Paco Bono Sanz

PACO BONO.

El consenso, pacto destructor de la política. Hemos nacido en la era del consenso, lo hemos sufrido hasta en la sopa, pero no hemos sido conscientes de su significado hasta que nos han quitado las lentejas. ¿Cómo salimos del cascarón?, ¿Cómo nos caemos del guindo? Leyendo, acercándonos a los grandes maestros del pensamiento, quienes pusieron todo de su parte para traer la libertad política a España. No los reivindicamos sólo para homenajear su heroico esfuerzo, sino para difundir su palabra, porque la necesitamos, requerimos su dignidad y su valor, su honor, ese honor que dicen que ha perdido el hombre cuando muchos siquiera lo han vislumbrado en su vida.

¿Te reconoces?, ¿reconoces tú país?, ¿cuál es su valor y su sentido? ¿Hemos de aceptar la derrota del honor? ¿Hemos de vivir sin valores? ¿Hemos de engendrar ignorancia para que otros procreen un nuevo consenso político? Quizá se queden cortas mis nocturnas palabras cansadas cuando arrastran la memoria de un joven que como tantos otros ha vivido en sus propias carnes la frustración de la falsa política. Dicen que somos hijos del Estado, esa mole pública coronada por un Rey que no reina y que delega su poder en los validos de este tiempo, los partidos y los sindicatos, enmascarados por el consenso, el pacto profanador, el acuerdo del poder para el poder. ¿Acaso tiene honor un Rey desnudo por la historia? ¿No lo ven? Fíjense cómo se cubre las vergüenzas con sus manos temblorosas, cómo ruega perdón. No le alcanza el agua de la ira, del pueblo maltrecho, incapaz, el pueblo español servil, acobardado, infantil, esclavo de la gran traición al hombre y a su porvenir, el consenso de nuevo.

¿Resulto negativo?, ¿vengativo? No albergo la menor gana de nombrar a ese señor ni a ningún otro de los que profanaron la palabra libertad. Deseo abrir los ojos a la gente que se tira de los pelos, a los que salen a la calle pidiendo pan al que se lo ha robado todo, esa gente que todavía cree que este régimen tiene salida con su forma actual, esas personas que no han despertado de la borrachera del fraudulento Estado de bienestar fundado en la falsa transición. No, no os van a devolver lo que nunca fue vuestro, porque jamás hemos vivido en democracia, jamás hemos sido ciudadanos, nunca en nuestra larga historia. Mi país penaliza a quien progresa gracias a su esfuerzo y premia la mediocridad del que lo hace a costa de los demás; esto también forma parte del consenso político, el pacto contra la libertad, ley no escrita, fantasma que aturde y deforma lo que de sentido común queda. Pero termina de leer estas palabras con una reflexión; levántate, busca un espejo, mírate. ¿Haces lo mismo que piensas y que dices? Si es así, eres alguien coherente. ¿Lo hacen los políticos de tu país? Si algún día te lo has creído, tu deber es enmendar tu error. Empieza por ti y luego exige lo mismo a los demás. En este diario es un gran espejo en el que mirarse cada noche. Aquí nos vemos a la sombra de los grandes hombres, esos que han pensado, dicho y obrado por España siempre en un mismo sentido, el de la libertad política.

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