El Estado español se traiciona a sí mismo con la estatalidad española de la Autonomía catalana

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Comenzamos el programa de hoy continuando el análisis sobre el enfrentamiento entre el Gobern de la Generalitat y la CUP.

Han intervenido Don Pedro Gallego y Don Antonio García-Trevijano, con la presentación de David López y la colaboración técnica de Míriam Fernández y Pablo Mendiguren. Ha presenciado el programa en el estudio Baldomero Castilla.

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No hay ninguna diferencia al día de hoy entre Convergencia y Ezquerra Republicana,pudo haberla en otra época,conozco a muchos líderes de Ezquerra que se fueron a Convergencia y viceversa,según el ánimo y el cabreo del presente,se cambian los votantes como cromos,son enemigos políticos de convenencia.

Daniel Vázquez Barrón

Excelente programa, una vez más.

Felicitaciones a ese excelente grupo de personas, que liderado por Don Antonio, está haciendo una gran labor de difusión y propagación de los ideales del MCRC. Tanto el DiarioRC como Radio Libertad Constituyente son hoy un faro, hacia el que hay que dirigir la mirada para no apartarla nunca jamás. ¡¡Adelante!!.

Me gusta la nueva presentación del programa, con la voz tan sonora de esa mujer y sus palabras, le da mucha clase y profesionalidad a la entrada. Se nota el nuevo marketing. Enhorabuena.
Como siempre excelente información y contenido.
Muchas gracias.
Saludos repúblicos.

Juan Pardo Gomez del Campo

Excelente programa don Antonio, me quedo con el argumento que ha dicho, de que no hay ningún país en el mundo que haya nacido de una voluntad nacional.
Dejando esto aparte, tengo una pregunta ¿no hay ningún corresponsal en EEUU? Me gustaría recibir información del MCRC de política exterior pero sobre todo de política interior de la única democracia del mundo.

¿Cómo se puede traicionar el Estado a sí mismo? Es cierto que la Generalitat de Catalunya es organicamente parte del Estado Español, pero el “Estado” o una parte de él, es además un conjunto de personas (cada una con sus inquietudes), y además un conjunto de políticos (estatales, de acuerdo) que dominan ese trozo de Estado. Pero esos políticos son deudos de bien la oligarquía, bien de una inquietud de la sociedad civil (o mezclas), de ese modo el “Estado Autonómico Español en Cataluña” (lease Generalitat) se convierte en una herramienta bien de la oligarquía, bien de una inquietud de la sociedad civil, bien de una mezcla de ambos.

La traición es consentida por el propio Estado _si_ deja que bien los intereses de una oligarquía, bien los intereses peregrinos de una fracción de la sociedad civil representados por algún partido estatal, atenta contra la propia integridad del Estado.

Sí es cierto que forma parte del Estado, y además no hay Nación catalana sólo española, pues ya está.
Cómo le dicen… ¿Modelo territorial? Esa expresión es puro fascismo.

Me parece que confundes nación y Estado. Que son conceptos muy diferentes. El Estado no es un conjunto de personas, es una estructura. Una abstracción. Hablas de políticos que son deudos de una oligarquía y de nuevo confundes, los políticos que dominan esa parte del territorio de España son parte de la oligarquía misma. Por ello lo que existe es un enfrentamiento entre oligarcas, todos ellos del Estado, son quienes se reparten el poder y lo dividen entre ellos. No existe ninguna ‘inquietud de la sociedad civil’ porque sencillamente, la sociedad civil no está representada en el Estado y por lo tanto, no puede tener inquietudes. Lo que hace es obedecer, sometida como está al poder del Estado. Sigue su imposición ideológica y cultural. La que el Estado, a través de su clase política y sus instituciones les impone. En España, como resulta evidente porque existe un Ministerio de Cultura para evidenciarlo, la cultura está, de forma artificial y antinatural, en manos del Estado. Por eso en vez de emerger desde la sociedad en el sentido que sería natural, desciende impuesta desde el Estado.

Aunque se puede admitir que un partido por el hecho de ser subvencionado por el estado sea un “partido estatal”, realmente la “estatalidad” de un partido viene modulado por la imbricación de este “partido estatal” en el “gémelo del estado administrativo” , el “estado-corporativo”. Dicho llanamente, un partido estatal cuyos miembros estén en los consejos de administración de las grandes empresas nacionales es mucho más estatal que un recién llegado.

Realmente la traición se debe a que un órgano del estado, el partido, traiciona al resto de su estructura y a la nación que la sustenta. Pero el panorama se complica cuando vemos que no todos los partidos son tan estatales como otros, ni muchísimo menos tan fieles. Hay muchos grados.

Sin estas distinciones partitocráticas en la traición pareciera que la “traición de Estado al Estado” fuera que una Dirección General está conspirando contra una Secretaria de Estado, y éste no es el caso.

No existen grados Trivilianensis, todos los partidos son igualmente estatales. Del mismo modo que tampoco hay grados en la democracia. O es o no es. La evaluación de las tonalidades del gris es propia de la social€burocracia, pero no de los que perseguimos un objetivo claro: la libertad política colectiva. En esa lucha, en esa búsqueda, los mayores enemigos son las facciones estatales que se hacen llamar partidos por su propaganda.

Los partidos son estatales no solamente por su financiación o subvención, sino porque son la esencia misma de este régimen. Por eso en él se vota a partidos y no a personas como ocurre en cualquier sistema representativo. La traición de todos los partidos españoles a la sociedad civil es evidente y la prueba de ello son los mas de 100 días que llevamos sin nombrar gobierno. ¿decide la nación esos pactos y consensos? NO. Donde existen partidos estatales nunca puede haber ni representación, ni democracia.

Mi distinción “en grados” de la realidad no deriva de la “cultura socialdemocrata”, sino de la “cultura de la ingenieria”. Es cierto que mi “idio-cultura” puede no ser la “óptima”, o que necesite de un “interfase semántico” para entender el “universo lingüistico de la teoría política”. Que quede clara está distinción.

La “teoría política” tiene una tradición, unas formas de pensar, de crecer internamente, de establecer lo que es verdad ( o cierto) distintas a otras áreas del saber, y se que no es mi terreno. Pero en mi terreno estamos acostumbrados a avanzar incluso si las incertidumbres son muchas.

No se trata de teoría política sino de práctica o realidad política. La teoría se produce a futuro mientras que la práctica o la ciencia política se realiza evaluando la realidad de los hechos anteriores y actuales. No se trata por tanto de teorías sino de constatación de los hechos. Que en España no hay democracia no es una teoría o una opinión mas o menos respetable, es una realidad comprobable analíticamente.

Sin representación y sin #SeparacióndePoderes sólo hay, y puede haber impuestos a los gobernados y puestos de gobernantes vía boletín estatal, monopolio para legislar, ejecutar y juzgar.

Si dejamos que a un mesa se la llame silla, llegará el día en el que alguien pretenda sentarse sobre ella, pues lo mismo pasa cuando permitimos que a una región se la llame país, que más tarde o más temprano alguien pretenderá que lo sea ….

Helena

A Trivilianensis. D. Antonio aconseja que en estos cometarios sobre el Estado y la Nación, no aventuren sus reflexiones personales aquellos que no han estudiado profundamente la naturaleza del Estado. El régimen franquista, por ejemplo, no asumió la teoría fascista o ética del Estado, sino la concepción orgánica del mismo procedente de la filosofía política católica (como Dollfus en Austria, Carmona yySalazar en Portugal). La Generalitat no es un órgano del Estado, porque la Monarquía de Partidos, el Estado de Partidos, no tiene naturaleza orgánica. D. Antonio no quiere rebatir opiniones meramente personales. Le ayudarían mucho si se limitaran a expresar su comprensión o interpretación de la nueva tesis sobre la sustancia estatal, y no nacional, del separtismo catalán. Gracias por atender a este afectuoso ruego.

¿Es el nacionalismo catalán algo que surge de la nación catalana? Esa es la primera pregunta díficil, porque una nación implica una historia larga, una diferenciación profunda. ¿Basta con decir “som una nacio”?

Yo no veo que el “estado” sea la misma cosa en la “Generalitat”, en la “Dirección General de Agricultura del Ministerio de Agricultura”, en la “Diputación de Soria” y en el “Ayuntamiento de Alcaudete”. No veo que el separatismo catalán sea una cuestión estatal , lo mismo que no lo veo que sea nacional. ¿Qué es ? ¿Una mezcla ? No lo sé.

Incluso en los estados totalitarios más acerrimos, como el alemán de 1935, la Wehrmacht ( Estado alemán también), tenía que ver poco con las otras partes del estado.

Lo siento, además de mi incultura política (al menos en terminos relativos) tengo que añadir que suelo ver las cosas mezcladas, a veces, y otras en sus líneas puras y abstractas, tengo esas dos vías para forjar mi opinión.

Hola Manolo, veamos aunque pueda haber diferentes puntos de vista entre los cargos de un Estado, la Generalitat forma parte de la Administración por tanto es parte del estado español, más claro que el agua. Los argumentos que utilizan estos partidos separatistas, son para manipular a los catalanes y por desgracia a muchos españoles, haciéndoles creer falsedades históricas y aludiendo a que en otro tiempo fueron una nación distinta, sin embargo bajo estos argumentos demostradamente falsos, se nota que quienes los difunden no aspiran a ningún objetivo realmente nacional, sino que solamente estatal y tiene mucho que ver con conseguir un poder que, dentro del estado español en su conjunto, no tienen. A mi modo de verlo es ridículo, ¿es que los catalanes creen que van a ser más libres? ¿No ven que se están dejando embaucar por las palabras mágicas de unos señores necios y corruptos, por el vulgar hechizo de una vara carcomida por la avarienta mano que la emplea contra el pueblo?

Opino como Helena, la verdad que aunque cada vez menos, yo también tengo algunos detalles en los que, seguramente por falta de comprensión, no concuerdo de una manera total con lo que aquí se dice (como digo, esto se va reduciendo cada vez más, y a buen ritmo) pero es mejor guardárselo porque dentro de un tiempo, si estudias bien, verás que te has equivocado en un montón de cosas, en un proceso natural de aprendizaje.

Un saludo!

Está claro que el “som una nacio” significa “queremos un estado”, es
una revindicación estatal. Está claro que “legalmente” (borro lo de
organicamente) la “Generalitat” es Estado Español. Esos son dos
elementos de tintes estatales evidentes.

Parece razonable decir que la “Generalitat” está “controlada” y ha
sido dirigida durante mucho tiempo por una ideología de carácter
ultranacionalista. De modo que aunque la “Generalitat” sea legalmente
Estado Español, se puede decir que el conjunto
“Generalitat-políticos(estatales)catalanes” se ha comportado de
manera “aberrante” en terminos y objetivos de la Nación
Española. Aberrante porque ha aprovechado los medios costeados por la
Nación para abrir divisiones donde no las había, y ha intentado o
intenta tomar ese Estado Español en Cataluña y seccionarlo,
secesionarlo, del Estado. La “Generalitat” ha sido un instrumento
estatal que se ha impregnado del carácter de sus manipuladores.

Para más INRI todo esto está adornado con todos los elementos de
confusión imaginables habidos y por haber:
– reescritura de la historia para calzarla a los objetivos políticos,
– creación de una cultura( teatral, literaria) “abstracta”, “profunda”, “nacional”,
“alternativa” y subvencionada , cultura “estatalizada”. Que pregunten
a Boadella por el fenomeno,
– uso de televisión y radiodifusión pública, incluso para
“autovictimizarse” (un programa de TV3 se llega a llamar “Polonia”),
– embajadas y academias “estatales” de la lengua catalana incluso en
lugares inverosimiles, como Praga en la R. Checa,
– invención de “corredores mediterraneos” que no tienen en cuenta que
a Francia ni siquiera le interesa _su_ Marsella y menos _su_
Perpignan,

– plañideras de deficits interregionales ficitios que no llegan
a elucubrar que el 80% del
tejido productivo de Cataluña _son_ transnacionales con suelo en
España (algo que también ocurre en el superficticio “superavit”
madrileño, por cierto),
– sistemas de peajes en las autopistas que tienen a la población
enervada pero al mismo tiempo ciega de quien se beneficia
– corrupción tipo “oasis”, que dejaría en bragas a Ali Babá y los 40
ladrones

Toda esa amalgama de histrionismo, de mal hacer, de hiel, de chapuza,
de caos, queda pobremente reflejada en la frase “el Estado traiciona
al Estado”, aunque tecnicamente sea cierto.

Y perdone, ya la última (por hoy). El Summum del esperpento es la
poli-meta-federación de España. España ya no como estado federal,
sino como Estado Federal de Estados Federales. España como federación
del Estado Federal Vasco-Navarro y la federación Paisos Catalans y el resto. De
seguir así, en diez años la mitad de los paises de la ONU van a ser
paises españoles o sus estados federados o subfederados. Y alguno ve
esto “normal”…

Corrijo, donde dice: “y ha sido dirigida durante mucho tiempo por una ideología de carácter ultranacionalista” debería decir “ultraestatalista”. De hecho, la propia idea de ‘nacionalismo’ está en cuestión por ser la nación previa al Estado y por tanto, imposible de sostener como ideología política sin él. Lo que existe en España es una hipertrofia del Estado que en su afán dominador ha tratado de devorar a la propia nación (debido principalmente a la destrucción de la sociedad civil que se ha producido) a la que debería de representar. En Cataluña una parte de ese mismo Estado trata de escindirse y hurtar con ello un pedazo del territorio de todos los españoles. De la nación a la que esa parte del Estado representa en Cataluña.

Helena

A trivilianensis. Me dice D. Antonio que no lo vuelva a perturbar con ocurrencias personales en materias tan difíciles de conocer y distinguir como las de Nación y Estado. Si usted considera que las reflexiones de D. Antonio son erróneas o no convincentes, escriba usted algo solvente y de envergadura intelectual para exponerlas. Pero no aquí ni ahora. Si continua improvisando vaciedades o perogrulladas intelectuales, D. Antonio no le volverá a responder. Sea usted respetuoso con las reflexiones de una vida dedicada al estudio de estas cuestiones.

Anda o revienta

Gran programa, si señor. Al final todo se reduce a la separación entre el Estado y la nación. Y encima la nación se ve que se tiene que escribir con minúsculas.
Fuera bromas. Muy bien la definición de estatalistas en vez de nacionalistas. Nadie se había dado cuenta de que estaba mal dicho, y ahora queda todo en su sitio.