redacción a Carretero lo esperaba Azaña (¡el ídolo de Aznar!) para entregarle una crónica “que él mismo conceptúa que es impecable”.
–Tengo que atender a este ateneísta tenebroso, que me produce una profunda repugnancia…
En el 31, el ateneísta tenebroso trepó a la presidencia del gobierno para, ciscándose en la decencia, firmar: “Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue rey de España…” Y en el 36, ciscándose en la Constitución, arrebató el sillón al líder de las “multitúes”… republicano.
¿Crisis? ¿Qué crisis?
Publicado en Abc
La doctrina Trump frente a Venezuela
Lo primero que se debe entender es que Donald Trump es el presidente solo de los Estados Unidos de Norteamérica. No es el presidente del mundo y tampoco lo es de Venezuela. Esto significa, por supuesto, que Trump tiene que hacer y hará lo que sea necesario para defender los intereses geopolíticos de los Estados Unidos y no de otros.
Hasta la administración de Barack Obama, en los Estados Unidos se había impuesto una política de que este país fuese una especie de gendarme mundial con el pretexto de atender sus necesidades geopolíticas. Esto llevó a los Estados Unidos a inmiscuirse directa e indirectamente en varios conflictos en diferentes partes del planeta, aduciendo que defendía no solo sus intereses, sino también los de sus aliados.
Con Donald Trump llega a la Casa Blanca una visión más pragmática de la geopolítica norteamericana que, si bien atiende a sus intereses, no lo hace de una forma indiscriminada e ineficiente. Con Trump, los Estados Unidos se ha replanteado su papel en el Medio Oriente y en Europa, al punto de reconsiderar su participación en el pacto militar de la OTAN para desmayo de gobiernos europeos muy acostumbrados a los subsidios de los norteamericanos.
Con este pragmatismo, Trump parece estar dispuesto a defender el papel hegemónico de los Estados Unidos como Imperio en su área natural de influencia hemisférica en América, al tiempo que reconoce otras potencias e imperios en formación con sus respectivas áreas de influencia tales como China y Rusia.
Geopolíticamente, Venezuela siempre ha estado en el área de influencia directa de los Estados Unidos. El papel activo e instrumental del estado chavista venezolano en el patrocinio del narcolavado y el terrorismo pone a Venezuela a encabezar la lista de prioridades en la agenda norteamericana. No se trata simplemente de la caricaturesca retórica antiimperialista de Nicolás Maduro y sus operadores, sino del papel del estado venezolano en actividades criminales que afectan en forma directa los intereses de los Estados Unidos.
Por esta razón, y no por otras, los Estados Unidos tienen que considerar ser parte de una alianza, o liderarla, para la intervención militar internacional en Venezuela. Un beneficio colateral importante de esa acción, sin duda, sería el desencadenamiento de un proceso de ruptura política en Venezuela que derroque al régimen de Nicolás Maduro.
Por eso, Donald Trump no podía acompañar a los países que denunciaron al régimen de Venezuela ante la Corte Penal Internacional y menos aún reconocerle jurisdicción a esa instancia. El tono y el tiempo de las acciones que emprenderán los EE. UU. contra el estado chavista no serán decididos por instancias diplomáticas, que, por su propia naturaleza y ambigüedad, siempre terminan haciendo concesiones al régimen.
La doctrina Trump frente a Venezuela parte del reconocimiento pragmático de los Estados Unidos al papel real de otras potencias en sus respectivas áreas de influencia, al tiempo que se reserva para sí el poder económico y militar de decidir lo que más le convenga en su propia área de influencia, donde justamente se halla Venezuela. China y Rusia tienen que atender asuntos más importantes en sus propias regiones, que ocuparse en sostener al fallido estado chavista como desearían los operadores civiles y militares del régimen. Y eso Trump lo sabe.
@humbertotweets
Lola
La España setentera, o Postespaña, puso de moda dos dicharachos que hoy repiten los tertulianos, que ignoran sus significados: “Consenso”, un invento de Constantino para decretar la conversión del paganismo en cristianismo como aquí la de la dictadura en democracia, y “Estado de Derecho”, un invento propagandístico de la monarquía prusiana.
Así se explica el lío de poderes que se hizo en el Senado la ministra de Justicia de Sánchez, que a esas horas andaba por la Casa Blanca luchando contra “la extrema derecha de Trump” con un chaleco de corte bretón, a lo Gómez Carrillo, del bisabuelo de Iván Redondo (nada que ver con el chaleco blanco de solapas con el que Robespierre, al decir de Tocqueville, se presentaba en el teatro).
En el Senado, la ministra de Justicia (“Lola” en las rianxeiras, o sobremesas del “Rianxo”, con que el sanchismo nos ameniza la soñarra septembrina en este protectorado venezolano) apeló campanudamente al “Poder Judicial”, que, sin embargo, tampoco es un poder, como sabemos por Montesquieu (“presque nulle”), por Gramsci (que le quita el “presque”) y por Balta, promotor de la Justicia Universal, que en sus manos se queda en Justicia Castiza, y que, sentado a la mesa, resume a Gramsci y a Montesquieu en una frase “maquietista” (línea Amalia Isaura):
–La justicia es una p… m…
No parece, desde luego, la terminología jurídica de Schmitt y Kelsen en la polémica sobre la justicia constitucional, pero se ajusta como el guante de “Gilda” a la rudeza e ignorancia de Sánchez, que ya prepara su “voletío” a La Habana, el pueblo (ron, café, tabaco) que inventó la sobremesa, la ciudad donde un taxista mulato quitó a Foxá la idea de ahorrar:
–Yo gasto lo que gano; la caja de muerto no tiene bolsillos.
Sólo de pensar en La Habana, a Sánchez le pesa el machete de la zafra y se deja llevar por la rumba a orilla de los cañaverales: “Yo no tumbo caña. / que la tumbe el viento… / Que la tumbe Lola / con su movimiento.” Quien dice caña, dice ministerios.
Publicado en Abc











