«Solidaridad»: ¿nuevo? opio «para» el Pueblo (II)

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Aclaremos, antes de continuar, el fenoménico mensaje que, como propósito principal, ha de ser el de mayor consideración de cuantos pudieran expresarse en esta serie de artículos. Se trata del fenómeno fenomenal, y «humano, demasiado humano» a la par, de la «trans-misión» realmente efectiva y «eficaz», pasionalmente afectada y afectiva, contagiosa e infectiva, de los componentes «psico-mito-ideológicos» contenidos irremediablemente en cualquier «psico-ideología» justificativa del «Pod€r». De cualquier tipo de «poder-hacer» organizado o «corporeizado»; empezando (sin ir «más-allá») por la propia Psique humana individual y terminando, por ejemplo, con la “autoridad mundial eficaz”(1) que, mirando desde 1967, situaba en un utópico horizonte temporal el entonces Papa Pablo VI. Dirigirse “Hacia una autoridad mundial eficaz”(1), a eso instaba e invitaba Antonio María Montini (Nombre secular del entonces Papa) en la «Carta Encíclica» “Populorum Progressio” [«Progreso de los Pueblos»]. Progresista «Carta Encíclica» que propugnaba tal ciclópeo «Progreso» teniendo por destinatarios “a los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles de todo el mundo, y a todos los hombres de buena voluntad”(1).

La Psique humana, nuestra Psique, es «natural-mente» ideológica. Precisamente por haberse conformado a partir del movimiento animal originario, se convirtió, por imperiosa necesidad, en «psico-ideo-génica» (generadora de imágenes): necesitaba (¡pobre niña asustada, perdida y desorientada!) anticipar «continua-mente» el futuro mediante abstracciones moldeadas y prefijadas en el pasado. Por eso escribió Rodolfo Llinás -2001-: “En los albores de la evolución biológica encontramos ya este impulso [de reconocer el sentido de lo futuro], esta fuerza directriz, esta intencionalidad que desemboca en imágenes sensomotoras y, en última instancia, en la mente y en el «yo».(2)

En otras palabras: la Psique necesitó «invertir» el/en pasado transformándolo en imágenes sintéticas anticipatorias para/del futuro. La «inversión» del pasado, convertida en premonición presente, «revierte» en una incierta presuposición: «ganancia-de-futuro»; futuro que, así, mediante simple suposición, resulta «aparente-mente» «seguro»; «segura-mente» asegurado. Ése fue el origen natural de toda futura superstición (y, por ejemplo, de los ingentes fondos pecuniarios que, hoy, «invierten» y/o despilfarran los «€uro-€stados» en «Seguridad Social» para «el Pueblo»). Por su parte, intermediando entre el pasado y el futuro, encontramos a un oscuro duendecillo que se muestra, cual «motor inmóvil», de continuo inmovilizado en ese «continuum» temporal al que llamamos «presente». Pues en «presente continuo» habita esa fuerza directriz(2), ese oscuro duende del «sí-mismo» que bien/mal podemos apelar empleando un vocablo tan actual hoy como siempre: «interés». De continuo necesaria y corpóreamente entrometido entre un antes cualquiera y un cualquier después.

Toda masificadora ideología contemporánea, toda anticipatoria «psico-ideología» del «Pod€r», resulta en la práctica, además de siempre muy costosa, necesaria e insultantemente supersticiosa; y, naturalmente, muy contagiosa. Contagiosa a más no «Pod€r». Por todo eso, todas las «psico-ideologías», como toda su retórica y casi todas sus desgastadas palabras son, por necesidad, «psico-religionarias»; y tanto más cuanto más multitudinarias. Son todas «simpáticas» concubinas de un proxeneta llamado «Pod€r» («Estado-Dinero»; Poder financiero): todas son «político-dinerarias»; todas ofrecen una incierta «seguridad mental».

Nuestras palabras «idea» [del griego «ìδέα»(3) (= aspecto, apariencia, forma)], «ídolo» [del griego «εìδωλοn»(3) (= imagen)]; «idolatría» [del griego «εìδωλοn-λατρεία»(3) (= culto de los ídolos)] e «ideología» (= lógica o lenguaje de las ideas; del francés «ideologie») proceden, todas ellas, de la raíz del proto-indoeuropeo «*weid-»(4) que significaba «ver» (con derivaciones como «hallar» -armenio- y «saber» -alto alemán antiguo-). De esa raíz anticipatoria se derivan también, por ejemplo, las palabras españolas «druida» e «historia» (ya sea como cuento sintético; ya sea como sintética narración de acontecimientos).

El asco y rechazo modernos a la religiosidad espiritual, al Amor y al espíritu personal como «ser-de-verdad», como privilegiado e impotente «testigo-de-verdad», ha conducido, en el terreno político y especialísimamente tras el nefasto fracaso de la «Revolución-Reacción» francesa, a la época, quizá, más arrogantemente supersticiosa y religionaria de todos los tiempos. Idolátricas palabras y sintagmas como: «Hombre» [especie de dios inmortal]; «Humanidad» [inmortal divinidad]; «Derechos del Hombre»; «Cuerpo social»; «Sociedad»; «Progreso»; «Progreso social»; «Cohesión»; «Cohesión social»; «Justicia»; «Justicia social»; «Desarrollo»; «Desarrollo social»; «Inclusión social»; «Integración social»; «Paz»; «Paz social»; «Consenso»; «Consenso social»; «Inserción»; «Inserción social»; «Solidaridad»; «Solidaridad social»; «€uropa»; «€uropa social»; «Democracia»; «Democracia social»; «Sociedad democrática»; «derechos»; «derechos sociales»; «más €uropa»; «más Democracia»; «más Solidaridad»; «más Cohesión social»; «más derechos»; «más Justicia social»; …; más…, más…, más… «santoMarx». Son sólo vacías palabras hechizantes; fetiches y talismanes verbales que ocultan sin mentarlo al negro hechicero disfrazado detrás: don Din€ro; don Pod€r financiero, que sabe, halla y ve el «interés» que reporta toda «deuda» por/de «necesidad». Ése es el gran dios propiciador del «marxista-hegeliano» y capitalista «Estado social-€-burocrático de Derecho/s, Partidos y Narcótico Bienestar». Aquellas hueras palabras y otras muchas más nos muestran hoy lo que ese «don Nadie» es: una mezcla de Nada; una reglamentista papilla «psico-ideológica» de Nada que, sin embargo, suscita y promueve muchísimo «Int€rés», pues al final y pese a todo, no olvidemos, amigable lector, que «Haci€nda somos todos».

Justo en la antevíspera (24/Marzo/2017) del 50º aniversario de la «Populorum Progressio» (26/Marzo/1967) de Pablo VI [en la que -bajo el epígrafe “Justicia y Paz”(1)– efectuó un solemne llamamiento para una acción concreta en favor del desarrollo integral del hombre y del desarrollo solidario de la humanidad(1)] el argentino Bergoglio repite y recuerda expresamente palabras de Montini: “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz(1) (otro de los epígrafes de aquella encíclica papal). También dirige, como ruegos a la par postulantes y admonitorios, las siguientes palabras a los mandatarios de la «€urozona» «re-unidos» en Roma:

> “El primer elemento de la vitalidad europea es la solidaridad”.(5)

> Europa vuelve a encontrar esperanza cuando invierte en el desarrollo y en la paz. (5)

> “Europa vuelve a encontrar esperanza cuando se abre al futuro. Cuando se abre a los jóvenes ofreciéndoles perspectivas serias de educación, posibilidades reales de inserción en el mundo del trabajo. Cuando invierte en la familia…”(5)

En fin, para qué seguir. Espero que se haya comprendido lo que aquí se quiere transmitir. Reúnanse esas palabras de Jorge Mario Bergoglio con las también suyas citadas en el artículo anterior de esta serie. Y contrástese toda esa palabrería «verborreica» (que sólo genera más, y más, y más… «€stado-dependencia») con las palabras del vehemente gurú del «interés» (los individuos sólo buscan su interés(6)) y de las “necesidades reales” (6), Karl Marx (en La ideología alemana-1845-) transcritas en dicho artículo precedente. Y aquí, hoy, de «nuevo», volvemos a Roma y a citar a «papá» Marx. Sugerimos, eso sí, que se sustituyan las palabras «judío» y «judaísmo», respectivamente, por «€stado/Imperio de Bien€star» y por «social-€-burocratismo». Palabras escritas por Marx en Sobre la cuestión judía-1844- (título que bien podríamos hoy cambiar por este otro: “Sobre la cuestión social”):

> “No busquemos el misterio del judío en su religión, sino busquemos el misterio de la religión en el judío real. ¿Cuál es el fundamento secular del judaísmo? La necesidad práctica, el interés egoísta. ¿Cuál es el culto secular practicado por el judío? La usura. ¿Cuál su dios secular? El dinero. Pues bien, la emancipación de la usura y del dinero, es decir, del judaísmo práctico, real, sería la auto-emancipación de nuestra época. Una organización de la sociedad que acabase con las premisas de la usura y, por tanto, con la posibilidad de ésta, haría imposible al judío.”(7)

> Nosotros reconocemos, pues, en el judaísmo un elemento antisocial presente de carácter universal, que ha alcanzado su apogeo a través de un proceso histórico en que los judíos han colaborado celosamente en el mal sentido indicado, llegado al cual tendrá que disolverse necesariamente. La emancipación de los judíos es, en última instancia, la emancipación de la humanidad respecto del judaísmo.” (7)

Curioso… Curioso que 97 años después de esas palabras de Marx expresara lo siguiente Adolf Hitler (21/Octubre/1941): “Fíjense en esto: los romanos se habían atrevido a confiscar lo más sagrado que poseían los judíos, ¡el oro amontonado en sus templos! Pues entonces, igual que ahora, su dios era el dinero.” (8)

¿Ironías, amigable lector? Terribles, derechas e «invertidas» ironías tiene ese cuento, esa «historia» que es «la Historia». Sí, esa «Historia» tan mentada como fementida por la «Gran Sabiduría» moderna; esa «Historia» que la «Modernidad», enferma de «histolatría», se empeñó en «convertir» en una diosa. Diosa hoy, por cierto, «invertida» en España como «Memoria Histórica»: diosa que aquí, hoy, se nos antoja odios@; ¿verdad, caballero «santoMarx»? Poderoso caballero es don Dinero”(9); mucho antes que «vos», caballero profeta, lo escribió don Francisco de Quevedo, nuestro gran poeta.

Y un anuncio: veremos que la “necesaria solidaridad” (6) de «santoMarx» no es de origen alemán sino francés. Así que tendremos que «convertir» la «solidaridad» en «solidarité» (como también «la verdad» en «verité»).

 


(1) PABLO VI (MONTINI, Antonio María). Carta encíclica Populorum Progressio” >>>A los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles de todo el mundo y a todos los hombres de buena voluntad sobre la necesidad de promover el desarrollo de los pueblos.” Página «web» oficial del Estado Vaticano.

(2) LlINÁS, Rodolfo. “El cerebro y el mito del yo”. Editorial Norma, S.A. 2003. [edic. orig. 2001].

(3) PABÓN, José Manuel. “Diccionario bilingüe. Manual Griego clásico-Español”. Larousse Editorial, S.L. 2014. [edic. orig. 1967].

(4) ROBERTS, Edward A.; PASTOR, Bárbara. “Diccionario Etimológico Indoeuropeo de la Lengua Española”. Alianza Editorial, S.A. 1ª Ed.-1.996. 7ª Reimpresión-2.009.

(5) Papa FRANCISCO (BERGOGLIO, Jorge Mario). “Discurso del Santo Padre Francisco a los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea presentes en Italia para la celebración del 60 aniversario del Tratado de Roma” Página «web» oficial del Estado Vaticano.

(6) MARX, Karl; ENGELS, Friedrich. La ideología alemana” [“Crítica de la novísima filosofía alemana en las personas de sus representantes Feuerbach, B. Bauer y Stirner, y del socialismo alemán en las de sus diferentes profetas. Ediciones Akal, S.A. 2014. [escrito en Bruselas, 1845].

(7) MARX, Karl. “Sobre «La cuestión judía». En “Páginas malditas”. Libros de Anarres. 2010. Texto en «pdf» en internet cotejado con otras traducciones disponibles igualmente en internet. [escrito en 1844].

(8) HITLER, Adolf. “Las conversaciones privadas de Hitler”. CRÍTICA, S.L. 2008. [edic. orig. 1953].

(9) DE QUEVEDO, Francisco. “Poesía y prosa”. Círculo de Lectores, S.A. 1974.

1 Comentario

  1. Buen análisis en este artículo.

    Me recuerda al dicho de “¿Cómo esconderías un elefante en una plaza?; pues poniéndolo junto a otros muchos elefantes”.

    Tal que así es el elefantiásico nivel de falacias, estafa, confusión, etc. que en una papilla se le da de comer todo el rato a las masas, a las ignorantes masas, para seguir teniéndolas en esa especie de caverna platónica.

    En fin, saludos amigos repúblicos y mucho ánimo en nuestra labor de seguir difundiendo nuestros valores de la libertad política colectiva y demás valores de nuestro M.C.R.C.