Partidocracia e IRPF

5
Oficinas de la Agencia Tributaria

Es tiempo retratarse tributariamente. Y mientras que, como cada año, Iglesia y Organizaciones Notoriamente Gubernamentales mendigan su asignación anual solicitando que marquemos la correspondiente casilla de nuestra declaración de la renta, los partidos políticos y sindicatos de estado imponen su presencia en los criterios de Justicia Tributaria rectores de este impuesto.

Por gracia del artículo 61 bis de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (LIRPF), al lado de las reducciones de la base liquidable por aportaciones a planes de pensiones, a sistemas de previsión social constituidos a favor de personas con discapacidad o por pago de pensiones alimenticias y compensatorias recogidas en resolución judicial, nos encontramos con que podemos deducirnos con un tope de 600 euros las cantidades pagadas como cuotas de afiliación y demás aportaciones realizadas por afiliados, adheridos y simpatizantes de los partidos políticos.

La Razón de Estado de los partidos lleva al consenso sobre su preeminencia social y reconocimiento legal como únicos agentes políticos al punto de premiar y fidelizar a quien directamente así lo acepta. La propia existencia de esa deducción reconoce la importancia capital de ese papel exclusivo premiando su sustento económico e igualándolo legalmente en términos de Justicia Tributaria a quien viene obligado a satisfacer unas pensiones a favor de sus hijos, o a asegurarse el futuro tras su retiro.

El IRPF es el impuesto que con intención supuestamente redistributiva directamente grava la renta personal del ciudadano con reflejo de los elementales principios de equidad y Justicia Tributaria, por lo que sus reglas impositivas deben reflejar los criterios básicos de adecuación entre la generación de riqueza y la inversión personal de la misma. Más claro agua.

Si el protagonismo único de los partidos como clase política separada de los votantes tiene su reflejo en la forma en que la renta personal es gravada por el Estado, la oligárquica presencia de los sindicatos de estado no podía ser menor. Por eso nuestra declaración recoge de la misma forma la reducción en los rendimientos del trabajo de las cuotas satisfechas a los sindicatos, equiparando tal deducción a las aportaciones obligatorias de los profesionales a sus respectivos colegios, sin cuyo abono tienen vedado tal ejercicio profesional y por tanto la generación de renta alguna (artículo 19 LIRPF).

La perpetuación de los partidos y sindicatos en el estado como bien deseado por un poder único e inseparado tiene así su reflejo de trascendencia en las obligaciones tributarias de los ciudadanos, premiando o castigando su grado de participación e integración pacífica en el sistema.

Creative Commons License

Este trabajo de Pedro M. González está protegido bajo licencia Atribución Creative Commons-NonCommercial-NoDerivs 4.0 Internacional Los permisos mas allá del ámbito de esta licencia pueden estar disponibles en https://www.diariorc.com/aviso-legal/

5
Dejar una respuesta

Por favor Conecta para comentar
4 Hilos de comentarios
1 Respuestas a hilos
4 Seguidores
 
Comentario con mas reacciones
Hilo mas comentado
4 Autores de comentarios
Julián Vileya LópezGonzalo AlvarezEumenioHeliodoro Rodríguez Medina Comentaristas mas recientes
  Suscripción  
mas nuevo mas antiguo mas votado
Notificar de
Heliodoro Rodríguez Medina

Buenísimo.

Julián Vileya López

Como siempre Pedro, me encanta como escribes y sobre los temas que escribes. Nos leemos.

Julián Vileya López

El que me ha puesto la valoración en negativo en el comentario, entiendo que le habrá molestado o no le habrá parecido apropiado, como el que ha puesto el menos al comentario de Heliodoro .. Debe ser un lumbreras, sin insultar por supuesto, que la vara de medir es muy fina en Internet.

Eumenio

Hay un lapsus cuando se equipara “reducción” y “deducción”, pues se trata de conceptos diferentes. Con la reducción de la base imponible se disminuye el gravamen del impuesto, pero con la deducción lo que se disminuye es su cuota, es decir, lo que toca pagar. Por cierto, si acudimos al artículo 10 del reglamento del impuesto comprobaremos que el asunto es todavía más grave, dado que los gastos deducibles en concepto de cuotas satisfechas a sindicatos carece de límite, mientras que por cuotas satisfechas a Colegios profesionales se impone un límite de 500 euros anuales.

Gonzalo Alvarez

Reunidos TENEMOS que civilizar a los Grupos Empresariales,Partidos políticos y Sindicatos,retirándolos del Estado.Hay que desprenderse de los Colegios Profesionales.TENEMOS que introducir la cuota de afiliación al M.C.R.C. en el I.R.P.F.