La deformación educativa como arma de propaganda

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Incluso los libros de texto para niños, explican como el parlamento elige al gobierno. En la imagen un libro de texto de cuarto curso de primaria

La propaganda doctrinal distorsiona o destruye en el cerebro la percepción de la realidad objetiva de los hechos. Es algo de lo que uno puede liberarse a través de la experiencia, es decir, mediante la experimentación empírica y la reflexión y meditación en solitario.

En España, la enseñanza en los colegios para menores de edad, actúa para destruir e intoxicar el pensamiento de los niños, de nuestros hijos. Así, el Estado, además de enseñar, también educa y al hacerlo, lo hace en la única forma en la que es posible que el Estado eduque: en el servilismo y el vasallaje. Quien permite que el Estado además de enseñar, eduque a sus hijos en lugar de hacerlo uno mismo, está renunciando a criar a sus herederos como hombres y mujeres libres y capaces de defenderse por sí mismos en la sociedad.

Este texto en la imagen adjunta, que forma parte de un libro de 4º de primaria, además de evidenciar que en España no hay separación de poderes (“las Cortes eligen un gobierno…”) deforma la realidad. La frase “España es una monarquía” absolutamente falsa aunque de apariencia inocente por su simpleza, confunde la esencia de España con la forma circunstancial del Estado. Si esa frase fuese “En España HAY una monarquía” sería perfectamente correcta, puesto que la esencia de España es “nación” y lo circunstancial, lo accidental, incluso lo eventual, es el Estado y su forma. España no es el Estado, el Estado está en España. Si en lugar de “ES” pusiese en el texto “HAY”, se vería que es una situación de estancia, posiblemente transitoria y no definitoria. Incluso mas correcto que esa frase sería decir que “en España la forma del Estado es la monarquía” puesto que la monarquía sí forma parte de la esencia actual del Estado y no de la nación española.

Es por eso que las palabras actúan y funcionan en un nivel muy profundo del cerebro. Porque configuran la percepción de la realidad. A veces incluso sin querer, y a todos nos pasa, cometemos esos errores con el idioma y en una situación coloquial no tiene demasiada trascendencia, pero cuando se imponen como algo reiterado a través de la divulgación y la enseñanza, alteran el funcionamiento del cerebro de las personas y con ello su percepción e interpretación automática de la realidad; estas distorsiones alteran la percepción automatizándola mediante falsedades que son demostrables empírica y analíticamente.

Cuando hablamos de España y utilizamos la palabra “ES” lo único aceptable que debe acompañarlo es “NACIÓN”. Porque eso es lo único que España es en sí misma, lo que constituye su esencia. Y todo lo demás ESTÁ. Decir que España es esto o es aquello, lleva a identificar a España con nuestro deseo o percepción subjetiva y personal. Tampoco Franco era España, sin embargo muchas personas tienden a identificar una cosa con la otra.

Es normal que después ese texto para niños, para terminar de confundir, hable de: “debe representar”. En primer lugar es FALSO que el rey represente a nadie (porque para representar uno debe de ser elegido por los representados) y en segundo lugar porque el “debe” indica que es una posibilidad obligada y no un hecho (lo cual delata, en sí mismo, la MENTIRA de ese repugnante texto que sirve para confundir a los niños). Al utilizar la palabra “representar” de forma incorrecta, se confunde, se fomenta la confusión en las personas. Lo correcto sería decir que algunos españoles se SIENTEN identificados con la persona del rey, que no los representa, porque España jamás puede ser representada por nadie, sea cual sea la forma del Estado o de gobierno que exista. España únicamente puede ser representada SIMBÓLICAMENTE por una bandera, la que sea. Un presidente del gobierno tampoco representa a España, representa al Estado, que es la persona jurídica de España.

No me extenderé con la palabra “parlamentaria”, también absolutamente falsa aplicada a la forma de gobierno, pero baste decir que el parlamentarismo (que es la forma de gobierno del Reino Unido) se fundamenta en la representación política que en España no existe.

 

Y ahora corran, corran todos a votar…

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Julián Vileya LópezÁguedo M. Ramos Viniegra Comentaristas mas recientes
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Águedo M. Ramos Viniegra

La falta de rigor científico y académico (si es que éste pervive en alguna institución que lo tenga encomendado) en los libros de texto es alarmante; la precisión conceptual nula y el empleo de la lengua española es groseramente vulgar, como lo demuestra la confusión en el empleo de las perífrasis “deber + infinitivo” y “deber de + infinitivo”, con la sensible diferencia que existe entre ellas. Tal y como está montado ahora mismo, el sistema educativo está próximo a ser contraproducente, deformativo…

Julián Vileya López

El sistema educativo en España está amañado para tergiversar la verdad a favor de los intereses del Estado, y la división de España en 17 autonomías hace muy fácil esta tarea.

De ahí nace también la base fundamental del separatismo catalán y ese odio a la nación española, que realmente sería odio al Estado español que representado por una bandera nacional provoca que ese sentimiento se refleje en dos banderas inconstitucionales para manifestar su descontento a las acciones políticas corruptas de un gobierno que no sabe ya que estratagema inventar para seguir en el poder.

Muy buen artículo Anastasio. Te doy mi enhorabuena por tan elaborado contenido.

Un saludo amigo repúblico.