Ciencia, falacias y sentido común

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PREVIOS DARWINISTAS

  • Nuestro cerebro, nuestra mente y, en consecuencia, nuestro comportamiento como su efecto más inmediato, es el resultado de millones de años de evolución. Este hecho es algo que hay que tener siempre presente al hablar de fenómenos, tanto colectivos como individuales, ya que están influenciados en todo momento por nuestra “dotación de serie”, marcada por nuestra genética. Existe pues una “naturaleza humana” que condiciona nuestra psicología.
  • Los psicólogos evolutivos demuestran que, con mucha probabilidad, el componente innato de nuestra mente es el resultado de la evolución de nuestro cerebro durante millones de años y que su más reciente adaptación proviene de las sociedades de cazadores-recolectores del Paleolítico. No ha habido mucho tiempo, evolutivamente hablando, para que nuestra mente se adapte a la actual sociedad tecnológicamente avanzada.

LA MANIPULACIÓN DE LA POBLACIÓN

  • La capacidad de nuestras clases dirigentes, tanto políticas como religiosas, de manipular al pueblo ignorante (yo quitaría el adjetivo) es la causa de la mayor parte de nuestros infortunios.
  • En cualquier sociedad, la clase dirigente que sea capaz de mantener durante un tiempo suficiente el adoctrinamiento del pueblo por medio de un eficiente sistema educativo y de medios de comunicación leales, sería capaz de manipular a un número suficiente de sus miembros hasta conseguir una anexión incondicional a sus propuestas.
  • La eficacia de este adoctrinamiento se multiplica exponencialmente si los comportamientos que interesa desarrollar son aquellos que llevamos implantados genéticamente desde el Paleolítico.
  • Por lo tanto, un esquema discursivo que siempre conseguirá una mayoría suficiente, si se trabaja adecuadamente desde el sistema educativo y los medios de comunicación del poder, sería el siguiente:
    • Mi tribu es diferente al resto de tribus.
    • Tenemos hechos diferenciales para sustentar esta afirmación: sea la raza, la religión, el idioma, o cualquier otro.
    • Por supuesto nuestra tribu, debido a estos hechos diferenciales, es superior a la tribu vecina.
    • La mayoría de nuestras desgracias están motivados por las tribus vecinas. Ya sea la falta de alimentos, los problemas de territorio, o cualquier otro.
  • Se demuestra que estos argumentos son “comprados” fácilmente por más de un sesenta por ciento de la población.
  • Incluso tiene éxito entre poblaciones que no necesariamente podríamos calificar como primitivas o ignorantes. Solo hay que acordarse de la Alemania de entre guerras.

LAS FALACIAS SOBRE CATALUÑA

Mi experiencia en diálogos con mis compañeros catalanes me ha llevado a las siguientes conclusiones:

  • Los argumentos concernientes a los detalles en temas como balanzas fiscales, los derechos históricos, o sobre otros de este tipo, no llevan a ninguna conclusión, ya que la población está convenientemente vacunada al respecto y, además, estos datos están siempre sujetos a interpretaciones más o menos subjetivas.
    • Que el sujeto tributario no son los habitantes de un territorio, que es el individuo y que, por lo tanto, no hay lugar a hablar de “balanzas fiscales” … no importa, se sigue hablando del sumatorio de lo aportado por la población de un determinado territorio respecto a lo aportado por otros.
    • Que Cataluña nunca ha sido un reino, no importa… ha sido un estado dentro de la Corona de Aragón con su sistema fiscal propio, sus órganos de decisión, etc (que eso es cierto). Hablándose incluso de falacias como la Corona Catalana, la Corona Catalano-Aragonesa, la confederación Catalano-Aragonesa, etc.
    • Que la independencia tendría resultados nefastos, sobre todo para Cataluña, no será determinante… Además ellos siempre tienen el derecho de sacrificarse económicamente por la causa.
  • El único argumento que me ha funcionado, ha sido el afirmar que el territorio catalán es mi nación, que yo cuando paseo por Barcelona, por su barrio gótico o me tomo una cerveza en alguna terraza del Paseo de Gracia, estoy en mi país, ¡repito, estoy en mi país!. Cataluña es mi país, no solo el país de los habitantes de Cataluña. Por lo tanto, para poder decidir sobre la segregación de una parte del territorio han de contar con mi opinión. Pienso que algo tendré yo que decir, ¿no?.
  • Es una falacia que el itinerario adoptado por la clase dirigente catalana sea escrupulosamente democrático, ya que no lo es manejar el censo al antojo de unos determinados intereses. Su pretendido derecho a decidir es excluyente en relación al mío.
  • La pretendida puesta en práctica de instituciones de estado de forma unilateral, sin el acuerdo previo con el resto de país, choca con una realidad ineludible que no veo reflejada convenientemente en los medios públicos de comunicación:
    • Iniciaremos la puesta en marcha de una SS.SS. catalana: Aun siendo cierto que el sistema de prestación social para jubilados no es un sistema de capitalización nominativo (como sería deseable, cuando menos en un porcentaje, pues en realidad es un sistema piramidal insostenible y destinado, más tarde o más temprano, a la quiebra), aun siendo evidente que la única esperanza que nos queda a los cotizantes que en el futuro pasemos a la situación de jubilación, es que el futuro gobierno tenga el suficiente poder de coacción sobre los futuros cotizantes para obligarles a aportar los recursos suficientes para que nos paguen nuestras pensiones, … si es cierto que hay unos derechos consolidados dentro del actual sistema para cada uno de los cotizantes actuales. Esto hace que sea muy improbable iniciar la andadura por este camino. ¿Qué harías tú, persona física o persona jurídica, que desarrollas tu actividad en Cataluña si mañana recibes una comunicación de la Generalitat diciendo que dejes de pagar al sistema de SS.SS. nacional, que estás obligado a pagar a la SS. SS. del hipotético germen de nuevo estado, aunque te prometan que tus derechos serán asumidos por este?.
    • La misma pregunta se podría hacer en el caso de un supuesto inicio de una agencia tributaria catalana.
    • Por naturaleza, nadie paga impuestos con agrado ni voluntariamente, por lo menos de una forma continuada. Son las organizaciones de represión de los Estados (policía y en última instancia los ejércitos) los que garantizan el pago mediante el castigo de los tramposos apoyándose en una legislación al respecto. Desde el comienzo del almacenamiento de los sobrantes de alimentos (y por tanto del inicio de la economía) en las pequeñas poblaciones del neolítico, esto ha sido así.
    • Suponiendo que la policía a las órdenes directas del germen del nuevo estado se decantara por defender la nueva ley tributaria, habría un choque entre las dos fuerzas represoras (la del nuevo estado y la del Estado) que el ciudadano detectará como desigual y contrario a sus intereses individuales. Miraría hacia un lado y vería a los mossos d´esquadra, al otro a la Agencia Tributaria Nacional con tribunales, policía judicial, guardia civil, etc. ¿Qué creemos que haría?, ¿con quién decidirá tributar su IRPF anual?.
    • Si la Caixa recibe una orden judicial de embargo de las cuentas de un determinado contribuyente, habitante de Cataluña, que se haya decantado por tributar a la agencia tributaria del supuesto nuevo estado en lugar de hacerlo a la Agencia Tributaria Nacional, ¿alguien duda de cuál sería su decisión?.

MÁS A LO BRUTO

  • Otra falacia: “El deseo catalán de independencia es un sentimiento, una emoción”: ¡y un cuerno!, sentimiento o emoción son la tristeza, la alegría, el amor, el odio, etc. El apoyo o no de la secesión es una postura política individual. Si se admite que el deseo de independencia de España (es decir, del resto de españoles) es un hecho de emoción, como contrario a racional, habría que admitir que se trata de una postura cercana al racismo. Por otra parte, nada extraño por lo dicho respecto a los métodos de manipulación masiva por los mecanismos educativos y los medios de comunicación en cuanto a “mi tribu y la tribu vecina”.
  • Los procesos de independencia llegan a buen término, o bien por acuerdo (la verdad que en muy contados casos), o bien por una declaración unilateral que conlleva la más que probable oposición de la otra parte. Solo en el caso de que la parte actora tenga los recursos armados suficientes, bien sea porque su parte de ejército, residente en el territorio, se declare en rebeldía, apoyando a sus dirigentes locales, o bien sea porque el pueblo está dispuesto a cubrir su carencia a costa de su propia integridad (es decir, o bien existe un verdadero ejército a las órdenes de la secesión, o bien es el pueblo el que está dispuesto a tomar las armas). No parece que, en las actuales circunstancias, lo primero pueda llegar a ser una realidad. En cuanto a lo segundo, la disposición a tomar las armas está relacionada de forma directamente proporcional al nivel de opresión (en el caso extremo, un pueblo esclavizado que no tiene nada que perder es más probable que se lance a la consecución de sus libertades a costa de su vida, que otro pueblo acomodado). Sinceramente no detecto que el nivel de los supuestos agravios (que en este caso, si los hubiere, son solo de tipo económico) llegue, ni de lejos, al nivel mínimo exigible. Hay mucho que perder para todos, pero sobre todo individualmente para cada habitante de Cataluña. Demasiada incertidumbre y ninguna certeza.
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Vicente Carreño Carlos Comentaristas mas recientes
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Vicente Carreño

Estupendo artículo Sr. Bastida, excelente reflexión tamizada con la razón de la ciencia frente a la pasión de las emociones. Magníficos argumentos, antropológicos, históricos, evolutivos, económico-comerciales, de índole fiscal, etc. Le anímo a seguir escribiendo en este Diario de la República Constitucional. Aquí necesitamos personas preparadas como usted. Gracias por esta primera entrada. Un saludo en lo común, que es casi todo.