Neutralidad política y la unidad de la nación española

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Al General de División de Infantería de Marina Juan Chicharro

Sardinetas en la bocamanga y franjas rojas en la piel, más que en el pantalón de uniforme, lleva el General de División de Infantería de Marina D. Juan Antonio Chicharro Ortega. Puño de la Armada, cuyo único descanso es la arena húmeda de una playa tras el asalto anfibio desde la mar brava, ola tras ola. Saltando al frente de su sección de la barcaza de desembarco, primero, en helicóptero con su Estado Mayor, después, y mandando toda la Infantería de Marina española, mucho después. Pero, siempre le espera la playa, la arena húmeda de una playa.

Bravo marino que orgullosamente adorna su ancla con dos fusiles cruzados y bayoneta calada. Símbolo que por sí mismo se honra, sin necesidad de ornamentos borbónicos postizos puestos ahí cuando ya la Infantería de Marina española había regado con su sangre infinidad de playas y cubiertas de buques de guerra de la Armada Española desde que Carlos I la creara el 27 de febrero de 1537.

Hoy, precisamente el aniversario de la muerte de Fernando el Católico, cae casualmente en mis manos su convocatoria, mi general, para la asistencia a un acto que tendrá lugar en Madrid en fechas próximas, y expresa la gravedad de la situación en la vivimos, y el peligro cierto que corre la unidad de la Nación española. Nos anima a civiles y militares a acudir a la convocatoria, incluso a lo que estamos en activo, aduciendo que la defensa de la unidad nacional no es un interés partidista, y que nada tiene que ver con romper la neutralidad política.

Eso es cierto, mi general, absolutamente cierto. Es cierto no solo cuando se dice estando en la situación de retirado, sino también cuando se está en activo. Por lo tanto, habría que decirlo siempre. Algunos lo decimos siempre.

España es anterior a la Constitución de 1978, como usted mismo afirmó. Una obviedad por la que le crucificaron[i]. Efectivamente mi general, como  sabemos todos, España es un hecho de existencia que nos ha sido dado por el azar en el devenir de la historia. Es anterior a 1978, a 1939, a 1931, e incluso muy anterior a la fecha en la que el primer Borbón puso su pie en nuestra Patria, procedente de un país extranjero.

La cuestión que no cabe soslayar es la causa, los factores causales, mi general, de la situación en la que nos encontramos. La unidad de la Nación se rompe en mil pedazos en la propia Constitución de 1978 que usted dice defender, como queda consagrado en su Disposición Primera y en la Transitoria Cuarta, que no separa los poderes en origen, y establece, en su artículo 68.3, el absolutamente injusto sistema proporcional en una sistema electoral, más bien “votacional” y nada representativo. Si usted dice que los separatistas son una minoría, ¿por qué defender este sistema electoral injusto que tanto se aleja de un sistema que refleje las mayorías?

¿No cree, mi general, que esta Constitución y la Ley electoral es la que legitima de forma bastarda el hecho indignante de que un partido haya cedido dos diputados a sendos partidos, que por cierto se cuentan entre los separatistas, para que puedan formar grupo parlamentario?[ii] ¿Dónde queda la Nación española si el sistema de representación no representa a nadie, sino a los partidos políticos, dueños de los votos de un pueblo cautivo al que se le pide un simple refrendo de listas cada cuatro años, y ya está.

Mi general, no podemos aprender herramientas para pensar en la Escuela de Guerra Naval y la ESFAS para después no aplicarlas a lo esencial, que es la existencia de la propia Nación. ¿Cuánto no habría avanzado nuestra Patria y sus ciudadanos si hubiese habido un proceso constituyente auténtico a la muerte de Franco? Un proceso que consagrara la separación de poderes en origen y estableciera un sistema electoral con circunscripciones electorales uninominales por mayoría, a doble vuelta. En su lugar, se dio el poder absoluto a los partidos políticos, dueños y señores de la soberanía “nacional”, con sus rebaños de “diputados” en el Congreso, que votan según los dictados del jefecillo del partido de turno. El reparto de la cuota de poder, en palabras de D. Antonio García-Trevijano, y nada más. Si no tengo mayoría, pues nada, al Hotel Majestic, trapicheo y punto. O España como algo discutido y discutible. ¿Es esa la referencia de la Patria que tenemos, mi general?

No, no y no. Muy respetuosamente y desde una muy respetuosa neutralidad política.

La Ciencia Política expresada en la obra de García-Trevijano es la única referencia válida y que traerá la libertad colectiva de la Nación española. Un proceso constituyente que urge ya mismo. Los españoles nos lo merecemos. Somos un pueblo grande, muy grande.

Mi general, recuerdo que el Manual del Marinero, que a algunos les servía solo para mantener el tafetán planchado poniéndolo debajo de la colchoneta, decía que el sentido más noble de la Patria recaía en la gente sencilla como los labradores o los pescadores. Efectivamente, doy fe. Mi padre y mis ancestros eran labradores, y no hacían sino trabajar con sus propias manos la parte física de la Patria. Lo tengo presente cuando cojo entre mis manos terrones de esa misma tierra que todavía conservo, regada con el sudor de mi gente desde la reconquista que pacificó el valle en el que nací.

Esa gente necesita líderes, especialmente ahora, y no para perpetuar la ignominia, la traición, los privilegios, sino para una mayor grandeza de la Nación. Torrijos también desembarcó en una playa de Málaga y murió por su lucha contra el tirano pidiendo mandar su pelotón de ejecución. El pueblo necesita líderes para alcanzar la libertad y el progreso de una Nación española cuyos ciudadanos están adocenados y carentes de la capacidad de elegir a sus representantes.

Por supuesto, estaría a su lado aunque yo no vista sardinetas ni franjas rojas. No obstante, el salitre nos une, y, lo más importante, la conciencia de Nación. Pero no dejaré de apuntar a los factores causales de este drama destructor y aniquilador de tanta grandeza.

Así me lo han enseñado, y a usted también.


[i] Veánse los pasajes del discurso del general Chicharro el 6 de febrero de 2013 en http://politica.elpais.com/politica/2013/04/10/actualidad/1365622649_510157.html.

[ii] http://www.mediterraneodigital.com/portada/nacional/nacional/el-psoe-cede-2-diputados-a-erc-y-democracia-i-llibertat-para-que-formen-grupo-propio-en-el-senado.html

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Repúblico experto en Paz, Seguridad Internacional y Defensa. Las Fuerzas Armadas no pueden salvar a la Nación de ella misma, sino que únicamente una sociedad civil fuerte será capaz de alcanzar la libertad política colectiva que traiga la democracia formal a España. Se lo debemos a nuestros ancestros, a nuestros hijos y a nosotros mismos.

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¡Ay! Mi general. Cuanto sentimos la ausencia del generalito!

Vicente Carreño

¡Magnífico, bello y verdadero alegato!. Sr. Del Hierro mis más sinceras felicitaciones por esta inteligente reflexión, llena de amor a la verdad, a la tradición, y a los progenitores, ellos se merecen este reconocimiento. ¡Gracias, Don Fulgencio, por abrirnos los ojos! ¡Y su Alma de patriota inteligente y leal!. Un fuerte abrazo desde el valle…

Luis Sanchez de Rojas
Luis Sanchez de Rojas

Don Fulgencio, gracias. República y lealtad.