Roberto Centeno

ROBERTO CENTENO

Sumidos en este marasmo de corrupción, donde los casos ‘descubiertos’ (bien conocidos y tolerados en los partidos desde hace años) no son más que una ínfima parte de una corrupción generalizada, que sigue siendo ocultada por los líderes mientras prometen hipócritamente regeneración, han pasado desapercibidos hechos tan trascendentes como que el Banco Central Europeo asume la supervisión de la mayor parte los bancos españoles (los 15 mayores), la única función significativa que le quedaba al Banco de España, cuyas dimensiones y costo ya no se justifican para nada. De hecho, el resto de las funciones que le quedan –la de ‘banco de bancos’, que prácticamente asume el BCE, gestor de las reservas, banquero del Estado, etc.– pueden ser realizadas por terceros por la décima parte del coste.

Y fue precisamente esta función de supervisión –manejada con una irresponsabilidad y un sectarismo que ha llegado a lo delictivo– la que ha hecho a sus indignos dirigentes, y particularmente a Caruana y a Miguel Ángel Fernández Ordóñez, factor esencial en el origen, desarrollo y estallido de la burbuja inmobiliaria, en la desastrosa gestión de la crisis, en la no menos desastrosa manipulación de balances y en el rescate bancario. El Banco de España ha sido el factor esencial, junto con el modelo de Estado, en el fomento y ocultación de la gran corrupción y en la ruina de la nación española. El BdE ha sido la institución que más ha tolerado la impunidad de meter la mano en el cajón por parte de políticos y sindicalistas al frente de las cajas y, cuando esta gran corrupción se ha conocido, tampoco ha pasado nada, aunque el BdE y el FROB tengan todos los datos para procesar a los culpables. Un lamentable epílogo para la otrora más prestigiosa institución económica de la nación.

El BdE, motor de la ruina económica y la gran corrupción

En mayo de 2006 los inspectores del Banco de España, espantados ante los gigantescos desequilibrios y el volumen de riesgos que con total irresponsabilidad estaban tomando bancos y cajas en el sector inmobiliario, creando una burbuja cada vez mayor de consecuencias potencialmente catastróficas, y hartos de no ser escuchados dentro de la casa ni por Caruana ni por Mafo, que vetaban además todas las actuaciones a las que como supervisores del sistema estaban obligados, enviaron un escrito de cuatro folios a Solbes, que como Ministro de Hacienda estaba obligado a actuar ante la pasividad del gobernador. Un escrito que Solbes envió directamente a la papelera.

En el documento le explicaban cómo bancos y cajas vulneraban desde el primer principio de prudencia empresarial –financiando las inversiones a largo plazo (hipotecas) con recursos obtenidos a corto plazo (préstamos de cajas alemanas y otras), responsabilidad de Caruana en su mayor parte, hasta el último, como la concesión de hipotecas y créditos a promotores con una irresponsabilidad nunca vista en el pasado. Hipotecas del 120% del valor de tasación, cuotas hipotecarias equivalentes al salario del hipotecado y, si hablamos de crédito promotor o al suelo, ahí comenzaba la corrupción a gran escala, impulsada y avalada por el BdE. Préstamos absolutamente alocados garantizados por un suelo sobrevalorado o incluso sin valor, a cambio de sustanciosas comisiones para los responsables de la concesión, decenas de miles de millones en comisiones por las que nadie ha respondido hasta ahora.

Hasta 2005 el dinero para financiar la burbuja salía casi íntegramente del ahorro nacional, pero a partir de ese año el recurso al exterior creció exponencialmente: en solo cuatro años bancos y cajas pidieron prestados al exterior ¡casi 800.000 millones de euros! El BdE, cuya principal obligación como supervisor era precisamente evitar situaciones como esas, no hizo absolutamente nada por decisión personal del gobernador, que seguía instrucciones de Solbes y Zapatero: no querían frenar lo que estos insensatos consideraban un crecimiento económico inagotable. En abril de 2007 el desplome de la inmobiliaria Astroc, que había sido la gran estrella de la bolsa en los 12 meses anteriores, encendió todas las alarmas. The Economistestimaba ya la sobrevaloración de la vivienda en más de un 30%.

Gobierno, BdE y banca al completo y con sus servicios de estudios, negaron la posibilidad de una burbuja. Juraban que solo habría un ‘aterrizaje suave’ y, en lugar de tomar las medidas adecuadas, hicieron algo que rozaba lo penal, animar a las familias a seguir endeudándose: “Los pisos solo pueden subir de precio, cuanto más se endeuden para la compra de los mismos, más ricos serán”, venían a decir. Este engaño a los españoles, cuando la economía se estaba desacelerando y existían ya tres millones de viviendas vacías, era claramente delictivo. El daño ocasionado a millones de familias y decenas de miles de empresas ha sido tan enorme que resulta inconcebible que los responsables no hayan sido procesados y encarcelados.

En cuanto a la corrupción tanto institucional como personal, el BdE conocía a través de la Inspección absolutamente todo, desde las tropelías de todo orden cometidas por los gestores, las comisiones por debajo de la mesa para dar préstamos sin garantías o imposibles de devolver, el despilfarro masivo, la utilización sin límite ni control de las corporaciones industriales y las empresas vinculadas donde el robo alcanzaría su máxima expresión, hasta las grandes operaciones políticas diseñadas para rescatar bancos en ruina con el dinero de los contribuyentes. El caso de CCM sería el primer escándalo. El BdE sabía a la perfección todas las tropelías y manejos de su presidente, el indigno Moltó, tanto en la caja como en la corporación industrial, y sin embargo Mafo se negaría por tres veces a intervenirla.

Nos costó 9.000 millones, pero dado el papel del marido de la señora Cospedal en las mismas y que el presidente de la Comisión de Buen Gobierno era el presidente del PP de Toledo, tanto PSOE como PP echaron tierra sobre el asunto, como vienen haciendo sistemáticamente desde entonces en la inmensa mayoría de los casos, ya que lo que vamos conociendo y tiene escandalizados a los españoles es solo la punta del iceberg. En esta época el BdE mintió en todo, escondió todo, permitió la manipulación masiva de balances, y decenas, cientos de presuntos delincuentes se fueron a su casas,Mafo incluido, con indemnizaciones multimillonarias pagadas con el dinero de todos los españoles. Es el mayor escándalo económico financiero ocurrido en Occidente, y todo con el BdE como inspirador y colaborador necesario.

Más tarde vendría la fallida fusión La Caixa-Bankia, que habría supuesto un coste para los contribuyentes de 40.000 millones de euros y estaba diseñada para rescatar primero a La Caixa y luego a Bankia. No llegó a buen fin porque habría supuesto el control de todo el ahorro de Madrid por los separatistas de la Generalitat, lo que ya habría sido el acabose. Aunque estuvo a punto. Solo Esperanza Aguirre, que había puesto pies en pared, la consiguió evitar in extremis, ¡porque el BdE ya había dado su visto bueno! Después, el rescate de Bankia, 23.000 millones; y el rescate del Sabadell, 17.000/20.000 millones en forma de esquema de protección de activos por ‘quedarse’ con la CAM.

Ahí está también la fusión de las cajas gallegas (Caixa Galicia y Caixa Nova) para crear un gran banco gallego por capricho de Feijóo, una broma que nos costaría 9.000 millones. O, dentro de Caixa Galicia, donde el BdE era perfectamente conocedor de las acciones de su presidente: perdió 300 millones con Astroc por razones nunca explicadas, algo que el BdE jamás debió permitir. Aquel presidente puso a sus dos hijos, unos chavales de poco más de 20 años, como si la caja fuera suya, a la cabeza de la corporación industrial y de consejeros en sus filiales, donde hicieron todo lo que les vino en gana, y el supervisor le dejó hacer sin pestañear.

O el caso de Bankia: Rato adjudicó la salida a bolsa a un pequeño banco de inversión, el Lazard Frères, con preferencia sobre otros infinitamente más potentes, hecho denunciado por UPyD ante la Audiencia Nacional y que está en espera de juicio. Tirando del hilo, saldría el escándalo de las tarjetasblack, que Rajoy se adjudicó haber sacado a la luz con toda su cara, cuando la realidad es que el FROB lo había tapado hasta que ya no le quedó más remedio. O el hecho, denunciado también la semana pasada por UPyD ante la Audiencia Nacional, sobre la presunta intermediación de Lazard en la concesión de refinanciaciones o financiaciones por parte de Bankia, por lo que UPyD ha pedido el pasado martes el procesamiento de su presidenteCastellanos. Si esto se demostrase cierto y en cantidades anormales, podría colocar a Rato caminito de Jerez. Y si esto se ha producido, el BdE no podría ignorarlo.

En el colmo de la irresponsabilidad y la incompetencia, el BdE impone como jefe de las cajas gallegas rescatadas con dinero público al presidente de ONO, cuya catadura ha quedado demostrada al vender a Vodafone la firma  manipulando los resultados de forma tal que le permitían obtener un bono de 70 millones de euros. Vodafone, al darse cuenta del engaño, ha anulado el bono y se ha querellado contra el candidato que BdE había elegido para gestionar las cajas gallegas fusionadas. Si esto ocurre en cualquier otro país europeo, el gobernador habría tenido que dimitir.

Mal en los test de estrés y desastre en rentabilidad

De nuevo el gobernador del BdE, siguiendo la senda de sus predecesores, miente. Echa las campanas al vuelo con el resultado de los test de estrés“España ha sacado la mejor nota”–, y resulta que si nos fijamos en el escenario base, el más previsible, la banca española es la número quince de los 22 países analizados, o sea, está en el último tercio. Eso después de haber consumido el mayor porcentaje de recursos públicos del mundo, un 32% del PIB contando todo efectivo, rescate europeo, Sareb, esquema de protección de activos, avales, etc. y de haber perdido ya definitivamente el equivalente al 5% del PIB, algo que no ha sucedido en ningún otro país, algo que además podría multiplicarse, porque Sareb es un pozo sin fondo, y quedan aún sapos y culebras en muchos cajones.

Si vamos a resultados, las cifras son estremecedoras: los beneficios de los grandes bancos españoles han caído un 20,5% a septiembre. Una auténtica debacle. ¿Y cómo se guisa eso con la supuesta recuperación de la economía española de la que tanto presumen Rajoy y sus secuaces? En el detalle, además, nos encontramos con los dos grandes bancos españoles, Santander y BBVA, donde los accionistas han perdido hasta la camisa en los últimos ocho años: el Santander presentará resultados mañana, pero los del BBVA se han desplomado, ha logrado un 37,3% menos que un año antes, y eso que, como dice su Servicio de Estudios, siempre al servicio del poder, la recuperación económica va fenomenal. ¡Anda que, si llega a ir mal, tienen que cerrar el banco!

Con la nueva supervisión, las exigencias de capital serán mucho mayores para que puedan absorber pérdidas y estas las soporten los accionistas y no los ciudadanos. El BdE, al contrario de lo que ocurrió en el resto del planeta, optó por subir las provisiones, no el capital, cediendo como siempre a las presiones de los banqueros. Sin embargo, ahora eso se acabó: será el capital, por lo que los beneficios, y en consecuencia los dividendos, serán menores. Si los accionistas han perdido hasta la camisa en los últimos años, a partir de ahora pueden perder también los pantalones.

En todo caso, la patraña de la recuperación en la que Rajoy y sus secuaces basaban su futuro electoral se ha desvanecido, y el robo masivo que supone la “ley Montoro”  para más de 30 millones de propietarios de viviendas y locales dará al PP la puntilla definitiva. De ello hablaré el próximo lunes, del mayor expolio a las clases medias (su granero de votantes) y trabajadoras de la historia de Europa.

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