Rajoy prefirió una deuda inasumible al rescate

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ROBERTO CENTENO

El pasado martes no hubo ningún debate del estado de la nación. Nada de regeneración ni de proyecto de España, solo propaganda partidista pura y dura. Una estafa a los ciudadanos –solo 155.000 personas siguieron la soflama de Rajoy y 77.000 el mitin de Pedro Sánchez, frente a más de 4 millones a Pablo Iglesias la noche anterior en Telecinco– y donde los líderes de la oposición, de CiU y de IU, se marcharon nada más hablar, un comportamiento indigno de quienes dicen representarnos. Les importaba una higa el debate. Y luego Rajoy, cuyo único legado es haber empobrecido y endeudado brutalmente a varias generaciones de españoles, protagonizó la mayor farsa jamás contada: “La gran decisión de la legislatura fue evitar el rescate”, algo que será nuestra ruina.

El déspota provinciano Rajoy –“no vuelva usted por aquí”, le dijo a Sánchez,como si el Parlamento fuera su cortijo– prefirió arruinar el futuro de la nación contrayendo una deuda monstruosa a pedir un rescate que le obligaba a un recorte drástico del gasto político, de las redes clientelares, de las subvenciones a los oligarcas y de la corrupción de la que él y el PP han sido beneficiarios principales, algo a lo que no estaba dispuesto porque constituye la base misma de su poder. “Nos negamos a salir de la crisis a expensas de los pensionistas, de los parados o de la caja de la Seguridad Social”. No cabe más desvergüenza ni mayor miseria moral. A Rajoy le importan un pimiento los pensionistas, los parados, el haber expoliado a la clase media o haber llevado a millones a la pobreza y la exclusión social.

La troika solo exigía dos cosas: acabar con el déficit público y conseguir un superávit primario (descontando los intereses de la deuda). Pero Rajoy puso “líneas rojas que no se podían traspasar”, y dejó clara su decisión cuando se le pidió cortar el despilfarro y el tamaño del Estado: “Eso ni se toca”. Y no dudó ni un segundo en escoger la otra alternativa: el endeudamiento masivo de los españoles a través de la barra libre del BCE que puso en marcha Draghi. Frente a una quita de deuda de unos 400.000 millones de euros que hubiera supuesto el rescate, Rajoy nos ha endeudado en 536.475 millones en solo dos años y nueve meses, el crecimiento más rápido de nuestro endeudamiento en tres siglos. Ojalá algún día responda por ello, y no solo ante Dios y ante la historia.

Todos los indicadores han empeorado con Rajoy

Todos los indicadores económicos y sociales han empeorado con Rajoy. La deuda pública total se ha incrementado en el 51% del PIB, la deuda externa en 99.537 millones de euros en los nueve primeros meses de 2014, la desigualdad ha crecido tanto que somos el país con peor distribución de renta y riqueza de Europa, el salario medio ha caído 600 euros. Rajoy ha convertido los mileuristas de Zapatero en seiscientoseuristas. 5,7 millones de trabajadores, según la Agencia Tributaria, ganan de media 645 euros al mes. El sistema de pensiones está quebrado, solo la “hucha” ha aplazado el desastre. El Gobierno sacó 15.300 millones en 2014 y ya ha consumido el 40%. En poco más de dos años, la “hucha” estará vacía y las pensiones recortadas. Además, los nuevos empleos basura restan más que suman.

Han llevado la presión fiscal sobre la familia media al mayor nivel de nuestra historia, y es hoy la mayor de la OCDE. Y en cuanto a exclusión social, mientras saca pecho con una “recuperación” que ha supuesto un aumento irrisorio del PIB, el 60% de las familias lucha por llegar a fin de mes. Tres millones de españoles están tirados en la cuneta sin empleo ni prestación alguna, y como le acusó Rosa Díez, muchos españoles se mueren literalmente de hambre y de frío. Los bancos de alimentos han atendido en 2014 a 1.640.000 personas. El gas y la electricidad más caros de Europa hacen imposible a millones tener calefacción, lo que ha provocado ya más de 7.000 muertes.

Pero no solo eso. La Comisión, que alaba a Rajoy con la boca pequeña, señala que España es el segundo país de la UE con más desequilibrios económicos, al superar los umbrales máximos en 5 indicadores esenciales, y exige nuevos recortes. El más grave es el paro, con una tasa del 24% (el máximo es el 10%), seguido de la deuda pública computable (97,6% del PIB, límite 60%), pérdida de cuota del mercado exportador (-7,1%, límite – 6%), deuda exterior neta o posición de inversión internacional (-95,5 % del PIB, la más elevada del mundo desarrollado, frente a un -35%). Las previsiones de un déficit públicode 2014 al 5,8 % no se han cumplido –solo el incremento de la deuda computable fue del 6,4 % del PIB y la “hucha” de las pensiones perdió 1,4 puntos–. Da igual cómo lo vistan, el déficit real fue del 7,8% y está fuera de control –al igual que lo estará en 2015 y siguientes–. ¿Hasta cuándo se sostiene esto?

Es incomprensible que con estas cifras en la mano la oposición no aplastara a este farsante, lo que da idea de la ínfima calidad de nuestra clase política. Aunque lo que sí hicieron fue acusar a Rajoy de mentiroso y corrupto. Rosa Díez le dijo que un primer ministro que miente una y otra vez en sede parlamentaria no puede considerársele presidente, y que “tenía que haber dimitido el mismo día en que el juez Ruz dio por probado que el PP se había financiado con dinero negro”. Acusaciones gravísimas que en una democracia real habrían llevado a la dimisión o a la querella, pero Rajoy como quien oye llover. Ni siquiera trató de desmentirlas.

Pero Rajoy no solo mintió. Sus falsedades llegaron a cotas nunca alcanzadas. “Equilibramos nuestro saldo exterior y detuvimos la espiral de endeudamiento”, dijo. ¡Pero cómo osa! El saldo exterior se ha desequilibrado tan brutalmente que somos el primer país del mundo en deuda exterior como porcentaje del PIB. El déficit comercial en 2014 se incrementó en 24.470 millones, un 53,6%. ¿Y a esto llama Rajoy “equilibrar el saldo exterior”? Y en cuanto a detener la espiral de endeudamiento, su mendacidad supera lo imaginable. En menos de tres años ha endeudado a España más que sus predecesores en 12.

Pero mucho peor fue la vileza de sacar ahora, por razones electoralistas, la ley de segunda oportunidad para las familias, una ley que rechazó de plano hace tres años cuando Rosa Díez la propuso en el Parlamento. ¿Cuánto dolor, cuánta desesperación ha infligido sin piedad este presidente a cientos de miles de familias? Pero es que además es una ley trampa. Los condicionantes y las excepciones son tales que la propia banca reconoce que afectará a muy pocos y que su impacto será mínimo. Rajoy se burla de los más débiles. Erradicar la pobreza infantil costaría 9.500 millones de euros, acabar con los recortes en sanidad, dependencia y en educación, 30.000. Según datos oficiales, la falta de competencia y la corrupción en la contratación de los servicios públicos representa un sobrecosto anual de 48.000 millones de euros. ¿Puede acaso denominarse presidente a la persona que ampara esta barbarie?

Las consecuencias de no haber sido rescatados

La primera y devastadora consecuencia de no haber sido rescatados ha sido que España no va a tener quita alguna de deuda. En ese momento la deuda ascendía a 811.691 millones de euros. Grecia consiguió una quita del 70%, pero aún con un 50%, nuestra deuda se habría reducido en 400.000 millones. Con el rescate no hubiéramos devuelto ni un solo euro a las cajas alemanas, francesas y holandesas, que ni siquiera experimentaron quita alguna, al contrario que en el resto del mundo. Solo Rajoy, el monaguillo de Merkel, va a pagar hasta el último céntimo. A cambio ha pedido que se nombre a De Guindos presidente de la Comisión: veremos si Merkel, al contrario que Roma, sí paga a los traidores.

Tampoco habríamos subvencionado con ríos de dinero público a los grandes banqueros para que se apropiasen de las cajas de ahorro, que eran el 51% del sistema financiero, lo que les ha permitido crecer espectacularmente. Nitampoco hubiéramos tenido que pedir un rescate financiero de 43.000 millones para salvar la ruina de Bankia y el robo de Sareb, dos desastres impulsados por De Guindos, el capo de Lehman Brothers España que engañó y arruinó a miles de inversores. Más de 250.000 millones de la nueva deuda habrían sido para pagar los desafueros de los banqueros y los oligarcas del IBEX, una deuda ilegítima que España debe renegociar como sea. El crédito ilimitado de BCE permitió y sigue permitiendo a Rajoy mantener el monstruoso tamaño del Estado, aprobar presupuestos desequilibrados y no afrontar ni una sola de las reformas estructurales imprescindibles.

El gasto clientelar, con legiones de enchufados, con miles de empresas públicas innecesarias, miles de coches oficiales, despachos de lujo, viajes y tarjetas oro sin control, que habría tenido que desaparecer con el rescate, se ha mantenido intacto. Y para colmo se ha puesto en marcha un programa masivo de ayuda a las CC.AA. y entidades locales más endeudadas y peor gestionadas de 110.000 millones de euros, donde las más despilfarradoras y corruptas han sido premiadas 40.000 millones a la Generalitat catalanarecibiendo más dinero aún a interés cero, unos préstamos que jamás serán devueltos. Sin embargo Rajoy sí ha realizado recortes drásticos en gasto social: 10.000 millones de euros en la enseñanza y 20.000 millones en sanidad y en dependencia, donde cien mil dependientes han muerto desde que gobierna, esperando una ayuda reconocida que nunca llegó.

Algunos piensan que esta política monetaria expansiva impulsará el crecimiento, y que este acabará arreglando nuestros problemas. Nada más lejos. Según los datos de la Contabilidad Nacional, el PIB de 2014 a precios de mercado fue de 1.058.468 millones de euros, frente a 1.049.180 millones en 2013, lo que significa que la riqueza creada en 2014 fue de 9.288 millones. ¿Es eso lo que llaman salir de la crisis? ¡Realmente patético! Sería para partirse de risa si no fuera dramático para millones de personas. Pero lo que resulta devastador y demuestra la imposibilidad de mantener este disparate es que, para conseguir ese incremento ridículo, la deuda total ha crecido en 184.000 millones de euros, la computable en 68.000 millones y el endeudamiento neto exterior en 30.000 millones. Un pan como unas tortas.

Y es en esto precisamente, en este increíble dislate, en lo que se basa la política económica de esta mafia de tramposos y corruptos que nos gobierna. Y en 2015, si el crecimiento del PIB a precios constantes fuera –como dicen– del 2,4%, como la tasa de inflación prevista es del 1,5%, la riqueza o PIB a precios de mercado crecería un 0,9%, 9.500 millones de euros. Llamar a esto “recuperación” es una burla a los españoles. ¿Y en qué cifra disparatada nos endeudará Rajoy en este año electoral en el que ha abierto la barra libre del despilfarro y de la corrupción? El BCE ha empezado a repartir hoy billetes como confeti, sin condicionalidad ni control alguno. Y lo peor, seguirá hinchando la burbuja de deuda hasta que estalle.

Los irresponsables, los corruptos y los oligarcas están de enhorabuena, ahora que pueden seguir despilfarrando y robando sin límite. ¿A quién le importa que los oligarcas del IBEX cobren al Estado 48.000 millones de euros anuales de más en sus contratas de bienes y servicios públicos? Témanse ustedes lo peor. Solo hay algo seguro, a finales de 2015 los españoles de hoy, pero sobre todo las generaciones futuras, seremos más pobres que a finales de 2014. Hasta un niño se daría cuenta de que Rajoy lleva España a la ruina. Solo nos queda esperar que el juez Ruz impute penalmente al PP por delito fiscal y llame a declarar a Rajoy como principal responsable. Sería el fin de ambos, y acabaría esta pesadilla que iniciaron en la Transición un puñado de políticos venales y traidores.

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