El Fin de España

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PACO BONO SANZ

España no fue creada por la voluntad de los españoles, sino que fue una creación de la historia, fruto de accidentes geográficos, del azar, de la voluntad de ciertas personas con poder. Lo que no se creó mediante el acuerdo colectivo, no se puede destruir mediante el acuerdo colectivo. La existencia de España no es materia para la democracia, ni para la voluntad. No hay razón por la que esta generación de españoles goce del privilegio suicida de decidir sobre la ruptura y extinción de España. Porque, ¿acaso creen que España puede ser España si uno o varios de los territorios que la integran se separan de ella? No. ¿Tendrán el derecho a volver a unirse las generaciones futuras? No. El nacionalismo no lo permitirá, porque su esencia es el chovinismo y el imperialismo. Los nacionalistas consideran que lo suyo es lo mejor, modifican la historia, mienten, tergiversan y son capaces de todo para alcanzar su meta, que no es otra que la constitución de su propio Estado. Jamás permitirá un nacionalista que sus hijos puedan renunciar al nacionalismo. Es por ello que la destrucción de España sería irrevocable. Todo pacto con ellos está abocado al fracaso. Si no, obsérvenlo en la historia.

Nacionalistas, ¿queréis la independencia? Pues entonces tendréis que ganar dos guerras: una civil contra los habitantes no nacionalistas de vuestra región y otra contra toda la España no nacionalista. Si no fuera por este régimen de la traición, el consenso y la corrupción, vuestra derrota estaría servida. Sólo la libertad colectiva puede salvar a España de su suicidio. Porque la libertad política se funda en la existencia de España. Si no hay España, no puede haber igualdad de todos ante la ley (república), ni igualdad de oportunidades (democracia). El republicano activo, el repúblico, sabe distinguir los hechos de existencia (España), de los hechos de experiencia (la forma de Estado y de gobierno). En este tiempo de gravísima confusión y falsedad, es necesario que todas las personas inteligentes se sumen con valor a la lucha por la conquista de la libertad política, una lucha pacífica, pero incansable que nos permita convertir a España en un ejemplo de innovación. Para ello, lo primero es derrotar al nacionalismo, cortar sus alas. ¡Jamás conseguiréis romper España con la paz!

 

 

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José Luis García Naveiras
José Luis García Naveiras

Muy claro y conciso, de acuerdo totalmente en la conclusión. Pero soy pesimista, a la vista de lo que hay, no puedo comprender el resultado de la encuesta reciente que dice que los españoles dispuestos a defender a España en caso de invasión, son el 16% del total.

Pedro Diaz

¿Qué tal está Don Antonio?
Hace más de un mes que no sabemos nada de él
¿Cuando volverán los programas de RLC, con Don Antonio?

Santiago
Santiago

Hola Paco,

A mi modo de entender no tiene sentido esa explicación naturalista de la creación de España. Es fácil comprender que Portugal era un territorio geográfico que pertenecía a la península, y sin embargo, su independencia política es un hecho, ¿sigue dentro de la geográfia Portugal? Si, ¿pertenece a España? No. ¿Cataluña seguirá dentro de la geográfia española? Si, ¿puede independizarse políticamente? Claro. ¿Se rompió España con la independencia de Portugal? No. ¿Qué significa exactamente romper España? Pues ahora mismo España es más una colonia de Alemania que un país independiente, porque no depende de sí mismo sino del mandato de los poderes fácticos. ¿De qué estamos hablando entonces? ¿Qué relevancia tiene la independencia del Pais Vasco o de Cataluña en materia política? ¿Porqué todos los españoles deberían decidir la independencia de cataluña? ¿Qué criterio ideológico puedo seguir yo para votar a favor o en contra de la independencia sino me afecta en absoluto? Si no vivo allí, no tengo contacto directo con su gente ni con su cultura. Pongamos como ejemplo que un desastre natural destruye Cataluña…. Se hunde en el mar… ¿España dejaría de existir? Voy más allá. Toda configuración de País no es más que una abstracción mental, un dispositivo cognitivo que se forma en el imaginario colectivo, pero el individuo no tiene capacidad para alcanzar la comprensión del término País porque el individuo configura su mente a partir de un territorio estrecho, ya sea un distrito o como mucho una comunidad. Cuando hablamos de País, es casi igual que hablar del universo, tenemos una ligera concepción colectiva pero no podemos abarcar su comprensión en toda su extensión.

ugo
ugo

Partamos de que las naciones nacen y mueren. Son tradiciones que, como todas, pueden llegar a perder su espíritu original por lo que o bien sobreviven reinventándose o simplemente dejan de realizarse y desaparecen. La antigüedad de España no le confiere naturaleza distinta a otras entidades históricas que midieron su recorrido histórico incluso en milenios. Nadie concreto decidió fundar España y nadie decidirá que se desfunde, entre otras cosas porque España no ha sido ni territorial ni políticamente una constante a través del tiempo. No soy nacionalista ni vivo en un territorio con estas disyuntivas, pero a ver, igual que reconozco la falsedad de ciertos planteamientos secesionistas, que no su voluntad, también los identifico en los que incendian el debate de las identidades cayendo en el mismo error: pretender que somos españoles bajo los mismos argumentos que otros niegan serlo. El fondo de este debate es ideologista, esa herencia intelectual de la burguesía XIX que nos domina y por la que necesitamos reinventar el mundo y a nosotros mismos mediante actos de voluntad.

Pedro M. González

La antigüedad es referencia, la que explica el cómo. En la conformación nacional su consolidación se da a partir del renacimiento y por referencia al nacimiento del concepto de estado, y la prueba del nueve, su posterior conservación nacional tras la revolución francesa. El fondo del debate no es ideologista, es sobre saber distinguier hechos de la existencia de hechos de la voluntad. Entre el porqué y el cómo. El mundo no se reinventa, como la nación. Por el contrario, la democracia se hace.

Ugo
Ugo

La tradición es un mecanismo sedimentario que configura entidades e identidades de manera involutaria. El ideologismo, por contra, es un plan de construcción de unas y otras, derivado de una toma de conciencia cosmogónica del individuo y la historia que lleva a crear planes transformadores, directores del destino, sobre la acción motora del sentimiento individual, ingrediente que el romanticismo aporta al racionalismo del XVIII hasta prácticamente anularlo. El mundo de las tradiciones se reinventa en el XIX y entre ellas la de las identidades nacionales. De estos procesos intelectuales del XIX nació el mundo ideologista que todavia domina el mundo, a todos lo efectos nuevas religiones que buscan la redención social sobre grupos de dos tipos: comunidades nacionales y clases sociales. Los nacionalismos, cualquiera de ellos, son producto de aquel tiempo, da igual estatalistas que secesionistas. Estructuralmente es idéntico sentirse español o catalán y cualquier debateal respecto no tiene salida. Es inútil apelar a lo ‘objetivo’ frente a un producto del subjetivismo romanticista como el ideologismo nacionalista. Saludos.

Roque Molina

Lo primero es derrotar el nacionalismo, pero el de ellos… El nuestro ya pensaremos que hacemos con el