Violencia de Especie Femenina

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ANTONIO GARCÍA TREVIJANO

La prensa alimenta la opinión de que la corrupción judicial es fenómeno limitado a los asuntos forenses de los poderosos. Sólo difunde los casos en las grandes fortunas, los propietarios de las sociedades mediáticas y los gerifaltes de los partidos parecen manejar a su antojo a los tribunales.

Pero cada vez cunde más fuerte el rumor de una corriente judicial que me propongo remover.

La corrupción en los Juzgados de familia regentados por mujeres, y en los bufetes femeninos que denuncian falsamente a maridos honestos (en proceso de separación o divorcio), está consagrando la impunidad de una prevaricación judicial sistemática amparada por los Tribunales Superiores de Justicia.

Esta nueva clase de prevaricación judicial, en favor de madres que utilizan a sus hijos menores como puros instrumentos de su enriquecimiento ilícito, está introduciendo en capas sociales de alto nivel, un nuevo tipo de violencia que, frente a la de género, bien puede llamarse de “especie femenina”.

Con experiencia de medio siglo en la abogacía civil, aseguro que la degeneración moral, el desprecio de las leyes, el corporativismo mafioso, la pobreza del conocimiento jurídico en la mayoría de las juezas de 1ª instancia, han encontrado en los Tribunales Superiores de Justicia, que han visto ahí su glorioso destino, el salvoconducto para seguir perpetrando, con impunidad, sus memorables fechorías para convertir a los justiciables masculinos en ajusticiados.

El delito de prevaricación, aún el más grosero, ha sido borrado del Código Penal.

El grado de corrupción judicial en el Estado de los Partidos es muy superior al alcanzado durante la Dictadura. En aquel régimen odioso había más decencia personal y más dignidad profesional en los magistrados.

Hoy sería inimaginable, por ejemplo, obtener una resolución suprema contra el gobierno, como la que obtuve contra el de Franco en el asunto del periódico “Madrid”.

La conspiración judicial femenina ha creado y alimenta una nueva violencia de especie.

AHORA, 16 DE JUNIO DEL 2005

 

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Gonzalo Alvarez

La corrupción es consustancial a la no separación de los poderes del Estado.El motivo de la justicia legal se encuentra en el conocimiento técnico de una judicatura libre del Poder ejecutivo y del Poder legislativo,por lo que no puden ser imparciales ni decentes,las decisiones de una administración judicial sometida a los dos poderes.

Quintus F
Quintus F

Sin duda, D. Antonio hace gala de nuevo de una gran valentía al decir las cosas como son. Y, a mi entender, esta violencia de especie femenina puede ser un síntoma de tantos que se observan en este sistema judicial politizado, producto de la partitocracia.
Si bien una golondrina no hace un verano, puedo decir que viví en primera persona lo apuntado, aunque afortunadamente la violencia de especie femenina no cuajó, pero sí que pude verlo bien claro.
En fin, los justiciables, que somos todos, tenemos derecho a un poder judicial completamente independiente y de calidad, regido por los jueces y no al albur de los políticos profesionales de turno.

Saludos cordiales

Matias Oteros

Mi criterio sobre el incremento de la violencia de especie es de que también es generada por la corrupción social en la que predomina la ley del pelotazo o su símil del braguetazo, sus disvalores es la deslealtad y la mentira que es lo mismo o similar a la ley del mínimo esfuerzo y la poca amplitud de miras, ya no se fomenta la cultura del esfuerzo y del merito, (es de ser “bobos”), ahora predomina el individualismo (egoísmo) principio de la cultura del mínimo esfuerzo.
Salud y Libertad

David
David

A ver si además de eso, q es terrible q no se condenen a las personas que mienten, hablan del crimen contra las mujeres cuando no se las contrata porque están en edad fértil. Eso sí es un verdadero drama, cuantas mujeres condenadas a la miseria junto con sus hijos o hechas estériles forzosas. Como se deja en manos del empresario el coste de la reproducción humana que nos vincula a todos? Este mundo está loco. Mentir debería estar penado, venga de quien venga. Y a los q preguntan en una entrevista si tienes hijos, o tu edad e incluso tu sexo, deberían ser sancionados.

Antonio Ramírez García

Muy buenas D.Antonio, magnífico artículo, sincero y sin pelos en la lengua, como siempre. Le sigo desde hace tiempo y observando los coloquios por usted pronunciados en diferentes partes de España, donde las preguntas que la gente le hace son cada vez menos estúpidas y menos infantiles, veo que usted es certero, impetuoso, magnánime, pero no solo eso, sino que contagia esos atributos que le adornan. Todo eso me alegra mucho, porque veo que España no es algo malo en sí, sino mal tratado y atado, bien atado que lentamente se desata de su “libertad aparente” en pos de la colectiva. Quiero que sepa que usted ha quitado la venda del populismo no solo a mí sino a mi padre y algún que otro amigo. Gracias simplemente por existir y no haberse callado nunca, sin miedo, sin hipocresía, con libertad. Mucho ánimo, te seguimos desde Almería. Suerte e ímpetu con su proyecto televisivo.

PD: Su carácter me recuerda en cierto modo al de Nietzsche, áspero, sin tapujos, sobrio, agresivo contra quien calumnia o miente.
PD2: No se puede usted imaginar lo que me ha costado encontrar su libro “Teoría pura de la repúblca”, finalmente lo encontré.

Gonzalo Alvarez

Esta Monarquía borbónica No es democratica

Edipo Rey

Las disfunciones judiciales “de género” no son especiales de España ni de la Monarquía Borbónica: son generales en todo Occidente, con variaciones en intensidad según países y tiempos.
Y no vienen de ahora, cuando hay muchas mujeres jueces, sino que ya existía masivamente cuando no las había.
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POR EJEMPLO: La Constitución de 1978 prohíbe expresamente cualquier discriminación por razón de sexo. Pero se suprimió el Servicio Social Femenino y se dejó el Militar “Masculino”. Y a eso se le llamó “igualdad”.
Es evidente que ya había consenso en que no tuviéramos un verdadero derecho a la “tutela efectiva de los tribunales”. Ni tampoco derecho a informar a los jóvenes así estafados.
Además: ¿cómo se explica que hasta la supresión de la “mili” en 2001 pasaran 23 años sin que los políticos se dieran cuenta de que había una discriminación?
¿Cómo es que no tuvieron que dar ninguna explicación?
Simplemente, esta es una CORRUPCIÓN GENERALIZADA DE GÉNERO que también se dio en otros países.
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Existe una corrupción de género en todo Occidente, no sólo en España. Y algo nos salvábamos de ella en la Dictadura, aunque no del todo. Por ejemplo, Esther Vilar, que denunció la opresión del hombre casado en su libro “EL VARÓN DOMADO”, se veía obligada a salir de casa siempre con escolta ya a principios de los años 70, estando Franco vivo.
Por ejemplo, así lo testimonia el artículo del del ABC “REFLEXIONES ANTE “EL VARÓN DOMADO””,
del 9 / 8 / 1975. Podéis ver las consecuencias de estos desarreglos “de género” en:
http://edipais.wordpress.com y nos podéis escribir a: [email protected]
Gracias por vuestra atención.