La abstención. Del mito al logos.

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LUIS ÁNGEL CALVO PASCUAL

 

Mito: Hasta ahora, siempre que ha habido mucha abstención ha beneficiado a los partidos grandes.
Logos: En un artículo anterior, expliqué que en España se producía más abstención cuando en las encuestas había un partido dominante (cuando había menos entropía S’ en la clase política), porque los votantes no percibían su voto como algo decisivo. Esto no significa que la abstención sea causa de que gane el partido dominante; por el contrario, lo que sucede es que los votantes del partido rival grande se quedan en su casa porque ven que aunque vayan a votar, su partido no va a ganar. Una abstención organizada, con carácter político, como la que propugna el MCRC, afecta a todos los partidos, pero principalmente a los dos grandes, ya que provocan más repulsa por sus años de corrupción en el poder. La abstención disminuye su autoridad (precio), beneficia a los partidos pequeños, ya que al bajar el precio pueden comprar algún escaño y aumenta la entropía de la clase política (S’), aumentando con ella, la posibilidad de destruir el régimen actual.

 

Mito: El voto en blanco o el voto nulo son mejores que la abstención para derribar el sistema.
Logos: La ley electoral actual establece que los partidos que no lleguen al 3% ó 5%(dependiendo del tipo de elecciones) de todos los votos son eliminados. El voto en blanco se suma al total de votos, por lo que perjudica a partidos pequeños, ya que si no pueden llegar al porcentaje mínimo para tener un escaño, entonces son eliminados. Por tanto, el voto en blanco disminuye S’ y refuerza a los partidos grandes.
El voto nulo no es una manera efectiva de mostrar rechazo al sistema, porque al finalizar las elecciones, no se puede saber qué porcentaje se debe a un voto deliberadamente nulo y qué porcentaje corresponde, por ejemplo, a una confusión de un anciano que mete dos papeletas en el mismo sobre, por equivocación.

 

Mito: Es mejor votar a partidos nuevos para que hagan limpieza en el sistema.
Logos: La creación de nuevos partidos, aumenta la entropía de la clase política S’, pero disminuye el desorden del pueblo S (Con la aparición de Podemos, desapareció el movimiento 15m), disminuyendo la posibilidad de una ruptura pacífica del régimen. Los partidos nuevos no se diferencian en nada importante, formalmente, de los partidos viejos, porque aceptan las reglas del sistema: financiación Estatal, mezcla de poderes, nula representación de sus electores (se vota las listas que elabora el jefe del partido)…Por otro lado, la teoría de Downs (ver referencia [2]), explica que todo sistema con elecciones tiende a tener dos partidos políticos grandes, por lo que, a la larga, los nuevos partidos: se harán grandes, desaparecerán, o serán absorbidos por otros, hasta que vuelva a haber de nuevo sólo dos. Entonces, volveremos a entrar en una nueva era de corrupción e indignidad política, como la protagonizada por el PP-PSOE hasta hoy.

 

Mito: El partido escaños en blanco parece una buena solución para la ruptura con el régimen del 78,  ya que cuántos menos políticos haya, mejor.
Logos: A los defectos analizados antes en el mito de la creación de nuevos partidos, hemos de sumarle el hecho de que no aumentan la entropía S’ de la clase política. Al contrario de lo que pasó en la guerra de Troya, donde el famoso caballo fue la clave de la caída de la ciudad entrando dentro de la misma, en este caso el caballo, va vacío, en blanco y crea la falsa expectativa de estar haciendo algo, cuando en realidad ocurre una de estas dos cosas: o bien no obtiene ningún escaño y sus resultados contabilizan como voto en blanco beneficiando a los grandes; o bien obtienen escaños y al no ocuparlos los partidos grandes campan a sus anchas, tienen más orden e incluso pueden obtener más fácilmente mayorías, permaneciendo el régimen intacto.

 

Mito: Soy un habitual votante del partido Y, que es un partido pequeño pequeño, pero esta vez, voy a darle un voto útil a X, para que quite del medio al partido Z.
Logos: Hay una probabilidad muy grande de que queriendo perjudicar al partido Z, la acción descrita arriba lo acabe favoreciendo. El voto útil favorece a los partidos grandes, aumentando el valor del precio por escaño. Este aumento, perjudica al partido Y que no tiene suficiente “dinero” para pagar el elevado precio del escaño y es probable que los escaños que no pueda pagar pasen a Z. Desde el punto de vista político es una aberración votar a quien no te representa, es como pagar a un abogado defensor que hable en tu contra en un juicio.

 

Mito: Soy una persona comprometida con los animales y el medio ambiente. Voy a votar a un partido ecologista o animalista, para que defienda sus intereses ejerciendo presión a los partidos grandes.
Logos: Si el partido al que se vota no llega al porcentaje mínimo es eliminado, sus votos se contabilizan como voto en blanco, reforzando al sistema y a los partidos grandes. Si consigue representación, automáticamente se convierte en un partido estatal y no defiende los intereses de las personas a las que representa, sino al Estado que es el que le paga (lo mismo pasa con los sindicatos y asociaciones que cobran del Estado). Además, las ideas ecologistas o animalistas son ideas respetables pero parciales; no se pronuncian respecto a relaciones internacionales, problemas económicos, de paro, organización de la Justicia, movimientos nacionalistas…Es decir, la política es una síntesis y un representante político debería defender una visión sintética de la realidad, no unas ideas concretas sobre un tema particular.

 

Mito: La abstención no sirve para nada. Aunque sea con un 40% de participación electoral los partidos seguirán gobernando igual.
Logos: Con sólo la abstención espontánea, sin organizar, puede ser complicada la caída del régimen. Por ejemplo, con ese nivel de abstención, podría haber un partido con un 26%, otro con 14% y dos con 5% de los votos. Este sistema político es bastante estable. La entropía política S’ es pequeña, aunque la S del pueblo es muy grande. Por la segunda ley de la termodinámica, las entropías crecen con el paso del tiempo, entonces, si la abstención no descendiera, resultaría que crecería el desorden en el gobierno (aumento de S’) y el sistema entraría en un período de caos: un pequeño fallo en el gobierno hace caer el régimen. Un factor fundamental que hemos usado, es que la abstención no decreciera; para ello es fundamental un movimiento abstencionario como el MCRC, que no permitiera el juego actual, de que cuando aumenta S’, desciende S.  A esto, tenemos que añadir la función que tiene el MCRC en la difusión y lucha por la hegemonía para que a cada fallo político del sistema, la sociedad responda con manifestaciones multitudinaria por la ruptura,  se produzca recogidas de firmas, artículos en periódicos extranjeros y apoyo político internacional por la Libertad Constituyente.

Hasta que llega un momento en el que el sistema explota, se producen dimisiones y en la prensa, televisiones, medios de internet, etc, se exige la aparición de un gobierno provisional de tecnócratas que mantenga el orden. Un comité de personas que destaquen por la claridad y brillantez de sus ideas políticas (en un periodo corto se van erigiendo los mejores)  elaboran las líneas maestras de tres opciones constitucionales: monarquía de partidos (lo que hay hoy), república presidencialista y república parlamentaria. Bajo un período de libertad informativa, estas opciones se discuten en los medios para que los ciudadanos estén informados y  después, voten el modelo que prefieran. Posteriormente, se eligen a unos diputados para que redacten una constitución definitiva, siguiendo las líneas maestras del modelo elegido antes (no como en la Transición, que la constitución se hizo a escondidas y por personas no elegidas por el pueblo). Esta sería la victoria revolucionaria de la Libertad Colectiva.

 

Referencias:

[1] vídeo de la abstención
[2] A. Downs, An economic theory of Democracy, New York: Harper and Row
[3] A. García-Trevijano, Teoría Pura de la República, el buey mudo (2010)
[4] programa de radio RLC, con las ideas de la última parte del artículo

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Pues no, esto no funciona. Lo probó don Antonio durante la Transición. ¿Qué paso? Fue traicionado por los “aristoi”. Siempre habrá algunos de “los mejores” que serán en el fondo cortos de miras, pesimistas y oportunistas que traicionarán al resto. Don Antonio fue traicionado por Don Juan, por Macias y por Carrillo y por muchos más. Lo que propones no funciona. La única opción que tienes es conseguir la hegemonia ideològica. Conseguir que la gente no se crea lo de las listas abiertas, ni lo de suprimir la Ley de Hondt o lo de dar 50 escaños a la lista más votada. Si una mayoría adopta el concepto de democracia que defiende Don Antonio entonces será cuando los partidos serán derrotados, porqué su mismo pesimismo y mediocridad les hara ver la democracia inevitable.

Soledad Sanz

Mito:
Dice Vd. “El voto nulo no es una manera efectiva de mostrar rechazo al sistema, porque al finalizar las elecciones, no se puede saber qué porcentaje se debe a un voto deliberadamente nulo…”
Logos:
Sí se puede si en el voto nulo se explica el motivo (“voto nulo porque quiero mi diputado de distrito, etc.”). Tengo entendido que los votos nulos deben ser explicados y justificados en la Junta Electoral.

(Así y todo, cómo no preferir no votar en conciencia).