No a la prohibición de partidos políticos

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La autodefensa del estado de partidos necesita de medios y miedos. Medios contradictorios con sus propios postulados supuestamente democráticos ante patologías como la instrumentalidad no deseada de los injustificables privilegios oligárquicos en que se sustenta y que alimentan a sus únicos agentes políticos reconocidos, los propios partidos políticos. Y miedos que determinen el ingreso o expulsión en el selecto grupo de integración de masas delimitado por el consenso de los participantes en el acuerdo institucional del setenta y ocho. El acceso a las subvenciones estatales, la disposición de espacios publicitarios gratuitos y el acceso al padrón por asesinos o sediciosos son consecuencia del régimen oligárquico de partidos de integración proporcional de masas, que resultarían imposibles en un sistema mayoritario de representación ciudadana. Es lógico pues, que los delincuentes y los enemigos de la Libertad se percaten de que la mejor garantía de impunidad y eficacia es la articulación delictual a través de un partido político.

Prohibir por ley un partido político, ya sea comunista, nazi, integrista, separatista o filoterrorista más allá de la contundente aplicación del Código Penal a la conducta de sus integrantes, es síntoma de la debilidad y contradicción intrínseca del estado de partidos, inconcebible en Democracia, donde el partido sea instrumento de su funcionamiento y no agente único de la actuación pública, sujeto exclusivo del derecho a ejercer la política, y de nutrición asistida estatal como un órgano administrativo más.

La República Constitucional, como acción humana para la democracia, saca a los partidos del estado para civilizarlos, sin que precisen del patrocinio estatal y sin que sean necesarios funambulismos promoviendo leyes autodefensivas del privilegio de ser un partido de estado.

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JuanGonzalo Alvarez Comentaristas mas recientes
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Gonzalo Alvarez

Los queremos y sabemos TENEMOS que desarrollar a los Partidos políticos,retirándolos del Estado y poniéndolos en su sitio:en el interior de la sociedad.Tenemos que elegir una Constitución con separación de los poderes del Estado y cambiar el sistema electoral proporcional de listas de diputados de partido,que no es representativo de los electores,por el sistema de candidatos uninominales con mayoria absoluta en distritos pequeños.Los verdaderos demócratas estamos en acción.

Juan

Sí, estoy de acuerdo en que la prohibición de partidos políticos no debería existir, siempre y cuando existiera la democracia representativa, los partidos políticos fueran societarios, etc., etc., etc.; todo esto, en esta España, es tan probable que suceda ahora mismo como que se le ponga a un chimpancé los atuendos e instrumental de un cirujano y se pretenda que el animal haga un trasplante de corazón, de riñón o de lo que sea.

Saludos, amigos repúblicos.