Carta de un repúblico previsor

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Sr. Director:

Si encuentra el momento oportuno puede decirle a D. Antonio de mi parte que, de vez en cuando, tiene que dar la razón a los demás ya que por ejemplo, cuando le dicen que venda sus cuadros para afrontar los gastos del MCRC, debería decir que naturalmente y que no solo eso: venderá su casa, sus muebles, su ropa y, en fin, todo su patrimonio para financiar hasta donde haga falta al MCRC “como no puede ser de otra manera”, y que si con eso no fuera suficiente, dado que en Madrid hay varias catedrales, buscará la que tenga unas escaleras más cómodas para pasar el día en ellas mendigando hasta reunir los fondos suficientes mientras sigue escribiendo libros para también venderlos.

Todos en el MCRC tenemos que estar tranquilos ya que él se encargará de que no nos falte de nada. También cuando le dicen que tome medidas para prevenir lo que le pasó en los 70 y proteja al MCRC de posibles amenazas futuras provenientes de conjuras internacionales ocultas y demás logias judeomasónicas, le sugiero que, por ejemplo, instale una rampa de lanzamiento de misiles balísticos nucleares de 7 cabezas (por lo menos) en su jardín y así, como todos sabemos, una vez que poseamos el arma nuclear, ninguna potencia extranjera se atreverá a conspirar contra nosotros. En fin, ¿para qué andarse con chiquitas?

Saludos y hasta pronto.

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David Gonzalez ZamoranoTomás Sidenam Comentaristas mas recientes
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Sr. Bernardo me consta que usted ha sido el creador de este miserable texto. ¿Por qué se pone a hablar de lo que no sabe? Javier Kovovsky no dijo que D. Antonio vendiera los cuadros para el MCRC sino para él, si estaba pasando por dificultades económicas. Ese comentario me lo hicieron a mi, por privado 5 personas más, y personas muy relevantes en el MCRC. Este hecho ha sido uno de los motivos para la salida de Daniel y mía, repúblicos mucho más queridos y que hemos trabajado mil veces más que usted. Infórmese otra vez antes de escribir, y lea mis artículos si quiere aprender algo de la abstención. Helena sabe la verdad de todo porque yo se la he contado y ella es la culpable de la salida de todos nosotros. Yo sigo ayudando al movimiento porque es mi deber y soy amigo de fiel de todos los repúblicos, quienes no han parado de llamarme pidiendo que regrese al Movimiento. Decenas de personas. ¿Cómo voy a regresar con artículos como este?

Sr. Luís Ángel:
Primeramente, debo darle la razón en el hecho de que he sido yo, efectivamente, el creador del texto inicial. Debo pedirle disculpas por no haber previsto el hecho de que mi nombre no constara al final del mismo, aunque, sin que sea tomado como mera excusa, si lo considera oportuno podría aclarar esa circunstancia. De momento no lo creo necesario, para no extenderme más de lo que pueda ser aconsejable. Únicamente diré al respecto que ese ha sido mi primer artículo divulgado en un medio público, con la consiguiente falta de experiencia en este tipo de actividades, por lo que espero que mi error pueda ser perdonado.
Seguidamente, he de hacer mención al calificativo de miserable que utiliza para describir mi escrito. Por lo que me consta, miserable puede ser interpretado como algo que proviene de o genera miseria. Si el calificativo ha sido utilizado por Usted atendiendo al primero de esos dos significados, le ruego que ello no le genere intranquilidad alguna, ya que, modestamente, me considero alguien que, dentro de lo que cabe, puede vivir de una manera bastante desahogada. En el caso de tener que interpretar su adjetivo de acuerdo al concepto alternativo, nuevamente he de solicitar su aquiescencia, ya que si, como causa de la lectura del mismo, alguien puede justificarme el advenimiento a una situación que ha desembocado en su miseria personal, ello se opone frontalmente a mi intención, y haré todo lo que esté en mi mano para corregirlo. De momento y como primera medida para ello se me ocurre, y me comprometo a ello formalmente, hacerme cargo de la manutención de la persona o personas que se encuentren en esa situación.
Sigo leyendo su comentario y llego a la referencia que hace de lo que yo no sé. Verdaderamente, esto me asombra. Es la primera vez que tengo la oportunidad de departir con alguien que puede indicarme, de una más acertada de lo que yo mismo podría llevar a cabo, cuales son mis conocimientos. (Continuará).

En fin, en lo sucesivo procuraré recurrir a Usted para que, en base a esta envidiable facultad telepática que posee, me aconseje en los momentos trascendentales que pueda tener que afrontar en lo que me reste de existencia. En lo concreto de la cuestión de lo que yo pueda o no saber de este tema, le diré que en referencia a mi escrito, he recibido comentarios positivos y para mí muy agradables de personas que me constan como integrantes del actual grupo gerente del MCRC y con no menos experiencia en el mismo de la que Usted pueda acreditar, además de otros repúblicos con los que he compartido mano a mano experiencias para mí muy gratificantes en este movimiento y cuya confraternización aprovecho para agradecer desde aquí. En esta situación se me genera una duda: ¿a quién o quienes he de tomar como referencia respecto a cuál es la verdadera situación para formar mi opinión en uno u otro sentido, a Usted, como única referencia en contra, o a los diversos comentarios recibidos a favor? (Continuará).

Ahora ya llegamos a lo que yo creo que es el meollo de la cuestión. Tal como creo recordar (y agradeceré que se me rectifique en caso contrario), ha sido el mismo D. Antonio quien ha reiterado en múltiples ocasiones que, en lo sucesivo, una vez que ha posicionado a su entorno familiar en una posición acomodada, su vida queda consagrada a dirigir al MCRC para la consecución de sus objetivos. Para mí esto significa, y nunca hallaré la manera de agradecérselo adecuadamente, que las circunstancias personales de D. Antonio quedan vinculadas, casi en su totalidad, a luchar por el éxito del MCRC, como nos lo demuestra sobradamente día tras día de manera que al resto de miembros, (a mí por lo menos lo consigue), casi debería avergonzarnos el hecho de no poder llegar a su nivel de compromiso. Yo en este sentido sólo puedo tener palabras de elogio y jamás se me ocurrirá tan siquiera la idea de sugerir que debe o no hacer con su patrimonio personal, salvo lo dicho inicialmente, que supongo que no será necesario comentar que ha sido redactado en tono irónico. Dicho esto, somos la totalidad de repúblicos quienes debemos afrontar las necesidades financieras del MCRC de manera equitativa, ya que en caso contrario sería como pedirle a D. Antonio que no diera de comer a un hijo hambriento en caso de contar él con los recursos para ello (y espero no molestarle con este símil), por lo que encuentro totalmente desafortunado el consejo dado de que venda sus cuadros. Al contrario, mi consejo consiste en decir que si las cuotas actuales son insuficientes, hay que buscar la manera de conseguir que no lo sean, ya sea incrementando su importe o el número de asociados que afrontan su pago, y eso es un problema que debemos aceptar como que nos afecta a todos, no a una única persona o grupo, y no entiendo que relacionado con todo esto se halle el motivo de la marcha de algunos repúblicos. (Continuará).

Seguro que en el fondo debe haber algo más. Para mí es algo tan evidente como el color blanco de un folio sin escribir.
También se hace referencia a lo querido que es cada uno y lo que hemos trabajado. Lo admito, seguramente es cierto que Usted ha llegado a tener esa situación de ventaja respecto a mí, pero también le aseguro que haré todo lo posible por hacer que se reduzca, lo cual intuyo que no será muy difícil, dada su salida.
En lo de que me tengo que informar antes de escribir pues que quiere que le diga, vuelve a tener Usted razón, aunque sólo en el que, no en el como, ya la mejor manera que conozco hasta el momento para informarme sobre la abstención, y dudo que deje de serlo, es recurrir a la lectura de la obra de D. Antonio, labor en la que estoy entregado, dentro de mis posibilidades, actualmente, pero no dude que rectificaré a la primera de cambio tan pronto como me demuestre que en esto también me equivoco.
Veo que también hace mención a Helena como la culpable de la salida de todos Ustedes. ¿No será también la culpable de otro tipo de salidas, como por ejemplo la del Brexit, así como de otras similares que se puedan dar en el futuro? En fin, aquí ya sí que lo siento pero no puedo darle la razón. Zanjaré este punto haciéndole el favor de responderle con un simple: sin comentarios.
Por último, le agradezco que siga ayudando al movimiento y espero no ser un obstáculo para que lo siga haciendo, y cuando me pregunta por la manera de regresar, si me lo permite, le diría que es muy fácil: hay que limitarse a dar media vuelta, disculparse por los posibles errores cometidos (hay que tener algo de humildad para ello) y si las disculpas son aceptadas, desandar lo andado para llegar al sitio de donde no se debería haber salido.

Es usted el hombre más pedante de España. He sido incapaz de leerme toda su retahíla. Miserable es el que no tiene sentimientos nobles. Su texto no los tiene, porque sólo trata de agradar a Trevijano sin preocuparse de saber si lo que dice es cierto.

No muestra usted la misma atención a nuestra salida que la que mostró con el grupo de animaciones gráficas y en concreto de Ioana.

La salida de Javier, Daniel, la mía y la de varios chicos que nos han acompañado ha sido un hecho bochornoso. Usted puede emplear toda la retórica que quiera, pero la verdad es la verdad.

Ai, Luís Ángel, “quien te ha visto y quien te ve”.

Ai= artificial intelligence. Querrá usted decir ¡ay!. En todo caso, ¡vaya un argumento!. Le agradezco que, al menos, no me haya escrito una insufrible parrafada como las de arriba.

Excusatio non petita, accusatio manifesta.
Y harto estoy ya de que los mismos trolls de facebook sean los que vienen a destruir.
En el artículo no se nombra a nadie, no se hace mención alguna ni se acusa. Se pone de manifiesto con tono humorístico unas acusaciones que se han hecho.
A ver si nos dejan en paz de una vez todos aquellos que no están en el MCRC, dedíquense a su vida, a nosotros nos dejan en paz, nuestros errores y nuestros aciertos.
Parece que no tienen vida ni mejores cosas que hacer.

Tomás Sidenam

Esto es intolerable. Ya basta de mofa y escarnio público, es evidente que se refieren al Sr. Kovovsky, quién ni dijo que “D. Antonio vendiera los cuadros para afrontar los gastos del MCRC” ni su pregunta merece esta burla que ya dura semanas. Se está faltando a la verdad.

David Gonzalez Zamorano

De verdad que esto es lo último que me esperaba del MCRC. Parece ser que a usted, Señor Bernardo solo le importa lamerle el culo al gran jefe. Yo he hablado con Daniel Fernández sobre el tema, y créame que tiene las pruebas suficientes como para desmentir toda esta patraña.
Él y Luis Ángel son dos personas que han dedicado su vida al movimiento y se les ha pagado muy mal. Yo soy uno de los que se ha salido y sé que no soy el único, pues este tema ha causado muchísimas bajas en el movimiento. ¿Y por qué? Porque se ha faltado a la verdad. Y con este tipo de artículos cada día faltáis más a uno de nuestros lemas.
P.D.: Ahora vais y borráis el comentario, como siempre hacéis con algo que no os gusta.