Antonio García-Trevijano y La Voz de un Repúblico

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Tarde, pero te encontré. No soy partidario de creer en el destino,
pero si nuestros caminos se cruzaron, algo inexplicable debió de
unirnos.

Jamás había leído nada de lo que habías escrito. Tus artículos, tus
libros, nada acerca de tu vida, de lo que habías hecho por nuestra
nación. Eras un autor más para mí, ahora el más grande de la historia,
y mi maestro.

El error estuvo en creer que era libre, que podía elegir. Que podía
decidir sobre el futuro de mi nación, pero jamás cambiaba nada. Todo
seguía igual. Me sentía ignorado por quien me gobernaba.

Ahora que te has ido, y algo antes de tu marcha, me doy cuenta de que
no soy libre, porque nadie de España lo es. Vivimos en una mentira
impuesta por unas personas que se hacen llamar intelectuales, que nos
hicieron creer que lo eramos, pero el verdadero intelectual y sabio
eres tú. Dejo claro que si ellos se repartieron un tesoro, yo encontré
un botín mucho más grande: tu sabiduría, tu amistad, la verdad y tu
lealtad.

Ojalá algún día pueda escribir como tú, que alguien lea mi obra y sea
inmortal, que perdure en el tiempo para siempre.  Te tuteo, porque
aunque no nos conociéramos personalmente, y con todo un camino de
conocimiento por delante, estoy seguro que te conocía de toda una
vida.

Mi ignorancia política me permitió querer saber, querer dejar de ser
un iluso, despertar a la verdad, evitar ser engañado de nuevo, y
todavía no se los motivos, de que gracias a ti, pude definirme
políticamente. Soy Repúblico y un revolucionario de la libertad, y
como tú, moriré en la acción y sin miedo, porque la libertad, siempre
viene en nuestra busca.

Y gracias a ti, La Voz, existe.

 

*Imagen destacada: Alejandro Maestre Gasteazi.

Creative Commons License

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Julián Vileya LópezMaria Lopez ruizFernando Martos Ortega Comentaristas mas recientes
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Fernando Martos Ortega

Leída tu carta póstuma al Maestro, hago mías tus palabras y sentimiento. No soy conocedor de todo y de política menos, pero siempre he tenido eso que llaman “el 6° sentido”, que me hacía intuir que en España no hay democracia. Gracias a D. Antonio García-Trevijano Forte comprendo ahora por qué.
Julián, muchas gracias por esta publicación, ya que como yo, habrá otros que se sientan mitivados a seguir adelante.

Maria Lopez ruiz

Si, creo que Don Antonio Garcia Trevijano ha sido esa antorcha, esa luz resplandeciente, que ilumina el camino de la ignorancia.
Sin èl estabàmos ciegos, no veiamos nada, èl nos abriò el camino nos hizo ver, entender, donde andàbamos todavia la oscuridad. La negrura inunda la vida de los ciudadanos españoles. Los mantiene sumidos en la oscuridad como nàufragos a la deriva. Vamos sin barco a chocarnos constantemente con las rocas, con las aristas de esas moles que rodean el acantilado de la mentira.
Èl era el faro que ayuda a que los barcos no naufragaran. Sin èl el faro sigue en pie pero ya no ilumina igual. Aunque por èl sigue en pie intentado dar luz, claridad. Para que este barco llamado españa no zozobre una y otra vez.